Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la presentación de un proyecto de ley para la formación y desarrollo de la enfermería, en el Museo de Casa Rosada

Buen día, gracias a todos y todas por estar aquí. Queridos diputados y diputadas, mi querida Vicepresidenta partidaria, Carlín, Héctor, bienvenidos a todos los enfermeros y enfermeras que nos acompañan, a todos os funcionarios que nos acompañan, a los ministros que nos están acompañando virtualmente desde sus provincias.

Hoy creo que estamos dando un paso muy importante, estamos poniendo en marcha el tratamiento de un proyecto que fue presentado y que Pablo consensuó como Presidente de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados, y que tiene dos efectos. El primero es un efecto de mejorar la salud en la Argentina, preparar y capacitar como enfermeros y enfermeras, día a día ayudan en la atención médica, eso hace a una mejora en lo que reciben los argentinos como tratamiento. Pero es un acto de reparación también, de enorme reparación, porque tal vez hizo falta una pandemia para que nos demos cuenta lo esencial que es cada hombre y cada mujer que trabajaba en el sistema de salud argentino. Médicos, médicas, enfermeros, enfermeras. Pablo dio recién dio una cifra que para un abogado llama a la reflexión, el 70 por ciento de la atención médica queda en manos de la enfermería. Dense cuenta lo trascendente que es la enfermería entonces. Y decía yo que hizo falta una pandemia para que nos demos cuenta de la importancia de la enfermería y de la importancia del sistema de salud, porque no hace mucho tiempo el Ministerio de Salud dejó de ser Ministerio, el Ministerio de Educación quedó desfinanciado, y todos pensaron, todos no, algunos pensaron que todo esto podía quedar en manos de un mercado que resolvía las cosas que los mercados no resuelven. Porque hay un punto donde deja de ser negocio atender a alguien, y es allí donde el Estado tiene que estar presente, es allí. Y hay un momento en donde necesitamos tener a nuestros mejores hombres y nuestras mejores mujeres con vocación de auxiliar en la tarea de la enfermería, preparados, capacitados, y hay que decirlo también, y hay que trabajar en eso, bien pagos. Y también hay que entender que los enfermeros y enfermeras a los que nos toca nos sometemos como seres humanos a sus cuidados y a su protección, y a todo su trabajo, y a todo su compromiso, y que trabajan en el sector público no son empleados administrativos, son mucho más que eso. Son personas muy importantes para la salud de todos nosotros, y que se han preparado para realizar una tarea que no todos sabemos hacer, para lo que hay que prepararse.

Hace un año atrás en el Congreso que hicimos cerca de La Falda, dos años, dos años, poco menos. En aquella ocasión Héctor y Carlín me contaron lo que estaban haciendo para formar enfermeros y enfermeras, y me acuerdo que en aquel momento supe que había personas de tu provincia, de pueblos originarios, que estaban allí capacitándose. Bueno, hoy los tengo acá recibidos, preparados y capacitados. Felicitaciones a ustedes y felicitaciones a ustedes por haberlo hecho. Y junto a ellos seguramente se habrán recibido muchos otros, y habrán recibido muchos otros y otras a atención necesaria para la preparación y la capacitación. Bueno, eso que hizo el sindicato y hace el sindicato, nosotros queremos multiplicarlo por mil, porque las estadísticas de las que Pablo recién nos habló, que muestra la falta que hace el personal de enfermería que auxilia a los médicos y médicas es muy grande. Estamos lejos todavía de alcanzar el número razonable que la lógica médica indica, hay que trabajar para eso. Y por eso, yo valoro tanto este proyecto que multiplica el trabajo de este sindicato, lo multiplica y lo pone al Estado como actor central de este tema, y yo quiero que el Estado sea un actor central en este tema. La Argentina tiene un sistema de salud singular en el mundo, donde convive lo público, lo parapúblico y lo privado. Y que en un momento tan difícil como la pandemia ha sabido afrontar el desafío y ha funcionado, y en todo caso lo que nos ha dejado en evidencia es la necesidad que tenemos de coordinar el funcionamiento de todo esto, pero uno no puede dejar de reconocer el esfuerzo inmenso que han hechos los médicos y las médicas del sistema público, del sistema parapúblico, del sistema privado, no puede dejar de reconocerlo. Y en todo caso, como bien dijo Pablo, tendremos que ver cómo utilizamos el funcionamiento de todo esto, cómo lo coordinamos, de lo que habló Cristina días atrás en La Plata, ver cómo todo esto lo podemos mejorar a partir de la experiencia de vida y debemos hacerlo, ¿saben por qué? Porque un Estado que no se preocupa de la salud de sus hombres y mujeres es un Estado que no merece existir, porque el Estado somos nosotros, todo, el Estado no es una institución sobrehumana, somos el conjunto de todos nosotros y todas nosotras, eso somos, y un Estado que no se ocupa de aquello que le da vida, es una Estado que no merece existir y hay muchas razones para que el Estado exista, muchas. Porque si el Estado no estuviera, si muchos de ustedes no estuvieran trabajando en el sector público, atendiendo a los que menos tienen, a los que más difícil la pasan, la verdad, es que esos corrían otra suerte y el Estado debe estar presente. El Estado debe estar presente preparando médicos y médicas, preparando a los enfermeros y enfermeras, preparando a los médicos de distintas especialidades, para que cada argentino que lo necesite encuentre una respuesta que el Estado haya realizado para darle.

Este Programa nacional de Formación de Enfermeros tiene ese objetivo, como dije al comienzo, tiene un interés social, tener mejores enfermeros y mejores enfermeras más capacitados, más preparados, y tiene un acto de reparación que en este momento no puedo dejar de mencionar, porque en la pandemia llevamos quinientos días de pandemia o más, alrededor de quinientos días, hemos pasados momentos muy difíciles y muchos de ustedes lo deben haber pasado, particularmente, mal y fueron siempre los que estuvieron al frente de la batalla poniéndole el pecho al virus. Y yo a cada uno y a cada una de los enfermeros y enfermeras de esta patria, gracias de corazón. Lo dijo recién Pablo, hay doscientos enfermeros que dejaron su vida en este tiempo y dejaron su vida cumpliendo con su vocación de servir al otro, ¿hay una muerte más noble que esa? Solo me queda mi reconocimiento. En memoria de todos ellos y porque merecemos ser una sociedad mejor, demos un paso más Pablo, y avancemos en esta Ley.

Gracias a todos y todas. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de promulgación de la Ley de Fortalecimiento del Sistema de Bomberos Voluntarios, en la Residencia Presidencial de Olivos

uenos días a todo y a todas, gracias por estar aquí.

La verdad es que la humanidad está viviendo un momento singular, la pandemia nos ha estremecido a todos, nos ha hecho valorar de otro modo la voluntad y la vocación del que se preocupa por el otro, y ha vuelto a ponerse en nuestro vocabulario una palabra que lamentablemente muchas veces quedó olvidada o salió de nuestro vocabulario, que es la palabra solidaridad. Más allá de la palabra, lo peor que nos pasó es que cierto individualismo también nos hizo perder el criterio solidario. Si uno tuviera que pensar en cuál puede ser la acción humana que más se le acerque a lo solidario, uno inmediatamente piensa en un bombero, o en una bombera, porque no es gente que trabaja de esto, es gente que presta un servicio voluntario en favor del otro. Y lo hace desinteresadamente, no lo hace con fines de lucro, no los mueve el dinero, los mueve simplemente la voluntad de socorrer al que lo necesita. Y en tiempos como este, ese concepto de solidaridad, esa vocación de servicio, ese vecino de estar al lado del que necesita, alquila una dimensión distinta. Los bomberos voluntarios son muchos, más de 40 mil según veíamos recién, que están, que trabajan en un poco más de mil cuarteles de bomberos y bomberas. Y la verdad es que la Argentina se ha acostumbrado a que existan, como si fuera algo normal y habitual, y por ahí ha descuidado darle los recursos necesarios para que eso pueda existir. Recursos que no tienen que ver con dinero que va al bolsillo de los bomberos y de las bomberas, recursos que tienen que ver con camiones de esta naturaleza, equipos de esta naturaleza, instrumentos que necesitan para poder cumplir sus cometidos. Y todo eso hay que financiarlo.

Y lo que hace esta Ley 27.629, que hoy estamos promulgando y que nació en el seno de la Cámara de Diputados, Bucca fue uno de los autores, y nos acompaña Cecilia Moreau que es vicepresidente de nuestro bloque y que contó con el apoyo de la mayoría del cuerpo legislativo, también en el seno. Es una Ley que nació allí y es una Ley que lo que intenta es volver a poner las cosas en orden, porque en los cuatro años previos se desordenaron. Volver a poner las cosas en orden quiere decir volver a dotar de recursos, para que esos bomberos y bomberas que trabajan en esos mil cuarteles, más de mil cuarteles, y que socorren como acabamos de leer, como socorrieron el año pasado a más de 200 mil argentinos y argentinas, puedan contar con los recursos necesarios y con la atención necesaria en el caso de que padezcan, como consecuencia de su acción, daños. Y yo celebro la iniciativa que ha tenido en la Cámara de Diputados, lo celebro, vale, y celebro que los diputados hayan acompañado y hayan convertido en Ley este proyecto, y lo celebro porque la Argentina necesita de hombres y mujeres como ustedes, hombres y mujeres esencialmente solidarios, hombres y mujeres que corren el riesgo de dejar todo por ayudar a otro. Es lo mejor que un hombre y una mujer puede dar, todo, a este riesgo de la vida. Y que nosotros estemos de algún modo reivindicando de esta manera a quienes han dado gran parte de su tiempo y han puesto toda su voluntad y todo su compromiso en ayudar al otro, yo lo celebro, yo lo celebro. Es un acto de justicia, simplemente, es eso. es un acto de justicia que además nos hace una mejor sociedad, porque nos permite reivindicar a los mejores de los nuestros, a los que dan todo por el otro.

Así que tengo para mí, en este momento, una enorme alegría de saber que estamos corrigiendo el error que se cometió cuando la lotería nacional se pasó a la Ciudad y se los privo a ustedes recursos que eran necesarios para que el cuerpo de Bomberos Voluntarios, Bomberos y Bomberas Voluntarias, puedan funcionar. Y de este modo, haber podido encontrar los recursos necesarios para que de algún modo eso se recupere, esos recursos se recuperen y ustedes puedan seguir haciendo las cosas también como cotidianamente los hacen. Quería que lo hagamos de este modo, no solamente firmando un Decreto que promulgue la Ley, sino que también sientan ustedes el reconocimiento de todos y cada uno de nosotros, no solo de los que estamos en el Gobierno, no solo los que estamos dentro del Poder Ejecutivo, no solo de los diputados y de los senadores, sino que sientan que hay una Argentina que reconoce el enorme esfuerzo que ustedes hacen y que valora el enorme esfuerzo que hacen, y que necesita, definitivamente, de ese esfuerzo que ustedes hacen. Y que ese esfuerzo debe estar, cuanto menos, suficientemente protegido por el Estado para que no se convierta ese esfuerzo en un sacrificio innecesario.

De corazón gracias por todo lo que hacen. Felicitaciones a la autora de la Ley, a quienes votaron la Ley. Y gracias de corazón por lo que cotidianamente hacen por argentinos y argentinas, de verdad, muchas gracias. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el anuncio de inversión de obras para urbanizar lotes y de créditos para casas, en Mercedes, Provincia de Buenos Aires

Buen día a todos y a todas. Gracias por acompañarnos, muy feliz de estar acá en Mercedes, la tierra de ‘Wado’, la tierra de ‘Juani’, la tierra de Carlitos que lo veo ahí. Lindo lugar de Bueno que uno quiere tanto. Y feliz porque en Mercede estamos poniendo en marcha una idea que diseñamos con Jorge, que es no solo darle a la gente la posibilidad de acceder a su casa, sino darle básicamente la posibilidad de acceder a un terreno, donde puedan construir su propia casa. Y darle la posibilidad de acceder quiere decir darle el crédito para pagar el terreno y para pagar la casa, ambas cosas. Ahora, todo esto que parece muy simple, es muy difícil, porque hace falta que provincias que nos acompañen en la búsqueda de tierras para poder llevar adelante estos emprendimientos y de municipios, que nos ayuden a urbanizarlos. Urbanizaros quiere decir construir calles, construir cloacas, darle luz, darle todo lo que necesita una casa para poder desarrollarse dentro de un barrio. Y es mucho más lo que hace falta porque hay una plaza, pero en la casa donde van a vivir esos chiquitos hace falta una plaza, hace falta un centro deportivo, como el arzobispado de Mercedes-Lujan está proponiendo construir aquí cerca. Y seguramente hará fala una escuela, donde los chicos estudien, y así estaremos construyendo esa comunidad organizada, de la que ‘Juani’ hablaba.

Todo esto ocurre, hizo bien ‘Juani’ en empezar por eso, en el medio de una pandemia, que lo recordó Axel también, y nada d esto sería posible si no hubiéramos contado con el compromiso de cada hombre y de cada mujer que se ha cuidado, que nos ha ayudado a cuidarnos entre todos. El personal de la salud que todos los días puso la cara, hizo frente a la pandemia, y a pesar de lo inclemente que ha sido el virus, que todos los días, cambia, ahí lo veo a Daniel que conoce el tema mejor nosotros, y todos los días nos somete a nuevos desafíos, nunca bajaron los brazos. Y las camas de terapia aumentan con la misma cantidad de terapistas, y los terapistas no bajan los brazos. Sólo gratitud podemos tener a ellos, por haber tenido que hacer esto, solo fue posible porque ellos estuvieron en la trinchera dando el combate, salvando vidas, cuidándonos. Pero cuando uno mira todo se vuelve más valioso, porque en verdad la pandemia no se terminó, la pandemia está presente, sigue entre nosotros. Veníamos hablando con ‘Wado’ y con Santiago de la preocupación que tenemos por algunos lugares del interior del país, donde la pandemia está exhibiendo una voracidad tremente, y que nosotros no podemos mirar de afuera sin querer ayudar e involucrarnos en esas provincias que lo están padeciendo. Y veníamos hablando qué podíamos hacer por ellos, porque ayer, sin ir más lejos, hablábamos con Axel y veíamos la información que llegaba de una nueva cepa de India, y ver qué recaudos tenemos que tomar para que esa cepa no entre a la Argentina, y no nos arruine todo el trabajo que hemos hecho. Porque muchos piensan que está todo terminado, y está lejos de estar terminado, estamos en plena batalla. En esa batalla, la vacuna ayuda mucho pero no hace todo, ayuda mucho, pero no hace todo. Hay una parte que tenemos que hacer nosotros cuidándonos y hay una parte que tenemos que hacer como comunidad, impidiendo que esas cepas puedan penetrar las fronteras argentinas y contagiar argentinos, porque todo vuelve a empezar en ese momento.

Pero en medio de todo eso, y en un escenario tan adverso, los argentinos somos capaces de pensar en esto, porque cuando pensamos en esto, ¿en qué estamos pensando? Estamos pensando en el futuro, estamos pensando que a la pandemia la vamos a vencer, y estoy seguro que a vamos a vencer, y estoy seguro que vamos a salir adelante, y estoy seguro que toda esa adversidad que hoy vivimos es fuerza que nos inyectan para ser más pujantes en el momento que superemos este tiempo, y estoy seguro que en estos lotes, en no mucho tiempo, va a haber casas, con niños, con parejas, hombres y mujeres que necesitan un lugar dónde vivir en un tiempo donde vivir y tener una vivienda digna es un derecho humano. Nadie puede pensar que en el tiempo que vivimos alguien vive dignamente, mendigando una tierra o buscando un alquilar, que lo hace padecer cada dos años esa famosa crisis de la renovación del contrato. Así no se vive bien. Se vive cuando uno tiene un techo propio, y la verdad que a muchos argentinos les cuesta tener un techo propio, y yo lo sé, y por eso desde que empecé la campaña anuncié que íbamos a crear un Ministerio que se dedique exclusivamente a pensar en a vivienda. Porque el área de la vivienda estaba adentro de las obras públicas, y un Ministro de Obras Públicas piensa en muchas cosas, piensa en rutas, caminas, en el cordón cuneta de este mismo barrio, en cómo iluminar, piensa en cómo distribuir el agua, que el agua llegue hasta acá, o que el gas natural llegue hasta acá y hacer distribución de gas hasta estos lugares, pero antes que nadie necesitamos a alguien que la veinticuatro horas del día esté pensando en cómo hacer que cada argentino tenga un techo. Y por eso, creamos ese Ministerio, por eso Jorge está aquí, es el único que piensa, es alguien además que tiene una enorme experiencia como intendente, sabe muy bien las carencias de tierra que hay, y sabe muy bien cómo tenemos que ayudar para que esas tierras, que son improductivas, se dan en lugares urbanos, donde habite gente que necesite una casa.

Y todo esto lo estamos haciendo en medio de la pandemia. Y este no es un orgullo del Gobierno nacional, es un orgullo de todos nosotros como sociedad, de cada argentino y de cada argentina, porque el virus no nos para, nos hace cuidar, eso es cierto, pero no nos para, no nos frena, no ha matado ninguno de nuestros sueños, no ha postergado ninguna de nuestras obligaciones. Y aquí estamos, trayendo tierras, para que en breve empiecen a construirse casas. Y además me alegra muchísimo saber que esto ocurre trabajando junto el Estado con dueños, la propiedad privada, con personas, seres humanos, ciudadanos, conciudadanos, que tienen estas tierras, este proyecto lo emprenden junto al Estado. Me pone muy contento, porque la verdad es que hace falta el esfuerzo de los dos, de un Estado que esté presente y también de un particular que entienda, solidariamente, que no tiene sentido tener tierras improductivas cuando alguien está necesitando un terreno. Y que no tiene sentido guardarlo para que el día que se muera, un hijo lo herede. Y tiene mucho más sentido volverla productiva hoy, y que en ese lugar alguien construya techo, donde van a crecer sus hijos y sus hijas. Y ese sentido solidario es lo que más debeos rescatar en este tiempo de la Argentina, como también debemos rescatar el sentido del Estado, porque por mucho tiempo estuvieron hablando de que el Estado era una carga para los argentinos, pero el Estado siempre aparece moderando las desigualdades. Donde las desigualdades desaparecen, el Estado debe ponerse del lado del más débil, para darle la fuerza que necesita y seguir adelante con su marcha.

Alguien creyó que esto se arreglaba con créditos, y muchos argentinos y muchas argentinas creyeron en aquellos créditos UVA, y tal vez accedieron a una casa y accedieron a un montón de problemas, que tratamos de resolver, que tratamos de resolver y que estamos resolviendo, pero ese no es el camino, porque estas cosas no se deciden solo por la voluntad de los mercados, solo se deciden si el Estado está presente, no hay otro modo. Nosotros llevamos en este tiempo de Gobierno 10 mil casas entregadas, más de 10 mil casas entregadas, casas que estaban virtualmente terminadas en el año 2015 y alguien decidió no entregarlas a quienes la necesitaban, vaya a saber porque razón. Tal vez no querían que recuerden quién las hizo, pero por esa mirada mezquina, por esa actitud mezquina, lo que hizo fue privar de casas a 10 mil familias. Eso es lo que éticamente se vuelve imperdonable. Con Jorge estamos trabajando mucho para que lo más pronto posible haya terrenos y casas para los argentinos que lo necesitan. Vamos a terminar el año con más de 100 mil casas en construcción y yo confió que el año que viene estamos entregando esas 100 mil casas, que son soluciones para la vida de 100 mil familias (APLAUSOS). Y eso es finalmente lo único que me importa y a lo único que realmente le prestó atención a la necesidad que tienen los argentinos. Podemos hacer lo que estamos haciendo hoy, trabajar mancomunadamente un Intendente, un Gobernador, un Ministro, el Presidente, para llevarle una casa al que lo necesita, para ayudarlo a acceder a una casa al que lo necesita. Casa que además hay que aclarar no la estamos regalando, es un crédito que quien afronta el crédito pagará con su esfuerzo y con su trabajo. Un crédito accesible, sí claramente, un crédito accesible, porque esto no es un negocio para los bancos, es un negocio para la gente, claro que sí.

Y así poco a poco como lo estamos haciendo hoy en Buenos Aires vamos a hacerlo en cada provincia. Lo veo ahí al Gobernador de La Rioja, me pareció verlo a mi querido Gildo ahí en Formosa, no veo bien la pantalla si me olvido alguno y no los veo, les pido disculpa. Pero hay que ir a cada provincia de la Argentina, porque uno de los desafíos que tenemos como país es evitar la emigración del que nace en cualquier rincón de la Argentina. Darle a cada argentino y a cada argentina que nace en el lugar más aislado, más extremo de la Argentina, la posibilidad de crecer, desarrollarse en el mismo lugar donde nace, y no andar buscando dónde emigrar y encontrar un futuro que generalmente nunca encuentra. Eso es lo que les pasa a muchos argentinos que del norte, del sur, del oeste, vienen a los grandes centros urbanos, a Rosario, al Área Metropolitana de Buenos Aires y se encuentran buscando un futuro que solo se convierte en frustración. Nosotros tenemos que ampliar ese esfuerzo a cada rincón de la Argentina, porque todos los argentinos tienen derecho a nacer en el lugar donde nacieron, obviamente, a crecer, a educarse, a hacer una familia, a divertirse, a encontrar un trabajo, a vivir feliz en el lugar donde nacieron y morirse en el mismo lugar donde nacieron, después de haber tenido una vida feliz en ese lugar. Esa es la obligación que tenemos nosotros para ser una Argentina federal, ese es el deber que nos cabe. No es solución que la gente salga de su lugar de origen porque no encuentra un futuro y termine hacinado alrededor de una gran ciudad que solo lo frustra. Esa no es una solución. Y si alguien piensa que podemos esto y seguir profundizando esa realidad, les digo que no están mirando éticamente la responsabilidad política que nos cabe. La ética nos obliga a hacer mejor la vida de nuestra gente y esa no es una vida mejor. Una vida mejor es esta.

Gracias a todos y todas por estar aquí. Los abrazo, feliz de estar en Mercedes. Gracias por todo. (APLAUSOS)

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la presentación de la Ley de Educación Ambiental Integral (EAI), desde la Residencia Presidencial de Olivos

Muchas gracias a todos y a todas por estar aquí, gracias a quienes están allí también.

En verdad miro así alrededor y yo vengo de otro siglo, ¿no? Como dice la canción de Alejandro del Prado, con dos X y un tango, en el siglo XX y en otro tiempo. En un tiempo donde el Medio Ambiente se descuidó y mucho, vaya si se descuidó, y el ambiente en verdad fue dejado en un segundo plano. Lo que se llamó el desarrollo fue cada día más desatendiendo el ambiente en el que vivimos, la tierra que cultivamos, el aire que respiramos, el agua que disfrutamos, todo fue pasando como a un segundo plano, en procura de un desarrollo que, entre comillas, que hacía cada vez menos vivible el planeta. Y pareciera ser que el problema ambiental es una demanda del futuro, pareciera ser que quisiéramos alcanzar un futuro mejor y nos fijamos objetivos de acá a diez años. En verdad el problema ambiental es un problema del presente, no es un problema del futuro. Y por lo tanto, aunque vengo de otro siglo de aquellos que están demandando un tiempo distinto, la verdad es que me doy cuenta qué hay que hacerlo ya ese presente, hay que construirlo ya cotidianamente. Y que eso también supone un cambio de cultura, un cambio de paradigmas, entender el desarrollo de otro modo.
El desarrollo industrial no permite cualquier cosa, que es un poco la demanda que nos viene en este tiempo. El desarrollo exige primero un crecimiento igualitario, pero fundamentalmente, en lo que estamos hablando, un crecimiento que no contamine, que no haga menos vivible el país en el que estamos, el barrio en el que estamos, el campo en el que estamos, el lugar donde estamos. El desarrollo exige que podamos alcanzar el objetivo de vivir más cómodamente preservando el ambiente en el que vivimos.

Me han escuchado decir otras veces que la mejor muestra de lo que el hombre fue capaz de hacer con su planeta, nos lo dio el tiempo de pandemia, porque en el tiempo de pandemia pasó algo singular, pasó que el mundo tuvo que recluirse en sus casas, tuvo que encerrarse. Y entonces dejó de circular con sus autos, dejó de tirar basura por las calles. Y de repente descubrimos cosas rarísimas, descubrimos que el agua se volvía más transparente, que el cielo y el aire se hacían más respirable, que la tierra se volvía más verde y más productiva, que había animales salvajes que cuando nos ven en las calles no salen pero que de repente en muchas localidades empezaron a salir ¿Y saben por qué cambio el mundo? Porque los que nos encerramos fuimos nosotros.
Entonces, ese mejor aire, esa mejor ahí, esa mejor tierra, esa mayor libertad de muchos animales que viven rodeando zonas urbanas y que de repente se
Metieron en la urbanidad y empezaron a transitar, lo que estaba dando cuenta es que nadie le hizo más daño al mundo que los seres humanos. Y ha llegado la hora de que esto cambie, no hay otra forma. Esto debe cambiar, debe cambiar, pero no debe cambiar pensando en el futuro, debe cambiar pensando en el presente, porque no se puede seguir viviendo con la lógica del presente, porque cada acto de desatención al ambiente es un poco más de daño que nos infringimos a nosotros mismos. Y por eso, cuando hablé con Juan y con Nico de esta Ley, lo que les plantee es la necesidad de empezar a educar a las nuevas generaciones sobre la importancia del ambiente, algo que a mi no me enseñaron, que en aquel siglo no nos enseñaron, no nos enseñaron. Si nos enseñaban cómo podía aumentar la productividad, pero no existía lo que hoy es el derecho ambiental, por ejemplo, no existía, no existía. E hizo falta que la contaminación nos enferme, para que nos demos cuenta de la necesidad de mantener nuestra casa común en condiciones vivibles.

Por eso, esta ley yo creo que es muy importante, se lo comentaba el otro día, hace un tiempo atrás, hace un mes atrás, al Presidente de Francia, yo creo que es muy importante, porque lo que estamos es generando conciencia en las nuevas generaciones, desde pequeños, de la importancia de cuidar el medio ambiente. Cuidar el medio ambiente es cultivar sanamente aquello que comemos, cuidar el medio ambiente es cuidar el agua con las que se produce en zonas casi desérticas, como Mendoza, donde el agua tiene un valor enorme, cuidar el medio ambiente es cuidar también cómo se vive en la urbanidad, cómo hacemos que el hacinamiento humano de las grandes ciudades respete condiciones mínimas de salubridad en la convivencia. Eso tiene que ver con la sanidad del agua, con los cuidados de las aguas servidas, con la división de la basura entre basura orgánica y basura recíbanle. Todos aspectos que para una generación como la mía son casi todas novedades, pero que no pueden seguir siendo novedades, que es imperioso que lo entendamos y lo asumamos como una necesidad social. Y esta ley, que estamos promulgando hoy, lo que hace es poner en cabeza del Estado y de los que educan y de todos los actores involucrados, la obligación de educar a nuestros chicos desde muy chiquitos, de que todo esto tiene un valor superior, que cada árbol que se cuida es más oxígeno que respiramos, que el agua que no se contamina es mejor agua que bebemos y disfrutamos, que el agua que no se derrocha sirve para regar las vides en Mendoza y muchas otras plantas, que son necesarias para nuestra alimentación, que aquello que cultivamos sin agregar agrotóxicos para preservar esa contaminación y hacer una producción alimentaria ambientalmente más valiosa, hace también a la salud nuestra. Todo eso puesto en cada día de escuela va a hacer que esto para mí todavía sigue siendo novedoso y sigue siendo una pregunta que veo cotidianamente, pero cómo no me di cuenta, pero cómo no lo pensé, pero cómo no lo aprendimos, pero cómo nadie lo enseñó, todas esas preguntas desaparezcan y se vuelva cotidiano el entender que es mejor vivir en un mundo donde la vida no se convierta en riesgo, donde el comer no se convierta en un riesgo, donde el tomar agua no se convierta en un riesgo donde el respirar no se convierta en un riesgo. Y eso debemos hacerlo antes que nada con educación. Hoy estamos dando un paso, yo creo que muy importante, pero no para el futuro para el presente.

Muchas gracias a todos y todas por estar aquí. Y gracias a los ministros por el trabajo que hicieron. Gracias. (APLAUSOS)

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, durante el anuncio oficial, junto a su par de la Federación Rusa, Vladimir Putin, del inicio de la producción de la vacuna Sputnik V, en Argentina, por parte del laboratorio Richmond

Muy bien, señor Presidente de Vladimir Putin, muchas gracias realmente por darnos esta posibilidad de participar, en mi caso por segunda vez en el Foro de San Petersburgo. En verdad, Argentina ha sido el primer país, en América Latina, en aprobar la vacuna Sputnik V y el segundo en el mundo y la verdad que estamos muy conformes con los logros que hemos alcanzado vacunando a nuestra gente, con la vacuna salida del Instituto Gamaleya, y financiada por el Fondo Soberano de la Federación Rusa.

Para nosotros, ha sido muy valioso porque millones de argentinos han visto preservar sus vidas, gracias al desarrollo científico de Rusia, en el que siempre confiamos. Rusia es un país, que ha sabido desarrollar la investigación, la ciencia y la tecnología como los países más importantes del mundo y nosotros siempre tuvimos confianza en esa capacidad rusa para el desarrollo de una vacuna tan importante y que tanto esperaba el mundo.

Argentina y Rusia tienen una historia común, que ya cuenta con 136 años de amistad, pero hace 6 años Rusia y Argentina tienen un vínculo estratégico para poder desarrollarse mejor y combinar el esfuerzo de ambos países en la búsqueda del desarrollo de nuestros pueblos. Y en eso – la verdad – la pandemia nos ha dado una gran oportunidad para que ese encuentro de la comunidad rusa y de la comunidad argentina, del Gobierno ruso y del Gobierno argentino se profundice y se afiance mejor que nunca. Y en eso, recuerdo que, en aquella primera reunión, que tuvimos del G20, yo planteé la necesidad de que el mundo pueda acceder a la vacuna como un bien global y que seamos capaces de llevar el auxilio de los países más desarrollados y que podían acceder a la definición de la vacuna, que pudieran llevar todo eso, todo ese conocimiento y trasladarlo a aquellos que estaban más necesitados: los países de renta baja y los países, como Argentina, de renta media. Solamente, en los países de renta media se concentra el 63 por ciento de la pobreza, del mundo. Así que dense cuenta lo importante que es poder contar con ese bien global, que era la vacuna.

Y para mi alegría – en aquella Reunión del G20 – el Presidente Putin siguió exactamente la misma lógica que yo había planteado y me sentí muy acompañado y cuando llegó el momento y pudimos acceder a la vacuna – desarrollada por el Instituto Gamaleya – vimos con alegría la oportunidad, pudimos conocer en profundidad la investigación y el desarrollo alcanzado y con el enorme apoyo del Fondo Soberano de Rusia un número muy importante, el número mayoritario de los argentinos vacunados, hoy, hayan logrado la inmunidad gracias a la vacuna de Sputnik V.

Y entonces, yo lo celebro y lo agradezco sinceramente, que el pueblo argentino, el Gobierno argentino, este Presidente – créame Presidente Putin – le estamos inmensamente agradecidos.

Decimos, en la Argentina, que los amigos se conocen en los momentos difíciles y cuando pasamos un momento difícil, el Gobierno de Rusia, el Fondo Soberano de Rusia, y el Instituto Gamaleya estuvo al lado de los argentinos ayudándonos a conseguir las vacunas, que el mundo no nos estaba dando. Desde ese lugar de gratitud quiero enviarle un sincero abrazo.

Estoy muy feliz, además, porque hoy empezamos ya el trabajo concreto para empezar a producir, en la Argentina, la Sputnik V. el día domingo – si Dios quiere – un avión estará partiendo de Moscú, trayendo el principio activo para que empiece, de inmediato, la producción, en la Argentina, principio activo que el Instituto Gamaleya nos proveerá, y junto con ese principio activo vendrán vacunas para Argentina y también traeremos vacunas para el Paraguay, del mismo modo, que – en su momento – trajimos vacunas para Bolivia, y del mismo modo que tratamos de acercar a México y a Rusia para que encuentren un acuerdo para que la vacuna de Gamaleya, la vacuna Sputnik V termine llegando también al pueblo mexicano.

Con la tranquilidad de poder estar alcanzando este logro, con el agradecimiento por el compromiso, que ustedes han demostrado, quiero despedirlo con el deseo de siempre de poder darle la mano y mirándole a los ojos darle las gracias por el compromiso, que ha tomado con mi Patria.

Muchas gracias, Presidente Putin.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la capitalización de la empresa IMPSA, en Godoy Cruz, provincia de Mendoza

Buenas tardes, gracias a todos y todas por estar aquí. Gracias querido Gobernador, gracias Julio, gracias querida Anabel por estar acá, gracias Vicegobernador, gracias intendentes e intendentas, gracias ministros que me acompañaron, gracias Juan Caros, gracias Antonio querido, gracias a todos los trabajadores y trabajadoras de IMPSA.

Es un día singular para mí, debo confesor, porque a lo largo de mi vida muchas veces me he cruzado con IMPSA. Le contaba a Anabel en el avión que yo era superintendente de seguros, allá por los años, cuando empezaba la década del 2000, y había una empresa de seguros del Grupo Pescarmona, y vine a visitar la empresa de seguros,
y me dijeron no querés conocer IMPSA. Y volví impresionado por lo que era IMPSA, no sabía que existía una empresa, en aquel entonces, con semejante desarrollo tecnológico. Me acuerdo que me impresionó mucho que me llevaron a ver cómo fabricaban una enorme pieza de acero macizo, y veía cómo se iba limando esa pieza, que iba cortando como tajadas de un fiambre el acero macizo, y yo no podía entender, desde mi lógica de abogado, que la mente humana hubiera sido capaz de haber desarrollado semejante tecnología. Y volví muy impresionado a Buenos Aires, y durante años conté lo que había visto aquí en IMPSA.

Llegué a ser Jefe de Gabinete y un día me visitaron los que eran dueños de IMPSA, y me dijeron “tenemos la idea de desarrollar energía eólica”, y me mostraron los primeros modelos de molino que estaban pensando desarrollar, y en un viaje que hice por aquel entonces me mostraron las aspas de los molinos, que no podía creer por la dimensión que tenían, que nunca imaginé que tuvieran esa dimensión, que eso se hiciera aquí en Argentina. Después viajé al exterior y pude participar de la puesta en marcha de alguna de las empresas, en este caso hidroeléctricas, donde las turbinas eran componentes de esas centrales hidroeléctricas construidas por industrias metalúrgicas Pescarmona SA.
Pasaron los años, me convertí en Presidente y ya IMPSA no me llegó con la alegría de todos esos años, me llegó como un problema y un problema muy serio, porque la realidad es que estaba en jaque aquella empresa que había desarrollado una tecnología increíble, que a mí me había impresionado veinte años antes y que repentinamente había entrado en una crisis muy profunda, y la disyuntiva era cómo salvarla. Anabel me llamaba permanentemente preocupada, porque era una empresa de su provincia que ella así sentía.

Con lo cual, ver hoy a IMPSA, recuperándose, poniéndose de pie, habiendo podido sobrellevar adelante una deuda que la agobiaba. Con Martín veníamos hablando en el avión y veíamos las similitudes de lo que le pasaba a IMPSA y de lo que le pasaba a la Argentina. Cómo poder ordenar una deuda, piensen en IMPSA como el país, altamente endeudada, con tasas del 9,5 por ciento que había que pagar, que para poder encontrar una solución había que reducir esas tasas, y había que también conseguir una espera de los acreedores, que además había que pedirles una quita. Que IMPSA esté hoy aquí en pie es el esfuerzo conjunto de todo eso, de quienes cedieron como acreedores, de los que apoyaron como el gobierno de Mendoza, y como el Gobierno Nacional, para que esta empresa se mantenga en pie y vuelva a funcionar. Y también la fortaleza de quienes tuvieron que asumir el desafío de enfrentar a los, a plantearles la cruda realidad, la verdad la fortaleza de poder hacer lo que a diario hacemos con Martín, que es enfrentar a esos acreedores y decirles “esto no podemos pagarlo, estas tasas son imposibles a tener” y en algunos casos pedirle, cómo hicimos con los acreedores privados, “esto no lo van a poder cobrar” y así logramos un ahorro, al cabo de 10 años de la Argentina, de 30 mil millones de dólares.

El ejemplo de IMPSA bien sirve porque puede ser un ejemplo, solo que de algún modo genere un paralelo en el análisis de lo que le pasa a la Argentina y lo que le pasó a la Argentina. Y como bien dice el Gobernador, que IMPSA la verdad que hoy se mantenga en pie, en funcionamiento y emprendiendo una nueva etapa, es en esencia el resultado del esfuerzo de toda la Argentina, porque el dinero que se invierte desde el Estado Nacional es dinero de toda la Argentina, apostando a una empresa que se desarrolló en Mendoza, donde hay 720 trabajadores mendocinos, pero que queremos que vuelva a tener los 1.300 trabajadores que alguna vez tuvo, y que vuelva a crecer su plantel, y que se vuelva pujante, y que vuelva a recuperar los negocios y mercados que ha perdido. Y es el esfuerzo de todo un país para levantar esta empresa, radicada en Mendoza, porque Mendoza es Argentina también, y porque si hay un problema en Mendoza hay un problema en la Argentina, y si Mendoza tiene una necesidad la Argentina tiene que atender esa necesidad. Es lo que hemos hecho siempre y es lo que seguimos haciendo. Y en ese encuentro de mantener en pie, una empresa emblemática de alta capacidad tecnológica, que es IMPSA, en esa alegría que me causa abrazar a los que trabajan aquí y verlos contentos, y supongo que hace un año atrás la cara era de más angustia, no de la felicidad que tienen hoy y de tener asegurada y sentir que tiene asegurado su fuente de trabajo. La verdad todo eso es el esfuerzo de todos, de todos. Y es tan importante que eso lo tengamos en cuenta, porque bien dijo el Gobernador, la verdad, terminan todos los días creando distancias entre nosotros y a veces por esa distancia la gente padece. Y lo que no hay derecho es que la distancia que algunos llaman grieta, postergue el desarrollo y el futuro de la mujer. Y cuando todos tenemos claros que lo que estamos haciendo es en favor de una comunidad, en este caso a favor de la Argentina, porque perder una empresa de la talla de IMPSA era una enorme pérdida para toda la Argentina, no era una perdida para Mendoza, era una enorme pérdida para toda la Argentina. Si nosotros entendemos eso de una vez por todas todo va a ser más fácil, si aprendemos a respetarnos en la diversidad todo será más fácil, si aprendemos a construir juntos en la diversidad todo será más fácil. Esto es lo que paso aquí en IMPSA y es un buen modelo que tomemos para darnos cuenta de que con el esfuerzo de todos podemos hacer un país diferente, y podemos sobrellevar la pandemia como lo estamos haciendo enfrentando un virus maligno, dañino, que se lleva la salud y la vida de la gente, pero sin descuidar la necesidad de que la Argentina siga creciendo y desarrollándose con más igualdad y justicia social.

Muchas gracias a todos. Felicitaciones a IMPSA, felicitaciones a los trabajadores y a las trabajadoras. Y, bueno, felicidades también a Mendoza porque ha recuperado una empresa emblemática, para la provincia y para la Argentina. Muchas gracias. (APLAUSOS)

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en su participación en la Cumbre Mundial de la Salud, por videoconferencia desde la Residencia Presidencial de Olivos

Sra. Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen; Sr. Presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana, Mario Draghi; Excelencias,
Deseo agradecer al Gobierno de Italia, en ejercicio de la presidencia del G20, y a la Comisión Europea por convocar a esta reunión.

Reconozco especialmente la participación de la comunidad científica, a través del Panel de Expertos, y de los representantes de la sociedad civil por sus aportes en el proceso preparatorio de esta reunión.

Es altamente oportuno realizar un balance de la respuesta a la pandemia y concentrarnos en cómo aumentar nuestra cooperación para superar este flagelo.
Todos juntos debemos encontrar las soluciones sanitarias, sociales, económicas y ambientales que permitan una mejor recuperación en todos los países.

A más de un año de los primeros brotes, padecemos graves consecuencias sanitarias, económicas y sociales, con un impacto negativo desproporcionado en los países en desarrollo y en nuestras poblaciones más vulnerables.

El virus del COVID19 se propagó con velocidad inusitada poniendo en evidencia las debilidades del sistema mundial de preparación y respuesta ante emergencias de salud pública. Del mismo modo quedaron expuestas vulnerabilidades e insuficiencias de los sistemas sociales, políticos, económicos y sanitarios, así como del sistema financiero internacional.

Mi región, América Latina, enfrenta hoy uno de los momentos más críticos de la pandemia, debido al embate de una nueva ola que castiga con dureza a nuestros países.

La grave desigualdad en el acceso a medicamentos y vacunas representa un hecho injusto, sumamente inmoral y contrario a los intereses de la comunidad internacional en su conjunto. Es fundamental garantizar el acceso equitativo y solidario a ellos.
Esto debe ser una prioridad para los Estados, ya que resulta una condición necesaria para superar esta pandemia y favorecer el efectivo goce del derecho a la salud. Los logros científicos sin precedentes que se han alcanzado deben beneficiar a todos.
Por ello debemos redoblar nuestros esfuerzos para asegurar el acceso equitativo a las herramientas contra el Covid-19. Debemos identificar las vías adecuadas que posibiliten la transferencia de tecnología y el licenciamiento de los derechos de propiedad intelectual que nos permitan aumentar la producción global de vacunas.

Por otra parte, debemos revisar y actualizarla arquitectura sanitaria mundial, de modo que permita compartir conocimientos, realizar investigaciones conjuntas, así como promover la participación de los países en desarrollo en las redes científicas internacionales.

Rediseñar el sistema global de gobernanza sanitaria es el punto de partida. Por eso apoyamos la adopción de nuevas herramientas y estrategias animadas a favorecer la preparación y respuesta a emergencias sobre la base de la solidaridad y cooperación internacionales.

Necesitamos un sistema global de gobernanza sanitaria más robusto y correctamente financiado.

Sra Copresidenta, Sr. Copresidente

La cruda constatación de la realidad nos señala que “Nadie se salva solo”. Este lema encierra una profunda enseñanza que debemos trasladar a hechos concretos.
En este sentido, la pandemia es una advertencia y al mismo tiempo una oportunidad para avanzar hacia sociedades más equitativas, más inclusivas y más justas. Lo es también para rediseñar sistemas de salud más solidarios que garanticen el efectivo ejercicio del derecho a la salud, con equidad y calidad en todos los países.

Confío en que la adopción de esta Declaración de Roma dará un impulso renovado en pos de acelerar los esfuerzos conjuntos que garanticen un mayor acceso a los insumos contra la COVID-19 para todas las personas del planeta.

Muchas gracias.

Anuncio del presidente de la Nación, Alberto Fernández – por cadena nacional – sobre nuevas restricciones, por la pandemia, del nuevo coronavirus, Covid-19, desde Casa Rosada

Queridos argentinos y argentinas: siempre les hablo con la verdad. Cado uno puede estar de acuerdo o no con lo que yo pienso, pero hay verdades que están por encima de los desacuerdos: estamos viviendo el peor momento, desde que comenzó la pandemia.

Ustedes saben que recorro el país y también saben que conozco muy bien las enormes dificultades, que atravesamos. Estamos teniendo la mayor cantidad de casos y de fallecidos. Debemos asumir seriamente lo crítico de este tiempo y no naturalizar tanta tragedia.

Más allá de lo que cada uno piense, debemos asumir la gravedad de este instante. No es momento de especulaciones; nadie tiene derecho a querer sacar ventaja, cuando debemos unirnos para superar esta catástrofe, que azota a la humanidad.

Les pido que no aceptemos que se niegue esta realidad, que debemos superar. Cada contagio debe dolernos, cada muerte debe conmovernos. Debemos estar cerca del pesar, que sufren quienes han perdido un ser querido, en la pandemia.

Ante lo irreparable de tantas vidas perdidas es necesario entender el deber que nos cabe de ser solidarios. Lo he dicho muchas veces, nadie puede salvarse solo. Hoy – como nunca antes – necesitamos cuidarnos solidariamente para evitar todas las pérdidas que podamos.

El primero que debe cuidar la salud todos y todas es el Estado. El Estado jamás puede hacerse el distraído ante una pandemia. Eso sería inconcebible y si ocurriera, también sería imperdonable.

La Constitución Nacional y los tratados internacionales obligan al Estado a tomar medidas para proteger a la población. Es indudable que tengo el deber de cuidar la salud de cada argentina y de cada argentino porque la ley me lo impone. Pero no puedo negar que – por encima de ese imperativo legal – siento el deber ético de preservar la vida de cada uno de ustedes, porque fueron ustedes quienes me confiaron el gobierno, de nuestra querida Argentina.

Desde el Estado nacional, junto a gobernadores y gobernadoras, venimos trabajando por superar la pandemia, desde inicios del año pasado. La inmensa mayoría de nuestra sociedad nos acompañó con su esfuerzo; unidos, mancomunadamente, debimos hacer frente a lo desconocido. Por encima de aciertos o errores, nunca nos desviamos de aquel objetivo que les marqué cuando esta pesadilla inició. Cuidar la vida de nuestro pueblo es una prioridad irrenunciable para nosotros.

A mediados de marzo anuncié que – lamentablemente – iba a llegar la segunda ola y para mi pesar, tuve razón. Ahora podemos ver el cambio en la situación epidemiológica, en el país, desde marzo hasta la actualidad.

Convoqué a redoblar entre los ciudadanos todos los cuidados y tomamos a tiempo restricciones que tuvieron un impacto positivo en las primeras semanas. Sin embargo, hace varios días los casos comenzaron a aumentar en diferentes zonas del país.

Es evidente que hubo decisiones, que no compartimos, algunas de las cuales fueron judicialmente avaladas, que debilitaron las acciones contundentes, que nosotros propusimos para controlar lo crítico de la situación.

Lamentablemente, es posible que producto de todo ello, en medio de tanto barullo, algunos mensajes hayan generado confusión en la sociedad, llevando a muchos a minimizar el problema. Esa confusión debe terminarse poniendo en claro lo que nos ocurre.

Nosotros elaboramos indicadores precisos para establecer el nivel de riesgo epidemiológico y sanitario, de cada zona del país. Diseñamos un modelo que da previsibilidad al precisar las acciones oportunas, que deben adoptarse, ante el riesgo creciente. Esos indicadores nos permiten conocer – de antemano – las restricciones, que deben imponerse en cada contexto. Ese es el espíritu del Decreto de Necesidad y Urgencia, que rige desde hace 3 semanas. Es el mismo espíritu que subyace en el proyecto de Ley, que enviamos al Congreso Nacional.

Un país no puede tener 24 estrategias sanitarias, ante una situación tan grave. No se puede fragmentar la gestión de la pandemia, porque lo que sucede en cada provincia o en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires impacta – tarde o temprano – en las otras zonas del país.

Hay una sola pandemia que inexorablemente se expande sobre todo el territorio y no reconoce límites ni jurisdicciones. Hay consensos científicos y una vasta experiencia internacional, que así lo demuestra. Al elaborar el proyecto de ley, que elevamos al Congreso Nacional, hemos incorporado la experiencia que acumulamos, en este tiempo. Más allá de lo peculiar de cada zona, necesitamos un marco regulatorio nacional común para enfrentar la pandemia; minimizar el número de contagios y garantizar la atención hospitalaria, para quien lo requiera.

La verdad es que en esta segunda ola se evidenciaron tres problemas que, como país, debemos corregir: en algunos lugares no se cumplieron todas las medidas que dispusimos; en otros lugares se implementaron de manera tardía, cuando la experiencia indica justamente que es decisivo anticiparse a la expansión de contagios. Y algo fundamental: en muchos lugares los controles se relajaron, han sido muy débiles o simplemente no existieron.

Hay ciudades y provincias, que hoy tienen su sistema de salud al límite, con hospitales públicos y sanatorios privados que están al borde de no poder dar respuesta. El problema ya no se acota a determinado territorio, es muy grave y se evidencia en todo el país.
El aumento de camas y respiradores no resuelve el problema, si no se restringe el contagio y la circulación.

El agotamiento de todo el personal de salud – a quien siempre voy a estar agradecido por el esfuerzo que hace – no puede ser soslayado.
La gran mayoría de la sociedad cumple las medidas establecidas. Pero cuando no hay fiscalización se produce una gran injusticia. Una minoría que incumple sin ninguna consecuencia genera un aumento de la transmisión, que afecta a todos y a todas. No importa cuántas medidas tomemos, si hay minorías que incumplen, porque eso genera una propagación del contagio.

Si se cumplen las medidas, que estamos disponiendo, reduciremos el impacto de la segunda ola. Si se implementan, de modo oportuno, y se controla el cumplimiento, los contagios van a ceder y podremos recuperar rápidamente las actividades, que – temporariamente – suspendemos. Si la sociedad percibe este riesgo, se empodera y se cuida, podremos alcanzar este logro colectivo.

Por eso, voy a insistir, una vez más: es decisivo que la autoridad de cada jurisdicción aplique estrictamente las normas, que estamos dictando. No hay lugar para las especulaciones y no hay tiempo para dudar.

Hoy, necesitamos que cada persona y que todos los sectores tomen plena conciencia del momento que vivimos. Estamos atravesando el peor momento, desde que comenzó la pandemia. Es muy importante, que ustedes sepan que todos los datos científicos indican que el problema, hoy, es gravísimo en Argentina, que estamos en un record de contagios y fallecimientos. Los datos científicos han probado que a mayor circulación de personas se genera mayor transmisión del virus, mayor mortalidad y un riesgo concreto de saturación del sistema de salud.

La dinámica de la pandemia generó un debate acerca de dónde están los principales focos de contagio, ese debate ya no tiene sentido repetirlo. De lo que nadie duda es que la circulación por cualquier motivo y las reuniones sociales son los factores centrales, que multiplican los contagios.

Por lo tanto, aprovechando que la semana próxima solo tiene 3 días hábiles vamos a restringir la circulación, en todas las zonas del país, que se encuadren en Alto riesgo o en Alarma epidemiológica. La medida regirá, desde este sábado 22 de mayo, a las 0 horas, hasta el domingo 30 de mayo, inclusive. Además, quedarán suspendidas las actividades sociales, económicas, educativas, religiosas y deportivas en forma presencial. Estarán habilitados los comercios esenciales, los comercios con envío a domicilio y para llevar. Sólo se podrá circular en las cercanías del domicilio, entre las 6 de la mañana y las 18 horas, de cada día, y podrán circular, excepcionalmente, las personas especialmente autorizadas.

Quiero ser muy claro y preciso: esta es una decisión que dura 9 días y solo involucra 3 días hábiles. Después seguiremos el siguiente cronograma. Terminados estos 9 días, desde el 31 de mayo hasta el 11 de junio, inclusive, se retomarán las actividades en el marco de las medidas vigentes, que tenemos hasta el día de hoy, pero con la firme decisión de hacerlas cumplir estrictamente deberemos implementar las restricciones que correspondan, a cada zona, según los indicadores epidemiológicos y sanitarios.

En ese lapso, tratando de favorecer bajar aún más los contagios, dispondremos que, el fin de de semana, correspondiente al 5 y 6 de junio, vuelvan a restringirse las actividades, en las zonas más críticas.

Es una medida de cuidado intensiva y temporaria. Este esfuerzo colectivo va a ayudarnos a atravesar, estos meses de frío, reduciendo – todo lo posible – los contagios y la mortalidad.

Soy muy consciente, plenamente conciente que estas restricciones generan dificultades. Ante esta realidad, no queda más remedio que escoger la preservación de la vida. Yo no voy aceptar, que se naturalice esta cantidad de contagios o fallecimientos.

El Estado Nacional seguirá acompañando, a quienes más lo necesiten, como siempre lo hemos hecho. A las empresas y trabajadores afectados los acompañaremos, con el Programa de Recuperación Productiva; aumentaremos el salario complementario realizando una inversión de 66.000 millones de pesos. También ffortaleceremos el apoyo a las familias, con la Tarjeta Alimentar llegaremos a casi 4 millones de niños, niñas y adolescentes. Mañana mismo iniciamos se el pago.

Nuestra inversión sanitaria y para reducir el impacto económico y social, de la segunda ola, suma – hasta aquí – $480.000 millones. Este esfuerzo está financiado a través de los mayores ingresos que hemos tenido por el Aporte Extraordinario a las Grandes Fortunas y el aumento de la recaudación.

Estaremos atentos, a quien necesite nuestra ayuda en esta emergencia, como siempre lo hemos hecho.

Les pido que tomemos conciencia de la gravedad del momento. Quedarse en casa todo lo posible, salir sólo para lo impostergable, no participar de reuniones sociales y maximizar los cuidados cuando sea imprescindible salir.

Las medidas de prevención, de COVID-19, se deben fortalecer en todo el territorio nacional, de acuerdo con el conocimiento que ya tenemos sobre las actividades de mayor riesgo. Así no sólo es obligatorio el uso del barbijo; también deberemos respetar la distancia de dos metros, ventilar los ambientes y la higiene de manos. También es obligatorio el aislamiento de los casos confirmados y de sus contactos estrechos.

En este tiempo vamos a fortalecer el proceso de vacunación que estamos llevando a cabo. En los próximos días contaremos, con más de cuatro millones de dosis. Hasta hoy 7 de cada 10, mayores de 60 años, han recibido al menos una dosis de la vacuna. Acelerando la aplicación, en pocas semanas más habremos vacunado a la totalidad de personas en riesgo, que optaron por vacunarse.

Tal como anunció el Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, el Fondo Ruso está normalizando la entrega de vacunas. Ya esperamos otro millón para los próximos días.

También hablé con el Presidente Andrés Manuel López Obrador y me confirmó el pronto envío de una gran cantidad de vacunas de las que hemos producido entre ambos países con AstraZeneca.

Tuvimos, además, contacto con el Presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, a quien le hemos pedido su intervención para que la Argentina pueda seguir recibiendo vacunas de Sinopharm. A todos ellos mi sincera gratitud.

Continuamos el diálogo con otros países y productores para que la Argentina siga contando con vacunas seguras y eficaces para toda nuestra población. Seguimos trabajando y poniendo nuestros mayores esfuerzos para la firma de nuevos contratos.

Con la llegada de estas dosis, ingresamos en una nueva etapa del plan de vacunación. En las próximas semanas las jurisdicciones tendrán la mayor cantidad de dosis disponibles, desde que comenzamos a vacunar. Quiero valorar y felicitar el esfuerzo de cada vacunador y vacunadora que – con emoción y compromiso – son protagonistas centrales de esta magnífica campaña. Mientras nos quedamos en casa, acompañaremos a las familias, a las empresas y avanzaremos fuertemente con la vacunación.

En ese momento crítico, trabajemos más unidos y unidas que nunca. Olvidemos cualquier desavenencia, la salud de los argentinos y las argentinas así no lo exigen. Gracias a todos y todas.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de sorteo de la nueva línea de créditos “Casa Propia”, del Banco Hipotecario, para refacción y construcción de viviendas

(…) el mundo de la producción, en medio de una pandemia que nos azota, que nos asola, hoy. Hoy hemos tenido noticias tristes, francamente, por la cantidad de contagios. Eso nos debe llamar a la reflexión y de una vez por todas entender que hay muchos cantos de sirenas, que hablan de la necesidad de ser libres y esa libertad a la que invocan nos lleva a los contagios y a las muertes.

Así que en medio de todo ese clima pudimos poner en marcha la economía, hoy vi como esa empresa ya no me pedían los trabajadores no ser desempleados, sino que festejé con esos trabajadores que recuperaron su empleo. Y terminar, el día de hoy, participando de estos sorteos, donde claramente lo que estamos viendo es la posibilidad de que muchas gentes que necesitan recursos – a tasa cero – para poder arreglar su casa, todos los que se inscribieron lo lograron, todos los que pidieron ese crédito lo tiene ya asignado y uno de cada dos de los que van en busca del crédito, a tasa cero, para comprar su casa, uno de cada dos tendrá el crédito.

Y eso a mí me llena de satisfacción porque, en el tiempo que vivimos la posibilidad de que todos tengan un techo, donde cobijarse, un lugar digno donde vivir – como bien le gusta decir a Jorge – no una casa social que da una idea de un lugar que el Estado da para ver cómo se sobrevive, sino de tener una casa linda, digna, disfrutable, vivible, bueno eso es lo que empezamos a hacer hoy con estos créditos que damos – desde el Banco Hipotecario – a tasa cero y que vamos a seguir dando, a medida que vayamos consiguiendo tierras de municipios, de gobernaciones y también del Estado Nacional para promover las construcciones de esas casas.

Así que yo estoy feliz; hoy fue un día lindo porque pude ver, como allí en el Norte, donde en el año 2019, todo era desesperanza, hoy es esperanza y acá, volver a Buenos Aires, con números muy feos, que la pandemia deja, el día de hoy, poder terminar sabiendo que hoy hay argentinos y argentinas que recuperan la ilusión de mejorar sus casas, de construir un cuarto más, de mejorar la cocina o el baño y hasta argentinos y argentinas que ven como un dato cierto la posibilidad de acceder a una casa, a través de un crédito, donde el Estado Nacional apoya y el Banco Hipotecario direcciona, para poder tener su casa propia para mí eso es lo que más feliz me puede hacer.

Así que no bajemos los brazos, sabemos que estamos en un tiempo difícil, les pido – por favor – que entienda que nos les mentía, cuando les decía que la lucha contra la pandemia era difícil y que no había otra forma de preservarse que no fuera preservarse quedándonos lo más lejos del otro, a la mayor distancia; que evitemos el transporte, que evitemos la circulación. Lamentablemente el tiempo me está dando la razón. Ese es el problema y eso es lo que debemos evitar.

Yo les pido que no bajemos los brazos; están llegando las vacunas, vamos a acelerar el proceso de vacunación, pero también hace falta nuestra conciencia para que además está alegría, que hoy tenemos, de que muchos argentinos y argentinas hoy ya tienen el crédito que soñaban para tener su casa se pueda extender y lo más pronto posible se pueda hacer todo esto realidad. Así que peleemos juntos, por delante nos espera una Argentina mejor y de una vez por todas sepámoslo: de esta no se salva nadie solo, nos salvamos entre todos. Cuidémonos. Muchas gracias Jorge por el trabajo; muchas gracias al directorio y a los funcionarios, del Banco Hipotecario, y con más fuerza que nunca vamos para adelante. Muchas gracias.

Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en su visita a una empresa de calzado e indumentaria deportiva, en El Dorado, Provincia de Misiones

Buen día a todos y todas.

Es muy grato estar para mí hoy en el Dorado, que este lugar tiene alguna historia personal para mí, ¿no? No es que he venido a una fábrica de calzado deportivo, he venido a un lugar que conocí, cuando visitando Misiones en la campaña la diputada Cristina me dijo “hay compañeros de una fábrica de calzado deportivo y hay compañeros de la industria de la madera que quieren verte porque no la están pasando bien”. Y así, recibí por primera vez a trabajadoras de esta empresa, que como consecuencia de la apertura de la economía, se mostraban víctimas de las importaciones que en aquel entonces existían. Y claro, esas importaciones les hacía muy difícil competir en el mercado interno y a la empresa les hacía muy difícil poder continuar en el mercado interno. Algo parecido pasaba con los productores de maderas y los fabricantes de madera, los que participan de la industria maderera, porque fueron años aquellos en que se había caído la construcción, se había caído la obra pública, que los muebles también se importaban y se vendían en grandes centros comerciales. Y los escuché a los dos, y les dije la frase que decimos en las tribunas, cuando vamos a las canchas de fútbol, “aguantemos que esto lo vamos a ir arreglando”. Y yo les agradezco mucho a los responsables del Grupo Dass porque aguantaron, porque creyeron, porque se dieron cuenta que no les estábamos mintiendo. Se dieron cuenta que nosotros veníamos a proteger al que invierte, al que da trabajo, al que produce, al que permite el desarrollo que una sociedad necesita.

Daniel estuvo, Daniel es mi amigo querido, la política uno no le deja muchos amigos, