Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la inauguración de la planta de fabricación de tejidos planos y ampliación hilandería Enod S.A., desde La Rioja

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la inauguración de la planta de fabricación de tejidos planos y ampliación hilandería Enod S.A., desde La Rioja

Muchísimas gracias. Buenas tardes, La Rioja, que lindo es estar de nuevo en La Rioja. Saben ustedes que tengo por esta provincia un cariño singular, o cuento cada vez que vengo, ¿no? Acá nació mi padre. Le decía recién a Ricardo me estas cuidando la patria de mi padre y la está cuidando muy bien gracias a dios. (APLAUSOS).

Y feliz de estar acá en un día como hoy donde uno puede apreciar que la verdad estamos viviendo un momento singular de la Argentina, un momento aginado por el crecimiento. Y cuando a veces se crece los problemas aparecen también. Miren, vengo de la reunión del G7, allí pude escuchar a los líderes del mundo los problemas que el mundo tiene. Y pude también llevar la voz del hemisferio sur y decirle al mundo que queremos ser oídos, que queremos cambiar este mundo tan injusto donde el mundo central se resuelve y el mundo del sur padece. Fuimos a la vuelva del viaje hablando con Sergio Massa que me acompaño y decíamos los argentinos no se estarán dando cuenta de lo que está pasando en el mundo porque uno siente por memento que pregona solo, se darán cuenta del problema que hay con la energía en el mundo, se darán cuenta que todo el mundo está debatiendo hoy cómo sobrevivir y cómo sostener el crecimiento cuando la energía empieza a fallar y empieza a faltar. Se darán cuentan de lo que escuchamos nosotros como se interpelaban los líderes del mundo para ver de dónde sacaban combustibles para seguir creciendo. Entenderán que allí en el norte nos prestan atención ahora al sur, ahora sí están preocupados por Sudamérica, por África porque allí están las reservas energéticas que ellos necesitan.

La Argentina recibí yo allá en el año 2019 el país del que habla y que tan bien demostró y describió Ricardo. Estuve acá en el año 2019, estuve en Catamarca también, estuve en Tucumán y Santiago vi muchas plantas de estás vacías, vacías. Con Daniel siempre nos acordamos que en una visita que hice a Misiones había una fábrica de zapatillas también de marcas trasnacionales que acababa de dejar en la calle a 800 empleados una fábrica de Brasil en el Dorado. Y los recibí y les dije aguanten porque vamos a volver a poner en marcha todas las industrias de la Argentina y el Dorado hoy es una potencia que volvió a darle empleo a esos 800 y a más misioneros.

He escuchado en este tiempo a tantos empresarios contar que cuando iban al Ministerio de la Producción que me presidio lo que le recomendaban eran que cierren sus plantas de producción, manden a producir a Vietnam, a China y que hagan allí ponerle la etiqueta de su marca y las importen que eso era mejor que seguir produciendo en la Argentina. Así hicieron lo que quisieron, así cerraron empresas como está, galpones como esta lo vaciaron de maquinarias y de gente. La industria textil fue de las más golpeadas en la Argentina, lo vi yo no me lo contó nadie. Vi como de 20 telares quedaban funcionando dos o tres porque era más negocio importar las prendas hechas que hacerlas en Argentina. Lo vio en Catamarca, lo vi en La Rioja, lo vi Tucumán, lo vi en Santiago no me lo tiene que contar nada, lo vi yo, lo vi en el Gran Buenos Aires en San Martín, no me lo tienen que contar nadie, lo vi yo. Pero nosotros que llegamos a la vida política argentina convencidos de que ningún país se desarrollar sin industria dijimos vamos aponer la industria de pie y vamos a darle a los industriales lo que necesitan en la medida que los industriales entiendan que le único capitalismo que nosotros entendemos es aquel donde alguien invierte arriesgo, da trabajo, produce, gana, exporta y paga sus impuestos. (APLAUSOS).

Y en verdad seria ingrato de mí parte decir que la Argentina no existen esos empresarios y acá hay uno, acá hay uno, que de este lugar quiere una empresa donde una importante marca hacia comestibles la convirtió en esta industria pujante, textil con la última tecnología que existe en el mundo. Y que, además, nos permite producir tela de jean que muchas veces teníamos que importar y ahora podemos producirla en la Argentina. Y podemos confeccionar con producción argentina jean en Argentina. (APLAUSOS). Y se instala en una provincia como La Rioja, una de las provincias siempre olvidadas del norte y da trabajo a riojanos y riojanas. Eso tiene una explicación y es que nosotros llegamos al Gobierno con una sola obsesión poner a la Argentina de pie. Y para poner a la Argentina de pie cada argentino y cada argentina tiene que tener un lugar de trabajo, tiene que encontrar un lugar donde encontrar su sustento para poder mantenerse él y poder mantener a su familia. Nos tocó el peor de los tiempos vinimos después de los que le recomendaban importar antes que producir, vinimos después de los que les daban créditos para echar gente a la calle, vinimos después de los que endeudaron a la Argentina como nadie endeudo a la Argentina en la historia. (APLAUSOS). Cuando se quedaron sin crédito externo quisieron convencernos que gracias a dios que existe el Fondo porque el Fondo nos va a prestar a menor tasa y nos entregaron maniatados con una deuda de 45 mil millones de dólares con el Fondo. Esos personajes que declararon el default de los bonos en pesos argentinos estuvieron generando miedo toda la semana anterior tratando de generar una corrida que lastime a la Argentina. Pero gracias a dios la Argentina es esto, la Argentina es esta empresa que da trabajo, la Argentina es esta argentina que produce y no para de producir. He llegado aquí después de ver dos emprendimientos estatales donde una fábrica de cerámicas se está levantando y en pocos meses más tendrán los hornos para empezar a producir ladrillos y cerámicos que la Argentina necesita porque la construcción en la Argentina no se detiene. Y después una fábrica de vidrio, ¿para qué? Para envasar lo que se produce porque el vino sigue produciéndose en cantidad y necesita botellas para ser envasadas, porque los medicamentos necesitan vidrios para ser envasados, porque las aceitunas necesitan vidrio para ser envasados. (APLAUSOS). Y después de ver esas dos empresas que antes de fin de año estarán trabajando a pleno y daño trabajo a riojanos y riojanas, me encuentro con esta maravilla. Y recuerdo el 2019, y recuerdo estos galpones vacíos y recuerdo a la gente pidiéndome que haga algo por su trabajo.

Hemos hecho mucho, lo hemos hecho en medio de una pandemia, lo hemos hecho con un montón de agoreros, que como bien contaba recién Ricardo, solo siembran desaliento y no cuentan la verdad. Tenemos un problema con los dólares, sí tenemos un problema con los dólares, ¿saben por qué? Porque crecemos mucho y necesitamos dólares para poder importar insumos y es tanto lo que crecemos que, aunque tenemos récord de exportación no nos alcanzan los dólares por la cantidad de insumos que tenemos que importar para seguir produciendo, ¿qué tenemos? Una crisis de crecimiento, ¿lo vamos a resolver? Claro, que lo vamos a resolver.

La primera crisis que tenemos es energética. Tenemos que importar gasoil para que la Argentina siga produciendo. Ahora ustedes piensan que ese es un problema de la Argentina, no se equivoquen, en el G7 se llevó gran parte de la discusión. Ayer, vi en un programa de televisión donde me tocó estar como Macron le reclamaba a Biden de dónde sacaba comestibles para Europa porque Estados Unidos tenía saturada su producción. Y los Emiratos Árabes decían que durante los próximos cinco o seis meses no iban a poder darle combustibles en ese mundo estamos y la solución que encuentran es proponer un paro déjenme de embromar busquen una mejor solución. Lo que necesitamos es seguir produciendo. (APLAUSOS).

Nosotros sabemos que el problema existe, sabemos que ese problema existe y buscamos alternativas. Y hemos aumentado el corte de gasoil con biodiesel para que haya más cantidad, e importamos más biodiesel y eso son dólares que usamos de nuestras reservas y, ¿por qué? Lo hacemos. ¿saben por qué? Porque a mí no me daría la cara de decirle Jaime, Jaime despedí algunos, importa, yo te doy el crédito para que eches gente, no me daría la cara para hacer eso. Voy a hacer todo lo que este a mí alcance para que la Argentina siga creciendo porque si la Argentina crece todos los argentinos y todas las argentinas tendrán trabajo y la mejor Argentina es aquella donde el Estado se ocupa de que su gente estudie, de que su gente tenga salud y de que su gente tenga trabajo y yo por esa Argentina voy a seguir trabajando hasta el último día de mi vida. (APLAUSOS).

Yo sé, yo sé, estoy convencido cuando digo aquella frase de Spinetta, no me convenzan que en el pasado fue mejor lo mejor es el mañana. Estoy convencido que tenemos un futuro maravilloso como país y como sociedad, estoy convencido, porque todo lo que se ve, es que todo lo que el mundo necesita está en la Argentina. Estamos hablando de la necesidad de energía renovables. Vengo a inaugurar la tercera etapa del Parque Arauco, el parque eólico Arauco. Estuve antes poniendo en marcha la segunda etapa y ese día les dije: “vamos a volver en un año para iniciar la tercera etapa”. Acá estoy, cumpliendo Ricardo. Haciendo lo que prometimos. (APLAUSOS)

Vamos a trabajar incansablemente para que haya energía en toda la Argentina, para que la Argentina no detenga su producción. Lo hemos hecho, con el plan GAS AR, Gas 4 le dicen algunos. Con ese plan logramos records de producción de gas de Vaca Muerta y nos ahorramos más de seis mil millones de dólares de importaciones. Lo hicimos sabiendo que ese crecimiento iba a llegar. Lo hicimos en el medio de la pandemia, cuando muchos nos acusaban de encerrarlos, de aislarlos y de envenenarlos con una vacuna, cuando en realidad, ahora que el tiempo pasó, la OMS dice que la Argentina fue uno de los mejores países que trató la pandemia.
Nada hay más fácil que sembrar desánimo, pero nosotros no estamos aquí para sembrar desánimo.

Cuando lo llamé a Daniel – con Daniel me une una amistad de muchos años, sabe del cariño que le tengo – pero sabía que iba a traer a un gran trabajador convencido, como se lo dijo a Macri en aquél debate: “no les mientas más a la gente. Vos lo que vas a querer es destruir a la Argentina y yo lo que voy a querer es a una Argentina industrializada, con trabajo y empleo”. Yo sé cómo piensa. Los dos nos conocemos y por eso estamos sentados acá trabajando y vamos a trabajar mucho más porque la Argentina se está poniendo de pie. Porque, aunque los medios lo callen, en este momento, en toda la Argentina hay cinco mil obras públicas en marcha. Obras públicas que generan mejor infraestructura, que llevan agua potable, que llevan cloacas en lugares que no las tienen. Cinco mil. En la historia argentina nunca hubo un momento con tanta cantidad de obra pública realizándose simultáneamente.

El 9 de julio vamos a ir a Tucumán a celebrar el Día de la Independencia y ¿sabe qué va pasar ese día?: Voy a entregar la casa número 50 mil a alguna familia argentina. Cincuenta mil casas construidas en dos años y medio con una pandemia de por medio. Construidas y entregadas, no prometidas. Y solo para que lo sepan, se están construyendo en este momento ciento veinte mil viviendas más a lo largo y a lo ancho de toda Argentina para darle un techo a una familia argentina que lo necesita.

Cuando nos decían, dejemos a los Bancos que resuelvan el problema y algunos pobres argentinos creyeron y cayeron en los créditos UVA y ahí están penando y nosotros tratando de encontrarles una solución, yo le dije a todos en Mar del Plata. “Voy a crear el Ministerio de la Vivienda, porque necesito alguien que solo piense en la vivienda” Porque la vivienda es un problema de los argentinos que el Estado nunca va a resolver; porque no es negocio hacer viviendas si no se cobran tasas altas y se dan muchas seguridades a los banqueros. Y para eso está el Estado. El Estado está para construir casa para aquellos a los que les cuesta acceder a un techo. Hacerles fácil el acceso a la vivienda. Y lo estamos cumpliendo.

Y si estos empleados de UOCRA agradecen el trabajo que hay hoy acá ¿Saben por qué es?: porque la UOCRA el año en que había registrado más empleados, más trabajadores de la construcción, había registrado cuatrocientos veinte mil trabajadores. Y hoy en la Argentina hay más de cuatrocientos treinta mil trabajadores de la construcción que trabajan a lo largo y a lao ancho en todo el país.
Esa es la Argentina de hoy, que tiene problemas, claro que los tiene. Que le faltan los dólares para poder seguir invirtiendo y para poder seguir generando producción y por eso cuidamos los dólares porque queremos que los dólares no se vayan en viajes. Queremos que los dólares se vayan en dar trabajo, en producir y dar trabajo. Claro que tenemos un problema con la inflación. ¿Cómo no lo voy a tener si el mundo entero está explotando por la inflación? Y la Argentina lleva más de veinte años con dos dígitos de inflación y la Argentina que recibí nos dejó cincuenta y cuatro puntos de inflación, más la deuda de la que antes les hablé. ¿Ustedes piensan que yo no soy consciente de que ese problema existe? Claro que existe, claro que trabajamos para resolverlo y claro también que eso hace falta para poder resolver ese problema que todos tengamos un compromiso solidario porque la especulación sigue siendo una de las causas de la inflación.

Estoy acá en una empresa que me doy cuenta, sus accionistas, sus propietarios, creen Dios y seguramente como muchos de nosotros han sido criados en la cultura judío – cristiana. Cuando el Papa dice que nadie se salva solo, nos está diciendo: pónganle fin al individualismo porque individualmente nadie va a soportar la pena de este tiempo que nos toca vivir y cuando dicen: “ay, se salva solo” nos interpela y nos dice: trabajen en una comunidad, piensen en una comunidad y en una comunidad nadie se desarrolla si toda la comunidad no se desarrolla. Eso lo aprendimos de Perón, no del Papa, y nosotros creemos en eso hablamos de la comunidad organizada donde empresarios invierten y dan trabajo, donde los trabajadores aportan con el trabajo, donde de ese modo se produce, se generan ganancias, esas ganancias se distribuyen más equitativamente y generamos una sociedad más igualitaria.

Quiero interpelar a cada argentino y a cada argentina que entiendan que vivimos un momento único, una oportunidad única de la Argentina. El Mundo que viene va a necesitar alimentos, tenemos que poder producirlos, pero no alimentos para los animales, alimentos para los seres humanos. Por eso le pido al Congreso que cuanto antes saqué la Ley de Agroindustria porque esa Ley va a permitir convertir los granos, los cereales en alimentos para seres humanos y eso va a servirle al mundo y va a ser mucho más rentable para la Argentina. El Mundo necesita litio porque va hacia energías renovables y somos la segunda reserva de litio del Mundo. El mundo necesita Hidrógeno verde y en la Patagonia tenemos las mejores condiciones para producirlo. El mundo necesita gas y tenemos la segunda reserva de Sheil gas de mundo.

Argentinos y argentinas, tenemos toda la oportunidad para poder salir adelante. Los años que vienen seguramente serán años de prosperidad. Tenemos que pasar este tiempo difícil, donde – tras una pandemia – algunos desataron una guerra. Mi voz en el G7 fue sólo para reclamar paz, porque no nos podemos andar tirando balas y misiles y quedándonos sin trigo, sin girasol y sin alimentos. Porque la FAO nos acaba de decir, que estamos en vísperas de una hambruna que va a generar el hambre, que va a alcanzar con el hambre a 300 millones de habitantes del mundo; nada hay más poco ético que tener esa noticia y no hacer algo por parar esa situación.

Yo voy a trabajar incansablemente para que esta guerra se termine, porque – aunque la Argentina – pueda beneficiarse con la guerra no es ético beneficiarse con una guerra, con una guerra se benefician los que venden armas para que los seres humanos mueran, no nos beneficiamos lo que hacemos alimentos para que los seres humanos vivan.

Así que voy a trabajar incansablemente, en el mundo; voy a levantar la voz de los países del Sur para reclamar que paren con esa guerra y nos dejen alcanzar la paz que necesitamos y nos dejen crecer en paz y si en algo quieren ayudar al Sur dejen de gastar plata en misiles, en armamentos y gasten el dinero, que a nosotros nos hace falta, para producir más, para darle más salud a nuestra gente, para darle más educación a nuestra gente, para poder desarrollar mejor nuestra ciencia y nuestra tecnología. Las sociedades ricas, del presente, son las sociedades que han desarrollado la ciencia y la tecnología.

Ayer tuve el privilegio de que mi gobierno, nuestro gobierno haya hecho la mayor inversión, en instrumental para el desarrollo tecnológico, de la Argentina: 60 millones de dólares en instrumental puesto al servicio del CONICET. Todo eso se convierte en vacunas, hechas, en Argentina; en medicamentos, hechos en Argentina, se traduce en biotecnología, que nos ha permitido – por ejemplo – desarrollar el trigo transgénico para que en lugares donde la humedad no alcanza el trigo pueda crecer igual.

Le decía, recién, Ricardo: “mirá, acá en La Rioja deben tener lugares donde podés sembrar trigo”. El trigo es central para la alimentación humana, tenemos todos para estar bien, que no nos desanimen los agoreros de siempre y dejemos de escuchar a los que nos dan cátedra, después de haber defaulteado la deuda en pesos, y después de habernos endeudado como nadie en la historia tuvo el coraje de hacer, que en verdad más que coraje es la desvergüenza de haber hecho lo que hicieron. Estemos felices, estamos en una Argentina que camina; estamos en una Argentina que crece, tenemos problemas que superar y los vamos a superar unidos. Y no escuchen más a los agoreros, porque el mañana siempre es mejor.

Gracias a todos y todas. (APLAUSOS).

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de entrega de 224 viviendas pertenecientes al Programa Reconstruir, en el municipio de Ensenada, prov. de Buenos Aires

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de entrega de 224 viviendas pertenecientes al Programa Reconstruir, en el municipio de Ensenada, prov. de Buenos Aires

Cada vez que entregamos, yo se lo digo a Jorge, es un momento, donde me siento tan pleno, me siento tan completo, porque – en verdad – sé que estoy resolviendo el problema de muchas familias, que lo están necesitando y que esas casas son para ustedes. (APLAUSOS).

Jorge siempre dice que espera que este plan siga, porque alguna vez creyeron que estos problemas los resolvía el mercado y estos problemas nos los resuelve el mercado – compañeros y compañeras – estos problemas los resuelve el Estado, comprometiéndose con la comunidad, sabiendo que, si el Estado no activa estas cosas, muchas familias no pueden acceder al derecho de tener una vivienda. Entonces, tenemos que estar presentes, y tenemos que hacerlo con mucha convicción, sin ninguna vergüenza, orgullosos de que el Estado construya viviendas para los argentinos y las argentinas que lo necesitan. (APLAUSOS)

Lo que necesitamos es que la Argentina se ponga definitivamente de pie, tenemos un futuro por delante, sabemos a dónde estamos yendo. Estamos convencidos del rumbo que hemos tomado. Y lo que les pido, como decía Néstor, acompáñenme porque necesitamos de todos y de todas. Necesitamos que todos y todas nos acompañen. Nos acompañen a construir una Argentina más justa, más libre, más soberana, que soñaron Perón, Evita, Néstor, Cristina, y en la que yo estoy convencido también. Gracias a todos y todas.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, luego de la toma de juramento del ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli, desde el Museo del Bicentenario, Casa Rosada

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, luego de la toma de juramento del ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli, desde el Museo del Bicentenario, Casa Rosada

Buenas tardes a todos y a todas, voy a pedir un segundo, Dani, antes de tomarte juramento para hacer algunas reflexiones. Miren, el mundo está viviendo un momento singular en su historia; siempre digo que por ahí nosotros no somos conscientes del tiempo que estamos viviendo; es un tiempo que ha estado signado por una enorme desgracia, como fue la pandemia, es un tiempo que estuvo signado por una gestión, que nos precedió que nos dejó problemas muy serios, es un tiempo que – cuando empezamos a superar la pandemia – aparece una guerra de dimensiones que, hasta el día de hoy no conocemos, pero que pre-anuncian tiempos muy difíciles.

Y una guerra que no es la que nosotros conocimos, porque es una guerra, que tiene alcance global y que por lo tanto va a repercutir, en la Argentina. ¿Y qué le pasa a la Argentina? La Argentina ha sabido transitar, estos dos años y medio, de un modo realmente significativo. Hemos podido proteger, cuando la pandemia apareció, a los sectores más vulnerables, y pudimos también proteger el trabajo formal. Cuando empezamos a recuperarnos la economía se empezó a recuperar; así cuando hizo falta sacamos la Asignación del Trabajo y la Producción; cuando hizo falta sacamos el IFE, cuando hizo falta sacamos las Tarjetas Alimentar, cuando hizo falta aumentamos las jubilaciones, cuando hizo falta llevamos nuestro auxilio al que más lo necesitaba.

Y cuando pudimos empezamos a recuperarnos y nos recuperamos muy bien, recuperamos la actividad industrial, recuperamos la economía, crecimos un 10,3 por ciento, en el año 2021. En muchos de estos resultados tiene que ver Matías Kulfas y yo quiero agradecerle – honestamente – todo el esfuerzo, toda la fuerza, todo el empeño y todo lo que hizo, en este tiempo. (APLAUSOS)

En este tiempo también yo, que me han escuchado decir, más de una vez, soy un amante del estado del derecho, estoy muy preocupado porque el estado de derecho rija, en la Argentina, y parte de ese estado de derecho para que funcione cabalmente, pasaba por terminar lo que aquel 10 de diciembre, de 2019, califiqué yo como “los sótanos de la democracia”, que era terminar con el espionaje interno; era terminar con la invención de causas judiciales a persona; era terminar con la influencia de los espías en los jueces. Todo eso lo logramos y fue el trabajo enorme, de Cristina Caamaño, a quien también quiero agradecerle. (APLAUSOS).

Le pedí – por favor – que Agustín estuviera acá. Agustín es un amigo de la vida, militamos, de cuando Néstor me preguntaba: “¿quién tenemos, en Rosario?” y yo le contestaba: “se llama Rossi”, y era Agustín. (APLAUSOS). Y de verdad lo perdimos un tiempo en el Gabinete, lo volvimos a recuperar y quiero darte la bienvenida, al Gabinete, de vuelta, Agustín. ¡Bienvenido!

Ahora nos queda a nosotros enfrentar el tiempo, que viene, y lo que tenemos que hacer es, primero, tener presente el escenario, que nos toca; segundo, saber que – como consecuencia de ese escenario – habrá aspectos que nosotros no podremos manejar y que estarán dado por la coyuntura internacional y como tercero y fundamentalmente, si habrá aspectos, que nosotros podremos manejar y tenemos que saber manejarlo. Y en esta tarea estamos todos involucrados, están involucrados los que producen, están involucrados los que trabajan y está involucrado el Estado.

Y yo lo que necesito, ahora, es que todos entendamos, frente al riesgo que tenemos, cuando el Papa mismo nos dice que estamos en la presencia de la Tercera Guerra Mundial, por favor, necesitamos la máxima unidad, necesitamos el máximo esfuerzo de cada argentino y de cada argentina y necesitamos no perder todo lo bueno que hemos hecho.

Les pido a todos, francamente, que entiendan que tenemos que recuperar el salario, que tenemos que mejorar la distribución del ingreso, que tenemos que terminar con la avaricia de ganar, en poco tiempo, lo que la oportunidad no permite ganar en poco tiempo y que ninguna sociedad crece si es que todos no crecemos. Esa sociedad la tenemos que hacer entre todos. Yo estoy seguro, porque vengo preocupándome de cómo esta situación bélica se está desarrollando, en el mundo, desde hace ya varios meses. Lo estoy trabajando con Santiago, estoy trabajando con Martín y vemos con mucha preocupación lo que, en el mundo, está pasando.

Muchos se preguntaban: “¿para qué viaja a Europa?” ¿Saben para qué viajo? Para recordarle al Norte del mundo, que el Sur también existe y que cuando, en el Norte, se tiran mísiles, en el Sur nace el hambre. Y yo no quiero estar ausente de esa discusión porque quiero salvar la dignidad del Sur, quiero que en el Sur el hambre se termine, la desigualdad se acabe y que el Sur pueda crecer. (APLAUSOS).

Para que todo eso sea posible, nadie sobra, todos hacemos falta. Dicho esto, quiero darte las gracias Daniel, gracias porque cuando te llamé también estuviste, una vez más. Con Daniel tenemos una amistad de muchos años. Nos encontró a veces juntos, a veces no, pero siempre la amistad nos unió. Y gracia, enserio, por venir a hacerte cargo en este tiempo. Estamos muy contentos de que estés acá. Llegó tu hora de prestar juramento.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto por los 100 años de la empresa YPF, en Tecnópolis

Buenas tardes a todos y a todas, gracias a todos y a todas, gracias querido Pablo por tus palabras y por invitarnos a todos a tu fiesta; gracias Cristina por tus palabras también: hoy tengo un privilegio singular y es que toca ser Presidente cuando YPF cumple 100 años, con lo cual YPF no es una empresa cualquiera, es una empresa señera, es una empresa que está a la cabeza de la industria argentina

Feliz cumpleaños YPF, feliz cumpleaños a todos los hombres y mujeres que trabajan en YPF. (APLAUSOS). Hace 40 días atrás viajamos con Pablo, con Axel a Vaca Muerta y allí anunciamos el comienzo de la construcción del gasoducto “Néstor Kirchner”, que es una construcción muy importante, es algo definitivamente trascendente, porque es algo que nos va a permitir que mucho de ese gas, que hoy existe, en Vaca Muerta pueda llegar al centro del país, pueda distribuirse en el centro del país y pueda la Argentina lograr – en un primer momento – el autoabastecimiento de gas, que eso significa.

Y en verdad, uno ese día, se conmemoraban los 10 años, del día en que YPF, volvió a estar en manos del Estado Nacional; en los tiempos en que uno vive uno advierte cuál es la trascendencia, de tener una empresa como YPF para garantizar el desarrollo de la patria, simplemente. Yo creo que eso lo tuvo muy en claro Hipólito Yrigoyen, la verdad fue el primer presidente de un movimiento nacional y popular, que tuvo la Argentina, y que tuvo que confrontar también con los sectores conservadores que hoy existieron y existen. Tuvo a lo largo de su vida YPF a un director general que era un general y un ingeniero, que se llamaba Enrique Mosconi, quien fue – durante 8 años – director general de YPF y en su gestión se ampliaron enormemente todas las tareas de exploración y de extracción y fue quien construyó la gran destilería, en La Plata, que hoy tiene YPF.

Esa destilería, el día en que YPF dejó de ser del Estado cambió su nombre y se llamó Complejo Químico Ensenada; ahora resulta que hablaba con Pablo, antes de tener este encuentro, resulta que mañana precisamente se cumple un aniversario de la muerte del general Mosconi, que falleció el 4 de junio de 1940. Así que en honor al general Mosconi – querido Pablo – yo te pido que YPF vuelva a llamar a ese complejo petroquímico con el nombre que siempre tuvo y que nunca debió de dejar de tener, que se llame Petroquímica “General Mosconi”, que es seguramente el mejor homenaje que podamos hacerle a un general y a un ingeniero, que fue trascendente en el desarrollo de YPF. (APLAUSOS).

Acá se han dicho todas cosas muy importantes, cómo verán traje un discurso preparado, pero me parece que bien vale la pena sumarme a las reflexiones que he escuchado, todas muy valiosas, sin ninguna duda. Nosotros hoy, que celebramos 100 años del nacimiento de YPF, estamos muy felices porque YPF tiene resultados realmente muy buenos, muy buenos. Tenemos records de producción de gas y de petróleo como hacía años que YPF no mostraba. Para el 2030 estamos calculando que podremos extraer 140 millones de metros cúbicos, por día, de gas. Dense cuenta el futuro que tenemos y que podríamos llegar a producir hasta 700 mil barriles de petróleo, para ese entonces, en un mundo… y estoy hablando sólo de Vaca Muerta, esa segunda reserva de gas y de petróleo no convencional, en un mundo que está demandando energía y que se ha dado cuenta del valor de esa energía.

Y en realidad, a nosotros nos pone muy contentos, nos hace muy felices lograr esos resultados y obviamente que vamos a seguir apostando al crecimiento y al desarrollo de la producción, de la exploración de YPF y además celebro que YPF, en esta gestión, haya también salido de la idea original de YPF, la idea que le dio históricamente vida, que es pensar en los combustibles fósiles y empezar a pensar en las energías renovables y empezar a estudiar el litio y que en Y-TEC estén pensando en hacer baterías de litio, que es agregarle valor al litio que traemos, que sacamos de la segunda reserva de litio, que existe en el mundo, que es la Argentina. Y me alegra, también, que estemos pensando en desarrollar hidrógeno verde, porque – cuando estuve en Europa – Sholtz y Macron de lo único que me hablaban era de cómo podíamos producir hidrógeno verde para venderles y veo ahí una extraordinaria oportunidad. Y así, del mismo modo, que Cristina – hace 10 años – un día dijo: “basta, y apostemos al crecimiento y desarrollo de YPF y tratemos de ser autosuficiente en materia energética, lo mismo que hice yo, exactamente lo mismo y si tenemos estos resultados es porque apostamos a eso, exactamente a eso.

Ahora, yo celebro francamente que YPF, hoy en día, sea una extraordinaria herramienta de política económica para poder transitar este tiempo y poder manejar los costos de la energía, dentro de un país como la Argentina, sino fuéramos los que manejamos esa herramienta otros manejarían esa herramienta, con los beneficios que recién señaló Cristina, en su discurso. Yo lo celebro, pero también tengo que decir que YPF esté en manos del Estado no es garantía de nada, porque no todo es lo mismo, en política no todo es lo mismo. (APLAUSOS). ¿y qué quiero decir con esto? Quiero decir que puede haber una YPF del Estado, en manos de los que llaman estrafalarios a los que no quieren endeudarse, puede existir que esa YPF quede en manos de los que piensan, que es estrafalario que uno no quiera endeudarse. Yo estará muy confundido, pero yo aprendí que eso es responsabilidad. Gobernar sin endeudarse es un acto de responsabilidad. (APLAUSOS). Y claro – como bien dijo Cristina –gobernar es administrar la realidad y la realidad – acá y en cualquier lugar del mundo – tiene tensiones y conflictos, claramente es así.

Alguna vez hablamos con Cristina, hace muchos años, cuando yo le regalé un libro, que se llama: “En torno a lo político, de Chantal Mouffé, que era una charla que teníamos con Cristina, hace muchos años, cuando Néstor había llegado al gobierno, sobre qué significaba la política y ese libro, básicamente lo que plantea lo que ocurre en los hechos. Miren, en toda sociedad hay intereses que entran en tensión y la política significa resolver qué intereses se quieren defender. Hay quienes quieren defender los intereses populares; hay quienes quieren defender los intereses de unos pocos, que el Estado sea dueño de YPF – si eso es gobernado por quienes queremos cuidar y proteger a las inmensas mayorías populares, de la Argentina – YPF va a tener un sentido, pero si la YPF estatal está funcionando bajo la lógica de un gobierno, que piensan que en la Argentina sobran más de 20 millones de argentinos, el resultado será otro. Y digo esto, porque entre el año 2015 y el año 2019, YPF fue cediendo su espacio, en el mercado en favor de otros. Y entonces en ese tiempo, soy un abogado, con lo cual tengo que escribir estas cosas para recordarlas, declinó la producción de gas todos los años, declinó la producción de petróleo cada año. Cayeron las reservas de gas y petróleo para el país, porque dejaron de explorar, cayó la participación en el mercado de gas no convencional, donde teníamos la segunda reserva del mundo, cayó a casi la mitad la inversión que se hacía para explorar y explotar esos yacimientos. ¿Y qué fue lo único que creció en YPF? Ya adivinaron: la deuda. Gobernaron la YPF con la lógica que gobernaron al país, por eso dicen estás cosas, por eso plantean las cosas de este modo.

Cuando yo escucho en estos tiempos donde la anti política parece crecer sin esfuerzo y sabiendo que en la pandemia muchos hemos quedado y muchos se han sentido mucho pesar por lo que significó sobrellevar el tiempo de pandemia y todos los días machacan sobre el desánimo de los argentinos. Hay que recordarles a los argentinos que eso que machacan sobre su desánimo, hicieron esas cosas. Hay que recordarlo. (APLAUSOS)

La verdad yo, que tuve el enorme privilegio de haber sido el Jefe de Gabinete de Néstor, de recordarlo como siempre lo recuerdo, como mi maestro, como mi amigo, como un ser muy querido. Su obsesión por el tema de la deuda por que él siempre me decía: “mira, cuando estás endeudado, perdes libertad” y era tan obvio lo que me decía porque nos pasa a cualquiera de nosotros. Y si encima el endeudamiento es para que algunos picaros hagan un juego financiero y se fuguen la plata, y no quedó ni un puente, ni una baldosa, ni un camino, ni una escuela, no quedó nada de todo lo que nos endeudaron, la verdad es que es muy trágico los resultados de esa política para un país como la Argentina.

A mí me parece que los 100 años de YPF bien sirven para llamarnos a la reflexión. No soy de los que les gusta volver al pasado. Siempre repito esa frase de la Cantata de los puentes amarillos de, Luis Alberto Spinetta, que dice: (siempre me río porque sé que esta vena hippie mía a Cristina no le gusta, pero alguno de ustedes tendrá esta vena conmigo, así que). La realidad es que dice Luis Alberto en ese verso: “No me vengan con que todo tiempo pasado fue mejor. Mañana es mejor”. En verdad lo dice, estoy seguro, alguna vez lo hablé con él inclusive. No lo dice diciendo, olvidémonos de la historia. No, hay que recordar. No hay que olvidar para no repetir las malas experiencias y las malas historias. Como dijo Jauretche alguna vez: “Los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla”. Entonces es muy bueno que recordemos, pero mañana es mejor. Y el mañana, como bien dijo Cristina, es hoy. El mañana empezamos a construirlo hoy.

Cuando viajé días atrás a Europa, fui con una sola obsesión. Todos los datos, todos los datos que me llegaban, eran que teníamos que enfrentar después de la pandemia que ya no tiene las características de las guerras que nosotros mirábamos a la distancia. Hoy en día las guerras son globales y afectan al conjunto de la economía mundial. Y veía que, con muchísima preocupación, lo que estaba pasando en materia alimentaria, fui a verlo a Scholz, fui a verlo a Macron, estuve con Pedro Sánchez, estuve con el Rey Felipe. A todos les dije: mientras ustedes se pelean en el Norte, hay un Sur que padece. Porque miren que el trigo que no sale de Rusia y Ucrania, no llega al África, no llega Centro América, no llega a muchos países de Asia y eso tiene un solo nombre, miren que esta guerra causa hambre. Alguno de ellos me dijo: el cálculo que hacemos es que entre los 12 meses y 18 meses que viene el mundo va a soportar la mayor hambruna de su historia. Lo escuché con atención, dije: ¿estará seguro? Llegué a Buenos Aires y el Presidente del Banco Central dijo lo mismo.

La verdad es que también, en esas reuniones, todos me hablaron de la energía. Todos conocen Vaca Muerta. Todos saben del potencial argentino. Todos me dicen tenemos que sacar ese gas y traerlo a Europa, tenemos que licuarlo para traerlo y re gasificarlo. Pedro Sánchez me contó que un tercio de las plantas re gasificadoras, o sea, las que convierten el gas licuado en gas natural, están en España. Pero cada vez que me hablaban de eso yo me daba cuenta. Me hablaban del hidrógeno verde. Todos interesados en el hidrógeno verde argentino, que está empezando a producirse una planta en Río Negro. Todos me hablaban del Litio y yo les hablaba del hambre. Alguno de ellos me dijo: la Argentina tiene una oportunidad maravillosa con esta guerra. Y le contesté. Nadie tiene una oportunidad con una guerra. Es una inmoralidad aprovechar una oportunidad con una guerra. Es indecente. No es ético. Pero sé que la guerra pasará, ojalá termine lo antes posible. Y sé que el mundo va a demandarnos lo que más tenemos: alimentos y energía. Y como bien dice Cristina, eso va a ocurrir, pero lo que tenemos que saber es estar preparados para cuando esa oportunidad ocurra nosotros poder ser los proveedores de quienes lo demandan.

Y tenemos que ir construyendo toda la infraestructura necesaria para que eso ocurra. Fíjense que estamos hablando de hacer un gasoducto que llegue hasta el Atlántico para poder convertir el gas natural en gas licuado y que ese gas licuado lo podamos exportar. Fíjense todo lo que nos queda por hacer y tiene razón también Cristina en la charla que tuve el otro día con “Con la charla que tuve el otro día con el presidente de Techint, para hablar sin eufemismos. Le plantee mi preocupación por que ellos hagan su aporte en ese proyecto porque yo soy de los que cree que ganar no es una indecencia, ganar dinero no es una indecencia, para nada y ganarla invirtiendo y arriesgando de lejos está de ser una indecencia. Lo que es indecente es que la ganancia solo quede en manos de pocos y la pobreza se distribuya en millones. Eso es profundamente indecente. (APLAUSOS).

Entonces yo tengo muchas expectativas, tengo las mejores expectativas. No soy ingenuo, no soy voluntarista creo que la Argentina tiene una enorme oportunidad hacia el futuro que debemos construir en conjunto. Pero, como les recordaba antes, para que la YPF que hoy tenemos, siga siendo la YPF que hoy tenemos, lo que más necesitamos es que no se adueñen del poder de la Argentina los que manejan la Argentina como una estancia propia. (APLAUSOS).
Y por eso lo que más debemos a hacer es a aunar esfuerzos volvernos fuertes. Hacernos fuertes, trabajar en unidad los que tenemos y sentimos un deber moral para los más postergados. Primero los últimos. Nadie se salva solo. No puede ser que en el siglo XXI el trigo se haya convertido en un arma letal, es profundamente indecente. Seguiré reclamándole al mundo que pare con esta guerra. Seguiré reclamándole al mundo, aunque sea muy beneficioso para Argentina, entre comillas beneficioso una guerra, que esta guerra se termine y seguiré pidiéndole a todos mis compañeros y compañeras que me ayuden para hacer la Argentina justa libre y soberana con la que soñó Perón y Evita, con la que soñó Cristina y Néstor y con la que sueño yo. Muchas gracias a todos y todas. Feliz cumpleaños YPF.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el segundo encuentro del Consejo Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y de la Pesca Artesanal, en el CCK

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el segundo encuentro del Consejo Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y de la Pesca Artesanal, en el CCK

Buenas tardes a todos y todas, gracias por acompañarnos, gracias: miren la verdad es que el motivo que nos convoca da lugar a muchas reflexiones, la verdad muy emotivo todo lo que acaba de decir Julián. Y estamos viviendo un tiempo del mundo, donde el mundo ha cambiado y está cambiando. No tenemos muy en claro si es para bien o es para mal, pero entre la guerra y la pandemia, ha quedado muy en evidencia lo injusto del mundo, las desigualdades a las que el mundo nos somete, lo hemos visto muchas veces repetidamente, en los últimos tiempos.

En la pandemia con países más poderosos, que podían hacerle frente mejor a la pandemia y con países más postergados – como el nuestro – que además había caído en un proceso de endeudamiento tenebroso, donde era muy difícil enfrentar el problema.

La desigualdad se manifestaba en muchos lugares, se manifestaba en la ausencia de una educación pública suficiente, en la ausencia de una salud pública necesaria, pero justo decir, que hace muchas décadas que la Argentina está promoviendo un sistema justo y desigual y que está dado fundamentalmente por la emigración de aquellos que están en pequeños pueblos, del interior del país y que creen encontrar en las cercanías de las grandes ciudades un futuro. Así se construyó el conurbano, así se construyó el Gran Córdoba, así se construyó el Gran Rosario, así se construyó el Gran Tucumán, así se construyó el Gran Mendoza, gente que decía:” allá cerca de la ciudad voy a encontrar un mejor futuro” y lo único que encontraron muchas veces fue postergaciones.

A lo largo de toda mi campaña yo repetía, que yo que soy hijo de un riojano, tengo un enorme amor por la Argentina, y a mí me duele mucho cómo está construida esta Argentina, esta Argentina que tiene un centro muy rico y tiene dos Argentinas periféricas: al norte y al sur a las que les cuesta mucho crecer, mucho, les cuesta mucho desarrollarse. Y precisamente de ese norte y de ese sur es donde emigran buscando un mejor futuro, cerca de las grandes ciudades.

Y muchas veces lo que encuentran es frustración; dije en la campaña – una y mil veces – que el país va a ser un país federal. El día en el que nazca, en el pueblo más pequeño del norte argentino pueda nacer allí, pueda encontrar la atención sanitaria que necesita, pueda estudiar, pueda vivir feliz con su familia, pueda encontrar un trabajo, pueda capacitarse en una universidad, pueda construir su propia familia, pueda disfrutar en su propia familia y pueda morirse, después de haber vivido feliz, en el mismo lugar donde nació. Ese día, recién, la Argentina va a ser un país federal, porque esa posibilidad no la tienen todos los argentinos y argentinas, hoy en día. (APLAUSOS). Y es por eso que muchos emigran, buscando en las grandes ciudades un futuro, que muchas veces no encuentran. Esa desigualdad hay que quebrarla y a muchos argentinos nos cuesta entender lo qué ha pasado y cómo esta realidad se fue constituyendo, con el correr del tiempo.

Yo mismo, cuando empezó la campaña, allá por el año 2019, y tuve las primeras charlas con Emilio y me hablaban de la economía popular, yo decía:” de qué me están hablando estos tipos, de qué me hablan”: Y lo decía honestamente, créanme no lo decía negando el tema, pero me era difícil entender de qué se trataba eso. Y me decían: “mirá que es un fenómeno que ha llegado para quedarse, porque lo que Argentina ha sufrido, en el año 2001, fue un golpe tremendo; en los años de Macri ha sufrido, también, un golpe tremendo. Han dejado a muchos sectores de la sociedad sólo con la posibilidad de rebuscársela para ver cómo salir adelante y lo que necesitamos no es dejarla al margen para que sobreviva, necesitamos meterlas en la sociedad a esas mujeres y a esos hombres para que, precisamente, puedan crecer y puedan desarrollarse.

Y me costaba entenderlo, porque yo decía: “bueno, pero eso es la economía informal”. Y me contestaban: “no, no es la economía informal, es otra realidad, es otra realidad. No hace mucho tiempo vino el “Gringo” Castro a tomar un café conmigo, en la Casa de Gobierno, alguien a quien quiero mucho y respeto más, y el “Gringo” me dice: “Alberto, para que entiendas esto, todo es distinto en nuestras vidas, porque nosotros tenemos una lógica con la que hemos crecido, a lo largo de todos estos años, que ya no son uno, o dos, son décadas, donde aprendimos a compartir, le damos un valor supremo a la solidaridad. Nosotros hacemos vida comunitaria, comemos juntos, nuestros chicos toman el té en merenderos juntos, todos los barrios se mueven para ayudarse entre sí y entre todos vamos construyendo una realidad económica distinta, que la economía formal no atrapa, no alcanza a ver, no logra entender”.

Cuando lo llamé a Julián, espero que ya la hayas descubierto porque sos ministro de Agricultura, lo llamé porque sabía de lo mucho que conocía el tema y – efectivamente – le dije: “no toques el tema de la agricultura familiar”, porque estaba seguro que la agricultura familiar es parte de esa economía, que llamamos economía popular, que necesita que la sociedad la registre, que necesita que la sociedad la ayude, que necesita que la sociedad la impulse, que necesita que la sociedad la haga crecer. ¿Para qué? Para que los agricultores cosechen, generen alimentos para los argentinos y no tengan que pensar en dejar el lugar donde han nacido para ir buscando un futuro mejor en otro lado. (APLAUSOS).

No, no se trataba de una cuestión personal de que quiero mucho al secretario de Agricultura Familiar y no quería que lo echen, se trataba que sabía que tenía un secretario de Agricultura Familiar que sabía lo que tenía qué hacer, que sabía que entorno a él había muchos compañeros – como el “Gringo”, como Emilio y muchos otros – que podían ayudarlo a encausar esto y porque definitivamente yo creo que esa economía popular y esa agricultura familiar sea parte de la economía argentina, eso quiero. Y entonces nos propusimos con Julián y dijimos: “mirá, tenemos esta ley, que databa del 2014, ¿no, Julián? Y que nunca había sido reglamentada, una ley sin reglamentar es lo mismo que la nada misma, porque es como tener un auto sin nafta. Una ley necesita que se reglamente para lo que dice la ley se cumpla. Y le dije: “che, vamos a reglamentar eso”. Y ahí venía el segundo problema: ¿y cómo financiamos esto? Porque este es el gran problema. Recién un compañero de ustedes que me mostraba lo que él producía en Jujuy me decía que trabajaba mucho con el pico y con la pala y que tenía muchas ganas de tener un tractor y que necesitaba un tractor. Miren lo que me pedía: un tractor. Claro, pero es muy difícil acceder a un tractor en esas condiciones y nosotros lo que tenemos que resolver es el modo a que accedan a ese tractor. Porque además si accede al tractor va a irle mucho mejor en la producción y a todos nos va a ir mucho mejor. A él le va a ir muy bien y a todos nos va a ir muy bien porque tendremos más alimentos, tendremos alimentos de mejor calidad.

Veía a esas mujeres que nos contaba la historia de la lana de ese pueblo de cinco mil habitantes y hoy tiene una décima parte de eso. Se quedaron, apostaron. Si no me equivocó me dijeron que empezaron con seis ovejas y hoy tienen treinta y producen lana y tejen y venden. Y esa leche riquísima que se llama Matria. ¿De dónde es Matria?: de Maipú.

Siempre me pregunto -yo- ¿cómo es esta Argentina que ordeña la vaca en Córdoba, la trae a General Rodríguez para pasteurizar y después la devuelve a Córdoba? Claro, en el medio sé que se cerraron 27 mil tambos. Lo que yo tengo que hacer es abrir los 27 mil tambos para que la Argentina, toda la Argentina tenga leche. (APLAUSOS)

Entonces, creo que a pesar de que el mundo nos genera todas las incertidumbres que antes les dije, haya algo muy positivo en el mundo. Los seres humanos que habitamos esta tierra, el globo, el planeta, nos hemos dado cuenta que estamos destruyendo el planeta. Y también, nos hemos dado cuenta, que en busca de producir más alimentos no estamos, tal vez, produciendo los mejores alimentos o los alimentos más sanos. Y hay una mirada que se vuelca hacia lo ecológico que es muy importantes y que ahora, como quiero meter a la economía popular en la economía, les digo: hay un mercado enorme en el mundo entero para vender productos ecológicos. ¿Y quiénes pueden producir esos productos ecológicos?: La agricultura familiar. Y entonces ¿A la Argentina le importa todo esto?: Claro que le importa todo esto ¿Cómo no le va a importar? ¿Cómo no va a importar que podamos exportar esa miel deliciosa que probé recién? cuando la Argentina es un gran exportador de miel. Miel producida con criterios ecológicos, preservando el medio ambiente, cuidando que los animales no sean transmisores de ningún tipo de insecticida o de algo que pueda lastimar la calidad de esa miel. Tenemos enormes oportunidades para hacer esto, enormes oportunidades. Pero para que estas oportunidades sean ciertas, definitivamente, como la agricultura familiar está en manos de sectores débiles de la sociedad argentina, lo que tenemos que hacer es empoderarlos. Empoderarlos es ayudarlos a estar en condiciones de poder crecer. Muchos me dicen: “mira, que cada uno juegue la suya y el mérito le dará el triunfo”. El mérito solo es posible si todos tienen las mismas condiciones. En iguales condiciones el mérito puede hacer subir a alguno. Pero cuando uno está allá abajo y el otro está aquí arriba. Este pobre le va a costar mucho, por mucho mérito que ponga, le va a costar mucho alcanzar y nivelar esta realidad. ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Tratar de que este llegué acá y acá, cuando estén los dos iguales apliquemos el mérito, no antes.

Ahora, para que esto crezca y para que esto ocurra, lo que necesitamos es que haya recursos. ¿Para qué vamos a mentir?
Lo que me pedía el compañero cuando me hablaba del tractor que necesitaba, era un crédito. Eso me pedía. Me pedía dinero para producir más. Y eso es lo que me pidieron todos. El que tiene las naranjas más dulces de la Argentina, según me dijo, el correntino. Porque son naranjas cien por cien ecológicas. Y voy a probarlas. Los que producen y las que producen esa leche Matria, que además es exquisita. A mí me encanta desde chico tomar leche, es una leche exquisita la que me dieron a probar hoy.

Para que todo sea posible lo que necesitamos es que haya recursos. Ayer hablaba con Gustavo Veliz y hablando de este acto. Gustavo hablaba con el Gringo y yo le decía: “Gustavo, nosotros no podemos ir a decir que estamos reglamentando la ley si no tenemos recursos para que esta ley funcione. Eso no es posible, eso no tiene sentido, eso es casi una mentira más. Entonces lo llamé hoy a Julián, y le dije: Julián ¿Cuánta plata te dio el Banco Mundial para resolver proyectos agropecuarios? Me mostró lo que tenía y le dije: Bueno acá saca cien millones de dólares para la agricultura familiar, para que la agricultura familiar pueda hacerse realidad en la Argentina. (APLAUSOS)
Alguien dirá: bueno están tomando un crédito, en la Argentina se están endeudando. Sí, no estamos endeudado para que la Argentina produzca, para que la sociedad se desarrolle, para que la igualdad exista, para que el trabajo nos llegue a todos y a todas. Sí, nos estamos endeudado para eso. (APLAUSOS)

Quiero transmitirles mi compromiso de siempre. Estoy convencido que tenemos que entender que la única sociedad que puede progresar es donde todos y todas somos reconocidos. Una sociedad que incluya a todos y a todas. Que no deje a las márgenes de la sociedad a ninguno y a ninguna. Y que eso que tanto me costó entender, que llamaron economía popular es una realidad que si somos inteligentes va a hacer mejor la vida de los que están en esa economía popular y van a ayudar hacer una Argentina más fuerte y más poderosa con la producción de esa economía popular. Cuenten conmigo. Yo cuento con ustedes. Gracias a todos y todas.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de la Confederación de Sindicatos Industriales, desde la Sede Central de SMATA, CABA.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de la Confederación de Sindicatos Industriales, desde la Sede Central de SMATA, CABA.

Muchas gracias. Muchas gracias. Gracias a CSIRA, gracias a la SMATA, gracias, querido Ricardo, gracias, querido Paco. La verdad que las palabras de Ricardo fueron muy propicias y fueron un llamado a la reflexión que bien vale la pena hacer. Yo ayer traté también de llamar a la flexión en un discurso que me tocó dar marcando lo que efectivamente uno vislumbra quiénes son los que andan dando catedra de ética, de moral y de gobernabilidad pro todos los medios del país.

Y, bien dijo Ricardo, nosotros llegamos aquel 10 de diciembre del 2019 con muchas ganas de dar vuelta una Argentina que estaba muy mal, estaba muy mal. Ricardo decía…, yo soy parecido a él, no me gusta leer, pero a veces necesito recurrir a la lectura para no olvidarme de cosas que pasaron y que nadie se olvide. Miren, entre el año 2003 y el año 2015 el salario real en la Argentina creció 19 puntos. Entre el año 2015 y el año 2019 el salario real cayó 20 puntos. El día que nosotros llegamos el salario real era igual al del 2003, eso es para que entendamos de donde partimos. Se perdieron 160 mil puestos de trabajo formales en la actividad industrial. Se cerró el 8,4 por ciento de las industrias que existían, cerraron 24.700 Pymes, de los 48 meses que duró la gestión que me precedió en 46 meses consecutivos se observó destrucción del empleo formal, industrial. El producto bruto y el producto bruto industrial per cápita retrocedió el 17,5 por ciento. El salario real, como dije antes, se redujo 20 puntos.

Esto que acabo de leerles lo leo para que se sepamos donde estábamos y lo que hicieron los que hoy andan dando catedra. No estoy sumando a esto la inmoralidad, la indecencia, la desvergüenza de haber hundido al país en una deuda 150 mil millones de dólares, no estoy hablando de eso, que además lo hicieron. Cuando yo llegue al Gobierno efectivamente con el Fondo se habían tomado 45 mil millones de dólares y el Fondo me propuso tomar lo que quedaba de los 45 a los 57 mil millones de dólares. Y al Fondo le dije: “lo último que necesita la Argentina es endeudarse más, ya bastante daño le hicieron a la Argentina, paren acá”. Y tuvimos que resolver el problema de la deuda en medio de una pandemia. En una situación particularmente difícil porque apenas empezamos tuvimos que afrontar la pandemia y acá también déjenme recordarles, cuando llegamos al Gobierno el Ministerio de Salud no existía, el Ministerio de Trabajo no existía, el Ministerio de Ciencia y Tecnología no existía. Llegamos y decenas de vacunas estaban arrumbadas en depósitos de la Aduana que el Gobierno había comprado y nadie había distribuido, así lograron algo que parecía imposible que el sarampión volviera a ser una enfermedad en la Argentina.

Dejaron de construir los hospitales que Cristina dejo en marcha cuando dejó el Gobierno. Tuvimos que salir a terminar todos esos hospitales y a crear más 30 hospitales más que hicieron falta para poder hacer frente a una hecatombe mundial que fue la pandemia. Tuvimos que crear 4 mil camas nuevas de terapia intensiva a lo largo y ancho de todo el país. Tuvimos que hacer frente a todo eso sin recursos porque lo único que acumulamos eran deudas. Y fue el esfuerzo en conjunto y la decisión política que en aquel momento tuvimos. Muchos me criticaban, algunos me decían mira que se mueran los que se tengan que morir igual se van a morir. Pero no pares la economía porque la economía ya daba datos elocuentes de mejora en esos 99 días previos a la pandemia. Pero me acuerdo que les conteste públicamente ante alguno requerimiento periodístico. Miren, la economía que se cae se puede recuperar, la vida que se pierde no y muchos me criticaron por eso. Y soporte bocinazos, cacerolazos, quema de barbijos. Días atrás la Organización Mundial de Salud dio los resultados de cómo en el mundo se trato la pandemia. Estamos entre los mejores del mundo, entre los países que mejor afrontó el problema de la pandemia. (APLAUSOS).

Claro, esto no lo difunden, esto no lo cuentan, no lo cuentan, no lo cuentan, esto lo callan, lo silencian. Son los mismo medios que intoxicaron la cabeza de los argentinos, que todos los días siembran desánimo, que nos muestran los argentinos exitosos que viven en lugares distintos del mundo haciendo cosas en el mundo. Pero acá en la Argentina los que nos quedamos a la pandemia le pusimos el pecho y con lo que teníamos hicimos el esfuerzo necesario para que ningún argentino se quedara sin atención médica frente a la pandemia. Y fuimos a socorrer a los sectores más humildes con todos los planes que hicieron falta, la Tarjeta Alimentar, la AUH, el IFE. Y le dijimos a los trabajadores vamos a empezar a mejorar los salarios y el salario real poco a poco va mejorando y el salario real le va ganando a la inflación. ¿Y esto saben porque lo recuerdo? Porque está es la Argentina que se quedo acá porque las vidas no las salvo solo el Estado. Las salvo el Estado con el hospital público, la salvaron las obras sociales trabajando a la par del hospital público. Fuimos todos los que detrás de un objetivo pudimos lograr que hoy estemos en el cuadro de los que mejor trataron el tema de la pandemia.

Vino (INAUDIBLE) de vacunación, y ahí fuimos y nos encontramos con todo lo injusto que es el mundo. El 10 por ciento de los países centrales se quedaron con el 90 por ciento de las vacunas que se producían y el 90 por ciento de la humanidad luchaba denodadamente para llevarse algo del 10 por ciento restante de vacunas. Así fuimos a pelear nosotros, fuimos de los países que primero empezó a vacunar, allá en diciembre del 2020. Y no paramos de vacunar desde entonces y llevamos adelante la vacunación más enorme de la historia argentina recuerda. Y ahí están los datos de la Organización Mundial de la Salud entre los países de más de 30 millones de habitantes somos el que más inmunidad logró en sus habitantes, más de 90 por ciento de los argentinos están vacunados con las dosis que necesitaron recibir. Este es un esfuerzo de todos juntos en le peor momento de la historia de la humanidad.

Yo les dije en aquel momento, miren, si la economía se cae la puedo recuperar, pero una vida que se pierde no la voy a poder recuperar nunca. Me criticaron mucho por esa frase, pero al año siguiente el año de la pandemia, el primer año caímos 9,9 por ciento del PBI y al año siguiente crecimos 10,3, era verdad lo que se caía en la economía se podía recuperar y lo demostramos. Y con esa recuperación aparecieron otros datos, también significativos, miren, estuve acá durante la campaña y el dije a Piña para nosotros la actividad industrial, la actividad automotriz es muy importante. un país sin industria es un país sin trabajo. Piña lo sabe bien, lo dijo tal vez mejor que yo, nosotros somos hijos de Perón y de Evita, nosotros lo único que entendemos es una sociedad con derechos, nosotros solo creemos que una sociedad progresa cuando los argentinos y las argentinas tienen más derechos. Y nosotros no somos lo que pensamos que el mérito mueve. El mérito mueve el futuro de la gente si todos tienen las mismas condiciones, pero si algunos tienen muchos y otros no tienen nada no me vengan con mérito porque lo que no tiene nada le cuesta mucho crecer y el que tiene todo le es muy fácil. Para eso esta el Estado, para igualar y dar las mismas condiciones. Y le dije en aquel momento, a Ricardo, vamos a llevar adelante un plan para que todo esto funcione. Hoy el Congreso esta tratando una Ley para el desarrollo de la industria automotriz, otra Ley para desarrollar la electromovilidad, otra Ley para promover el compre nacional y otra Ley para mover la agroindustria que ya dejemos de exportar solamente granos y empecemos a exportar alimentos. Y todo eso lo hicimos enfrentándonos a tipos que no paran de decir barbaridades, barrabasadas olvidándose lo que ellos hicieron, olvidándose.

Ayer recordaba yo en ese discurso que me tocó dar que estuve antes ayer con el presidente de Paraguay, viendo como avanzan, ya están muy avanzadas, las obras en Aña cuá. Aña cuá es una represa que va a aumentar un 10 por ciento la energía que nos da Yacyretá. Cuando prepararon la licitación, el gobierno que nos precedió a Mario Abdo y a mí, estimaron que esa obra costaba 600 y pico de millones de dólares, y cuando la licitamos Mario y yo, esa obra costó poco más de 300 millones de dólares, ¿quién se quedaba con los 300 millones de dólares esos? Esa es la diferencia entre un gobierno que piensa en la gente y un gobierno que piensa en el negocio de sus amigos. Nosotros estamos acá para pensar en ustedes, en cada argentino y en cada argentina. Estamos acá para que cada uno de ustedes cada día viva mejor, en un mundo muy complejo, muy complejo, porque cuando termina, parece estar terminando la pandemia, se desata una guerra en el norte, y nosotros pagamos los platos rotos. Cuando lo visité a Macron y lo visité a Scholtz les dije “miren, ustedes acá en el norte se pelean, pero las hambrunas son en el sur, ¿hasta cuándo seguir aguantando esto? ¿Hasta cuándo el sur va a seguir postergado mientras el norte hace lo que le plazca? Ese es el verdadero debate que tenemos.

Ahora: lo dijo Ricardo con toda claridad, Argentina tiene una enorme oportunidad, la estamos viendo, miren, cuando nosotros llegamos al Gobierno en el año 2019, se habían producido 300 mil automóviles, hoy se producen 600 mil, y lo único que queremos es seguir creciendo y seguir aumentando la producción, porque si la producción aumenta, aumenta el trabajo, y si el trabajo aumenta, hay más gente que vive con dignidad, eso es lo que aprendimos de Perón y Evita. (APLAUSOS)

En el año 2019, de cada cien autos que se patentaban, solo 27 eran fabricados en la Argentina, hoy más del sesenta por ciento se fabrican en la Argentina, ¿eso saben qué es? Más trabajo y más desarrollo para los argentinos y las argentinas, eso es, eso es.

Hemos creado 70 empleos en la actividad industrial, y lo celebramos, ¿es el objetivo? No, el objetivo es que la industria crezca más, que el empleo crezca más, y que aquellos compañeros que trabajan en la economía popular empiecen a trabajar en la economía formal, ¿porque en la economía formal saben qué tienen? Tienen los derechos que Perón y Evita les dieron a los trabajadores argentinos, y que hoy, como bien dice Ricardo, andan paseándose, con total descaro, contando lo que creen que tienen que hacer. Ya sabíamos, porque lo dijo Macri muchas veces antes que yo, que para ellos el trabajo es un costo, para nosotros el trabajo, asociado al capital, es progreso, pero es tan importante el trabajo como el capital, las dos cosas hacen falta. Para nosotros el trabajo no es un costo, es algo absolutamente imperioso y necesario para que la economía crezca y se desarrolle. Pero Macri lo decía graciosamente, sin ningún tapujo, y tan convencido estaba de que el trabajo era un costo que lo abarató al punto de bajar el salario real veinte puntos en tan solo cuatro años, lo mismo que tardamos en hacer crecer el salario real en doce años, dense cuenta lo que hicieron. Y ahí andan, graciosamente, algunos de ellos dicen que esto se arregla con la dolarización de la economía, otros dicen “tenemos que terminar con las indemnizaciones por despidos, otros dicen “es una locura seguir pagando el aguinaldo; otros dicen tenemos que hacer como en Estados Unidos, que los trabajadores cuando se toman las vacaciones dejan de cobrar el mes de vacaciones. Miren, que nadie se confunda, la Argentina fue un país diferente en América Latina porque siempre tuvo derechos distintos que les dio a su pueblo.

Me remonto al siglo XIX, allí había dos liberales, serían hoy, como Alberdi y como Sarmiento, que se preocuparon por la Educación Pública, y crearon la Educación Pública, y todos los argentinos tuvimos el derecho a aprender en la Educación Pública. Después, allá en la reforma del 18 garantizamos que las universidades sean abiertas y que todos tengamos derecho a pensar lo que queramos dentro de las universidades, la reforma del 18, y eso fue muy importante, pero lo más importante fue el día en que Perón hizo la universidad gratuita, porque ese día, como bien dice Ricardo, el sueño de “mi hijo el doctor” se hizo posible en muchos argentinos y en muchas argentinas. Y para nosotros, la verdad lo que queremos es que cada generación que venga esté mejor que la previa, ese es nuestro objetivo.

Algunos piensan que no hay que construir hospitales, la historia cuenta que los hospitales hacen falta para socorrer a los argentinos y argentinas que se enferman. Algunos dicen basta de con crear universidades, finalmente los hijos de los pobres no llegan a las universidades, miren, la Universidad de Buenos Aires cumplió el año pasado doscientos años, yo me eduqué y enseño en la Universidad de Buenos Aires, amo la Universidad. Cuando cumplió doscientos años, vi la Ley que la creó, la norma que la creó, y vi que en sus fundamentos ¿saben lo que decía?, decía que los vecinos de Buenos Aires necesitaban tener una universidad en Buenos Aires para que sus hijos dejen de estudiar en Europa, en Chuquisaca o en Córdoba, entonces necesitaban una Universidad cerca de la casa. ¿Saben qué quiere decir eso? Quiere decir que si vos no podés ir a la universidad, la universidad tiene que ir a vos. Y eso es lo que pasó con Néstor, con Cristina, cuando empezaron a desarrollar universidades en distintos lugares del país, y eso es lo que sigo haciendo yo, dándole lugar a esas universidades, un chico que vive en Villa María le va a costar un poco ir a estudiar a Córdoba, pero ahora tiene una universidad maravillosa en Villa María; un chico que está en La Matanza, muchas veces le cuesta venir a Buenos Aires, pero La Matanza tiene una universidad maravillosa, y lo mismo en Lanús, en San Martín, en Quilmes. Y cuando uno va a esas universidades, ¿saben con qué se encuentran? El otro día di una clase en José C Paz, ¿saben con qué se encuentra? Que el noventa por ciento de los alumnos son primera generación de estudiantes universitarios en sus familias. (APLAUSOS)

Yo les digo todo esto, como bien dijo Ricardo, para que no olvidemos, tampoco olvidemos que debemos estar unidos, yo no sé si fue una premonición, pero la frase que dijo en la marcha todos unidos triunfaremos tiene razón. Y también recordemos que cuando más dividieron, ganó Macri; y también recordemos que entre nosotros no están los enemigos, los enemigos están allá, son los que sumieron a la Argentina en la desgracia que vimos y que hoy recordamos. Que un compañero presente una disidencia, piense distinto, ¿cuál es el problema? En el fondo todos queremos lo mismo, en el fondo todos queremos una Argentina justa, libre y soberana, todos queremos lo mismo.

Que no nos confundan más, empecemos a alzar nuestras voces, ¿saben por qué? Porque la Argentina que viene tiene una gran oportunidad, lo dijo muy bien Ricardo, el mundo necesita alimentos, la Argentina los produce; el mundo necesita litio, tenemos la segunda reserva del mundo; el mundo necesita gas, tenemos la segunda reserva de gas convencional del mundo. El mundo necesita hidrógeno verde, estamos desarrollando una planta donde se están invirtiendo más de ocho mil millones de dólares en Río Negro. Por favor, tenemos una oportunidad única, lo que quiero es que esta vez lo que logremos con esa producción, que el resultado de esa ganancia lo distribuyamos adecuadamente, que no se vaya al bolsillo de unos pocos mientras millones quedan sumidos en la pobreza. Mientras haya un pobre en la Argentina nosotros no podemos dormir tranquilos, y tenemos que trabajar para eso, para sacar de la pobreza a los que hoy están hundidos en la pobreza, para devolverles el trabajo a los que hoy no lo tienen; para estar al lado de la economía popular ayudándola a avanzar en un mundo donde la economía popular ha venido para quedarse, todo esto tenemos que hacer, y lo tenemos que hacer unidos, más unidos que nunca, y cuando alguien nos quiera hacer pelear, acuérdense de la marcha: “todos unidos triunfaremos”.

Gracias a todos y a todas. (APLAUSOS)

Declaraciones del presidente de la Nación, Alberto Fernández; del ministro de Economía, Martín Guzmán y del titular del INDEC, Marco Lavagna sobre el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, en Argentina, desde la sede del INDEC.

Declaraciones del presidente de la Nación, Alberto Fernández; del ministro de Economía, Martín Guzmán y del titular del INDEC, Marco Lavagna sobre el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, en Argentina, desde la sede del INDEC.

PRESIDENTE. – Hemos venidos acá, con el ministro de Economía, a visitar y a felicitarlo al director del INDEC, al querido Marco Lavagna, porque hoy tuvimos un día ejemplar, en la Argentina, donde todos hicimos nuestra parte: contamos quiénes somos, contamos con quiénes vivimos, qué hacemos y de ese modo el INDEC pudo tomar una fotografía de la Argentina, que puede servir para poder ver cómo encarar el futuro. Vamos a saber cosas que – hasta acá – no sabíamos. Por ejemplo, el primer censo – me contaba Marcos – que ha preguntado y encuestado a las personas en situación de calle; es la primera vez que el Estado argentino pregunta sobre la identidad de género de cada argentino, de cada argentina, de cada argentine y yo creo que son pasos enormes, que tiene que ver con la evolución de una sociedad. Esta es una sociedad que hace diez años, por ahí, no reconocía derechos que hoy reconoce y que por lo tanto hoy sabemos a cuántos llegan esos derechos.

La verdad, mis sinceras felicitaciones a Marcos, que es un gran amigo, un gran economista y un gran funcionario, feliz por el resultado y gracias a todos los argentinos y a todas las argentinas, que hoy abrieron sus puertas y gracias también a todos los que lo hicieron digitalmente, que nos permitieron adelantar mucho trabajo. Gracias a cada encuestador y a cada encuestadora, que hoy dedicaron su vida a ver dónde estábamos, cómo estábamos, quienes éramos, qué nos pasaba. Marco, contale a los argentinos.

MARCO LAVAGNA. – Primero, agradecer la visita. Histórico para el INDEC tener un nuevo censo. Es el onceavo censo que se realiza. Este censo tuvo muchos desafíos. Es un censo con muchas incorporaciones en términos de innovación, con el censo digital que ha sido una gran novedad, un cambio muy fuerte en la región. Lo veíamos con los Veedores Internacionales que nos han visitado, así que, la verdad que estamos contentos. Todavía tenemos un trayecto largo porque ahora tenemos que procesar la información. Esperando la carga de las provincias en el censo. Ustedes saben que, nosotros, el censo los hacemos con las provincias, el operativo de campo lo hacen las provincias, con lo cual es una articulación muy grande que hay entre Nación, provincias y el resto de los Municipios y Departamentos de todo nuestro territorio. Es un esfuerzo muy grande que se hace a lo largo de todo el país. Y bueno, esperemos muy pronto tener los datos para que esos datos se puedan transformar en políticas públicas o mismo en decisiones del sector privado. Nuevamente, muchas gracias por la visita y por el interés de este censo que es tan importante para el país.

GUZMÁN. – Gracias Marco y también para todo el equipo que es muy importante y valioso el trabajo de estos días. Presidente por la conducción. Muy importante que se pueda haber realizado este censo, que además pone a la Argentina, por las características que tuvo el censo con la parte digital, a la vanguardia en la región.

Y lo que nos da este censo es la estructura para las estadísticas socioeconómicas para este país, que es lo que nos permite poder contar con mejores instrumentos, mejor información para poder hacer políticas públicas que mejoren la vida de nuestra gente. Nosotros, los que hacemos políticas públicas necesitamos como insumo indispensable, buena información, buenas estadísticas. Este censo es un paso adelante para el país, ha sido un éxito. Así que, agradecemos a todos los trabajadores que formaron parte de esto y a la gente por la participación. Gracias Marco y también, gracias Presidente.

Palabras del presidente Alberto Fernández en el lanzamiento del Registro Nacional de Empresas Recuperadas (RENACER), desde la Aceitera La Matanza.

Buenos tardes a todos y a todas; muchas gracias por acompañarme: gracias Fernando, gracias por recibirme acá, en la capital nacional de la promoción y el trabajo, en La Matanza y felicitaciones porque hoy la Federación Argentina de Municipios tiene como presidente al Intendente del municipio más grande de la Argentina, felicitación. (APLAUSOS).

Déjenme contarles, un poco, una historia y acá viene Uma, gracias Uma, me querrá dar un beso o sacarse una foto. Vamos a hacer una foto. Hago la foto con Uma. Aplausos para Uma, aplausos para Uma.

Les decía que es un acto particular para mí, ¿cómo te llamás? Maximiliano. Saben por qué le pregunté? Porque estuve hablando con Maximiliano, cuando empecé, pero todo el rato que habló el “Vasco”, lo miraba a Maximiliano con los ojos llenos de lágrimas y pensaba, bueno son lágrimas de alegría, Maximiliano, son las lágrimas del esfuerzo, de los resultados, y pensaba cuántos argentinos y argentinas viven momentos como estos, donde la pelean, la pelean, la pelean y tienen que pelearla mucho para poder ver los resultados.

Yo tengo una historia particular, con las empresas recuperadas; al “Vasco” lo conocí, allá por el año 2001, cuando la Argentina estalló en pedazos y yo era legislador de la Ciudad de Buenos Aires; entonces presidía una comisión que se llamaba Legislación General y empezaron a aparecer proyectos para recuperar empresas y qué era lo qué pasaba. Había explotado la Argentina en mil pedazos, se había caído la convertibilidad y la Argentina – por entonces – tenía 18 o 19 puntos de desocupación, estaba en una situación muy crítica, se había hecho el famoso megacanje de la deuda, que había traído más penurias, para la Argentina. Había pasado el 19 y el 20 de diciembre, que se llevó la vida de tantos argentinos, que salieron a la calle a reclamar por sus derechos.

Y un día, entre otros, apareció el “Vasco”, con su pedido de que recuperemos empresas y yo le decía, pero qué es eso, explícame de que se trata porque no lo entiendo. “Bueno, lo que pasa es que los dueños se fueron, se fueron, abandonaron todo, nos dejaron y nosotros lo que queremos es seguir trabajando y necesitamos que el Estado nos apoye”, decía él. Y yo le respondía: “pero, ‘Vasco’, la empresa es de los que se fueron”, pero fueron, abandonaron todo ¿te acordás? Y entonces empezamos, con el “Vasco” y otros compañeros a ver cómo hacer una ley para recuperar empresas.

Había una enorme sastrería, allá en Buenos Aires; había una gran imprenta, estaba IMPA, estaban empresas importantes, ese era un fenómeno que nunca habíamos vivido. Los dueños se iban y abandonaban la empresa. Esto era lo que pasaba y había un problema legal: ¿de quién era la empresa? Porque había gente que trabajaba allí y quería seguir trabajando, que necesitaba tener insumos, los créditos, los recursos que le pedía al Estado y trabajaban en la propiedad de otro que se había ido y así salieron las primeras leyes, allá en la Ciudad de Buenos Aires, de empresas recuperadas. Y allí conocí al “Vasco” que era uno de los que lideraba el movimiento de empresas recuperadas.

Cuando lo encontré, hoy, aquí, la verdad, lo abrecé con mucho cariño, porque aquel trabajo no fue en vano, aquel trabajo tuvo mucho sentido. Y lo más importante es que tuvimos que innovar y encontrar respuestas en algo totalmente desconocido para nosotros, nunca nos había pasado esto, de que los dueños se fugarán y dejarán todo a merced de Dios y los que trabajaban sólo pedían: “déjame el derecho de seguir trabajando, dame las herramientas para seguir trabajando, si los dueños se fueron, se fueron… se fueron, nosotros vamos a trabajar y vamos a repartir entre nosotros lo que producimos con nuestro trabajo”. Y así aparecieron las primeras cooperativas de trabajo, entonces vino la crisis del 2001, que fue fatal, vino el default y llegamos con Néstor, con Néstor la desocupación ya había trepado, del 18 al 34 por ciento, uno de cada cuatro argentinos no tenía trabajo y la pobreza había llegado al 60 por ciento y había muchas dificultades para que la Argentina crezca, había condiciones para que la Argentina volviera a crecer, pero había muchas dificultades y una de esas dificultades era que las empresas se caían, los dueños desaparecían y los que trabajaban en esas empresas decían queremos seguir produciendo. Ahí empezó a formarse algo raro para nosotros que Néstor impulso mucho, justo es reconocerlo, que fueron las cooperativas de trabajo, Hacer que aquellos que iban quedando sin trabajo se juntaran, formaran cooperativas y siguieran trabajando, a veces en las empresas que abandonaba sus dueños, a veces en la calle. En la calle se juntaban y ofrecían sus servicios para la construcción para llevar adelante Obra pública, para prestar los servicios que podían prestar y a parecieron las cooperativas de trabajo y se multiplicaron. Todo eso fue conformando una nueva realidad en la economía argentina, que a la economía argentina le cuesta mucho aceptar, que a la Argentina le cuesta mucho aceptar. Fue confundiéndose, la Argentina tenía dos categorías de economía, economía formal y la economía informal, pero aparecía una nueva economía que era la economía popular que a nosotros nos costaba mucho entender de qué se trataba porque la primera tentación nuestra es decir, pero bueno eso es gente en la informalidad, pero era mucho más que eso porque no era tanto en la informalidad. Habían construido cooperativas, se habían hecho cargo de empresas, habían distribuido su modo de trabajar y habían creado un modo de vida que era muy difícil de percibir. Saben, además, que las sociedades todas, todas, todas tienen una cuota de hipocresía y viven más tranquilos si hay ciertos temas que no tocamos, si hay ciertos temas de los que no hablamos, pero si hay algo que no me caracteriza es la hipocresía. Y si hay algo que no me gusta es ocultar lo que pasa. Y si hay algo que jamás me perdonaría es no prestar atención a un problema que existe y que hay que resolver porque el problema es del otro mientras yo no lo conozco, pero el día que conozco el problema del otro es mi problema también. Y así un día, muchas charlas con Emilia, que me trató de hacer entender una y otra vez que esto no era la economía informal, que esto era otra cosa, era una economía que funcionaba en paralelo. Que tenía muchísimos recursos humanos, que había invertido en industria, en herramientas, en maquinarias, que tenían problemas para acceder al crédito y que no eran un grupo de cien personas, eran miles, miles de personas distribuidas a lo largo y a lo ancho de la patria.
Días atrás, otro gran luchador de la economía popular a quien yo también quiero tanto como a todos ustedes, vino a tomar un café conmigo, el gringo Castro. (APLAUSOS) Y el gringo me decía: Alberto (tratando de explicarme una vez más no) entendé que esto no tiene retorno porque es un modo de vida distinto es un modo de vida fundado en la solidaridad. Nosotros comemos comunitariamente, nuestros hijos meriendan comunitariamente y no queremos renunciar a eso, es nuestro modo de vida, así pudimos sostenernos, así vivimos y así queremos crecer y claro y cuando me dijo todo eso, dije claro, hay una parte de la Argentina que ha desarrollado otros valores valiosísimos que no pueden quedar en el corset de la economía formal, que no pueden quedar, no entran, no entran. La economía formal, además, producto de este capitalismo salvaje en la que uno vive, ha desarrollado el individualismo y ha desarrollado la meritocracia como valores supremos. Y el mérito es muy importante. Miren el mérito que tienen los trabajadores que han mantenido en pie esta empresa. Enorme mérito, pero el mérito es posible valorarlo si todos tenemos las mismas condiciones para acceder a hacer lo que tenemos que hacer y no vivimos en esa sociedad. Algunos tienen muchas condiciones y a otros les faltan condiciones de acceso para poder pelearla. Ahora ya nadie tiene que convencerme de nada, ahora soy yo uno de los que tiene que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe. Ha venido para quedarse, es valiosa y hay que darle las herramientas para que siga creciendo. (APLAUSOS)

Lo que acabo de hacer es una historia de vida. Empezó aquél día con el Vasco cuando en la Legislatura de la Ciudad les trataba de explicar lo que estaba pasando y me decían: pero nosotros no queremos que se nos caiga nuestra empresa. Si se fuero los dueños que se vayan, la queremos mantener nosotros. Dejanos que hagamos una cooperativa. Y sacamos la ley, y lo pudimos hacer en la Ciudad de Buenos Aires que ahí es donde todo empezó y miren lo que se ha logrado.

La verdad es que cuando miro la economía popular, miro estos regalos, miraba esta agenda y ese resultado tiene un eslogan abajo que resume muy bien lo que ha pasado desde aquellos días Vasco hasta el presente. ¿Saben qué dice acá? Ocupar lo que otros abandonaron. Resistir a los que no entienden. Producir para la Argentina. (APLAUSOS) Maravillosa síntesis, maravillosa síntesis de cómo ha evolucionado todo esto. Así es que hoy aquí, en La Matanza gobernada por mi querido amigo Fernando Espinoza. Capital de la producción y el trabajo. Feliz de estar con empresas que se han recuperado, feliz que los que la que hayan recuperado esas empresas sean trabajadores y trabajadoras argentinas. Felices que de ese modo construyamos una economía fundada en la solidaridad. Es la vida comunitaria, es del respeto al otro. Esa es la Argentina con la que yo sueño. Por eso en la Argentina en la que yo sueño, primero los últimos. Gracias compañeros y compañeras. (APLAUSOS)

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la visita a la planta de la Empresa Nissan Argentina, en Santa Isabel, Córdoba

Buenos días a todos y todas. Gracias gobernador, gracias querido presidente; presidente de Renault; señor embajador; ministros, intendente de la ciudad Capital; legisladores; querido Carlitos, querida Gabi; ministros del Gobierno nacional. Compañeros, compañeras de SMATA.

Miren, nosotros hemos sido criados con una lógica que dice que la Argentina nunca va a ser un país grande sino se industrializa como corresponde. Sabemos además que la industria es el verdadero generador de trabajo. Para nosotros poner de pie a la industria argentina es una obligación que tenemos como Gobierno nacional. Y la verdad es que poco a poco a pesar de los años difíciles que presidieron a nuestra llegada al Gobierno, a pesar del endeudamiento que cargamos, a pesar de la pandemia, a pesar de la guerra, siempre, siempre, siempre pusimos nuestro norte en garantizar la continuidad de la industria, la continuidad del trabajo.

En plena pandemia auxiliamos a mucha pequeñas y medianas empresas autopartistas. Y algunas empresas también fabricantes de automóviles con nuestra asignación para el trabajo y la producción, que garantizó en un momento en que las economías del mundo se paralizaban por la pandemia, garantizó que se preserve los puestos de trabajo en la economía formal. Y la verdad ver cómo crece la industria automotriz es para el Gobierno nacional una tranquilidad y es una alegría, es una alegría. Como bien dijo el gobernador la industria automotriz es una industria pujante que además se renueva, que cambian tecnología, que presentan nuevas exigencias también para los trabajadores. He visto hoy lo mismo que vi hace tiempo en otra terminal de otra marca automotriz. Como se han incorporado también la mujer a la producción de los autos, al trabajo en fabrica, ya no están en las oficinas administrativas, sino que sueldan y trabajan como un hombre, a la par de un hombre y eso también me llena de satisfacción y los felicito por hacerlo.

Hoy estamos viendo como la industria automotriz se recupera. Hablaba recién el presidente de Nissan que han podido acceder al mercado chileno, que han podido acceder al mercado colombiano y le dije que hemos firmado días atrás un acuerdo con el presidente de Ecuador para acceder también al mercado ecuatoriano, que es un mercado muy parecido al colombiano en materia de demanda de pick up de este tipo. Entonces, acá hay un esfuerzo mancomunado y tenemos la suerte de que todos tenemos una misma sintonía respecto de la importancia que tiene la industria para el desarrollo argentino.

Este año Argentina va a producir el doble de unidades de las que se produjeron el año 2019. Y esto da una pauta de la recuperación que la industria tiene. Y además gran parte de esa producción se está exportando y es una exportación creciente y eso a nosotros también nos llena de alegría porque hace que los autos argentinos sean competitivos en el mundo. Y eso también nos permite que ingresen dólares, que tanto necesitamos para que la producción se sostenga. El gran secreto de que el crecimiento se sostenga es contar con el financiamiento de dólares adecuados para que se puedan importar las parte que hagan falta para la producción del auto o para los muchos autopartistas. Y ustedes tengan la tranquilidad que está en nuestra cabeza como preocupación central que la producción argentina no se detenga por la falta de dólares. (APLAUSOS). Así es que hoy es un día para celebrar, porque aquí en Córdoba, como bien dijo el Gobernador, donde en gran medida nació la industria automotriz, estamos viendo a una empresa que es de las últimas que han llegado, que siguen confiando, que siguen invirtiendo, que siguen dando trabajo, y vemos que el Gobierno provincial y el Gobierno nacional están preocupados también por lo mismo, porque las industrias crezcan y porque el trabajo se garantice, porque tenemos que hacer, cada día tenemos que poner más empeño para que el trabajo formal crezca, aumente.
Miraba hoy el comunicado de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, trabajadores que son asistidos por el Estado, con un salario básico, lo que nosotros tenemos que lograr es que poco a poco esos trabajadores ingresen a la economía formal, porque no es lo mismo ser un trabajador de la economía popular que ser uno trabajador formalizado que goza de todos los derechos que los compañeros y compañeros saben que tienen un trabajador formalizado.
Lo que más nos preocupa en esta materia es que todos y todas tengan trabajo, el trabajo dignifica, el gringo y yo tenemos la misma escuela, así que sabemos lo que representa el trabajo en una sociedad, y lo que les significa el trabajo para una persona y una familia, es muy difícil de aceptar éticamente que en el Siglo XXI alguien no encuentre un lugar donde trabajar y conseguir trabajando lo que necesita para el sustento propio y el sustento de su familia, y nosotros tenemos que garantizar que eso ocurra. Y está muy bien que se ayude desde el Estado a la promoción del empleo, y a cuidar el empleo, y lo que tenemos que hacer también es ir ordenando poco a poco que los ingresos crezcan, porque se cayeron mucho, veinte puntos, entre el 2015 y el 2019, para que el salario real pueda crecer y pueda valer hace falta un trabajo denodado, yo siempre cuento lo mismo para que tomemos noción de lo que nos pasa, y sepamos cuidar lo que logramos. Entre el 2003 y el 2015 el salario real en la Argentina creció 19 puntos, es decir que en ese periodo un trabajador tuvo con el mismo ingreso un 19 por ciento más de capacidad de compra, o de gasto, ahora, entre el 2015 y el 2019 el salario real se cayó 20 puntos, lo que tardaron doce años en conseguir se perdió en cuatro, nosotros estamos recuperando, poco a poco a poco, el salario real y tenemos que recuperarlo más rápidamente porque este programa económico supone producción, lo que tienen que hacer los empresarios, invertir y dar trabajo; garantizar el trabajo, pero tienen un tercer eslabón que es garantizar la distribución del ingreso, y allí enfrentamos el problema inflacionario y enfrentamos el problema de recuperar el salario real lo más rápido posible, y eso es un trabajo mancomunado que todos tenemos que hacer, el Estado, los empresarios y los que trabajan.
Nissan, gracias por confiar en Argentina, tengan la certeza que tienen en el Estado Nacional un socio que quien que crezca, que sigan dando trabajo, si Nissan crece, crece la Argentina; si Nissan da trabajo, tenemos una mejor sociedad, y esto pasa para toda la industria, la industria es el pilar que permite el desarrollo de las naciones, y la Argentina nunca más debe resignarse a ver caer la industria, debe impulsarla con políticas activas, debe ayudarla a crecer, si la industria crece, crece el empleo, si crece el empleo, cambia y mejora la calidad de vida de los argentinos, y ese es el deber que nos cabe.
Gracias a todos y a todas, felicitaciones Nissan. (APLAUSOS)

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la inauguración del Servicio de niñeces y adolescencias del Hospital Bonaparte y en la presentación de la Estrategia Federal de Abordaje Integral de la Salud Mental

Muchas gracias, Carla. Gracias a todos por estar aquí. Saben ustedes que soy un abogado y que por lo tanto este es un tema delicado para mí. Y muy importante, las dos cosas, y que debemos tomar con mucha seriedad. Así que me suele gustar improvisar mis discursos, pero creo que este no es un buen momento para que improvise. Es un buen momento para que lea algo sobre lo que reflexioné y reflexionamos en conjunto. Y para que sepamos hacia donde tenemos que ir.

Hemos diseñado una estrategia integral y federal para abordar los problemas asociados a la salud mental. Hemos sabido que la pandemia genero estrés, ansiedades, miedo y mucho, mucho, mucho sufrimiento. Las imágenes que llegan de la guerra también producen angustia y suman más incertidumbres. Estos fenómenos globales tienen consecuencias emocionales colectivas. Los datos muestran que hubo un aumento notable de la necesidad de asistencia en la salud mental por parte de la sociedad. Y crece en el mundo la preocupación por suicidios. Los y las adolescentes, los y las jóvenes son los más afectados. No podemos hacer oídos sordos.

La salud mental fue durante muchos años un tema tabú. Ya no puede seguir siéndolo. No lo vamos a esconder bajo la alfombra. No vamos a dejar que alguien quiera decir de eso no se habla. Es hora de que hablemos. Estamos trabajando para una recuperación integral de la sociedad, una recuperación en todas las dimensiones también la emocional y psicológica. Frente a contextos adversos trabajamos para reducir la incertidumbre. Así como lo hicimos con las vacunas, hemos culminados los acuerdos sobre la deuda externa. Logramos crecimiento económico, la generación del empleo y cuidamos la distribución del ingreso. Ahora, hoy, nos ocupamos de la recuperación plena del bienestar psicosocial de la población, la dimensión especifica de la salud mental. Vamos a priorizar saldar otra deuda que es la plena implementación de la Ley de Salud Mental.

Quiero convocar a todos y todas a involucrarnos en este desafío con empatía y sensibilidad. Siempre procurando comprender a quien atraviesa una situación de padecimiento. En salud mental no hay vacunas, pero en salud mental hay acciones. Por eso lanzamos la estrategia federal del abordaje integral de la salud mental y consumos problemáticos. Necesitamos el trabajo mancomunado de diferentes ministerios con las 24 jurisdicciones con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, de la OPS y de UNICEF. Hay que empezar por hablar del tema, escuchar y ayudar a elaborar desde las instituciones profesionales.

El Estado promueve la escucha generando espacios en el sistema de salud, en escuelas y en universidades. Será clave involucrar a toda la sociedad, a las instituciones, a los profesionales, a los equipos interdisciplinarios y a la sociedad civil. Cada persona tiene que saber que no está sola, que una comunidad la acompaña para salir adelante. Vamos a cuidar la salud mental desde una perspectiva de derechos, libre de violencias desde el respeto a las diversidades.
Quiero mencionar algunas de las medidas que estamos poniendo en marcha ahora mismo: vamos a fortalecer la atención en salud mental en todas las jurisdicciones, duplicaremos el presupuesto actual con un fondo extraordinario de 4000 millones de pesos, apoyaremos la formación de recursos humanos en todo el país, para facilitar el acceso se ampliará el sistema de la Red Asistencial por Telemedicina. Crearemos una línea telefónica 0800 específica y gratuita las 24 horas para la atención de las urgencias de la salud mental. Habrá un financiamiento para que los hospitales generales puedan crear una unidad de cuidados de la urgencia, y una guardia interdisciplinaria 24 horas para la atención de la salud mental. Se creará un programa para el abordaje integral, en el marco de la Ley Nacional de Prevención en Suicidios. Se duplicará la cantidad de efectores del primer nivel de salud que recibirán botiquines RemediAR de Salud Mental. Trabajaremos en el acompañamiento de las infancias, los y las adolescentes, y los sectores poblacionales más afectados. Construiremos viviendas de medio camino para avanzar con la Ley de Salud Mental y concretar la desinstitucionalización de los y las usuarias. El Hospital Bonaparte fortalecerá su referencia a nivel nacional generando redes y apoyando a cada una de las provincias.
Trabajamos con el Sistema Educativo, a través de la cultura y el arte, con acciones para la reinserción laboral, para acompañar situaciones de violencia, y además nuestra ciencia va a ser otra vez protagonista, generando datos para la toma de decisiones.
Iniciamos esta estrategia sobre Salud Mental. Necesitamos el trabajo articulado y convocar a la sociedad a participar y comprometerse dentro de diversos ámbitos.

Invito a cada uno y a cada una de ustedes a aportar a este objetivo de cuidar la salud de la población en todas sus dimensiones.
La política una vez más es la herramienta para resolver un problema real, y en este caso el aumento de los problemas y desafíos asociados a la salud mental: esta es la política que necesitamos, una política útil y eficaz, con sensibilidad y compromiso con el otro. Esta estrategia integral y federal de salud mental es una política pública que está llamada a cambiar la vida de las personas, a hacer que los que hoy se sienten mal se sientan más escuchados, más acompañados y así más tranquilos.

A las expertas y expertos presentes les agradezco su liderazgo en este tema, les agradezco que nos ayuden con su conocimiento y con la difusión del problema y de las acciones que realizaremos: ese es mi compromiso. Muchas gracias a todos y a todas. (APLAUSOS)