Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el anuncio de inversiones en la industria textil para la provincia de Chaco, desde videoconferencia en la Residencia Presidencial de Olivos

Gracias Coqui querido, estoy aquí con Matías Kulfas y con Julieta Loustau que nos están acompañando, que son responsables de seguir de cerca cómo se desarrolla la industria en Argentina.

Las primeras palabras es mi gratitud a las autoridades del Grupo Santana en confiar en la Argentina, en confiar en Chaco en este caso, y en hacer una inversión de esta naturaleza en este tiempo. Para nosotros es particularmente significativo, porque lo que buscamos es eso, empresarios que confíen en el país, que inviertan, que produzcan, que ganen, que den trabajo, que es lo que el país esté necesitando después de cuatro años de postración, y que elija también hacerlo en una provincia tan querida como es el Chaco, que es una provincia del norte argentino, un norte siempre olvidado y postergado y que tiene un enorme potencial, para poder desarrollar no solamente su producción algodonera sino también producción textil. Esto es algo que a mí siempre me llamó la atención, porque en los años en que la promoción industrial se desarrolló en Argentina, fue muy raro ver que las hilanderas fueron todas a Catamarca y La Rioja, cuando Chaco que era el principal productor de algodón no lograba captar el interés de esos inversores, y fundamentalmente porque la promoción industrial en ese momento estuvo encaminada para otras regiones, y no tuvo en cuenta situaciones como esta. Por lo tanto, ver que hoy se instala un equipamiento nuevo y se genera 130 nuevos puestos de trabajo, con una inversión de más de 12 millones de dólares en el chaco, a mí me llena de alegría. Me doy cuenta que eso efectivamente está afectando una región muy importante del Chaco, como es Puerto Tirol que lo necesita, que le hace fala y que le hace muy bien al país también. Y que esté en la vocación del Gobernador que la producción no solamente se limite a la producción de algodón, a la hilandería y al tejer, y hacer esas telas de jean que cubren gran parte de la demanda argentina. También me alegra que estén pensando que, por vías de cooperativa, empiezan a desarrollar empresas de confección que les den diseños a esas telas, y que lo confeccionado llegue desde el Chaco a todo el país. Creo que es una gran oportunidad.

También me alegra mucho que la empresa que decida esto es una empresa de origen brasilero. Tengo, como todos los argentinos, por Brasil un cariño entrañable y estamos indisolublemente ligados en nuestro destino, Brasil y Argentina, y tenemos un mercado común que debemos explotarlo de lo que hoy explotamos, y que tenemos que trabajar mucho más unidos para lograr ese objetivo. Y por lo tanto, como esa es mi convicción, como esa es mi certeza, yo celebro que sea una empresa brasilera la que confía en el Chaco, y la que confía en Argentina, y la que es capaz de proveer telas suficiente de jean en gran número, para que los argentinos podamos disfrutarla. Y también celebro que parte de la producción de lo que se teje en Brasil complete su proceso de conversión al (salto de audio) al jean acá en Argentina, eso habla de esa integración que tanto buscamos, que tanto queremos y que tanto promovemos también.

Así que cuando Coqui me dijo de participar de este encuentro, a la distancia porque la pandemia nos obliga a esto, la verdad es que le dije inmediatamente que sí, porque me parece que es muy importante, es muy importante para el Chaco, es muy importante para Argentina, verificar una vez más que los lazos que unen a Brasil y a Argentina están absolutamente cuidados, protegidos, promovidos. Nosotros queremos esa integración con Brasil que cada día crezca más esa integración con Brasil, y por eso quise estar presente hoy.

Veo que ustedes están allá en Fortaleza, que es además un lugar que particularmente le guardo un cario entrañable. Ustedes dirán porque este tipo quiere tanto a Fortaleza, Fortaleza es una ciudad preciosa, es un lugar maravilloso con unas playas inigualables. Pero en Fortaleza vi el partido donde Argentinos Juniors jugó la final por la Copa del Mundo contra la Juventus. Estaba en Fortaleza y el partido se jugó en Jujuy. Con lo cual, para mí Fortaleza es una ciudad imborrable en mí memoria, y le tengo un cariño singular, ustedes seguramente serán parte de alguna torcida de allá de un equipo brasilero y quieren al fútbol tanto como nosotros, y esas cosas a lo que nos gusta el fútbol nos marca mucho. Así que cuando vi que estaban en Fortaleza mi alegría fue mayor todavía, mi alegría fue mayor. Y quiero darles las gracias, realmente, por confiar en Argentina. Tengan la certeza que no solo están en una provincia muy bien gobernada por el gobernador Capitanich, que es mi amigo de muchos años, y que además es un gran dirigente político y un gran Gobernador. Y tengan ustedes el compromiso del Gobierno nacional, en seguir ayudando en todo lo que podamos hacer para que esa integración sea cada día más fuerte. Y para que cada vez más, cada día que pase los argentinos y los brasileros podamos ser parte de un mismo sistema de desarrollo, que es lo que verdaderamente nos importa.

Así que los felicito y les doy las gracias de corazón por confiar en la Argentina. Muchísimas gracias.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de presentación del Plan Nacional de Conectividad “Conectar”, en la sede central de ARSAT, Tigre, Provincia de Buenos Aires

Buenos días a todos y a todas, gracias por estar aquí.

Para mí es muy reconfortante participar de este tipo de acto. Miren, ayer fuimos con Wado a San Juan, estaba Wado, estaba Julio, y me tocó ver el inicio de obras de un dique que están haciendo allí sobre el Río San Juan, a 1.300 metros de altura, la plena precordillera. Un trabajo enorme de ingeniería, donde una provincia como San Juan, que tiene un problema hídrico muy severo, porque es una zona muy desértica, necesita aprovechar el agua al máximo. Y tiene un río, el Río San Juan, que es un río de agua de deshielo, cuando en las altas cumbres nieves y empiezan a descongelarse en las nieves, eso se convierte en el Río San Juan, que es un Río que si uno lo compara con los ríos que estamos acostumbrados a ver acá en la zona nuestra, uno lo consideraría casi un arroyo. Veinte metros cúbicos por agua por segundo pasan, comparen eso con el Río Paraná, o con el Río de La Plata, y dense cuenta lo poco que es.

Ahora, ustedes dirán por qué me están hablando de eso, bueno, porque recordé que eso es un río que baja por la montaña y cada tanto se convierte en un dique, sigue bajando el agua, se convierte en otro dique, sigue bajando el agua, se convierte en otro dique, hasta llegar al valle, donde ya las montañas se aplanan, y se necesita el agua para el riego y para consumir. Y me acordaba que el primero de esos diques era un dique que se llamaba Caracoles, que fue una obra que se inició allá por el año 2005 con Néstor, y lo tengo muy presente porque el entonces Gobernador de San Juan, José Luis Gioja, me volvía loco diciéndome “necesitamos esto para poder aprovechar el agua de mejor modo”. Pasaron los años y vi que había un segundo dique construido más alto, se llamaba Punta Negra, se llama ese dique Punta Negro, y ese dique se empezó construir en los tiempos de Cristina. Y ayer imaginaba yo que el destino había querido que yo fuera parte del tercer dique, que necesitaba esa obra, y que ayer fuimos a poner en
marcha, para empezar a construir. Néstor, después Cristina, ahora yo.

Y la verdad, mientras miraba todo esto, pensaba exactamente lo mismo, porque esta obra ARSAT empezamos a discutirla por el año 2004, cuando yo era Jefe de Gabinete, y vinieron a plantearnos la importancia de Conectar a la Argentina, cuando todo recién empezaba y empezamos con Néstor, y en aquel entonces sacamos la Ley que dio origen al ARSAT, a esta empresa. Pasaron los años y después Cristina llevó adelante el Conectar Igualdad, que fue un inmenso plan, que permitió llevar fibra óptica a más de 30 mil kilómetros del país, creo que a 38 mil kilómetros del país, durante 38 mil kilómetros de tendido de red a lo largo del país, y que permitió que muchos lugares del país, que estaban totalmente olvidados, empezaran a acceder a Internet. Y ahora me toca a mí volver a poner en marcha el Conectar, para tender 6 mil kilómetros más y permitir que 22 millones de argentinos puedan acceder a algo tan elemental, como es hoy el servicio de Internet. La verdad que eso me reconforta porque lo que veo que el país que imaginamos allá en el 2003 con Néstor, todavía tiene deudas pendientes, y aquello que iniciamos todavía no hemos logrado concluirlo, porque en el medio hubo cuatro años donde todo se paralizó, todo se paralizó.

Y así lo que se logró es de favorecer la desintegración argentina, porque esa escuchaba a esa médica de Chubut, que decía que ahora pueden hablar con los médicos, pueden estar online con médicos de Buenos Aires, que antes no podían hacerlo porque utilizaban una radio muy vieja. Ustedes escuchan, ahí en Chubut. Y escuchaba a ese bombero de Mendoza, que dice ahora voy a poder contar con algo que no tengo, lo que no tiene es Internet, no tiene conexión con el resto del país. O ese hombre de Corrientes, que decía exactamente lo mismo ¿Qué Argentina se construye de ese modo? La peor de las Argentinas, una Argentina profundamente desigual y una profunda desintegración entre nosotros, porque todos ellos, quien habló de Chubut, quien hablo de Mendoza, quien habló de Corrientes, todos ellos son parte de un mismo país que se llama Argentina. Algunos condenados al país de la periferia, como digo yo, o a la periferia del país, y otros disfrutando del país central.

