Anuncio del presidente de la Nación, Alberto Fernández sobre nuevas medidas, debido al aumento de casos del nuevo Coronavirus, Covid-19, desde la Quinta de Olivos.

Buenas noches a todos y a todas: en las últimas semanas es esta la tercera vez, que me dirijo a ustedes, que evidentemente, en la Argentina, el avance de la pandemia nos está exigiendo – cada vez – un poco más.

Saben ustedes que recién, hoy, he sido dado de alta, después de estar 12 días aislado por haberme contagiado con el COVID-19. Aún hoy no sé cómo me contagié, no encuentro el vínculo, que me contagió. Pude sobrellevarlo bien, gracias a la vacuna, que había recibido, pero lo cierto es que – pese a todos esos cuidados – terminé contagiado y aislado, durante casi dos semanas.

Evidentemente el virus nos está atacando y lejos está de ceder. Por eso, hoy preferí hablarles nuevamente y tomar medidas, porque creo que lo que hemos intentando, la semana pasado, ha sido poco, a la luz de muchas cosas, que hemos visto ocurrir, a lo largo de este fin de semana, en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Saben ustedes, que he monitoreado, día a día, que estuve aquí encerrado la evolución de la pandemia. Déjenme darles un dato: estamos transcurriendo la semana, número 15 y en la semana 10, hace apenas un mes atrás, acumulamos 45.498 casos de contagios; la semana que acaba de terminar acumulamos 122.468 casos y la semana que va ocurriendo, en este momento – seguramente – va a superar esa cifra. Eso lo que nos está indicando es que hemos multiplicado más que por dos la cantidad de contagios, en tan sólo un mes.

En el medio tratamos de llamar a la reflexión al conjunto social, hablamos con el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; con el Gobernador de la provincia de Buenos Aires; con los Gobernadores del país y es cierto que la Argentina exhibe hoy situaciones no necesariamente iguales, pero es cierto también que hay un crecimiento de los contagios sostenido, importante y que en gran medida los contagios, una vez más, se concentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Para que podamos enfrentar – como ya se los he dicho, otras veces – esta pandemia contamos, ahora, con la vacuna. Las vacunas siguen llegando. Este fin de semana vamos a tener más vacunas. Estamos haciendo un esfuerzo enorme para que el proceso de vacunación no se interrumpa, en un mundo que definitivamente no ofrece las vacunas que el mundo necesita. Aún así seguimos incansables negociando con todos, consultando a todo el que pueda ser proveedor de vacunas para que esas vacunas lleguen, a los argentinos.

Quiero decirles, que en ningún momento, nosotros acaparamos la decisión de contratar vacunas, porque la misma ley, que nos facultó a nosotros a comprar vacunas, a nosotros como Estado Nacional, facultó a todas las provincias a hacerlo. Ahora, yo sé lo qué cuesta conseguir las vacunas y estoy seguro, que más de un Gobernador debe haber intentando comprar vacunas para su pueblo y le ha sido difícil, porque los que producen vacunas prefieren negociar con los Estados Nacionales. Digo esto para evitar cualquier duda sobre cómo ha sido el sistema de contratación de vacunas, por parte del Estado Nacional. Y también porque no quiero lastimar a nadie, sé que muchos Gobernadores intentaron conseguir vacunas infructuosamente, en un mundo donde de una vez por todas – entendámoslo – las vacunas están siendo acaparadas por un número muy reducido de países. Y nosotros estamos entre esos países que – irónicamente – tienen cierto privilegio de poder seguir accediendo a vacunas y vacunando a su pueblo.

Para que nosotros podamos seguir adelante con esa vacunación necesitamos – inexorablemente – restringir los encuentros sociales. Ya está visto que le problema del contagio no está en las fábricas, no está centralmente en los negocios donde con distancia social se puede atender a los clientes; el problema central está en las reuniones sociales, donde la gente se distiende y – en ese momento de distracción, de esparcimiento – es mucho más fácil contraer el virus.

Por eso nosotros, la semana pasada propusimos restringir la nocturnidad. Restringir la nocturnidad no quiere decir que, durante el día se pueda hacer cualquier cosa, lo que quisimos fue evitar, que después del trabajo, la gente se relaje, genere encuentros y en esos encuentros se contagie. Pero atención: si ese relajamiento ocurre, durante el día, el contagio también sucede. El problema no es solamente la noche, es el descuido individual de cada uno de nosotros.

Nosotros – como Gobierno Nacional – estamos monitoreando permanentemente la evolución de la pandemia, en cada rincón, de la Argentina. Los gobiernos provinciales y municipales necesitamos que fiscalicen las decisiones que tomamos y hagan cumplir las decisiones que tomamos. Y lo que más necesitamos es que ustedes – argentinos, argentinas – entiendan que el cuidado individual es central, no sólo para que no nos contagiemos nosotros, sino para no contagiar al otro.

Todo el esfuerzo, que hemos hecho, hasta aquí, parece insuficiente a la luz de cómo aumentan los contagios, en la Argentina. Pues bien, estos días, que estuve aquí recluido, en permanente contacto con la ministra de Salud; con Gobernadores; con el Jefe de Gabinete,; con el ministro de Defensa; con la Secretaria de Legal y Técnica; con el ministro de Educación he decidido tomar una serie de medidas, que estimo imperiosa tomar – en este momento – para seguir garantizando aquello que queremos garantizar, dos cosas: no detener el proceso vacunatorio y que el sistema sanitario no se sature. El sistema sanitario también se ha relajado. Y en un tiempo donde los contagios estaban disminuyendo, abrieron puertas a atender otro tipo de necesidades quirúrgicas que podían esperar pero que creyeron que era oportuno tratarlos ahora, y así en el sistema privado se acumuló un número de camas utilizadas, que hoy en día pueden ser muy necesarias para atender el COVID.

¿Qué es lo que buscamos ahora? Lo mismo que buscamos siempre, evitar el encuentro social, recuperar el distanciamiento, bajar la circulación, y de ese modo volver a ganar tiempo para que las camas de terapia intensiva que hoy están siendo utilizadas por otras patologías, vuelvan a reservarse para la atención del COVID, en un momento, insisto, donde el aumento de los contagios es sostenido.

Con la certeza de que tenemos que hacer todo esto, he tomado una serie de decisiones, que vamos a aplicar exclusivamente al Área Metropolitana de Buenos Aires, ¿por qué?, porque una vez más mirando nuestra experiencia observamos que es acá en el AMBA que en verdad es la unidad geográfica y demográfica que une a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con alrededor de 40 municipios del Gran Buenos Aires, una vez más es aquí donde la velocidad del contagio es mayor, y donde las necesidades de atención médica, consecuentemente, también son mayores.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires he decidido que la circulación nocturna entre las 20 horas y las 6 de la mañana de cada día siguiente, sea restringida; desde las 20 horas hasta las 6 de la mañana no se puede circular por las calles.

He dispuesto que quedan suspendidas todas las actividades recreativas, sociales, culturales, deportivas y religiosas que se hagan en lugares cerrados.

Toda actividad comercial deberá desarrollarse entre las 9 de la mañana y las 19 horas de cada día, fuera de ese horario los negocios deben permanecer cerrados.

Las actividades gastronómicas están cerradas en el horario nocturno, solo podrán funcionar entregando a domicilio por vía de delivery o por búsqueda del consumidor en el lugar del local de comidas.

Todas estas medidas incluyen también la suspensión de clases, las clases van durante dos semanas y a partir del día lunes a adquirir su modalidad virtual, es decir, durante dos semanas a partir del día lunes las clases serán dadas en forma virtual. Los docentes, el personal nodocente y los alumnos no deberán asistir a clases, y recibirán durante esas dos semanas la educación a distancia.

El resto de las medidas van a empezar a regir a las cero horas del día viernes, desde las cero horas del día viernes y hasta el 30 de abril quedan restringidas todas las actividades que he mencionado, incluyendo la circulación por las calles.

Los colegios, repito una vez más, tendrán clases hasta el día viernes inclusive, y a partir del día lunes y hasta el día 30 de abril recibirán clases de modo virtual los alumnos.

Esta decisión que acabo de tomar voy a hacerla cumplir con las Fuerzas Federales, la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Nacional y la Policía Aeroportuaria quedan afectadas al control de las medidas sanitarias que acabo de disponer.

A su vez le he pedido a las Fuerzas Armadas que colaboren en la atención sanitaria de nuestra gente, personal de las Fuerzas Armadas, oficiales y suboficiales del Ejército se ubicarán en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires ayudando a prestar asistencia sanitaria, con el control de test con el alcohol y con el cuidado que el momento sanitario nos exige.

El resto de las jurisdicciones puede adherir a las decisiones que estoy tomando hoy, yo quiero recordarles a todos los argentinos que de acuerdo al último Decreto de Necesidad y Urgencia que dicté en esta materia, las provincias pueden tomar todas estas medidas que yo acabo de enunciar con prescindencia de la decisión presidencial. Estoy tomando esta decisión y espero que los gobernadores, intendentes que entiendan que deben acompañarme en este momento difícil lo hagan, pero es responsabilidad de cada gobernador y de cada intendente hacerlo. Vivimos en un país federal y así lo exige el sistema federal.

En lo que a mi concierne como Presidente de la Nación preservaré la salud de todos y todas las argentinas, y en especial los argentinos y argentinas que viven en la Capital Federal, porque la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la Capital Federal de todos los argentinos, y procuraré su cuidado al máximo. Extenderé ese cuidado con las Fuerzas Federales al Área Metropolitana de Buenos Aires en la inteligencia de que como siempre hemos dicho con el Jefe de Gobierno de la Ciudad y el señor Gobernador de Buenos Aires esa es una zona geográfica única y es un conglomerado social único, y por lo tanto debe ser atendido como una unidad y no como lugares distintos.

Yo les pido a cada uno de ustedes que entendamos el momento crucial que vivimos, que sepan que no me mueve ningún interés político en lo que hoy estoy proponiéndoles, que no estoy acá planteando estas cosas para ver de qué modo lucro políticamente, que lo único que me importa es preservar la salud de los argentinos. Les pido que entiendan que lo que nos está pasando le está pasando al mundo entero en este mismo instante, y que por ese motivo tenemos que ser muy precavidos.

Yo confío en cada uno de ustedes, confío en cada argentino y en cada argentina, sé que la inmensa mayoría de los argentinos entiende de lo que estoy hablando, y conocen mi vocación por preservar la salud de ustedes. Por favor, seamos estrictos, seamos cuidadosos, terminemos con estas prácticas que hemos visto en los últimos días, donde la distensión social se vuelve un gesto de irresponsabilidad magnifico, tan magnifico que se vuelve intolerable. Por cada argentino y por cada argentina trabajemos juntos, más unidos que nunca, como dice el Papa Francisco, entendámoslo de una vez, nadie se salva solo, nos necesítanos entre nosotros.

Gracias a todos y a todas. Buenas noches.

Anuncio del Presidente de la Nación, Alberto Fernández acerca de la extensión de los protocolos obligatorios por el aumento de casos del Nuevo Coronavirus, COVID-19, desde la Quinta de Olivos.

Querido pueblo argentino: tan sólo han pasado unos días desde el momento en el que advertí sobre el difícil cuadro que atravesábamos frente a una pandemia que lejos de estar vencida, retornaba con toda su virulencia sobre nuestros países vecinos. Les pedí entonces que nos preserváramos evitando viajes al exterior, eludiendo el contacto estrecho entre nosotros y profundizando los cuidados de higiene pertinentes.

Quiero agradecerles a los muchos que prestaron atención a mis palabras. Después de oírme aquella vez cayeron el 57% de las reservas que se habían hecho para salir del país. Sin embargo, el relajamiento social continuó en gran medida. Todos hemos visto como durante la Semana Santa se repitieron fiestas y reuniones contradiciendo todos los protocolos que recomendamos cumplir.

No me gusta que se haga política con la pandemia. Es una amenaza feroz que la humanidad en su integridad afronta. Por eso quiero hablarles con toda la verdad para que todos entendamos el desafío que asumimos en esta hora.

La pandemia continúa. Está volviendo con más rigor. En las últimas semanas ha aumentado de manera sostenida el número de casos en muchas zonas del país.

Sólo en los últimos 7 días los casos aumentaron un 36% en todo el país y un 53% en el AMBA. Estamos observando lo mismo que observamos un año atrás. El virus ataca primero el conglomerado urbano del AMBA y luego se irradia hacia el interior del país. Debemos recordar esa experiencia y actuar a partir de la misma.

La Argentina ha entrado en la segunda ola.

En los países europeos y en países de nuestra región, la segunda ola duró varios meses.
Por eso, les hablé hace dos semanas y establecimos medidas para el retorno de argentinos y argentinas y de residentes al país, a la vez que mantuvimos cerradas las fronteras y suspendimos vuelos con varios países.

¿Cómo vamos a abordar – como sociedad – esta situación?

Hoy contamos con un sistema de salud fortalecido. Y estamos en plena campaña de vacunación. Necesitamos el compromiso de todos y todas para reducir la velocidad del contagio mientras avanzamos con la vacunación.

Debemos tomar nuevas medidas de cuidado. Lo que suceda en la segunda ola va a depender de las medidas que implementemos, de que haya un control riguroso en cada jurisdicción, y fundamentalmente del compromiso de cada miembro de nuestra comunidad.

Por eso, en este momento desafiante es clave que los argentinos y argentinas estemos de acuerdo en cuáles son nuestras prioridades ante la segunda ola.
En estos meses queremos cuidar la salud, cuidar la recuperación económica y cuidar todo lo que sea posible la presencialidad en las escuelas.

Si priorizamos esto, es necesario que juntos llevemos adelante una serie de acciones para bajar la velocidad de la transmisión.

Cuanto más alta sea la transmisión y mayor sea la ocupación del sistema de salud, más medidas deberemos tomar.

Cuanto más nos cuidemos, más lograremos bajar la transmisión. Para ello es imprescindible respetar los dos metros de distancia, el correcto uso del barbijo, el lavado de manos frecuente y la ventilación adecuada.

Las próximas tres semanas son muy importantes. Ya hemos vacunado con al menos una dosis a más del 90% del personal de salud. Queremos terminar el mes de abril con la mayor cantidad posible de personas de más de 70 años vacunadas.

Decidimos tomar medidas específicas en función de lo que ya hemos aprendido acerca del comportamiento del virus y acerca de cuáles son las actividades de bajo y de alto riesgo para el contagio.

Por eso, hemos adoptado diversas medidas que regirán para todo el país y otras más específicas que alcanzaran a zonas con mediano y alto riesgo epidemiológico y sanitario.

Vamos a suspender para todo el país los viajes grupales de Egresados y Egresadas, de Estudio y de Grupos Turísticos.

En las zonas del país consideradas de mediano riesgo epidemiológico y sanitario es facultad y responsabilidad de gobernadores y gobernadoras adoptar en forma temprana medidas que disminuyan la circulación para prevenir los contagios. Ello es así, pues es del resorte exclusivo de las provincias el monitorear y hacer cumplir cualquier medida restrictiva de la circulación.

En las zonas del país donde hay mayor riesgo epidemiológico y sanitario, se tomarán además las siguientes medidas.

a. Se suspenden actividades sociales en domicilios particulares.

b. Se suspenden reuniones sociales en espacios públicos al aire libre de más de 20 personas.

c. Se suspenden actividades de Casino, Bingo, Discotecas o cualquier salón de fiestas.

d. Se suspende la práctica recreativa de cualquier deporte en lugares cerrados donde participen más de 10 personas.

e. Se establece el cierre de los bares y restaurantes a partir de las 23hs.

f. Se prohíbe la circulación entre las cero y las seis de la mañana de cada día. Según las jurisdicciones, las autoridades podrán solo ampliar estos horarios en función de las especificidades de cada lugar.


Específicamente, en el AMBA sólo podrán usar el transporte público de pasajeros trabajadores considerados esenciales, toda la comunidad educativa y aquellos que ya fueron expresamente autorizados.

Estas medidas de cuidado son indispensables para bajar la trasmisión. Estarán vigentes, desde las 0 horas, de este viernes 9 de abril hasta el 30 de abril. El Gobierno Nacional evaluará cuidadosamente la correcta implementación de las medidas.

Estamos en una pandemia. El mundo global está afectado por ella. Semejante catástrofe universal no puede volverse una miserable disputa política. Nada me importa más que la salud de nuestra gente. Vuelvo a llamarlos a la reflexión y a convocarlos a enfrentar este momento unidos más allá de cualquier diferencia política o ideológica. Debemos cuidarnos colectivamente.

Medidas iguales a estas y también con mayores restricciones se han tomado y se siguen tomando en Europa, en América Latina y en todo el mundo.

Como Presidente de la Nación tengo la responsabilidad política de tomar las riendas y seguir conduciendo al país. Pero en estas circunstancias prima mi condición humana que me obliga a cuidar la vida y la salud antes que nada.

Así como hace un año les pedí que se aíslen en sus casas mientras montábamos un sistema de salud abandonado, hoy les pido poner la máxima atención en los deberes de cuidado sanitarios que los protocolos imponen. Reforzando esos cuidados podremos avanzar mejor en el proceso vacunatorio que está en marcha. Ya hemos superado los cuatro millones de dosis aplicadas y ya han arribado al país más de 7 millones de vacunas.

Como ya saben, me ha tocado atravesar – personalmente – una experiencia que muestra cuán importante es la vacuna. Cuando supe que el virus me había contagiado, pasaron por mi cabeza los mismos temores, que seguramente atraparon a quienes también padecieron el contagio. Sin embargo, la vacuna me permitió atravesar el tratamiento sin síntomas dolorosos y con la tranquilidad de saber que mi organismo había generado anticuerpos suficientes. Prácticamente sin síntomas, mantuve el aislamiento sólo para cortar la cadena de transmisión y cuidar a otros. Quiero agradecerle, muy especialmente, a médicos, al personal de la salud, pero muy fundamentalmente al Instituto Gamaleya, que se ocupó – particularmente – de atender la evolución de mi enfermedad.

Hoy mismo sigo aislado y en este contexto, quise dejarles este mensaje personalmente, con todos los cuidados de distancia e higiene, al aire libre, deben escuchar pasar aviones.

Les ruego que me acompañen en este nuevo esfuerzo. Unidos y unidas, vamos a redoblar los cuidados y la vacunación, en los próximos meses. Muchas gracias.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la reunión de Jefes de Estado del MERCOSUR al cumplirse 30 años de su creación, en el Museo del Bicentenario, Casa Rosada

Palabras de Bienvenida

Buenos días a todos los señores presidentes; al señor Presidente de Brasil; al señor Presidente de Paraguay; al señor Presidente de Uruguay; al señor Presidente de Chile.
Hemos demorado el inicio a la espera que el Presidente de Bolivia pueda incorporarse, según me anuncian debe estar ya a punto de hacerlo y espero que pueda sumarse muy pronto. Quiero darles a todos la bienvenida a este encuentro, que como bien sabemos es un encuentro que tuvimos que alterar, hubiéramos querido hacerlo de manera presencial, pero las condiciones de la pandemia hicieron difícil que este encuentro se hiciera de ese modo. Así es que así a la distancia, como la última vez cuando el Presidente uruguayo me pasó la posta de la presidencia del MERCOSUR, muy bien, vamos a tener este encuentro de este modo remoto, pero que aún en lo remoto nos va a permitir avanzar en los debates, en las necesidades que el MERCOSUR hoy tiene, precisamente cuando se cumplen 30 años de su creación.

Así que dicho esto, los invito a que veamos, según me dicen acá, un video conmemorativo de los 30 años y después ya iniciamos definitivamente el acto.

Muchísimas gracias, gracias por la paciencia y disculpas por la demora, fue solo la voluntad de esperarlo a ‘Lucho’ Arce. Muchísimas gracias.

Discurso

Reiterándoles mi gratitud por estar allí, quiero agradecer y dar la bienvenida a los presidentes de los Estados Partes del MERCOSUR por su participación en esta conmemoración de los treinta años de la creación del Mercado Común del Sur.

Los treinta años del Tratado de Asunción representan un momento oportuno para realizar un balance honesto del MERCOSUR, que valore los logros alcanzados en el camino recorrido y que también nos permita reconocer las deudas pendientes y los desafíos que tenemos por delante. Estoy convencido de que con el MERCOSUR, nuestros países han dado forma a un verdadero hito para América Latina: somos una zona de paz, sin fisuras, que dialoga y coopera para pensar, que construye en conjunto un camino al desarrollo. Eso es importante para nuestros pueblos e instituciones, pero también es importante para muchos socios, inversores, emprendedores, ciudadanos y ciudadanas de otras latitudes, que desean desarrollar proyectos y promover asociaciones con nosotros. Es un activo intangible que pocas regiones en el mundo pueden exhibir. Debemos estar orgullosos de lo que logramos con nuestra decisión política de dejar atrás viejas tensiones y optar en cambio por una estrategia de unidad y vocación integradora. En estos treinta años, hemos alcanzado consensos muy importantes, fundamentales: el compromiso con la democracia como una condición fundamental para la vida de nuestros pueblos; el respeto por los derechos humanos como un valor esencial e irrenunciable para la convivencia; el reconocimiento de nuestra diversidad.

El MERCOSUR debe proteger a los gobiernos democráticos y a las instituciones que los respaldan. La pandemia y la crisis económica, que de ella se deriva, hacen compleja la tarea de gobernar. Por eso, les propongo aquí mismo la creación de un Observatorio de Calidad de la Democracia, que sea una herramienta para el fortalecimiento de la gobernanza de nuestras naciones. En definitiva, lo que les propongo es un esfuerzo común orientado a comprometernos con la protección permanente y la promoción de la democracia, la promoción de la libertad y la promoción de la paz en la región. Estos logros se han traducido en beneficios tangibles para nuestros ciudadanos, también para nuestras ciudadanas. Nuestro Canciller, Felipe Solá, compartirá con el plenario de Presidentes del Estatuto de la Ciudadanía como muestra de lo que venimos construyendo, para que la identidad común que tenemos como MERCOSUR se fortalezca y siga profundizándose.

Vivimos épocas complejas, la conmemoración de estos treinta años del MERCOSUR nos encuentra atravesados por un imponderable, una pandemia, una pandemia que ha desestructurado las bases mismas del mundo que conocíamos, y que se agrega a desafíos globales preexistentes como el cambio climático, la inestabilidad del sistema financiero internacional y la desigual distribución de los beneficios del comercio y de la tecnología. Hablamos, en todos los casos, de problemas de acción colectiva, que demandan respuestas cooperativas e instituciones regionales y multilaterales capaces de generar compromisos estables. De allí, el rol fundamental que posee el MERCOSUR para actuar como un bloque cohesionado en ámbitos internacionales, donde actualmente se reescriben las reglas de juego. La pandemia no ha hecho más que intensificar y mostrar con mayor claridad las violencias de las que son víctimas las mujeres y niñas en toda su diversidad. Hoy más que nunca es imprescindible contar con mecanismos que nos permitan combatir la violencia por motivos de género, hacerlo de un modo integral y transversal. Es por ello que también les proponemos la creación de un Observatorio para la Prevención de la Violencia de Género del MERCOSUR, como parte fundamental de los compromisos que hemos asumido, para alcanzar la igualdad sustantiva en nuestra región.

Desde su creación, tres décadas atrás, el MERCOSUR nos ha permitido avanzar desde una lógica de rivalidad hacia una de cooperación. Fue y es un espacio catalizador de principios y valores que compartimos, que ha favorecido la consolidación de las instituciones democráticas en la región y ha sentado las bases para dejar atrás el peligro de las dictaduras y los gobiernos de facto. El proceso de integración nos permitió reconocer, asimismo, la importancia de construir confianza mutua, y por eso la cooperación dentro del bloque se extendió a numerosos ámbitos, desde empleo, educación, derechos humanos, ciencia y tecnología, hasta defensa y usos específicos y pacíficos de la energía nuclear. En la actualidad, nuestros ciudadanos pueden radicarse en otro país del bloque y trabajar libremente de manera fácil; algo que no es común en el resto del mundo. También deberíamos destacar el Parlamento del MERCOSUR, el PARLASUR, que se constituyó en 2006 y conforma una realidad institucional, que refleja el pluralismo y las diversidades de las regiones. Por supuesto, el MERCOSUR ha sido fundamental como plataforma de desarrollo económico y comercial. Comenzando en 1991, creamos una zona de libre comercio para que nuestros bienes y servicios circulen sin restricciones, y también fijamos un arancel externo común. Esto permitió que nuestro comercio creciera vigorosamente. Nuestro bloque exporta anualmente más de 120 mil millones de dólares en alimentos, ese número nos coloca en una posición de relevancia internacional y es central en nuestras negociaciones comerciales, respecto de todo el mundo. Debemos hacer valer nuestra capacidad de producción de alimentos y mejorar las condiciones que enfrentan nuestros productos para ingresar a los mercados externos, al mismo tiempo que nos abrimos al comercio internacional.

En estos años, también conseguimos promover un intercambio de productos con valor agregado entre nuestros socios, que dinamizó actividades de exportación no tradicionales y creadoras de puestos de trabajo de calidad, en rubros como biocombustibles, química y petroquímica, plásticos, productos farmacéuticos, siderurgia, automotriz, servicios basados en el conocimiento, que sé yo, muchos otros. Efectivamente, mientras que los países del MERCOSUR son tradicionalmente fuertes exportadores de productos primarios, gran parte de las exportaciones que se realizan entre los socios del bloque son productos industrializados. Durante la primera década de integración, el incremento del comercio intra-MERCOSUR fue mayor al global y triplicamos el comercio entre nosotros, si lo comparamos con el inicio del proceso de integración. Un comercio que creció en volumen, pero también en calidad y valor agregado. Al mismo tiempo, hemos trabajado en la armonización de reglamentos técnicos para que estos brinden seguridad a la producción y a los consumidores, sin afectar innecesariamente el comercio.

El MERCOSUR también ha sido protagonista de nuestra inserción externa. Desde sus primeros años, el bloque buscó avanzar en acuerdos comerciales con todos los países de la región, lo que permite que hoy se haya construido un área de libre comercio con la mayor parte de los países de América Latina. Asimismo, hemos negociado también acuerdos comerciales con la Unión Europea, la EFTA, Israel, Egipto, India, los países del sur de África, entre muchos otros. El MERCOSUR no es un bloque cerrado al comercio exterior, sino una plataforma para que nuestros países se proyecten al resto del mundo. Efectivamente, hoy en día el MERCOSUR cuenta con una de las agendas comerciales más dinámicas del planeta. Tiene negociaciones activas con siete contrapartes que comprenden 36 naciones: la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio, Canadá, Corea, Líbano e Israel y unos primeros diálogos exploratorios con Vietnam e Indonesia. Hemos hecho propuestas negociadoras a nuestros socios de América Central y República Dominicana, tenemos conversaciones con India y aspiramos a iniciar un diálogo con la Unión Europea, con la Unión Euroasiática, perdón, y en diseñar una estrategia de inserción en África.

Sería muy difícil tener una mirada idéntica sobre plazos y prioridades de nuestra agenda externa. Por ello, es preciso partir desde una visión pragmática que nos permita consensuar una agenda común. No una agenda de cada semestre, sino una agenda de mediano plazo, que trascienda las urgencias políticas, fije prioridades, esté interrelacionada con la consolidación interna del bloque y que esté profundamente anclada en una visión de desarrollo de nuestros sectores productivos. La inserción del MERCOSUR en la economía global debe darse en favor de nuestros sectores productivos y no en su contra. El bloque tiene la responsabilidad de desarrollar políticas conjuntas de desarrollo de ventajas competitivas que sirvan para distribuir, equitativamente, a las ventajas de la integración regional entre los socios. De igual manera, necesitamos redoblar nuestros esfuerzos para alcanzar resultados satisfactorios en otras cuestiones, que también son centrales, como el perfeccionamiento del arancel externo común y la coordinación de políticas macroeconómicas, para continuar avanzando hacia el concepto de mercado común al que se aspiraba en 1991.

Nuestros cuatro países se encuentran actualmente trabajando en la revisión, precisamente del Arancel Externo Común, con vistas a impulsar la competitividad del bloque y una mayor integración a las cadenas regionales y globales de valor, como mencionáramos en nuestro comunicado conjunto del 16 de diciembre pasado. La Argentina ha sido, en ese sentido, muy pragmática en sus propuestas y trabajos metodológicos de revisión de este importante instrumento, tras 25 años de un Arancel Externo Común que ha atravesado diversos cambios, adaptándose a los intereses de los socios. Sin embargo, no creemos que una reducción del Arancel Externo Común parcial y lineal para todo el universo arancelario, sea el mejor instrumento frente a la posibilidad de nuevos acuerdos con otros países. Preferimos continuar con la metodología con la que viene trabajando el Grupo ad-hoc sobre la materia. En la reunión de ese grupo, del 22 de abril último, próximo perdón, del próximo 22 de abril, vamos a trabajar sobre ésta y otras cuestiones solicitadas con la presencia de nuestros cancilleres. La propuesta argentina en materia de revisión del Arancel Externo Común se basa en preservar el equilibrio entre los sectores agroindustriales e industrial; corregir las actuales inconsistencias para lograr un mayor estímulo a la agregación de valor, tomando en cuenta las negociaciones MERCOSUR con terceros; y finalmente darnos los tiempos de implementación necesarios, a fin de no erosionar nuestras estructuras productivas. Aspiramos, de verdad, a alcanzar el consenso con los socios hacia el fin de nuestra Presidencia Pro Tempore, de forma tal que atienda los intereses de todos, y sea posible su aplicación en el futuro próximo.

El panorama de la economía y el comercio internacional desde 2019, cuando empezamos el proceso de revisión del Aranceles Externos Comunes, hasta ahora, con el impacto de la pandemia, ha cambiado. Las economías del mundo demuestran una renovada apuesta por la asociación regional y la conformación de cadenas de valor más cortas y previsibles en un contexto de incertidumbre global absoluta. Por eso, debemos hacer una revisión racional y pragmática orientada a lograr mayor competitividad y a obtener resultados que beneficien el desarrollo de nuestras economías y la generación de empleo para los ciudadanos y para las ciudadanas del MERCOSUR. Creemos que el sentido de la integración es buscar acuerdos respetando la diversidad de nuestros países. Aun cuando pensemos de manera diferente en ciertos temas, debe primar la voluntad de querer integrarnos, de construir una agenda común. Nuestros países impulsan un regionalismo solidario en materia política, económica y también social, porque sabemos que enfrentar las dificultades unidos nos hace más fuertes. En este difícil momento de emergencia sanitaria global, agregaría también el concepto de regionalismo sanitario solidario, porque tenemos las capacidades humanas y materiales para trabajar cooperativamente y solidariamente, a fin de llevar alivio y soluciones a nuestros pueblos, y particularmente a los sectores más vulnerables; allí donde el Estado es el depositario de la esperanza de los pueblos para asistir y dignificar su vida cotidiana.

Tenemos que reforzar nuestra agenda ambiental y avanzar de esta manera hacia un desarrollo integral y sostenible, que fortalezca el bienestar de nuestros pueblos, creemos que esa es una responsabilidad de hoy hacia el futuro del MERCOSUR. Por eso, quiero proponerles la creación de un Observatorio de Medio Ambiente para visibilizar los activos ambientales de nuestra región, sostenerlos frente a quienes cuestionan o desconocen, desde otros foros internacionales, el desarrollo sostenible con el que estamos comprometidos. Nuestro peso específico es en conjunto, a todos nos conviene, independientemente de nuestra extracción partidaria o ideológica, un bloque más fuerte, más unido, con más protagonismo y capaz de generar intereses regionales de largo plazo.

Creo firmemente que somos capaces de reconocer lo mucho que se hizo, y lo mucho que falta por hacer. El trabajo por delante nos exige creatividad, generosidad y compromiso. Como se dejó constancia en el Tratado de Asunción, tenemos como objetivo el desarrollo económico con justicia social y debemos alcanzarlo mediante el más eficaz aprovechamiento de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio. A treinta años de la creación del MERCOSUR, este objetivo y estos medios siguen vigentes. Casi trescientos millones de habitantes, en cerca de quince millones de kilómetros cuadrados de territorio, nos invitan a redoblar esfuerzos y profundizar la voluntad de caminar juntos. Nuestros pueblos lo merecen, vamos por muchos años más de MERCOSUR.

No quiero dejar de agradecer el permanente respaldo de los Estados Partes y los Estados Asociados del MERCOSUR a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía relativa a la Cuestión de las Islas Malvinas, su rechazo al desarrollo de actividades unilaterales británicas que incluyen, entre otras, la explotación de recursos naturales renovables y no renovables del área en controversia, y también su llamado a retomar el diálogo para alcanzar, cuanto antes, una solución a la prolongada disputa de soberanía bilateral, de conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y las declaraciones de la Organización de los Estados Americanos, del MERCOSUR y de otros foros regionales y multilaterales. La recuperación del efectivo ejercicio de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, conforme el derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes, es un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino y constituye una política de Estado. El apoyo de los países del MERCOSUR es, en tal sentido, invaluable.

Yo les agradezco a todos el tiempo que me han dispensado, tengo mucho interés de poder escucharlos, tengo todo el deseo de que podamos construir juntos en este tiempo difícil el MERCOSUR que hace falta. Este no es un tiempo de individualidades, es un tiempo de unidad. Nadie se salva solo, suele decir el papa Francisco, y tiene razón, nadie se salva solo. Trabajemos más unidos que nunca porque millones de argentinos, de uruguayos, paraguayos, brasileros, bolivianos y chilenos esperan que es lo que precisamente hagamos.

Gracias a todos por el tiempo.

Palabras de Despedida

Les quiero dar las gracias a todos por el tiempo, por haber participado de este encuentro conmemorativo de los treinta años del MERCOSUR. En estos treinta años, yo estoy seguro que hemos avanzado vertiginosamente en la región, inclusive en los últimos tiempos, en los últimos tiempos hemos podido trabajar más y mejor con el Gobierno de la República de Brasil; lo mismo con Paraguay con ‘Marito’ Abdo; con el Gobierno de Chile inclusive, de Sebastián Piñera, a quien visité hace poco tiempo y él con enorme generosidad me recibió, y allí pudimos empezar a sellar ese acuerdo que él ha propuesto extender a todos los demás, y yo también hago propicia su propuesta de que podamos extender un cable submarino que nos de conectividad con Asia, una mejor conectividad con Asia, en un tiempo donde la conectividad es central para nuestro desarrollo. También con los hermanos de Bolivia, tenemos el Gobierno más hermanado que podíamos tener con Bolivia, así que felices de poder trabajar con él; y por supuesto también con el pueblo del Uruguay, el pueblo del Uruguay que es pueblo hermano de la Argentina inexorablemente.

En estos diez años, ha habido momentos difíciles, dificultades que superar. Yo quisiera quedarme con la expresión de la mayoría de todos nosotros, que es la expresión de seguir encontrando mecanismos para avanzar, mecanismos de consenso, y que fundamentalmente todos podamos sentirnos hermanos. Si nos hemos convertido en otra cosa, en una carga, lo lamento, la verdad es que no queríamos ser una carga para nadie, porque además una carga es algo que hace que a uno lo tiren de un barco, y lo más fácil es bajarse del barco, si es que esa carga pesa mucho. Así que lo que hago hincapié es que terminemos con esas ideas que ayudan tan poco a la unidad, en un momento donde la unidad tanto nos importa. No queremos ser lastre de nadie, si somos un lastre que tomen otro barco, pero lastre no somos de nadie. Para mí es un honor ser parte del MERCOSUR, es un honor estar trabajando junto a ustedes. Tengo la misma esperanza que tuvieron los fundadores del MERCOSUR en poder avanzar y trabajar conjuntamente. Y creo que lo podemos hacer en circunstancias difíciles, en obviamente en condiciones que son exactamente las mismas, pero respetándonos, respetándonos mucho.

Gracias a todos por haber participado de este aniversario. Los abrazo a la distancia, espero pronto poder verlos personalmente y poder estrecharlos en un abrazo.

Gracias de vuelta, por este tiempo.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto por el Día Mundial del Agua y los 15 años de la reestatización de AYSA, en la planta potabilizadora de General San Martín

Gracias, buenas noches a todos y a todas: feliz de estar acá, a 15 años del nacimiento de AySA, la verdad que me acuerdo mucho cómo decidimos con Néstor tomar esta decisión, porque yo era su Jefe de Gabinete y un día me llamó Néstor y me dijo: “mirá esto” y me dio una carpeta para que estudiara. Era una carpeta que hablaba de Aguas Argentinas, esa concesionaria, que entonces, explotaba la ex Obras Sanitarias de la Nación. Y una cosa, que me llamó poderosamente la atención era que, efectivamente, en los años previos se veía una inversión importante para llevar agua potable, pero para llevar agua potable a los lugares que podían pagarlo, como bien contó Malena, que ocurría en Tigre, cuando era la Tigre pre-Massa y era una Tigre pobre, no era la Tigre post-Massa, y era un Tigre que, efectivamente, no tenía el empuje, que hoy muestra ese lindo distrito.

Pero lo que más me llamó la atención era que había que cruzar la General Paz, había que cruzar el Puente Pueyrredón y llegar a Avellaneda, para darse cuenta que no habían cloacas, en el Gran Buenos Aires. Y no había que irse a lugares muy lejanos, había que irse a Avellaneda y darse cuenta que una inmensa mayoría de vecinos, de Avellaneda, no tenían cloacas; no tenían en La Matanza, no tenían en lugares muy cercanos, a la Ciudad de Buenos Aires y ahí entendí que esa concesión ganaba plata vendiéndole agua a los que podían pagarla y postergaba a millones de argentinos, que no podían pagar esa agua. Y además con cierta lógica de marketing ponían canillas, pero no ponían plantas de tratamiento a las aguas servidas.

Porque el desarrollo de ese sanitarismo – del que habló José Luis al comienzo – no sólo tiene que ver con que el agua llegue a cada uno y cada una de las argentinas, tiene que ver también con que las aguas servidas sean adecuadamente tratadas para evitar problemas de contaminación y una peor calidad de vida de los que habitan barrios, de los que habitan un pueblo, de los que habitan una ciudad. Y entonces fue eso lo que más lo determinó a Néstor a tomar aquella decisión: hacer que no solamente el agua llegue a más argentinos, también a los que no podían pagarlas, pero garantizar que las plantas cloacales proliferen para que el tratamiento de las aguas servidas sea el adecuado y garantice mejores condiciones de vida para cada uno de los que habitaban en la Ciudad y en el Gran Buenos Aires. Recuerdo perfectamente porque subí después de tomar la decisión de aquel decreto, a dar una conferencia de prensa y allí leía – para mi asombro –los porcentajes de cloacas que habían en cada ciudad y en cada distrito del Gran Buenos Aires y uno se daba cuenta lo poco se que se había desarrollado la inversión, en el tratamiento de las aguas servidas.

Tomamos aquella decisión, vinieron las obras de Néstor y de Cristina, que acá se han mencionado; después vinieron los cuatro años de postergación, de los que habló Malena; recibimos AySA con 10.000 millones de presupuesto. 10.000 millones de presupuesto era exactamente lo que debemos pagar, este año, de intereses de deuda.

Ahora, Malena, perdón estamos hablando de dólares yo y vos de pesos, pero a lo que voy, lo que quiero demostrar es cuánto dinero se destinaba, en la lógica, del gobierno anterior, en comprometer a la Argentina en una deuda virtualmente impagable, mientras se postergaban a los argentinos y las argentinas, que dejaban de recibir agua y dejaban de tener plantas de tratamiento de las aguas servidas.

Piensen ustedes, que ahora Malena, va a tener un presupuesto, de 75.000 millones de pesos, me dijiste, que en dólares oficiales es un poco menos que 1.000 millones de dólares. ¿Está bien lo que estoy diciendo, es correcto? Bueno, piensen ustedes que este año debíamos pagarle 7.000 millones de dólares a los acreedores privados y piensen ustedes, que el año entrante, deberíamos pagarle 18.000 millones de dólares, al Fondo Monetario Internacional. Comparen y dense cuenta cómo postergaban a los argentinos y las argentinas, con qué facilidad se endeudaban a costa de postergar que un argentino, una argentina de la Ciudad o del Gran Buenos Aires tuvieran agua. Pero no solamente acá en la Ciudad. No hace mucho estuve en Santiago del Estero y estuvimos allí inaugurando un acueducto, de vecinos de Santiago del Estero, que para tener un balde de agua tenían que caminar más de un kilómetro. Piensen ustedes lo qué significa semejante postergación.

La verdad que uno no puede decir que quiere gobernar una Patria y no ocuparse de semejante necesidad, la necesidad de tener agua ¿Se dan cuenta de lo que estoy hablando? Agua, que el agua llegue a la casa de cada argentino y de cada argentina.

Nosotros no podíamos mirar eso impávidos, y es cierto, en dos años se multiplicó por siete la inversión, el presupuesto de AySA, pero también multiplicamos por dos el presupuesto para obras públicas. Y estamos trabajando en ese desarrollo de AySA y el otro día pusimos la obra número mil en marcha, la obra pública número mil en marcha en toda la Argentina. Porque no se puede pensar en una Argentina donde las condiciones básicas para vivir y desarrollarse no estén cubiertas, ¿y qué condición más básica existe en la actualidad que en poder acceder al agua? Ninguna, ninguna. Allá en el norte llegamos y vimos como los chicos morían deshidratados por falta de agua, y fuimos a ver cómo construíamos agua en lugares alejados de Salta, de Misiones. El acceso al agua no puede ser, en tiempos que vivimos, como otra cosa que no sea un derecho humano, no tener agua es casi lo mismo que no tener alimento, es lo mismo, no es casi, es lo mismo. Sin agua ningún ser humano vive, y también una ciudad, un pueblo, que no tratan adecuadamente las aguas servidas, es un pueblo que se va contaminando poco a poco, y en los tiempos que vivimos, el cuidado del medio ambiente también es una tarea esencial que debemos asumir.

Estoy muy contento de verla a Malena con este empuje, con estas ganas, de verlo a José Luis, con quien nos conocemos hace tantos años, acompañando todo este proyecto, me hace muy feliz dado el primer paso para que la Universidad del Agua exista, porque insisto una vez, en los tiempos que vivimos, es impensable suponer que alguien puede desarrollarse sin tener una canilla de donde salga agua. Si eso minino no existe no podemos pensar en desarrollo humano, y todavía sabemos las carencias que tiene el Gran Buenos Aires y las enormes carencias que existen en el interior de la patria. Efectivamente, decía bien Malena, cuidar el agua no es solamente cuidar o llevar adelante la distribución adecuada del agua, es también cuidar las fuentes de agua. Días atrás estuve allá en El Hoyo, en la Comarca Andina, estuvimos con Juan, y nos contaban los vecinos del lago Puelo cómo se habían quemado mangueras donde la gente del pueblo sacaban el agua de los ríos de montaña, allá en el medio de los bosques, esa posibilidad que tienen de recurrir a aguas de deshielo, el agua más pura, y poder de ese modo satisfacer la necesidad de tener agua. El fuego arrasó, fundió las mangueras, y dejó al pueblo sin agua. Y ahí fuimos con Gabriel para poner en marcha una serie de obras que vuelvan a reponer el agua donde estaba faltando, donde hoy está faltando.

Yo quiero que todos entiendan que nosotros hemos llegado con una decisión muy firme, que es construir otro país, distinto, en el sentido distinto del que se venía construyendo hasta diciembre del 2019. Quiero que sepan todos que la verdad yo quiero hacerlo con todos los argentinos, quiero que todos se hagan parte de la construcción de ese país que viene. Quiero que entiendan que no concibo la política de otro modo que no sea buscando el diálogo y la construcción. Y quiero que sepan que este Gobierno no va a cambiar en eso, va a seguir siendo exactamente eso. Y que vamos a hacerlo con todos los compañeros y con todas nuestras compañeras me pone muy feliz ver a todos los intendentes y a las intendentas del Gran Buenos Aires que están acompañándonos aquí. Vamos a seguir trabajando juntos, como lo hemos hecho hasta ahora y vamos a seguir construyendo ese país que yo siempre digo que el país que nos merecemos, por lo que decía José Luis nos ha dado la naturaleza, nos ha dado tantas posibilidades, no puede ser que los hombres y las mujeres hagamos tan injusta la vida en nuestra Patria, hagámoslo de una vez y para siempre, como decía Malena, no perdamos la oportunidad, hagamos las cosas bien, estamos haciendo las cosas bien, Malena, estos quince años de AySA y todo lo que has hecho en este año demuestra que estamos en el camino correcto; estamos haciendo las cosas bien Gaby, con las mil obras iniciadas a lo largo y a lo ancho de la Patria; estamos haciendo las cosas bien cuando nos preocupamos por la salud de nuestra gente; estamos haciendo las cosas bien cuando seguimos buscando vacunas para nuestros hombres y nuestras mujeres adultas mayores; estamos haciendo bien cuando lo que queremos es una sociedad más justa e igualitaria. Estamos haciendo las cosas bien cuando nos ponemos firmes ante los acreedores; estamos haciendo las cosas bien cuando nos ponemos codo a codo a construir en conjunto esa Argentina que todavía nos merecemos.

¡Gracias a todos y a todas, feliz cumpleaños a AYSA!

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, tras la entrega del premio Juana Azurduy a la lucha por los Derechos Humanos, en el Museo del Bicentenario, Casa Rosada

Muchas gracias. Buen día a todos y todas, buen día queridas Madres, queridas Abuelas.

La verdad que es muy difícil hablar después de tres discursos, como los que me tocó escuchar, el cuarto es el de Horacito. Escuchaba con mucha atención las palabras de Estela, cuando advertía que jóvenes habían cometido esa locura de hacer lo que ellos llamaban una representación, colgando bolsas mortuorias con nombre y apellido en las puertas de la Casa de Gobierno, y con esa generosidad con la que Estela habló de ellos y los trató de jóvenes. Y a veces me pregunto si no tendremos que seguir haciendo docencia, porque hay muchos jóvenes que no entienden muy bien, porque gracias a Dios llevan 45 años de aquel golpe terrible, y llevan ya muchos años de democracia, y han nacido en democracia, y no entienden lo que ha sido la violencia perversa, siniestra y arrolladora de aquella dictadura. Yo entré a trabajar al Ministerio de Economía cuando volvió la democracia con Raúl Alfonsín, y ahí lo conocí al marido de Nora y al hijo de Nora, que los dos trabajaban, y ahí el hijo me contó lo que había sido la penuria de
todos esos años.

Yo quisiera quedarme con eso que dijo Estela, y aprovechar este encuentro de hoy para explicarle a los jóvenes, a los más jóvenes, a los que tuvieron
la suerte de haber nacido y haber crecido en democracia, que hubo un tiempo de la Argentina a donde la democracia no existía, donde además los atropellos fueron tremendos, porque no fueron solo atropellos a la ideología del otro, o a lo que el otro creía, sino que se llevaron la vida de gente inocente que pagaba con su vida el solo hecho de pensar. Y así acumulamos decenas de miles de argentinos que terminaron muertos, que terminaron desaparecidos, que terminaron torturados o exiliados. Hubo un tiempo de la Argentina, donde a la sociedad, como decía Lita, le daba miedo enfrentar esa realidad y no sabía cómo enfrentarla. Y pasaba eso que decía Lita, que al segundo o al tercer día de estar en casa de un pariente le decían “¿no tenés otro lugar donde ir?” Porque empezaban a sentir miedo ellos, porque había una campaña implacable en los medios hablando de que finalmente estaban persiguiendo terroristas subversivos, y detrás de esa definición se cargaron a la vida de miles, miles, de argentinos y argentinas.

En esa sociedad que estaba tan aterrada, apareció un día un grupo de madres, que empezó a plantearle a los dictadores, a los genocidas, empezó a preguntarle dónde estaban sus hijos y empezamos a ver con asombro el coraje de esas madres. Yo recuerdo una foto de Víctor Bugge, que es el fotógrafo de presidencia, que sacó un día de mucha lluvia desde algún balcón de la Casa de Gobierno. En esa lluvia no había un auto que circulara por Plaza de Mayo, pero había un grupo de 30 o 40 madres bajo la lluvia, pidiéndole a los dictadores una respuesta. Para mí esa fotografía es la imagen de lo que fueron las Madres y las Abuelas, un conjunto de mujeres que tuvo el coraje que no tuvo el resto de la sociedad, y que por solamente por eso son inmensas, inmensas, porque se animaron a lo que el resto de la sociedad no se animó, en una gran soledad, impulsadas por el amor que uno tiene por su hijo seguramente, o por su hija.

Si uno quiere entender cómo fue el recorrido de todos esos años que culminaron con los años donde reclamaron por encontrar a sus hijos, y después empezaron a reclamar por sus nietos nacidos en cautiverios, si uno quiere entender cómo fue ese tiempo, yo les recomiendo que lean el libro de Victoria Montenegro. Victoria, hace unos meses, me trajo un libro de su historia, ¿Hasta Ser Victoria, se llamaba? Hasta Ser Victoria. En ese libro hay unas cuantas páginas de (salto de audio), Horacio. Pero ahí tienen la mirada de una víctima a la que le quitaron su identidad, se la cambiaron, y todo lo que tuvo que recorrer para poder asumir y entender quién era y quién es. Y yo recomiendo que lo hagan casi como un manual de estudios, para entender lo que pasó, para entender la gravedad de lo que nos pasó como sociedad. La verdad es que vivimos una tragedia y esa tragedia tuvo un grupo de mujeres que emergieron de la sociedad, plantándose sin ninguna duda con el amor que a un padre le impulsa su hijo, o su hija.

Con Horacio nos planteábamos qué hacer este 24 de Marzo, porque era otro año con pandemia, porque era difícil salir a las calles, porque las Madres que están y las Abuelas que están repletas de amor cuidan a los argentinos, y por eso no salen, y por eso se cuidan, y por eso no promueven el encuentro para que los contagios no se favorezcan. Y se nos ocurrió pensar en un premio, para cada madre y para cada abuela, y así surgió este premio Juana Azurduy. Juana Azurduy fue una mujer increíble, enorme, tiene acá tras un monumento impresionante, una mujer que luchó por la independencia de América Latina, y es un gran símbolo de las mujeres luchadoras. Y entendimos que era un buen momento para darle el premio Juana Azurduy, que instituimos por decreto a cada Madre y a cada Abuela que hoy nos acompañan, por la enorme lucha que protagonizaron. Las Madres a esa altura de los acontecimientos no son Madres y Abuelas, son definitivamente un modelo a seguir por cada argentino y por cada argentina. Ellas por ahí no se dieron cuenta, no lo advirtieron, pero la sociedad las terminó viendo como un ejemplo, como un modelo de conducta, como un modelo de lucha, como un modelo de compromiso. Su tarea fue inmensa, en el mundo entero es reconocida. Lo que contó Estela de cómo desarrollaron el banco genético y cómo después el grupo de antropología forense fue creciendo, hasta permitir desarrollar una técnica que el mundo prácticamente no conocía, casi nos hizo expertos en la materia, lamento tener que ser experto en esa materia, pero nos volvimos expertos por la enorme lucha de las Abuelas y de las Madres. Y también la lucha de los hijos, y la lucha de los nietos también, porque también hay que reponerse al dolor de saber lo que ha pasado, hay que reponerse a todo eso.

El sábado estuvimos con Tati en la ESMA en un acto donde hijos rendía homenaje a los trabajadores desaparecidos y muertos, y allí nos acompañó también Estela por el zoom. Y están importante mantener viva la memoria y mantener claro lo que paso, y hacer docencia con las nuevas generaciones, y entender que detrás de cada actitud donde se glorifica la muerte, en verdad se vuelve abrir la llaga del dolor de una Argentina que muchos argentinos padecimos; vivimos y padecimos. Yo la escuchaba a Lita recién recordar el Festival de la Canción de Buenos Aires que ganó Astor Piazzolla con la balada para un loco y recordar la imagen del mismo lugar donde escuchó los 100 años de nacimiento de Piazzolla, haber escuchado una Balada para un Loco cantado por Lita y en aquellos años acompañados por sus hijos. Es tremendo lo que paso. No hay ninguna razón para que alguien le arrebate los hijos a Lita como se lo arrebataron. No hay ninguna explicación posible, ni ninguna justificación admisible, ninguna. Y cuando la escucho a Tati y la escucho a Estela, y como las conozco mucho, sé que hablan desde el alma y dicen no tenemos venganza, no venimos con rencor, venimos a pedir justicia, verdad y justicia, y sembremos arboles porque con la siembra de un árbol se siembra vida y se construye memoria. Creo en eso, creo en eso.

Por eso cada 24 de Marzo es un día aciago para nosotros, pero, sin embargo, ese 24 de Marzo nos mostró a un grupo de mujeres impresionantes, que fueron capaces de hacer lo que la sociedad no hacía, movidas por el amor a sus hijos sin ninguna duda, que es el amor más noble, porque es el amor más incondicional el amor de un padre con su hijo o una madre con su hijo o hija. Y gracias a Dios que nacieron, gracias a Dios que existieron, gracias a Dios, porque nos subieron la vara muy alta y nos hicieron hacer una mejor sociedad. Y este premio que ustedes están recibiendo que, además, sépanlo, es la primera vez que firmo junto con Cristina algo, que a mí me llamó la atención porque nunca firmamos juntos, porque por las funciones de uno y de otro nunca coincidimos en la firma. No saben lo contento que me pone que Cristina y yo le entreguemos a cada uno de ustedes, a cada una de las Madres que van a recibir su diploma en el interior del país, no saben lo contento que me pone que ustedes tengan este reconocimiento. Que no es el reconocimiento de Cristina y mío, es el reconocimiento de una sociedad que tiene memoria, que recuerda y que sabe que hay en el medio de la tragedia argentina hubo un grupo de mujeres con el coraje que la sociedad no tuvo, y que el coraje de esas mujeres nos permitió ver lo más cruel y lo más miserable de aquella dictadura.

Gracias Abuelas, gracias Madres, las quiero mucho. Muchas gracias a todos y todas. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, tras su visita a la posta de vacunación en la Universidad Nacional de Lanús, Provincia de Buenos Aires

Muchísimas gracias a todos y todas, gracias Axel, gracias Verónica, gracias a los intendentes, a los ministros que están acá presente, que están en San Martín, que están en Berisso.

Bueno, estoy muy contento, definitivamente estoy muy contento, porque nosotros nos habíamos fijado un objetivo como Gobierno nacional cuando empezamos a pensar en la vacuna, en la necesidad de contar con una vacuna que minimice los riesgos que esta perversa pandemia nos ha causado. Allí hablamos mucho con Axel, compartiendo experiencias, con Axel somos casi infectólogos a esta altura, casi infectólogos, porque nos vivimos cambiando información que recibimos para tratar de entender lo que pasaba. Pero en aquellos días, junto con Ginés, con Carla, con Cecilia que nos acompaña acá, empezamos a ver dónde poder conseguir las vacunas, que era todavía un dato incipiente y pocos creían que eso iba a poder materializarse. Y fuimos trabajando, nos pusimos a trabajar, y así logramos acuerdos con todos los que quisieron hacer acuerdos con nosotros, y que nosotros entendimos que nos exigían condiciones razonables para firmar esos acuerdos. Y así pudimos avanzar con la Federación rusa, con el Instituto Gamaleya, y así pudimos avanzar con Sinopharm, y así habíamos avanzado antes con AstraZeneca, cuando eligió un laboratorio argentino para producir el principio activo de la vacuna, que termina su principio de elaboración en México, y eso con el objeto de cubrir todo el continente latinoamericano.

Yo el otro día leía algún comentario de algún opositor, que decía “la improvisación que hay detrás de todo esto”, lo que menos hay es improvisación, hay un enorme esfuerzo en un mundo donde el acceso a la vacuna es muy complejo, es muy complejos, pero nosotros desde el primer día que empezamos a vacunar hemos logrado que todos los días se siga vacunando, y hemos logrado tener vacunas para todos y todas que lo requirieran y que ellos puedan acceder a la vacuna a medida que la vacuna va llegando, y así vamos obteniendo estos logros. Esta alegría que hoy vemos en Guillermo, que se vacunó recién, en Filomena que también la vimos vacunarse recién, es una alegría que es igual a la alegría que experimenté la semana anterior, el viernes pasado, en Catamarca, cuando allí veía a catamarqueños y catamarqueñas recibir su dosis, y de ese modo ganar una tranquilidad que no tenían. Y a mí la verdad eso me pone muy contento, me llena de felicidad, porque lo que siento es que vamos por el camino correcto con el esfuerzo de todos, con la compresión de todos. Por eso, días atrás, ustedes saben que le asigno a la palabra un valor central, preferí dar un discurso breve en Cadena Nacional para contarle a todos en qué lugar estamos y qué objetivos buscamos. El propósito nuestro era que las personas de mayor riesgo, los mayores de 60 años, las personas entre 18 y 60 años con algún tipo de enfermedad prevalente, el personal de seguridad, el personal de salud, los docentes, pudieran estar vacunados el 31 de marzo. Yo creo que esa fecha se va a extender un mes, pero creo que si nosotros logramos concretar los acuerdos últimos que venimos haciendo, y que la verdad somos muy prudentes en anunciarlo para no generar falsas expectativas, pero si eso se logra concretar habremos podido cumplir nuestro objetivo, Axel, de vacunar a las personas que más riesgo expresan antes que abril termine. Y es lo que más nos importa, porque esas personas definitivamente ya ha quedado visto, la enfermedad se ha llevado a las personas que en promedio tienen 74 años, es decir, que nuestros adultos mayores son las personas más expuestas frente a la enfermedad, que no quiere decir que la enfermedad no sea cruel con otros, porque también lo es. Pero allí es donde está la franja estaría más vulnerable de todas, y esa franja etaria más vulnerable de todas y esa franja etaria es a la que más queremos cuidar. Y por eso todo este esfuerzo, e intentamos que estas vacunas se suministren a esas personas lo antes posible.

También todos tienen que entender, algo por lo que fue muy criticada la pobre Carla, pero que ahora empiezan a entender que tenía razón, que la primera dosis ya da una cantidad de inmunidad muy importante a quien la recibe. En la mayoría de los casos es más o menos el 80 por ciento de inmunidad total que la vacuna puede dar, con la cual con la primera dosis no tenemos garantizado que la gente no se contagie, pero si se contagia va a sufrir muchísimo menos de lo que sufriría sin esa vacuna. Y hay que entender también que esas primeras dosis empiezan a generar anticuerpos entre el día 15 y 20 de dada. Con lo cual, no hay que pensar nunca que se sale de acá con la inmunidad plena, hay que saber qué hay que seguir cuidándose, preservándose, protegiéndose. y con esa idea, con esa vocación, que es la de proteger a nuestra gente, nosotros seguimos trabajando. La verdad es que a veces duelen los comentarios fáciles, ¿no? Siempre hablamos con Axel, una cosa es hablar en Twitter y otra es gobernar, pero los que estamos gobernando, todos, y acá incluyo a los gobernadores de todas las provincias, sabemos del esfuerzo, de los cuidados que tenemos que mantener y todo lo que trabajar, para que juntos podamos vacunar primero a los argentinos y argentinas que más lo necesitan, y después extender eso a toda la población argentina.

Así que yo feliz de que este millón De vacunas primeras que se han dado en la provincia, que tiene al 40 por ciento de la población del país, más o menos, feliz de que podamos ir concretando los objetivos que nos hemos puesto, sabiendo que se ha alterado lo inicialmente planeado, básicamente porque el mundo tiene una carencia de vacunas y una demanda infinita. Es el principio de la economía que dice que la economía es la ciencia que estudia cómo satisfacer una demanda infinita con recursos escasos. Bueno, si esa definición cabe, cabe perfectamente para lo que estamos viviendo con las vacunas. Pero si todos tenemos que saber es que tenemos gobiernos, desde el Gobierno nacional y cada gobierno provincial, trabajando plenamente en contener esas vacunas y llevarla a cada uno y a cada una de las argentinas que lo necesitan. Así que lo único que tenemos que hacer es volver a trabajar rápido, para que eso se concrete.

Gracias Axel por invitarme a este buen momento, gracias a todo el personal de salud porque lo que he visto acá en las vacunadoras, en los que vacunan, es lo mismo que he visto en Catamarca el viernes pasado, es una entrega hacia el prójimo enorme, que es la misma entrega que el personal de salud tuvo cuando la pandemia arrasó y arrasó con muchos de ellos también, y mi gratitud eterna a todos ellos, que es la gratitud que cómo pueblo le debemos a cada hombre y a cada mujer que trabaja en la salud, por el esfuerzo inmenso que han hecho y por el esfuerzo que siguen haciendo. En algún momento exponiéndose ellos mismos en su vida. Hablábamos el otro día con Carla, cómo a partir de la vacunación había caído el nivel de contagios, con Daniel también lo hablábamos, el nivel de contagios en el personal de salud y eso también me pone muy contento, con mucha fuerza, con mucha tranquilidad de que vamos con el camino correcto. Sigamos y ahora vamos por el segundo millón ¿Cuándo llevamos ya en todo el país? Más 3 millones de personas que ya se han vacunado en todo el país, vamos por más millones. Lo que hace falta es preservar la salud antes que la renta, por eso también nos preocupa que la vacuna sea gratuita, que todos tengan acceso a ellos, nosotros no concebimos la vacuna como parte de un comercio sino la consideramos, así lo planteé en las dos reuniones del g20 en las que tuve que participar, la consideramos un bien global al que todo el mundo debe poder acceder, y sigo pensando lo mismo. Sigamos trabajando juntos.

Muchas gracias a todos y todas.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la cuarta reunión del Consejo Regional del Norte Grande, en el Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico, actual Casa de Gobierno de la Provincia de Catamarca

Buen día a todos y todas, buen día Catamarca, gracias querido Gobernador por recibirme, gracias a todos los gobernadores del NEA, del NOA, del Norte Grande de la Argentina

Es un gusto haber llegado y poder estar aquí en tierra catamarqueña, ahora, ya es este el tercer encuentro que hacemos los gobernadores del Norte Grande con el Gobierno nacional, para ir viendo cómo abordamos los problemas del Norte Grande e ir saldando la deuda que el país tiene con este Norte Grande, que tanto queremos. Ahora vamos a ponernos a trabajar en temas que tenemos pendientes, pero lo que quería anunciarles era un reclamo que en verdad recibí cuando estaba en campaña y recibí a los industriales del norte argentino de la Unión Industrial del norte argentino, y me plantearon la necesidad de equilibrar un poco las grandes asimetrías qué hay entre aquellos que producen en el norte con aquellos que producen en el centro del país. Tenía que ver con la vigencia de un decreto que había caído, que era el Decreto 814. Pues bien, hemos trabajado después de la última reunión que hicimos en Yapeyú, en tierra del Gobernador de Corrientes, que está allá, y yo me había comprometido a traerles una respuesta. Con lo cual, quiero decirles que vamos a poner en vigencia un sistema de reducción de aportes patronales, semejante al que existía en aquel momento en aquel Decreto 814, solo para el Norte Grande argentino.

En esa última reunión que habíamos tenido con Gustavo Valdés y con los demás gobernadores, yo había planteado que empecemos a resolver los problemas, que dejemos de plantearlos y empecemos a resolverlos, y sabía que este era un tema central para que el norte argentino pudiera empezar a producir de otro modo y de un modo con más equilibró, respecto del resto del país, porque ese desequilibrio que hoy existe hay que ir eliminándolo. Así que tengo la alegría de poder cumplir la promesa
de campaña y de poder poner en marcha este proyecto que tiene el objeto de que las empresas puedan tomar nuevos trabajadores, y así generar más trabajo en esta región que tanto lo necesita, sabiendo que el Estado nacional los va a ayudar a hacerlo, tratando de que tengan de algún modo la posibilidad de emplear gente en mejores condiciones para el desarrollo empresario. Este es un primer paso que quería dar y que necesitábamos dar, de los muchos otros pasos que tenemos que dar para que el norte argentino se desarrolle y se integre definitivamente en un plano de igualdad con el resto del país.

Estoy muy contento de estar aquí querido Raúl, feliz de estar de vuelta con los gobernadores, ahora vamos a trabajar. Quiero una vez más reiterarles mi compromiso a cada hombre, a cada mujer, del norte argentino para poder cumplir ese sueño del que yo repito una y otra vez, que es que cada argentino pueda desarrollarse en el
lugar en que nace, y pueda vivir allí, y encontrar allí todo lo que necesita para su felicidad. Eso es algo en lo que me he empeñado, porque he visto como el norte fue sistemáticamente olvidado y cayendo en sus posibilidades de crecimiento año tras año, y en estos últimos 4 años más que en ninguno. Así que yo les aseguro que estamos dando un primer paso en una situación que. como anoche le conté a toda la Argentina, no es una situación simple, no es una situación fácil, donde tenemos que aprender a convivir en el contexto que nos ha tocado, sabiendo, y somos muy optimistas, que lo vamos a superar.

Cada vez que veo a un argentino, a una argentina, recibir su vacuna y veo cómo su cara se llena de risa y de alegría, para mí es también un motivo de alegría, como lo es para todos nosotros. Vamos a seguir avanzando cada vez con más velocidad con la vacunación, y en el mientras tanto sigamos cuidándonos, como veo que lo estamos haciendo todos, guardando distancia, con el barbijo, garantizándonos que el alcohol cubra nuestras manos permanentemente. Yo les doy las gracias por esta buena acogida, que me dan cada vez que visito una provincia de mi querido norte argentino. Yo, por mi condición de hijo de un riojano, tengo por esta Patria, que es el Norte Grande, un cariño singular. Así que estoy feliz de estar acá, estoy feliz de empezar a resolver problemas y a trabajar que quedan muchos problemas por resolver.

Gracias a todos y todas por este tiempo. (APLAUSOS)

Mensaje del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, desde la Casa Rosada

Buenas noches a todos y a todas: la primera vez que les hablé de la pandemia dije que mi prioridad era cuidar la salud de los argentinos y de las argentinas. Algunos creyeron que las medidas que impulsaba eran exageradas, pero la experiencia demostró que era necesario ganar tiempo para evitar que se sature el sistema de salud y así poder salvar vidas.

La pandemia se ha hecho mucho más larga de lo que todos esperábamos; quienes fuimos elegidos para gobernar tenemos la obligación de saber que esta situación crítica afecta a toda la sociedad, a todos los argentinos y todas las argentinas, al igual que a todos los habitantes del planeta, todos padecemos la pandemia. Conozco muy bien las consecuencias económicas y sociales que ella depara; soy muy consciente del efecto que provoca en la salud, también de las dificultades para encontrarnos con nuestros afectos. Sé muy bien del trabajo solidario de quienes cuidan a las personas mayores; sé del compromiso, del empeño por acompañar a los niños y las niñas a quienes les ha tocado atravesar mucho tiempo de su infancia, en este contexto tan difícil. Todas nuestras actividades se han visto afectadas.

Tengo muy presente el esfuerzo que todo esto genera, sé que – en algún momento muchos – sentimos cansancio de las limitaciones y algunos hasta hartazgo de la pandemia.

Un año después quiero contarles cuál es la situación, cuáles son las dificultades y cómo debemos abordarla. El mundo va a tener que convivir con la pandemia; también nosotros aprendimos a convivir y a producir con el COVID; aprendimos a educar con cuidados; aprendimos a cumplir los protocolos en todo tipo de establecimientos; aprendimos a cuidarnos en todo tipo de actividad deportiva, culturales, en encuentros familiares. Mi mayor preocupación sigue siendo la salud, salvar vidas y cuidar la recuperación económica. Trabajamos para que esa recuperación empiece a sentirse en la vida de la gente.

Cuando vemos la situación epidemiológica, de la Argentina, y vemos lo que sucede, en la región es evidente que tenemos importantes desafíos. Hay tres problemas muy importantes: el primero, es que en muchos países, con la llegada de otoño, en incluso antes, se inició una segunda ola y en muchos casos con niveles de contagios y fallecimientos muy elevados. El segundo problema es que el COVID ha tenido mutaciones y nuevas variantes, algunas de las cuales son mucho más contagiosas y con severa letalidad. El tercer problema es que hay escasez global de vacunas: sólo 18 países han recibido el 88 por ciento de las vacunas, que se han distribuido hasta ahora. La gran mayoría de los países está en un gran desierto con pocas vacunas o sin ningún acceso a ellas. Además, hay un retraso global en la entrega de vacunas; hay problemas de producción, logísticos, de insumos ante una complejidad absolutamente excepcional.

Cada país firma contratos para la compra de vacunas, si analizamos cuánto recibió – hasta ahora – cada uno del total que compró surge un dato realmente impactante: sólo 15 países recibieron – hasta ahora – más del 10 por ciento de las vacunas que compraron. Esta es la realidad del mundo del 2021: la escasez, la desigualdad y la demora de las vacunas.

Hoy, conversé con los 24 Gobernadores y Gobernadoras, analizamos la situación, cambiamos ideas y consensuamos medidas. Para afrontar el otoño y el invierno tenemos un plan que incluye dos dimensiones: vacunación y cuidados.

El año pasado nos cuidamos para ganar tiempo para fortalecer el sistema de salud; supimos conseguir un incremento del 47 por ciento de las camas de terapia intensiva; incorporamos 3.300 respiradores; hicimos 12 hospitales modulares. Fue por ese tiempo y ese trabajo colectivo que no se saturó el sistema de salud. Fue por eso, que cada persona que lo necesitó, pudo acceder a la atención sanitaria.

Este año tenemos que cuidarnos, mientras avanza el Plan de Vacunación más importante, que nuestra historia recuerda. Por eso, una vez más, los invito a trabajar unidos, sin importar las diferencias políticas ni sociales, queremos el cuidado colectivo y la vacunación. Trabajamos – de manera coordinada – con las 24 jurisdicciones y con toda la sociedad argentina.

Para prevenir y reducir todo lo posible el impacto de la segunda ola, les pido que todos y todas respetemos las principales medidas de prevención: dos metros de distancia, uso del barbijo, higiene de manos, mantener los ambientes ventilados y realizar actividades al aire libre.

Quiero que sepan que las nuevas variantes del virus hacen riesgoso viajar. Está totalmente desaconsejado viajar al exterior; quienes lo hagan – al regresar – deberán aislarse y someterse a cuidados estrictos.

Las fronteras continuarán cerradas para turistas extranjeros como lo están desde el 24 de diciembre último. Los argentinos y argentinas hemos aprendido a cuidarnos, ahora que llega el otoño tenemos que reforzar esos cuidados porque cuanto más lo hagamos habrá menos contagios y menos fallecidos. Donde no hay cuidado colectivo cualquier sistema de salud puede desbordar. Todo este cuidado colectivo es clave mientras logramos que lleguen las cantidades de vacunas que necesitamos. En el desierto global de vacunas nosotros ponemos toda nuestra energía, la capacidad financiera del Estado y su logística en comprar nuevas dosis. Organizamos que sean trasladadas y distribuidas a cada ciudad, a cada barrio, a cada pueblo, a los lugares más remotos del país, mi objetivo es que la vacuna llegue lo antes que sea posible a cada uno y a cada uno.
Queremos que se puedan vacunar todos los habitantes del país, el Estado Nacional compra, recibe y distribuye a las provincias en forma proporcional a la cantidad de habitantes. ¿Esto se está cumpliendo bien? Sí. ¿Estamos acelerando la cantidad de personas vacunadas por semana? Sí. ¿Está resultando todo tal cual esperábamos? No. Es no porque hay dilación global en la producción de vacunas.

Nosotros hemos firmado contratos para adquirir más de 65 millones de dosis, y seguiremos firmando nuevos contratos. Al igual que sucede en todo el mundo, las vacunas que habíamos adquirido lamentablemente están demorando más tiempo en llegar, nuestros proveedores han tenido dificultades para escalar la producción y no han podido entregar en el tiempo que habían previsto. La verdad es que incluso los países más ricos han tenido negociaciones y tensiones con los proveedores. Hasta hoy llegaron al país cuatro millones de dosis, tan solo un seis por ciento de las dosis que hemos contratado. Trabajamos con firmeza para vacunar a todos y a todas. Cerca de tres millones de dosis se han aplicado a argentinas y a argentinos. La semana pasada se vacunaron 723.000 personas en todo el país, 100.000 personas por día. La Argentina tiene la capacidad de vacunar 4.500.000 de personas por mes pero aún no contamos con las dosis suficientes. Aunque el problema de escases global continúa, llegarán nuevas dosis en los próximos días, trabajamos de modo incansable para adquirir todas las dosis necesarias y somos muy optimistas en que vamos a lograrlo.
Detrás de cada persona vacunada les puedo asegurar que hubo mucha pero mucha gente trabajando silenciosamente para hacer la compra, la distribución, garantizar la cadena de frío, hacer la aplicación adecuada y registrar a cada persona vacunada. Para que eso suceda es imprescindible un Estado presente.
Nuestra voluntad política ha sido acompañada por enorme compromiso de los trabadores de la salud, todos conocemos ya a una persona que ha recibido por lo menos una dosis. Cada día que pasa hay más argentinos y más argentinas que ponen el brazo con emoción y satisfacción: eso nos causa una enorme alegría.
También seguiremos fortaleciendo el Sistema de Salud, mientras desde el Estado avanzamos con estos objetivos, necesito pedirle a toda la sociedad un enorme compromiso para cuidarnos, necesitamos mucha previsión y mucha responsabilidad individual y colectiva.

La pandemia no terminó, debemos extremar los recaudos para que el COVID no nos vuelva a aislar. Si toda la sociedad se cuida, vamos a lograr que le impacto de la segunda ola sea lo menos dañino posible. Trabajamos para sostener las actividades sociales y económicas. Nuestro enorme agradecimiento a todo el personal de Salud y a todos y todas quienes trabajan en el cuidado colectivo.
Quiero reiterar todo mi afecto y solidaridad para quienes han perdido un ser querido, tenemos que saber que cuando hayamos avanzando en la vacunación estaremos empezando a controlar la pandemia, solo entonces podremos mirar hacia atrás y podremos recordar estos momentos desafiantes que hoy vivimos. Cuando eso suceda, habremos aprendido de este tiempo y la sociedad argentina podrá estar orgullosa de sobreponerse a estos enormes desafíos. No voy a ceder en mi empeño. Voy a seguir cuidando a todos y a todas las argentinas, voy a poner todo de mí, todo mi esfuerzo para avanzar semana a semana con la vacunación. Voy a trabajar con ustedes, unidas y unidos por un país mejor. Buenas noches.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el acto de firma del Convenio de Adhesión entre el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat y sindicatos nucleados en la CGT y la CTA, en el Museo del Bicentenario, Casa Rosada

Muchas gracias a todas y a todos por estar acá, gracias Jorge por el trabajo.

La verdad Jorge interpretó mejor que nadie lo que era una preocupación mía desde el primer día, que era que en la Argentina cada familia tenga un techo. Hoy en día tener un techo es un derecho humano, y tenemos que preservarlo, y tenemos que garantizarlo. Y a uno sentía tanta impotencia de casas maravillosas que había quedado construidas en el año 2015 y que por razones inentendibles, que no son otras que la miserabilidad política, no fueron entregadas a la gente que lo necesitaba, simplemente. Así que le dije a Jorge, “metele pata”, él había sido ya un gran intendente de su querida Avellaneda, “metele pata” y hagamos lo necesario no solamente para entregar esas casas, sino también para construir otras que hacen falta en cantidad. Y me parece que tuvo una gran idea de convocar a los representantes de los trabajadores para que nos ayuden a hacer llegar esas casas a gente de trabajo que lo están necesitando. Con lo cual, celebro que la CGT y la CTA estén juntas hoy, me quedo con el de Argentinos Juniors, Héctor, no lo tomes a mal, pero que estén juntos, que estén juntos, para trabajar por la gente, para trabajar por sus afiliados, para trabajar por sus trabajadores de todos los gremios, porque acá han entrado todos los gremios en esta posibilidad de hacerle llegar casas de trabajadores y trabajadoras.

Eso, insisto, me hace muy feliz, es un paso que estamos dando creo que importante, porque darle una casa a una familia, es darle tranquilidad, que no se las estoy dando porque la han pagado y ellos se ocupan de cumplir sus compromisos. Ellos hacen el esfuerzo y nosotros hacemos el esfuerzo que tenemos que hacer, pero la verdad es que el esfuerzo que el Estado haga por darle un techo a una familia siempre es grato. Créanme que si hay un momento que me gratifica y me reconforta es este instante, donde veo un matrimonio con sus hijos resolver un problema tan enorme como el problema de la vivienda. Y lo disfruto, y lo disfruto, porque eso le da sentido a nuestra actividad política, le da sentido a la gestión de gobierno, lo disfruto mucho, y disfruto mucho además que todos nos comprometamos en eso, que estén los representantes sindicales trabajando en el mismo camino, en el mismo sentido.

Piensen ustedes que cuando Jorge llegó al ministerio, me vino con un plan para que desarrollemos en tres años, que nos permitirá construir 260 mil viviendas, más o menos, al cabo de tres años. Ese plan cuesta 10 mil millones de dólares, en términos actuales, eso es la cuarta parte de la deuda que otros tomaron con el Fondo Monetario Internacional irresponsablemente en un año. Piensen ustedes que con la mitad de lo que deberíamos pagarle el año que viene al Fondo, nosotros podríamos construir las 260 mil viviendas. Yo digo estas cosas para que todos entiendan la gravedad de la decisión que han tomado otros, la irresponsabilidad con que se tomó esa decisión y los costos sociales que esa decisión apareja, porque eso es dinero que está destinado a salir de la Argentina y a postergar el futuro de argentinos y argentinas, que es precisamente lo que no quiero que ocurra. Y por eso, cuando otros me apuran a renegociar con el Fondo, yo digo “miren, mi urgencia son los que no tienen casa, mi urgencia son los que no tienen techo, mi urgencia son los que no tienen trabajo, mi urgencia son los que han caído en el pozo de la pobreza”. Esa es mi mayor urgencia, no acordar con los acreedores. Con los acreedores quiero acordar, pero quiero acordar en términos que no nos postergue a los argentinos. Quiero que entiendan lo que ha pasado y que cada uno asuma la responsabilidad que le cabe, porque prestarle semejante cantidad de plata a devolver en tres años a un país que estaba en default, hay responsabilidad por todos lados y que cada uno asuma la responsabilidad que le cabe.

Pero yo no quiero convertir este acto tan lindo de entregar casas en un momento de reflexión, aunque bien vale la pena la reflexión. Nosotros estamos empeñados en que cuando el 2023 llegue, podamos cumplir ese objetivo que Jorge se propuso y yo avalé: Construir casas para 260 mil familias en la Argentina, en todo el país, porque lo que siempre busco es que es que cada argentino pueda encontrar su modo de progresar en el mismo lugar donde nació, que no tenga que emigrar de su tierra, de su pueblo, de su ciudad para buscar un techo, que lo puede encontrar aquí ese techo y que allí pueda estudiar, que pueda trabajar, que allí pueda construir su familia y que allí pueda vivir feliz y que un día se muera, después de haber vivido muy feliz en su tierra. Eso es lo que buscó. Y nosotros tenemos que meternos ese objetivo como un objetivo central en nuestras cabezas, lo tenemos que hacer porque es el país que le debemos a nuestros hijos, ese país que ellos necesitan. Ellos no quieren andar perdiendo sus amigos del lugar donde nacieron, porque sus padres están buscando otras fronteras donde progresar. Ellos tienen derecho a encontrar su futuro en el lugar donde nacieron. Y para eso estamos trabajando, y para eso estamos trabajando.

Yo le agradezco a Jorge todo el esfuerzo, le agradezco a Héctor y a Daniel y a todos los compañeros sindicalistas que hoy están acá, por el compromiso que han asumido con nosotros de que estás casas le lleguen a gente de trabajo y fundamentalmente a los que más lo necesitan, familias con hijos, gente que tienen más necesidades que otras. Y que cuidemos siempre de priorizar a los últimos, primero los últimos, nunca nos olvidemos de eso.

Felicito a las familias que hoy tienen casa, los felicitos de corazón y espero que lo disfruten mucho. Gracias a todas y todos por este acto. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la presentación de las primeras mil obras públicas en todo el país, en Adrogué, Provincia de Buenos Aires

Muchas gracias a todas y a todos. Gracias por estar acá, muchas gracias, muchas gracias.

Muy feliz de estar inaugurando un instituto de estudios de formación de docente de esta naturaleza, ¿no? Cuántas veces hablamos de que hace falta que nosotros también generemos no solamente infraestructura para nuestros alumnos, sino para que nuestros docentes puedan capacitarse y enseñarle mejor a nuestros hijos. Felicitaciones Mariano, de verdad, enorme trabajo, maravilloso, maravilloso edificio. Felicitaciones Directora, de verdad. Y contentos, y contentos.

Un poco de este edificio es la parábola de la Argentina, porque empezó a construirse cuando terminó de construirse después de mucho esfuerzo, porque sufrió los problemas que todos hemos hablado acá de obras que empezaron a ejecutarse y se suspendieron. Cuando terminó de hacerse, llegó la pandemia y este lugar sirvió para alojar a gente que debía aislarse por el riesgo de contagiar a otros, y durante todo un año sirvió para eso, y bien que sirvió, y lo mucho que ayudó. Y hoy ya está puesta en marcha para que nuestros docentes se capaciten mejor y tengan mejores instalaciones. Y acá, según me contaba Susana, van a estudiar alrededor de mil personas en distintos turnos, 1.300, ¿era así? Algo así en distintos turnos, y eso me parece que es un gran avance, es un gran avance. También es un gran avance que estemos celebrando hoy que tengamos mil obras en marcha a lo largo de todo el país. porque la verdad es que la Argentina necesita de esa infraestructura para poder crecer, todos lo necesitan, la Argentina ha quedado muy postergada. Estaba haciendo cuentas recién, mientras Axel hablaba, estas obras, estas mil obras cuestan 560 mil millones de pesos, que si no me equivoco es algo así como 6 mil y pico de millones de dólares, ¿hago bien la cuenta? Algo así. El año que viene deberíamos pagarle al Fondo Monetario 18 mil millones de dólares, es decir, tres veces lo que hemos invertido en estas mil obras que le están cambiando la vida a todos los argentinos, y el año siguiente no 18 mil millones, 19 mil millones de dólares. Este año debimos pagarle a los acreedores privados 7 mil millones de dólares, es decir, el equivalente casi a todo lo que estamos invirtiendo en estas mil obras para que todos los argentinos se desarrollen.

¿Qué quiero mostrarles con esto? Que algunos eligen el camino fácil de endeudarse y olvidar a su gente, y nosotros elegimos el camino de discutir y pelear con los acreedores y darles seguridad y futuro a cada una y a cada uno de los argentinos y las argentinas. Y se los digo en números para que todos tomen noción de lo que estamos hablando, para que todos tomen noción de cuánto nos posterga la deuda en la que nos han metido, cuánto nos posterga. Ahora todos están ansiosos porque arreglemos, yo también estoy ansioso por arreglar, lo que no voy a hacer es arreglar a costa de los argentinos, a costa de los argentinos hicieron ellos lo que hicieron, yo no lo voy a hacer.
Cuando digo estas cosas, cuando digo estas cosas, no las digo para generar divisiones, las digo para que tengamos memoria, para que no repitamos nunca más semejante experiencia, para que nos demos cuenta que cuando se elige el camino de endeudarse y pagarle a los acreedores, esos vecinos de Hurlingham se quedan sin cloacas, los de Neuquén se quedan sin caminos, también se quedan sin caminos los de Misiones, y también se quedan sin cloacas y tratamientos de afluentes los amigos y vecinos de San Francisco, Córdoba, y se quedan sin ruta esa comunidad de cien habitantes de pueblos originarios que están en Catamarca. Para mi todos ellos son la prioridad, para nosotros todos ellos son la prioridad. No hay ninguna prioridad mayor que esa

Frente al incendio que se llevó a Lago Pueblo y a toda esa comarca andina del sur maravillosa, qué prioridad puede haber si no es devolverle la casa los que vieron incendiar su casa en esos bosques, ¿qué prioridad puede haber? Y allí estamos, como estuvimos cuando las casas se derrumbaron en San Juan porque la tierra tembló y fuimos el mismo día del hecho a decirle a los sanjuaninos, “aquí estamos para ayudar”.
Como hicimos el otro día en Chubut, el resto no importa, el resto es anécdota. Los violentos tiran piedras, nosotros tiramos obras, los violentos tiran piedras, nosotros llevamos vacunas, los violentos tiran piedras, nosotros llevamos amor y cariño a la gente. Esto es lo único que debe importarles, y nada, y nada, y nada debe desviarnos de este camino, nada, nada ni nadie debe desviarnos de este camino. Gracias compañeros. Nada, ni nadie debe desviarnos de este camino.

Soy, créanme, el Presidente que lo que más desea es que las diferencias entre nosotros no nos dividan, que vivamos con las diferencias, no vamos a pensar todos iguales, claro que no, pero que las diferentes ideas, las diferentes posturas, las diferentes miradas no nos enfrenten, porque lo que necesitamos es tirar todos para el mismo lado. Lo necesitamos, lo necesitan los chicos que tienen que volver al colegio, lo necesitan los docentes que tienen que trabajar enseñándole a esos chicos, lo necesitan los que tienen que diariamente salir a trabajar en condiciones de salubridad adecuadas, lo necesita cada argentino y cada argentina que está en una estación de trenes que no debe temer por su seguridad. Eso es lo que necesitan y allí no debe haber entre nosotros nada que nos distancia, nada que nos diferencie.

Cuando algunos gritan, se equivocan, me hacen más fuerte, más me convencen que este es el camino que debo seguir, y vamos a seguir haciéndolo porque definitivamente tenemos la oportunidad de ponernos de pie y tenemos la oportunidad de salir, de pasar este tiempo ingrato, que es el tiempo de la pandemia, que tanto dolor nos ha dejado. Hemos visto enfermar a seres queridos, hemos visto morir seres queridos. Después de semejante tragedia, qué otra cosa podemos hacer que no sea estar juntos, codo a codo, para ponernos de pie. Yo sé que la respuesta de ustedes es “vamos Alberto, codo a codo, vamos juntos”. Yo lo sé, es la decisión de la inmensa mayoría de los argentinos y de las argentinas, y vamos a hacerlo, vamos a hacerlo trayendo vacunas, garantizando salud para todos los argentinos, trayendo las vacunas necesarias para los trabajadores esenciales como los trabajadores docentes, pero también para nuestros adultos mayores que lo necesitan antes que nadie. Y esta es una pandemia que se llevó en promedio a los que tenían 74 años, es decir, a la gente más adultas, ya ellos tenemos que cuidarlos. He recorrido y hablado con los presidentes de todos los laboratorios que hacen vacunas, y hemos conseguido vacunas, y van llegando paulatinamente vacunas en un mundo donde el 10 por ciento de los países concentran el 90 por ciento de las vacunas, pero nosotros estamos en el 90 por ciento del mundo que consigue vacunas. Y hemos trabajado todos, incansablemente, para conseguir esas vacunas. Nunca escuché, entre los opositores, alguien que venga a verme y diga tengo una puerta para abrir para conseguir una vacuna para los argentinos. Me hubiera encantado que lo hicieran y no que me acusaran de envenenarlos, pero bueno, es el tiempo que nos tocó. En el tiempo que nos tocó, somos muchos más los que queremos recuperar una Argentina unida, una Argentina que codo a codo cuida a sus mayores, una Argentina que se vacune y deje atrás la tragedia de la pandemia y una Argentina que se ponga de pie para que vivamos en la Argentina que definitivamente todos y todas nos merecemos.

Gracias a todos y todas por estar acá, y felicitaciones por esta obra. Muchas gracias. (APLAUSOS)