Y lo que estamos haciendo hoy con este tendido de fibra óptica, que estamos proponiendo, es integrar mejor al país. Y cuando veo que vamos a tener un tercer ARSAT, que es de nueva tecnología, que lo están haciendo con una empresa ejemplar de la Argentina, que fue una asociación entre Estado nacional y el Gobierno, el Estado de Río Negro, y que se llama INVAP. Yo siento que estamos volviendo a ser lo que nos merecemos ser, porque gracias a ese satélite, seguramente tendrán conectividad por vía satelital muchas zonas rurales, que hoy ni siquiera la fibra óptica llega a ellas, y ese es el país que queremos. Señalo aquí abajo, porque aquí abajo lo tengo en un monitor al Presidente de ARSAT que acaba de hablarnos, y que está trabajando en ese proyecto satelital. Ese es el país que necesitamos, no es otro, ese país se construye con la inteligencia argentina, porque todos los que están acá, todos los que hicieron esto, son argentinos. Técnicos formidables, científicos formidables, que durante muchos años fueron invitados a salir del país, a salir del sistema. Fueron expulsados de la Argentina. Me la pasé diciendo toda la campaña, cada vez que veo un científico que migra, siento que la Argentina retrocede, y yo no quiero que migre más nadie, porque esto es lo que pueden hacer los científicos argentinos, esto y mucho más, mucho más. Porque si hay algo también que percibo, en muchos de esos científicos, es el compromiso que tienen para con la patria. La patria no es una palabra vieja, es una palabra que tiene que estar permanentemente en nuestra alma, en nuestra cabeza, la patria somos nosotros, y la patria es el otro, y es pensar en todos los que no están conectados, a los que debemos llevar y darle las mismas posibilidades que algunos tenemos.

Ayer los diarios titulaban “Alberto Fernández piensa que el mérito no sirve para progresar”, yo no digo semejante imbecilidad, lo que no creo es en la meritocracia, porque ese bombero de Mendoza no tiene las mismas posibilidades que tiene un bombero de la Ciudad de Buenos Aires, o del Gran Buenos Aires, porque esa médica de Chubut no tiene las mismas posibilidades que tiene de avanzar, crecer y desarrollarse que un médico que está concentrado de cualquier gran ciudad de Argentina. Porque el mérito sirve si las condiciones son las mismas para todas y todos, porque si algunos tenemos mejores condiciones para desarrollarnos que otros, el mérito no alcanza y es allí donde más tonto de los ricos tiene más posibilidades que el más inteligente de los pobres. Y eso es lo que no podemos permitir nosotros. Por eso, nuestro compromiso sigue siendo el mismo de siempre, sigue siendo pensar en la Argentina del futuro, la Argentina del futuro es la Argentina que promueve la educación, la ciencia y la tecnología, y la que lleva el acceso de la información a todos los rincones de la patria, y a los que le da posibilidad de desarrollo a cada uno y a cada una de las argentinas. Sigue siendo el mismo objetivo que tuvimos con Néstor, cuando llegamos acá el 25 de Mayo del 2003, y lo digo con orgullo y con pena porque quisiera que esto ya no sea necesario buscarlo, pero debemos seguir trabajando por lograrlo, porque hubo cuatro años en el medio donde no pensaron en estas cosas.

Y así construimos esta lógica de la economía, una economía que no promueve más, la especulación, y quiere que el Dólar deje de ser un mecanismo de especulación, una variable para que algunos acumulen dólares, en un país donde los dólares hacen falta para producir, no para guardar. Y vamos a seguir trabajando, y vamos a seguir haciéndolo juntos, porque yo estoy convencido que la inmensa mayoría de los argentinos quiere lo mismo que nosotros, que sueña con una Argentina que produzca, y una Argentina que trabaje. Los dos objetivos que nos mueven, los dos objetivos que nos van a llevar a la victoria, la victoria de los argentinos, no la victoria de un Gobierno. Celebro todo esto que estamos haciendo hoy, habla de una argentina que existe, que no está en la imaginación de nadie, que es una realidad, que cada una de estas antenas es parte de esa inteligencia argentina que supo moverse, y supo conectar a la Argentina.

Cuando días atrás resolvimos que la telefonía celular, la televisación de imágenes por cable, el Internet es un servicio público, lo hicimos porque creemos que todos los argentinos y todas las argentinas tienen derecho a acceder a eso, a esos servicios y que eso no es un problema de mercado, eso tiene que ver con el futuro nuestro. Y con el futuro nuestro, el Estado va a estar presente, porque el Estado, nunca nos olvidemos, somos nosotros, somos nosotros, somos todos y todas, cada uno y cada una de los argentinos. Eso es el Estado. Y por eso preservamos y cuidamos a los que peor están, a los más débiles, y a los que más les cuesta llegar a estos servicios, que son ni más ni menos que la inteligencia del futuro.

Gracias ARSAT, gracias a todos y a todas, gracias a los trabajadores, gracias a presidente, gracias, gracias, gracias por no hacer que la Argentina siga quedando un paso atrás del mundo. Gracias de vuelta, muchas gracias. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la presentación del nuevo Programa de Precios Cuidados para la Construcción, en San Fernando, Provincia de Buenos Aires

Buenos días a todos y a todas. Muchas gracias Luis, gracias a todos los que trabajan, gracias a todas también las que también y están escuchándonos.

Es muy grato, es muy grato estar aquí hoy, es muy grato estar aquí hoy con esta música de fondo, como decía recién Axel, que es la música de máquinas que producen. Es muy grato venir también en este tiempo a esta empresa, que es símbolo de muchas cosas. Esta es una empresa que tiene una importante fábrica acá en San Fernando, pero que tiene también una importante fábrica en San Luis, en el Interior del país. Ahí fundan el bronce que después viene a Buenos Aires para ser pulido, para ser…, y para terminar en los detalles, que le permiten tener no solamente una calidad extraordinario sino un diseño muy especial, y es la calidad y el diseño lo que les permite irse al mundo a competir. Ahora, esta empresa no nació hoy, pero en el 2015 tenía el doble de trabajadores de los que hoy tiene, y producía mucho más, y competía en todo el mundo. Y yo le preguntaba a Luis, ¿y qué te pasó en estos cuatro años? “Y reduje a la mitad la cantidad de trabajadores, reduje la producción, y además pagué 5 millones de dólares de intereses”. Ese no es un buen país, ese no es un buen modelo de país. Yo no sé a quién se le puede ocurrir pensar que eso es una buena República, no se a quién, francamente, no sé a quién, porque cada puesto de trabajo que se pierde es una familia que queda desamparada en el sistema social argentino. Y cada uno de esos grifos, de estos grifos, que no se exportan, son dólares que no entra a la Argentina y que la Argentina necesita para seguir creciendo, para seguir prestando, para seguir produciendo.

En la Argentina, el verdadero dilema está en los que creemos que el Estado, asociado a los que producen y asociado a los que trabajan, podemos hacer un país que integra a todos, y los que creen que la Argentina es un país para pocos. Ese es el dilema, ese es el dilema. Los que piensan que la Argentina es un país para pocos están convencidos que es mejor negocio tener el dinero afuera, invertidos en paraísos fiscales, donde no pagan impuestos y se enriquecen, y así potencian el valor de las fortunas que seguramente heredaron o construyeron evadiendo impuestos. Pero hay otra Argentina, hay otra Argentina de empresarios que sacan la plata de su bolsillo, que arriesgan, que se enorgullecen de conocer la historia familiar de cada uno de sus empleados. Yo he ido a infinidad de pymes, donde el dueño de la pyme me dice “este es Juan, el hijo de José, que trabaja con nosotros hace cuarenta años”, y son felices de ver que las familias crecen también en las empresas que ellos o sus padres fundaron. Esa es la Argentina que nosotros queremos potenciar, no otra, no otra. Porque una Argentina que sumerge en la pobreza al 40 por ciento de los argentinos, porque quita el trabajo, porque promueve la especulación, esa es una Argentina que realmente le sirve a muy poco, a muy pocos.
Y nosotros queremos una Argentina que nos sirva a todos, que nos incluya a todos, y para que esa Argentina sea posible tenemos que hacer y trabajar como Luis dice. Tenemos que aprovechar que hay alguien como Luis, que arriesga sus recursos para comprar estas máquinas y para dar trabajo, y que sueña, sueña con diseñar la mejor grifería para ganar muchos concursos y muchas licitaciones acá y en el mundo, y gana plata, mientras tanto da trabajo, y mientras tanto paga impuestos, y mientras tanto exportan y permiten que ingresen divisas. Esa es la Argentina que nos hace falta. Y como bien decía Axel, esa Argentina no la puede hacer Luis sola, ni la puede soñar el Estado solo, lo que necesitamos es que Luis trabaje con nosotros y que los dos trabajemos con los trabajadores, para que también la distribución sea más justo. Todo eso tenemos que hacer.

En una sociedad se supone que todos ganamos lo que nos merecemos. Cuando en una sociedad unos ganan mucho y otros pierden mucho, eso no es una sociedad, eso se parece más a una estafa. Y la verdad nosotros no queremos multiplicar la estafa que hemos vivido en los últimos cuatro años, vinimos a hacer otro país, un país distinto, ese mismo país que siempre soñamos, pero que por H o por B siempre queda inconcluso. Esta es la oportunidad que tenemos, los empresarios, a los que nos toca gobernar, y los que trabajan, porque este es el tiempo nuestro. En este tiempo animémonos a construir esa Argentina, porque definitivamente es la Argentina que nos merecemos. Y para poder dar paso hacia ese lugar, hacia ese destino, también tenemos que pensar en los que consumen, porque no existe un capitalismo sin consumo, no existe. El capitalismo necesita de gente que compre, que consuma, y para eso surgió el Ahora 12 en tiempos de Axel y en tiempos de Augusto. Y efectivamente fue tan exitoso que no se animaron a borrarlo de la escena, pero lo empequeñecieron, lo hicieron casi inviable, para que nadie vaya a pensar que se beneficiaba por una medida de otro Gobierno. Pero acá estamos nosotros con Paula, acá estamos nosotros con Matías, decididos a poner en marcha también al consumo interno y favorecer la compra de todos estos productos y de muchos otros productos que hacen a la construcción, como productos de toda índole. Hoy leía que hemos extendido el Ahora 12 a peluquerías, por ejemplo. Nosotros los hombres no gastamos mucho en peluquerías, pero sé que las mujeres sí. Con lo cual, el Ahora 12 creo que les puede servir de mucho, que ahora también es Ahora 18, y que ahora también uno puede comprar hoy y empezar a pagar en enero ¿Y por qué hacemos todo esto? Porque necesitamos que los argentinos vuelvan a consumir para que la producción también vaya y tenga un destinatario concreto. Y no nos avergüenza decir que el Estado está presente, lo que nos da mucha vergüenza es tener un Estado asociado a los especuladores, eso sí nos da mucha vergüenza y nosotros no somos eso.

Feliz de estar acá, celebrando con esta música de fondo, una vez más ratificando nuestra decisión de que tenemos dos objetivos por delante: la producción y el trabajo. Esa es la victoria. Gracias a todos compañeros y compañeras. Gracias Luis y gracias a todos por estar aquí. Muchas gracias. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el anuncio de obras públicas para las provincias de Chubut, Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán y Tierra del Fuego, desde videoconferencia, en la residencia de Olivos

Primero buenos días a todos y todas, gracias por estar aquí, y gracias a mis ministros, a Gabriel, a Wado, gracias Pía también por acompañarme.

Estoy muy contento de escucharlos hablar, porque creo que todos ellos han interpretado mejor que nadie cuál es el sentir que existe en el Gobierno. Nosotros somos un Gobierno nacional de un país federal, que a lo largo de los años se ha construido de un modo muy desigual, de un modo muy poco equitativo, de un modo muy poco equilibrado, que ha sido construido de tal modo que exista una suerte de país central y exista una periferia en el sur y una periferia en el norte, y que esos países, esas argentinas periféricas, entre comillas, son argentinas olvidados durante muchos años, durante muchos años. Y ha llegado la hora de darse cuenta que son Argentina y punto, no hay una Argentina central y una Argentina periférica, hay una Argentina y punto. Y en verdad el esfuerzo que tenemos que hacer todos es el de integrar la Argentina del mejor modo posible, de la mejor manera posible, sabiendo que venimos de un tiempo difícil, de un tiempo donde se dilapidó mucho dinero, porque nos endeudamos y ese dinero desapareció. Y esa es la peor deuda porque en verdad no es que nos endeudamos para producir, nos endeudamos para que la habilidad, entre comillas, o la picardía, como solemos decir nosotros francamente, hagan que ese dinero desaparezca de las arcas del Estado y no beneficie a ninguno de esos argentinos, que están representando estos gobernadores.

Y nosotros, con mucho esfuerzo, vinimos a tranquilizar la economía y vinimos a tranquilizar al país, pero al país no se lo tranquiliza con discursos condescendientes, al país se lo tranquiliza con acciones realmente equilibradas, que allí donde la desigualdad aparece, aparezcan acciones que iguales, que allí donde la marginalidad asoma, aparezcan políticas que abracen, que allí donde los recursos abundan, se distribuyan de otro modo para aquellos que lo están necesitando. Así se construye una Argentina solidarias, así se integra la Argentina, no es con discursos. Porque todas las políticas, que nosotros tomamos, no son políticas en perjuicio de nadie, son políticas en favor de la gente y son políticas dictadas en favor de las mayorías argentinas, que están dispersas en todas las personas en mayor o en menor número, pero son argentinos, que necesitan de esos recursos y necesitan del auxilio del Estado nacional para poder crecer y avanzar.

Todo esto ocurre en el Día del Maestro, y no quiero dejar de mandar un saludo, enorme, de corazón, a todos los maestros de la Argentina. El Día del Maestro conmemora a Sarmiento, un personaje inmenso para mí, inmenso, lleno de contradicciones como somos los hombres, como son las mujeres, como somos los seres humanos, pero cuando se pone en la balanza, fueron muchos más los aciertos de Sarmiento que los que pudieron ser errores vistos con el transcurso del tiempo, porque tal vez si miráramos a Sarmiento en el contexto que se veía, tal vez lo explicaríamos de un modo más condescendiente. Pero Sarmiento fue un hombre inmenso, junto con Alberdi vislumbraron la importancia de la Educación Pública, para que la Argentina creciera. Y se ocupó de que esa Educación Pública exista, y se ocupó de fundar escuelas, y se ocupó de traer maestros que preparen maestros argentinos, y se ocupó que en esa Educación Pública las diferencias sociales no asomen. Por eso, todos se pusieron un guardapolvo blanco. En el medio de la pandemia, que tantas dificultades nos ha traído, no quiero dejar de recordar a los maestros y a darle las gracias de corazón, desde lo más profundo de mi afecto, porque sé que han estado siempre, han estado educando a la distancia a los chicos, han estado cerca de los chicos cuando los chicos los necesitaron, han estado dando alimentos allí donde hizo falta, siempre están. Y de corazón, gracias. Son parte del espacio que tenemos que revalorizar y que tenemos que cuidar, junto con los que nos cuidan en la salud, junto con los que nos cuidan en las calles. Feliz día maestros argentinos. Esos maestros son un poco hoy el emblema de lo que debemos ser, una Argentina que se integra, que rompe desigualdades, una Argentina donde todos deberíamos cargar un guardapolvo blanco, para no ver las diferencias, y una Argentina que le dé educación a todos. Cambiemos la palabra educación por oportunidades, que le den oportunidades a todos hoy, porque eso es lo que hace falta.

Yo, como siempre digo, valoro mucho la palabra y mi palabra de siempre fue construir con veinticuatro gobernadores un país federal, pero partamos de la premisa de que ese país federal hay que construirlo, no existe, este es un país muy desigual, y que por lo tanto van a beneficiar a algunos y van a perjudicar a otros, y allí tiene que asomar la solidaridad de todos nosotros. Porque el perjuicio no es quitar a alguien lo que necesita, en todo caso el perjuicio, también entre comillas, es quitar la abundancia de algunos lados, para distribuirla en las carencias que existen en la Argentina. Y a mí me llena de alegría saber que hoy en Tucumán estamos desarrollando obras de saneamiento cloacal, y saneamiento de aguas. Allí en el barrio del Río Salí donde estuve no hace mucho tiempo con mi amigo Juan Manzur, y vi las carencias de esa gente, y fui y vi cómo el colegio preparaba viandas para las que las familias busquen y coman en sus casas. Lo vi, no están en las planillas de Excel que me mandan las estadísticas, vi la cara de cada uno de ellos y me alegra que estemos haciendo obras para esa gente, porque lo necesitan, me alegra enormemente. Y me alegra también ver que, en Santa Fe, estamos haciendo un desagüe pluvial, porque cuando asumí como Jefe de Gabinete, acompañándolo a Néstor, en el año 2003, vi la tremenda inundación que vivió esa provincia. Llegamos con Néstor, el entonces gobernador Reutemann nos subió en helicóptero, que él mismo manejaba, y nos mostró cómo hasta a dónde se había extendido en la ciudad de Santa Fe. Y bajamos me acuerdo con el helicóptero, en un gran terreno, donde había carpas, donde mucha gente había sido trasladada porque sus casas estaban llenas de agua, sus muebles flotaban en el agua. Y vi la cara de los que sufrían eso, y hoy me pone contento que podamos estar haciendo obras que nos garanticen que eso no le pase nunca más a Santa Fe, porque son argentinos que sufren, que necesitan. Y me alegra saber que desde las arcas del Estado nacional salen recursos para ayudar a santafesinos, que son argentinos como todos nosotros. Y también me alegra saber, como dijo, el Gobernador de Chubut, mi querido amigo Mariano Arcioni, que hoy estamos firmando obras que me comprometí a cumplir cuando era candidato. Allá en Rosario, cuando junto a todos los gobernadores y candidatos a gobernadores les dije díganme las cinco obras que más importan y yo me voy a comprometer de cumplirlas, de hacerlas. Y me alegra mucho ver que parte de las obras que estamos haciendo en Chubut, son parte de la promesa que asumí ese día con Mariano, y de ese modo con los chubutenses. Y me pone contento que la Tierra del Fuego, la linda Tierra del Fuego, la querida Tierra del Fuego, tengas un trabajo de saneamiento de las aguas, de tratamientos cloacales de las aguas servidas, y que allí en el norte de la provincia, en Río Grande, puedan hoy tener perspectiva de una vida más sana, de una vida mejor, porque esa isla también es parte de la Argentina, y los fueguinos también son argentinos. Y nos separaran casi 3 mil kilómetros de distancia del obelisco, pero es bueno que no nos olvidemos que allí hay hermanos argentinos, que necesitan del auxilio y del socorro de la Argentina. Y también estoy contento porque en Buenos Aires, con quien ayer, con Axel, llevamos adelante, o antes de ayer, llevamos un anuncio para darle los recursos que la Provincia más poblada y más extensa, y más productiva de la Argentina, pueda tener los recursos que necesitan para poder seguir creciendo y para ordenarle la vida a muchos bonaerenses que lo necesitan. Que no solo necesitan seguridad, necesitan seguridad, necesitan educación, necesitan alimentos, necesitan casas, allí también hay argentinos, y por esos argentinos estamos trabajando.

Yo soy un hombre de palabra y mi palabra la cumplo, y quiero que cuando mi mandato termine, la Argentina sea un país más igualitario, más federal, que la Argentina crezca de otro modo, que la Argentina crezca no en la concentración de unos pocos, sino en la felicidad de millones, y voy a trabajar denodadamente para eso. A mí me pone muy feliz ver que mi Ministro del Interior me interpreta e interpreta mi sentir de un modo tan cabal, y me pone muy feliz ver que mi Ministro de Obras Públicas hace el esfuerzo que hace para que esas obras se distribuyan a lo largo y a lo ancho de todo el país, sin distinguir banderías políticas, me pone muy feliz. Y yo estoy seguro que la inmensa mayoría de los argentinos saben de lo que habló y estoy seguro que me acompañan, y estoy seguro que lo que estamos haciendo no es sembrar discordia, estamos sembrando igualdad, que es otra cosa. Vamos a seguir dialogando, ningún diálogo se rompe, a veces no se está de acuerdo, simplemente eso, y a veces algunos les duele renunciar a los privilegios, pero vamos a seguir dialogando, eso está garantizado. El dialogo es el modo, no conozco otro.

Gracias a todos y todas, los abrazo de corazón. Y estoy contento porque cuando veo estas obras, siento que hemos vuelto para ser mejores. Gracias a todos y todas. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el relanzamiento del Plan Ahora 12 y acompaña el anuncio del plan de inversiones 2020 de la Cervecería Quilmes, en Quilmes, Provincia de Buenos Aires

Muchas gracias a todos y a todas, gracias presidente por invitarnos, gracias Mayra por recibirnos siempre, gracias Axel por estar cerca, gracias a todos los trabajadores y trabajadoras de Quilmes que se han acercado, han parado un ratito, para acercarse y sumarse a este tiempo de festeje, porque efectivamente tenemos cosas para celebrar, como bien dijo Axel. No solamente tener una empresa que tiene 130 años de vida, que además vengo a descubrir que toda la cerveza que tomo las hace ella, yo no sabía que tenía tantas marcas, y además también vengo a descubrir que las gaseosas que tomo también las hace en ellas. Bueno, la verdad celebro, celebro porque eso finalmente es producción argentina, es como bien dijo Axel, es inversión en Argentina, producción en Argentina, trabajo en Argentina. Y también celebro, otro motivo de celebración, que también marcó Mayra, que se trata de una empresa que esté preocupada por producir de un modo no contaminante, mejorando el uso de la energía que utiliza para hacer tantos productos. Y la verdad eso habla de muchas cosas, habla de la vocación de una empresa, nacida hace 120 años, de seguir confiando en el país, de seguir invirtiendo en el país, de seguir apostando en los argentinos, habla de lo que dijo Axel de cómo nosotros podemos potenciar la producción agropecuaria, industrializándola como lo hacen acá, convirtiendo la cebada en cerveza. Y bueno, y logrando ser una empresa líder como es Quilmes, que es una marca muy reconocida, yo creo que el logo es un logo de los más reconocidos en la memoria argentina, los futboleros particularmente, aunque dejo constancia de que nunca auspiciaron la camiseta de Argentinos Juniors.

Entonces, la verdad es que con mucha alegría estoy aquí hoy en Quilmes, celebrando con ustedes estos 130 años, en un momento que no es fácil, porque como bien dijo el presidente, es un momento difícil para el mundo. Ningún habitante del mundo pensó que le iba a tocar vivir en una pandemia, las pandemias ocurren muy excepcionalmente, muy excepcionalmente, tal vez una vez por siglo. Nos tocó vivirla, nos tocó vivirá a nosotros. Y las pandemias tienen esa condición, la condición de paralizar el mundo y cuando el mundo se paraliza todo entra en discusión, todo empieza a cuestionarse, porque la verdad cuando todo se paraliza lo que queda al descubierto es la debilidad del sistema, que es de lo que estamos hablando. Un sistema que, en los últimos años, como bien decía Axel, estuvo más interesado por los rendimientos financieros que por la producción. Pero hay un capitalismo que se desarrolló a lo largo de la historia, que nació con un contenido ético cierto, un contenido ético que decía alguien invierte, arriesga, produce, da trabajo y ofrece servicios o productos a los consumidores. Y hubo un tiempo en que fue más importante, en ese capitalismo, el gerente financiero que el gerente de producción, y lo que nosotros necesitamos es volver a la ética del mejor capitalismo, que era ese en donde el gerente de producción era más importante que el gerente financiero, porque es cierto que se puede hacer tal vez dinero más fácil especulando en las finanzas, lo que seguramente no es es más ético, eso no es más ético que lo otro. En verdad, lo verdaderamente ético del capitalismo es esto, es tener 6 mil trabajadores empleados, produciendo, llevando el salario a su casa, viendo progresar a sus familias, haciendo progresar a una comunidad, ese es el capitalismo que el mundo necesita y que la Argentina particularmente necesita.

Así que yo celebro mucho estar hoy aquí, en un momento que no es fácil, porque nadie escapa lo que nos está pasando. Decía Camus, cuando escribió La Peste, que las pandemias tienen sus cosas, ¿no? Las pandemias se llevan muchas veces la salud y la vida de la gente, pero también dejan al descubierto las miserias de algunas almas. Y en estos días, vemos cómo afloran las miserias de algunas almas aprovechando el momento de crisis que vivimos, pero la verdad, hablando de ética, no es ético aprovechar el momento de la pandemia para profundizar las crisis y para reclamar cosas, que a veces son difíciles de resolver. Como nosotros somos un Gobierno muy convencido de lo que vinimos a hacer, nosotros vinimos a hacer dos cosas, a producir y a dar trabajo. Esos son los dos objetivos que tenemos. Los dos dedos en V sirven para recordar qué somos, pero también sirven para recordar que venimos por la producción y por el trabajo, por ambas cosas.

Y como también estamos convencidos de que la Argentina debe profundizar su federalismo, debe ser cada día un país más federal y debe distribuir mejor los ingresos para que todos los lugares se desarrollen de mejor modo, nosotros reivindicamos mucho la opción federal y reivindicamos mucho las necesidades que vive la Provincia de Buenos Aires, que desde el día que cedió puntos de coparticipación, empezó a ver caer, mientras bajaban los puntos de coparticipación, subían la cantidad de habitantes. Y eso debemos resolverlo, eso no se resuelve francamente escondidos en patrulleros tocando sirenas, eso se resuelve hablando frontalmente. Y el Gobierno nacional no se va a hacer el distraído, el Gobierno nacional va a afrontar también este problema con el Gobernador, como lo hacemos diariamente, porque con el Gobernador somos, además, dos amigos en la misma causa, y estamos comprometidos exactamente por lo mismo.

Así que a todos les pido, ante las voces apocalípticas, las voces que dicen que no vamos a ningún lado, dense cuenta todo lo que hicimos, acá se siguió trabajando en la pandemia, se siguió produciendo, se cuidó a la gente, se siguió creciendo, se sigue invirtiendo, se sigue innovando. Esta es la Argentina que existe. Que no nos confundan compañeros, compañeras, argentinos, argentinas. Estamos levantándonos de un tiempo difícil, cargando una mochila que pesa mucho, que fue la mochila que recibimos en diciembre del 2019. Lo hicimos muchas veces, vamos a hacerlo una vez más, una vez más vamos a poner la Argentina de pie con producción y con trabajo, compañeros.

Gracias a todos y a todas. Gracias y felicidades. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el lanzamiento de la nueva producción de motocicletas Royal Enfield en Argentina, en Campana, Provincia de Buenos Aires

Muy bien. Buen día a todos y a todas. Gracias a toda la gente del Grupo SIMPA que nos invitó hoy a participar de esto.

Yo me pongo contento cada vez que veo que la Argentina empieza a producir porque, como bien decía Axel, la verdad es casi una proeza poder hacer esto en los tiempos que nos toca. Es muy difícil pensar en que estamos lanzando un producto que se hace en Argentina, por primera vez, fuera de la casa matriz, que se hace con componentes argentinos y que se hace en el miedo de una pandemia. Es casi una proeza, como bien dijo recién Axel. Y a mí me pone muy contento porque la verdad es que el tiempo que vivimos necesita, reclama, de este tipo de coraje, de este tipo de confianza. No es un tiempo fácil, a ninguno de nosotros se nos ocurrió jamás en la vida tener que enfrentar este momento, las pandemias ocurren muy ocasionalmente en la historia de la humanidad y a nosotros nos tocó tener que vivir en el medio de una. Y la verdad es que es todo un aprendizaje, porque la pandemia tiene la característica de que nos obliga a luchar contra lo desconocido, nos obliga a luchar contra lo que nadie sabe cómo se lucha o como se enfrenta. Y eso nos impone muchas cosas nuevas, desde tener la mitad de nuestra cara tapada, para tratar de protegernos de un virus que no percibimos y que muchas veces el que lo lleva, o lo traslada, ni siquiera sabe que lo está haciendo. Y en esas condiciones tuvimos que volver a aprender a trabajar, y yo veo con mucha tranquilidad que hemos podido retomar en muchas fábricas el trabajo y que el virus no se expanda, gracias al cuidado y a los protocolos que se han dictado, que los empresarios respetan y que los trabajadores, aquí lo veo al amigo Furlan de la UOM, también con mucho empeño hacen cumplir. Y los trabajadores y las trabajadoras que son las que más deben preservar sus vidas, y deben poner el máximo empeño en que su trabajo se puede llevar adelante, sin que los contagios los afecten. Así que en este tiempo, donde está en debate el mundo entero, también nosotros, de cómo seguir, porque insisto estamos muy lejos de haber culminado la lucha de la pandemia, todos los días la tenemos que revivir, todos los días la tenemos enfrentarla, y en tiempos en que muchos se tientan en pensar que lo peor ya pasó. La verdad es que estamos en el medio de la pandemia, estamos peleándola día a día y necesitamos de todos.

Necesitamos de empresarios que se animen, de empresarios y trabajadores que tengan la responsabilidad de animarse, sabiendo el contexto en el que trabajen. Esto quiere decir que se animen a producir con los cuidados pertinentes, para que los contagios no aumenten, porque a fin de cuenta todos queremos que la economía se mueva, pero lo que más queremos es que nuestros argentinos y nuestras argentinas no se enfermen, lo que más queremos es preservar la salud de los argentinos y las argentinas. Y podemos hacerlo, podemos hacerlo como lo estamos haciendo acá, con mucha
responsabilidad. Yo entiendo que la vida cotidiana nos exige animarnos a volver al contacto con el otro para poder trabajar y para poder producir, yo lo entiendo, y es una necesidad de muchos de nosotros, yo lo entiendo. Por lo tanto, tratemos de que esos contactos tengan que ver básicamente para esto, para poder producir, para poder ganar el sustento diario y tratemos de dejar para un tiempo más adelante los contactos para divertirnos, para relajarnos, para pasarla bien, porque es un momento muy difícil para hacer eso, muy difícil. Yo aprovecho cada ocasión como esta para llamar a la reflexión a los argentinos y a las argentinas, y para que entendamos que estamos muy lejos de haber superado el problema, y que viene muy bien que pongamos protocolos y que pongamos cien argentinos nuevos a trabajar en una fábrica, respetando el protocolo porque esos argentinos necesitan el trabajo, necesitan el sueldo, porque la Argentina necesita producir, y está muy bien que hagamos todo eso. Dejemos el tiempo del encuentro y del esparcimiento social para otro momento, porque no es este el tiempo.
Y en este tiempo de tantos cuidados, yo celebro que la industria se mueva.

Días atrás fuimos con Axel a una Fábrica de, bueno, estuvimos antes en Campana inaugurando una nueva destilería de Axion, un trabajo de ingeniería espectacular todo un sistema de destilación sobre la destilería que ya estaba montada, y que nos permite a nosotros dejar de exportar el eurodiesel que ahora se puede producir en Argentina, gracias a esa nueva destilería, y eso lo hicimos en pandemia. Y también días atrás, en el Día de la Industria, fuimos con Axel y celebramos el Día de la Industria en una tremenda fábrica de pintura, que tiene una historia similar a esta, esa fábrica. Una familia que llegó, empezó a trabajar, empezó a crecer y construyen esto que vemos. Y después fuimos con Axel a la primera planta que Peugeot trajo, una planta para montar autos y para producir autos, y que nos permite por primera vez en la historia que los autos se produzcan en Argentina al mismo tiempo que en Francia, donde está la casa matriz de Peugeot. Peugeot no montaba un auto en la Argentina desde el 504, los que tienen mi edad se acuerdan. Ahora el 208 se hace en la argentina. Y ahora me toca estar aquí, pasamos de los autos a las motos, y felices, porque lo que vemos es una industria que se mueve, una industria que se mueve, un Estado que ayuda a la producción y que ayuda al consumo, allí lo veo al presidente del Banco Nación, Eduardo Hecker, y que ayuda al consumo tratando de facilitar el acceso a estas maravillosas motos, a través del crédito. A esto vamos a tener que acostumbrarnos y este es el mejor de los caminos, ver como los que emprenden, los empresarios, los que arriesgan y dan trabajo, los que trabajan y el Estado mancomunan esfuerzos para sacar adelante y reconstruir una Argentina que lamentablemente la encontramos en un estado muy difícil, muy difícil. Hemos superado un primer escollo de esas dificultades cuando encontramos un acuerdo con los acreedores, pero la verdad es que tampoco allí ha terminado el problema solo superamos un escollo, que nos da mucha libertad para organizarnos en los años venideros, pero nos queda mucho por hacer para reconstruir el país que nosotros soñamos y que esencialmente nos merecemos.

De verdad felicitaciones por este emprendimiento, celebro realmente que confíen en Argentina, celebro que la India haya confiado en Argentina, señor Embajador, para que sea este el segundo lugar donde se produzcan estás motos, y celebro que los argentinos tengamos más puestos de trabajo. Esto es la industria.

Gracias a todos y todas por estar aquí. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el anuncio de la puesta en marcha del Programa de Fortalecimiento de Seguridad PBA, desde la residencia de Olivos

Muy buenos días a todos y a todas, quienes están aquí acompañándome en Olivos y a quienes están en Quilmes, en San Isidro y en Merlo. Gracias por estas, gracias fundamentalmente a los familiares de víctimas de la inseguridad, gracias porque ellos esperan respuestas, y la respuesta que esperan es la respuesta de la Justicia. Y solo puedo estar con ellos acompañándolos en el dolor que supongo y sé lo que significa la pérdida de un ser querido, de un modo tan tremendo. Y valoro mucho ese cartelito que tiene uno de los familiares, no sé dónde está. Lo que buscan no es el odio, no es el rencor, es Justicia. Y hace muy bien en pedirlo, porque una buena sociedad, una buena democracia, un buen estado de derecho, tiene que garantizarle a los ciudadanos seguridad y tiene que garantizarle al que ha delinquido la consecuencia de su delito que es la pena.

Y nosotros acá lo que estamos haciendo es trabajando en todo eso, trabajando en todo eso. Cuando uno habla de mejorar las condiciones, el funcionamiento del estado de derecho habla de todo eso, habla de darle seguridad a los ciudadanos, que puedan circular por las calles sin miedos y que sepan que si alguien los ataca, va a haber una Justicia que rápidamente aplique las penas que corresponde; juzgue y aplique las penas que corresponda. Y la seguridad no es solamente tener efectivos en las calles, yo sabía desde el comienzo porque con Axel lo hablamos desde los primeros días y después en alguna oportunidad que tuve la ocasión de charlar largo con Sergio Berni, las carencias que vive la Policía de la Provincia de Buenos Aires, las carencias en la que ha quedado la Policía de la Provincia de Buenos. Y la verdad es que nosotros estamos yendo al auxilio de argentinos que viven cruzando la General Paz, y que padecen muchísimo las carencias de las que hablo, porque la verdad que tener policía que no tienen la protección adecuada, tener policías que no tienen los móviles adecuados, tener policías que no tienen las ambulancias necesarias para ir en socorro de las víctimas, es muy difícil manejar la seguridad y manejar esa policía. Y por eso, desde el primer día, con Sabina y con Axel estamos viendo cómo debemos hacer para ayudar a Buenos Aires. En el Gran Buenos Aires, se ha concentrado el problema mayor del delito, digámoslo francamente, es el tema que más nos preocupa, hoy en día, más allá de la pandemia que es, sin duda, lo que más nos ocupa, el problema de la inseguridad en el Gran Buenos Aires, porque cotidianamente vemos cómo los delitos se repiten allí.

Y en verdad lo que necesitamos es que los delitos cesen. Bien decía Mayra, hay una ración primera promotora del delito, que es la desigualdad, es la desigualdad. Los países y las sociedades pueden ser muy ricas, pero si son desiguales la posibilidad de que la delincuencia prolifere es mayor, tiene toda la razón en lo que dice Mayra. Y uno puede ver ejemplo, los delitos ocurren no en las sociedades más ricas, sino que los delitos ocurren en las sociedades más desiguales. Cuando muchas veces el que delinque no encuentra un futuro, una alternativa mejor que el delito, y frente al crimen organizado, que en la Provincia de Buenos Aires también se ha instalado, como en Rosario y en muchos otros lados del país, todo es mucho más difícil, porque el crimen organizado sabe de juntar sus soldados en la pobreza. Nosotros tenemos un deber primero, con los últimos, primero los últimos, lo dijimos siempre. Los últimos es, precisamente, darle al que peor está la oportunidad de salir de ese lugar, y estamos trabajando en eso, con un esfuerzo denodado. Y si hay un lugar donde ese esfuerzo se multiplica es en la Provincia de Buenos Aires, donde con el Gobernador y con cada uno de los intendentes trabajamos cotidianamente para ayudar a cubrir las necesidades de los que más necesitan, y que no se dejen tentar por el crimen como salida. Pero digamos también si alguno se tienta y delinque, el estado de derecho dice que hay que aplicar la Justicia y hay que ser implacable a la hora de aplicar la condena.

En verdad este plan, que permite que la Policía de la Provincia de Buenos Aires acceda a 2.200 nuevos móviles, cosa que celebro porque en todo este tiempo lo escuché a Axel y a Sergio quejarse de lo deteriorado que están todos esos móviles, en verdad todo este plan es una inversión del Estado nacional de casi 38 mil millones de pesos y es plata muy bien gastada. Porque, como lo han explicado quienes me precedieron en la palabra, en verdad lo que estamos buscando es que circular por las calles no sea un riesgo. Por eso esas palabras seguras de las que estamos hablando, que permiten tener cámaras, que permiten tener sistemas de reconocimiento facial, que permiten tener un Botón Antipánico, por eso también las cuarenta estaciones de trenes que inauguramos el otro día, la primera cerca de Pilar, allí en Villa Rosa, en el distrito de Pilar. Es la posibilidad que tenemos de que el delincuente sepa que lo estamos mirando y que nada es gratis, y que cuando lo individualicemos vamos a ir a buscarlos. Y eso lo hacemos, fundamentalmente, porque las principales víctimas del delito son precisamente los que menos tienen, los que están en la calle, los que salen día a día a trabajar y toman el transporte público, y no es posible que alguien encuentre a veces la muerte, tratando de ir a buscar su trabajo y lograr su sustento diario para él y su familia.

Así que también hemos pensado, porque somos un estado de derecho, en ver las consecuencias de todo este plan. Si este plan funciona, la impunidad bajará. Si la impunidad baja, va a demandar más lugares en las cárceles. Y por eso la construcción de dos unidades carcelarias es tan importante, porque hoy la Provincia de Buenos Aires tiene en los calabozos de sus comisarias a casi 5 mil personas detenidas. Y esos calabozos están preparados para ser lugares de tránsito y lo que tenemos que hacer es, lo antes posible, desalojarlos, para que no pasen también desgracias que hemos vivido no hace mucho tiempo, cuando una comisaria se incendió y terminó con la vida de los que estaban allí recluidos, a la espera de la Justicia. Crear cárceles que den condiciones de encierro adecuadas a los que delinquen es también tarea del estado de derecho, y lo estamos creando porque confiamos con el éxito de este plan. Si este plan tiene éxito, puede ser que a algunos, mis palabras los disuadan de seguir cometiendo delitos, y las palabras de todos los que me precedieron. Puede ser que otros digan “yo voy a ser más vivo que el Estado”, bueno, a esos vivos les aviso que vamos a ser implacables con ellos, con el derecho en la mano, con el código penal en la mano, respetando todas las garantías procesales, pero vamos a ser implacables, y como queremos ser implacables necesitamos más lugares para alojar a los que son condenados.

Yo espero que hoy, como bien decía Axel, este plan que hoy está circunscripto al Gran Buenos Aires, a veinticuatro distritos del Gran Buenos aires, rápidamente lo expandamos a toda la Provincia, ¿Por qué empezamos por el Gran Buenos Aires? Porque es el lugar más populoso y es el lugar donde el problema del delito se vuelve más acuciante, pero eso no quiere decir que nosotros no sepamos lo que pasa en el interior de la Provincia. También lo sabemos y por eso bien dijo Axel, “este es el comienzo de un plan, que a va a seguir con los municipios del Interior”. Y va a seguir en todo el país porque yo le prometí a Rosario, que sé lo que está pasando en Rosario, y vamos a trabajar también con ellos para resolver el problema de inseguridad en Santa Fe, y en cada lugar donde eso se exprese tenemos que ir en auxilio como Gobierno nacional, porque nosotros somos peronistas, eso es cierto, pero no somos el Gobierno de los peronistas, somos el Gobierno de los argentinos, y así trabajamos, así trabajamos.

Y es cierto también que espero que algún día la Justicia deje de ser una Justicia selectiva, y castigue a todos, porque como bien dijo Mayra, el delito no es patrimonio de los pobres, es un mecanismo para estigmatizar la pobreza. La mayor parte de los pobres es gente honesta, algunos se dejan llevar por el delito, pero la Justicia debe llegar a todos, porque delinquir no solo delinquen los pobres. Yo espero que la Argentina entienda que debemos cambiar, que cuando les hablo de cambiar la Justicia también les estoy hablando de eso, que cuando veo acá a los familiares que han perdido un ser querido producto del delito, lo que quiero es que ellos puedan acceder a la Justicia y encuentren respuesta en la Justicia con rapidez. Eso es cambiar la Justicia, eso es, no es buscar la impunidad de nadie, es buscar la sanción del que actuó mal, eso es. Creo que hoy estamos dando un paso, espero sé que es importante y espero que sirva, y espero que como hemos visto en cada una de las imágenes, todos nos unamos a luchar contra el crimen. Contra el crimen estamos unidos todos, los oficialistas, los opositores y los ciudadanos, que es los necesitamos más unidos que nunca. Los necesito unidos para enfrentar la pandemia, pero los necesitamos muy unidos también para enfrentar al delito. Celebremos que estamos dando este primer paso, espero con esto poder ayudar a calmar la pena de los que padecen la pérdida de seres queridos a mano del delito. Yo sé que estamos en el camino correcto.

Gracias a todos y todas, muchas gracias. 

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el lanzamiento del nuevo Peugeot 208 y la nueva plataforma global multienergética, en El Palomar, la Provincia de Buenos Aires

Buenos días a todos, a todas, a todos, a todas. Gracias, gracias por estar aquí, muchas gracias, muchas gracias. Gracias a todos y a todos, gracias, gracias.

La verdad es que yo estoy muy contento, muy feliz, de tener esta oportunidad. Todos sabemos lo que representa Peugeot en Argentina, yo era chico y mi padre tenía un Peugeot 403, después pasamos a 404, y de alguna manera me quedó ese cariño por la marca, que después de grande usé durante muchos años. Acá en Argentina producen efectivamente un extraordinario autos, acá en esta planta que hoy me entero que comparada con todas las plantas de la marca, es la segundo en el mundo. Eso no es poco, eso es mucho, eso es mucho, habla de la excelencia de lo que han logrado hacer acá en El Palomar. Y yo agradezco mucho la confianza de Peugeot y de los inversores en nuestro país, lo agradezco y lo valoro mucho, porque es lo que nuestro país necesita.

Nuestro país necesita de gente que confíe, invierta y de trabajo y produzca, y produzca el mejor auto para que los argentinos puedan disfrutar de la calidad de esos autos. Hace un año atrás, efectivamente, en Tucumán nos encontramos con Miguel Acevedo, con quien estuvimos ayer celebrando el Día de la Industria, y nos planteamos la necesidad de pensar cómo hacer un país de otro modo, que en verdad no es otra cosa que volver a nuestros orígenes. Antonio, vos lo sabés mejor que yo porque sos tan peronista como yo. La verdad de volver a los orígenes es volver a sentar en una mesa a los que producen, a los que trabajan, y al Estado, para que entre todos seamos capaces de poner de pie la economía argentina. Poner de pie a la economía argentina es volver, como suelo decir yo, a hacer más importante en cada empresa al gerente de producción que al gerente financiero, que en verdad se empiece a pensar la Argentina en una Argentina que produzca, en una Argentina que especule. Y en esa Argentina que todos queremos, que es la Argentina que produzca, debemos encontrarnos los que arriesgan, invierten, los que trabajan y los que tenemos desde el Estado impulsar ese trabajo. Y si hay algo que a mí me obsesiona desde siempre, es que mucho de los autos que se producen en la Argentina en promedio las dos terceras partes del auto son importad, y lo que nosotros necesitamos es que los autos que se produzcan en la Argentina, cada autoparte, cada partecita del auto, la produzcan pequeñas pymes, pequeñas pymes que puedan nutrir a la empresa madre, a Peugeot en este caso, de los insumos necesarios y que eso se haga en Argentina.

Y con mucha alegría sé que este auto tiene un 42 por ciento ya de componente nacional, y yo quiero en un año venga y me cuente que hemos superado el 50 por ciento de componente nacional en este auto, porque es ese el desafío que tenemos como país, es ese el desafío que tenemos como país, que crezcan todas las empresas y que madure la industria. Como decíamos, ayer en el Día de la Industria, que también lo celebramos en una fábrica, en este caso en una fábrica de pinturas, y me pasaba lo mismo que me pasa hoy, ¿no? Uno se siente en una película con una música de fondo maravillosa que es el sonido de la producción, el sonido de las máquinas andando, el sonido de los baúles que se abren y se cierran, mientras los operarios trabajan. Es el mejor sonido que puede tener la argentina del presente, el ruido de la producción. Y como ayer decíamos, es una tarea que nos cabe a todos, es una responsabilidad que tenemos entre todos.

La Argentina, como el mundo, está pasando un mal momento, un momento inesperado para todos, absolutamente inesperado, que ha dejado también al descubierto las debilidades de un sistema económico. De repente, como dice Axel, siempre lo repito, apareció un virus imperceptible a la mirada humana, y no solamente se llevó vidas, contagió la salud de mucha gente, sino que también se llevó empresas y arrastró acciones y arrastró bonos de grandes estados, y eso lo único que demostró era lo débil del sistema, lo débil. Porque en verdad, ¿qué fue lo único que quedo en pie de la economía esa? Esto, la economía real, la economía que produce, el resto se derrumbó en segundos. Volvamos a confiar en ese capitalismo inicial, en ese capitalismo que confiaba en que había alguien que invirtiera, produjera, diera trabajo y sirviera a una comunidad.

Permito, pido permiso para salirme de la marca Peugeot durante un minuto e irme una vez más a la historia de Ford. Ford fue una empresa de las primeras, que como toda empresa que empezó con los autos, fue un producto de elite el que hizo, para muy pocos consumidores, era un producto suntuario tener un auto. Pero un día Ford se preguntó por qué ese auto no lo podían tener los que trabajaban en Ford, y así empezó a producir en serie y así se preocupó en que ese auto llegue a todos. Ese es el mejor capitalismo y ese es al capitalismo que debemos que apostar, es el capitalismo donde hay alguien que arriesga invirtiendo, hay gente que trabaja y hay gente que consume, que compra esos autos y que los disfruta. Eso tenemos que hacerlo de una vez y para siempre, porque ya tenemos demasiadas pruebas de lo que significa la especulación financiera, de lo débil que es y de lo poco que nos deja. De una vez por todas hagamos una economía fuerte, donde apoyar a la industria que es lo que más da trabajo no significa oponerse al campo, significa que crezcan todos, porque además también veo con alegría que estamos viviendo un tiempo donde la industria se asocia al campo y empieza a surgir esto que se llaman los productos agroindustriales, que no es otra cosa más que agregarle valor a la producción primaria. Y cuando yo digo no significa otra cosa, no saben todo lo que estoy diciendo, porque no es lo mismo exportar un grano, que exportar un grano que ha sido elaborado, o que ha alimentado un animal, y que se venda carne, en lugar de un grano puramente cosechado.

Yo creo que son todos desafíos que tenemos y creo que nadie nos va a derrumbar en nuestro ánimo, sabemos que estamos en un momento difícil, que la pandemia no ha terminado, que debemos cuidarnos mucho, que debemos usar ese barbijo, tomar distancia y que todo lo que podamos preservarnos en nuestra casa y circular poco por las calles, eso va a ser lo mejor. Pero también sé que la industria se ha puesto en marcha con protocolos, que se respetan y doy gracias a Dios que, hasta aquí, no hemos visto brotes de enfermedad en la industria. Han sabido aplicar esos protocolos y los sindicatos han sido fiscales severos en que esos protocolos se cumplan. Sigamos trabajando así, la Argentina se está poniendo de pie, vamos a superar la pandemia y vamos a superar el pasado, para encontrar el futuro que nos merecemos. La Argentina es un gran país y los argentinos y las argentinas son un pueblo maravilloso, que muchas veces se cayó y muchas veces se levantó, muchas veces nos levantamos. Vamos a hacerlo una vez más, hoy nos estamos poniendo de pie.

Gracias a todos y todas, gracias Peugeot por confiar en Argentina, gracias por recibirme con el cariño de siempre, gracias Diego. Muchas gracias a todos. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el acto del Día de la Industria, desde videoconferencia en la residencia de Olivos

Muy bien, bueno, buenos días a todos y a todas. Para mí es una alegría poder estar aquí en una empresa tan importante, que es orgullo de los argentinos, de una familia de argentinos. Tres generaciones de argentinos que han sido capaces de construir esta magnífica empresa, como siempre queremos que se construyan las empresas en la Argentina que soñamos, con dedicación, con esfuerzo, invirtiendo, dando trabajo, exportando. Esa es la Argentina y la industria argentina que soñamos. Así que fue un gran día, querido Miguel, que festejemos el Día de la Industria en una industria y que tengamos como una suerte de música de fondo el ruido de las maquinarias que trabajan, que producen.

Voy a tomarme una licencia breve, cuando salía para acá me llamó la mamá de Facundo y me dio la mala noticia de que los restos que encontraron, eran de Facundo. Quiero decirle a Cristina públicamente, que cuenta conmigo y que cuenta con Axel, que los dos estamos comprometidos en saber lo que pasó. Todo nuestro cariño y toda nuestra solidaridad. Estamos con vos, Cristina; Axel y yo, no dudés, estamos a tu lado, los dos queremos saber qué es lo que pasó. Fue un momento, un amanecer ingrato, pero bueno, tenemos que seguir adelante.

Y tenemos que seguir adelante en una Argentina que se sobrepone de años difíciles, ¿no? Algunos datos los marcó Miguel, pero la verdad es que allá en diciembre cuando nos tocó asumir al Gobierno, veníamos de cuatro años donde casi 25 mil pymes habían cerrados sus puertas; y donde cientos de miles de trabajadores habían perdido su lugar de trabajo; donde se promocionaba más la importación que la producción; donde era mucho más fácil hacer plata especulando financieramente, que invirtiendo, produciendo y dando trabajo; donde la deuda había crecido exponencialmente e hipotecaba el futuro de la Argentina de un modo mucho más que preocupante.

Hoy lo escuchaba marcar esto a mi querido amigo Andrés Manuel López Obrador en México, cómo la Argentina veía en riesgo su futuro por los compromisos insólitos, por llamarlos de un modo generoso, que había asumido. Piensen ustedes solamente que entre el año 2020, este año, y el 2025, la Argentina estaba comprometida a pagar 48 mil millones de dólares, piensen ustedes en ese escenario si podíamos estar soñando en recuperar la industria, en poner de vuelta en marcha los motores de la producción, piénsenlo. Si lo piensan un minuto, tienen la respuesta, era imposible. Pero, gracias a Dios, con el esfuerzo de todos hemos logrado un acuerdo con los acreedores, y esos 48 mil millones que teníamos que destinar en estos próximos años a pagar deudas, vamos a poder destinarlo a la producción y al trabajo, que son los dos objetivos centrales de este Gobierno, que la Argentina produzca y que la producción genere trabajo. Ese es el motor que nos mueve y por eso hoy estamos acá comprometiéndonos con los industriales argentinos, los pequeños, los medianos y los grandes. Venimos a decirles que nosotros no creemos en un país sin industria, que un país sin industria es un país dependiente, que un país sin industria es un país sin trabajo, que un país sin industria es un país sin futuro en los tiempos que vivimos. Quiero decirles que nosotros pensamos que ser industrialistas no estar en contra de nadie, es simplemente soñar con una Argentina de grandeza. Que se puede ser un país industrialista, y se puede promover la industria agropecuaria, y puede seguir funcionando la industria financiera, teniendo márgenes de ganancia razonables, simplemente. Que no hace falta que para que la industria crezca, otro padezca, porque con mucha alegría veo. Que desde aquel día de julio del año 2008, en que dejé mi cargo como Jefe de Gabinete, por un conflicto con el campo, o tras un conflicto con el campo, veo hoy cómo el campo y la industria mancomunan esfuerzas para ponerle valor agregado a aquella producción primaria. Y tal vez tenemos en la empresa de la que Miguel es parte, una prueba de lo que digo, y como nosotros le ponemos valor, le agregamos valor a esa producción primeria, lo que estamos generando son mejores condiciones para exportar y que las divisas entren, que es lo que necesita la Argentina para terminar con ese cuello de botella, al que periódicamente nos sometemos, y que es esa demanda de dólares que no tenemos y que nos asfixia finalmente.

Yo pienso que la pandemia nos da una gran oportunidad, lo digo acá ante ustedes, lo digo ante los ante los argentinos siempre, lo digo en los foros internaciones, suelo decir que yo digo en público, lo mismo que digo en privado, y quien me conoce sabe que es así. Pero creo que la pandemia nos ha enseñado muchas cosas, y una de las cosas que nos ha enseñado es que el capitalismo ya no debe a ser lo que fue, porque como le suelo copiar a Axel, ese capitalismo que se creía tan fuerte, no fue capaz de enfrentar a un virus imperceptible a la mirada humana, y ese capitalismo se destruyó a una velocidad que asombra. Nosotros nos hemos acostumbrado a mirar listas de contagiados y de muertos, y dejamos de ver cómo van los bonos, cómo van las acciones, pero si lo viéramos podemos también advertir que corrieron la misma suerte que las personas. Empresas que se cayeron, bonos de estados poderosos que se cayeron estrepitosamente. Esa economía fundada en la especulación financiera, no sirve de mucho, el mejor capitalismo siempre digo yo es el que le da más importancia al gerente de producción, que al gerente financiero. Cuando las finanzas fueron el modo de ganar dinero, la producción se cayó y el capitalismo se volvió decrépito.

Miren ustedes, tal vez el ejemplo, siempre pongo el mismo ejemplo, el ejemplo de Ford. Allá, cuando montó su industria automotriz y un día se preguntó por qué ese bien suntuario, que usaban unos pocos neoyorkinos, no era hora que lo empiecen a usar sus trabajadores, y empezó a producir autos en serie, y empezó a abaratar costos, para que esos autos les lleguen a todos. E invirtió y confió en sus trabajadores, y confió en los consumidores, y que son imprescindibles en el capitalismo. Y ese capitalismo hizo mover, hizo girar una rueda absolutamente virtuosa, allá no hubo especulación financiera, hubo capital de riesgo, hubo más trabajo, hubo más producción y hubo más consumo. Y ese es el capitalismo que tenemos que construir, no otro, ese. Y en ese capitalismo, la industria es central para poder pensarlo. Imposible pensar en ese capitalismo sin una industria, una industria pujante, una industria floreciente, una industria que invierta a riesgo y una industria que de trabajo.

La pandemia también nos enseñó a que la solidaridad existe, y que dejó en evidencia lo mejor de los argentinos que fue la solidaridad que tenemos. La solidaridad también existió en la industria, porque hubo muchas actividades esenciales que debieron seguir funcionado y que lo hicieron tomando todos los recaudos, para que los que tenían que trabajar en esas actividades esenciales no se enfermaran. La industria alimenticia, la industria farmacológica, la actividad de la sanidad, en todos los casos unieron el esfuerzo solidario empresarios y trabajadores para seguir dándole a la Argentina, lo que la Argentina estaba necesitando. Esa Argentina solidaria debe seguir en marcha, no debe terminarse con la pandemia, es una Argentina de encuentros, no es un Argentina de disputas, es una Argentina donde pueden sentarse en una misma mesa los que producen, los que trabajan y el Estado, y crear los marcos adecuados para que la Argentina crezca, que es lo que finalmente estamos necesitando. Y yo sigo empeñado en seguir ese camino, a pesar de que algunos no quieran entenderlo.

Miren, si la pandemia ha visto un sector lastimado, ese sector es el sector del turismo, la hotelería, la gastronomía, han sufrido como nadie en la pandemia. Ayer había que tratar una ley de turismo para poder ayudar a los que están padeciendo por la pandemia, y no pudimos hacerlo. Marco esto para que todos entendamos de una vez por todas, que la pandemia no debemos ideologizarla y que finalmente ayer lo único que lograron es que los que peor la pasan con la pandemia, que son aquellos que viven del turismo, hoy estén un poco peor porque el Congreso no pudo sesionar. Eso no es en favor de la gente, eso en es contra de la gente, eso es en contra de la prosperidad, del progreso y de la solución que están esperando los dueños de hoteles, los que trabajan en el turismo concretamente, que mueven en la Argentina mucho dinero, que tiene que ver con el consumo y con el desarrollo. Digo estas cosas porque yo creo firmemente en el diálogo, creo firmemente en la búsqueda de consensos, y nadie me va a sacar de esa senda, nadie, nadie, nadie, pero nadie me va a hacer callar lo que veo. Si quieren ayudar, por favor, ayuden. La Argentina es un país que vive en democracia y necesita de las instituciones en funcionamiento, y lo que pido es que vayan al Congreso y digan en el Congreso todo lo que quieran decir. Digan que se oponen a la ley de turismo si quieren, digan que no quieren que apoyemos a los que no están padeciendo por la pandemia, porque han explotado un negocio que es el negocio del turismo, díganlo en los recintos, díganlo virtualmente, díganlo presencialmente si quieren hacer, pero digan también de qué lado se han parado, pero de este modo se paran en el lugar donde la Argentina se frena y lo que nosotros queremos es que la Argentina no se frene, nosotros queremos que la Argentina avance con todos los cuidados que la pandemia nos exige, porque estamos muy lejos de haber superado el problema.

Por eso estoy tan preocupado por ayudar al turismo, porque sé que sufre la gastronomía, porque sé que sufren los hoteles y sé que seriamente no podemos abrirlos, si eso no significa poner en riesgo la vida del otro, por eso estoy tan preocupado, pero no nos van a confundir, no nos van a hacer ceder, vamos a seguir haciendo el esfuerzo. Que alguna vez en Tucumán con Miguel y con Héctor Daer del otro lado, y que después con otras centrales obreras y con otros dirigentes sindicales nos propusimos encontrar un lugar común, donde podamos dialogar y encontrar soluciones, buscar los caminos que nos saquen del laberinto en el que nos han metido. Cuando días atrás anunciamos con Cristina, con Martín Guzmán, estaba Santiago, los ministros, estaba Axel por supuesto, y contaba que recordaba mí primer discurso como candidato, y decía que yo por momentos siento vivir un permanente dejavú, vivir momentos que ya viví. Será que el destino me ha deparado esta suerte. Y en aquel discurso decía yo ya estuve en este mismo laberinto en el que han vuelto a meternos, y con Néstor supimos encontrar la salida del laberinto. No teman, sabemos lo que estamos haciendo, conocemos el camino que hay que tomar, conocemos donde está la salida, solo confíen que sabemos cómo salir. Y como una vez pudimos sacar a la Argentina del laberinto, otra vez la vamos a sacar del laberinto, y lo vamos a sacar con las mismas lógicas, promoviendo la producción y promoviendo el trabajo, promoviendo exportaciones para que entren divisas genuinas a la Argentina. Ayudando a los que invierten, ayudando a los que trabajan, nunca olvidando a los que peores están, primero los últimos, porque ninguna sociedad crece postrando en la pobreza a millones de hermanos. Lo hicimos una vez, lo vamos a hacer otra vez. Y lo hacemos en nuestros tiempos con la seriedad que corresponde. Nosotros no anunciamos presupuestos que cambiamos una semana más tarde, ni nos ponemos metas de inflación que no duran más de unos quince días. Nosotros trabajamos seriamente, nosotros teníamos que saldar el problema de la deuda porque no teníamos un horizonte de proyección que nos permitiera ver a dónde íbamos, sabiendo que pagar en cinco años 48 mil millones de dólares. Derrumbamos ese muro.

Ahora, a mediados de septiembre, van a conocer nuestro presupuesto y ahí van a tener claramente la mirada que tiene el Gobierno de lo que creemos que se puede hacer, de cuáles son los límites fiscales que nos estamos poniendo, para que el deterioro fiscal que hoy tenemos poco a poco vaya cediendo. Y van a conocer también ahí, cuál es la política monetaria y la política cambiaria de la Argentina, y ahí van a tener las reglas que necesitan. Y sepan que todo eso no es producto de la improvisación, es producto de un enorme trabajo, hecho en el peor escenario, que es el escenario en que nos tocó en suerte. Ya a esta altura de mi vida, no sé cuántos laberintos más deberé transitar, pero espero que sea el último, y espero que el día que salgamos recordemos todo este tiempo como una metáfora negra de nuestras vidas.

Gracias a todos y todas, mucha fuerza y feliz Día de la Industria. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el lanzamiento y puesta en órbita del Satélite Saocom 1B, desde videoconferencia en la residencia de Olivos

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el lanzamiento y puesta en órbita del Satélite Saocom 1B, desde videoconferencia en la residencia de Olivos

Bueno, primero, gracias a todos y a todas. Realmente muy feliz, muy impactado, como todos ustedes, muy impactado porque la Argentina es uno de esos diez países que son capaces de poner en órbita satélites como este, y porque es uno de los dos países que, según escuchábamos, tiene la posibilidad de poner en órbita un satélite que tiene la capacidad de ayudar en mucho a nuestro desarrollo. No es un satélite más, es un satélite que nos permite conocer muchas cosas de nuestro suelo y prever lo que tenemos que hacer para optimizar nuestros esfuerzos. Es un satélite que nos permite medir la salinidad de la tierra, nos permite prevenir los movimientos de la tierra, de los glaciares, del agua, de los ríos, la verdad todas cosas centrales para aquellos que se dedican a la producción agropecuaria y que tanta riqueza acercan a la Argentina. Pero por encima de tener una enorme alegría de que la Argentina sea capaz de haber empezado este plan allá en el año 2007, cuando con Néstor estábamos terminando el mandato, el mandato de Néstor, y después lo siguió Cristina, y hace un par de años tuvimos el primer satélite Saocom en órbita y ahora estamos poniendo el segundo, y con esto concluimos está misión y seguramente empezaremos otro. Lo que a mí me enorgullece es que esto lo hacen científicos argentinos, esto es la ciencia argentina, esta es la capacidad de nuestros científicos. Esta ciencia y esta tecnología la han desarrollado científicos argentinos, que los vemos allí en la sede cordobesa de la CONAE y que lo vemos ahí en Bariloche en la sede de INVAP, ese emprendimiento que nos enorgullece a todos los argentinos, esfuerzos del Gobierno de Río Negro y del Estado nacional. Allí están los científicos y científicas, argentinos y argentinas, capaces de hacer esto que estamos viendo, y lo digo porque siempre comento que la riqueza de las sociedades está dada en el desarrollo de la educación, del conocimiento, de la ciencia y la tecnología, allí está la riqueza de las sociedades. Y cuando pienso que la ciencia y la tecnología alguna vez dejó de ser un Ministerio y paso a ser una Secretaria, y los científicos fueron impulsados a dejar el país y buscar otros rumbos en un ámbito donde eran permanentemente destratados y maltratados, pienso en cuánto perdió la Argentina durante esos años. Pero cuando veo estos científicos de pie, trabajando, emocionados, abrazándose, porque ven que su labor tuvo sentido, digo qué bien hace la Argentina en invertir en esta gente, porque toda esta gente es futuro para la Argentina, científicos y científicas argentinos, argentinas también. Eso debe enorgullecernos. Somos unos de los diez países en el mundo capaces de poner en órbita satélites como el que pusimos hoy, eso nos llena de orgullo.

En medio de una pandemia compleja, con todas las dificultades no hemos frenado, no hemos parado en este emprendimiento que empezó allá por el año 2007. En este contexto celebremos, estemos muy contentos, estemos orgullosos de todos estos científicos, todos estos hombres, todas estas mujeres, muchas de ellos, muchos de ellas, muchas de ellas salidas de la Universidad Pública, démonos cuenta lo importante que el Estado invierta en educación, en ciencia y tecnología. Así vamos a crecer como sociedad y así vamos a ser un mejor país. La verdad mi gratitud con todos ellos, a todos los que pusieron el esfuerzo, mi gratitud a Josefina, creo que era, la que contaba que su padre empezó este, no sé si fue Yanina o Josefina, no sé cuál de las dos fue, Josefina que comentaba que su padre empezó este proyecto y que ella ahora ve, con alegría, ver culminar ese proyecto poniendo este satélite en órbita. Esa familia de científicos, gracias, y que vaya en esa gratitud a esa familia, mi gratitud y reconocimiento a toda la comunidad científica argentina.

Gracias por todo los que nos dan, gracias por pensar en Argentina, muchas gracias, de corazón. Felicidades argentinos, hoy somos un poco mejor que antes. Muchas gracias. (APLAUSOS)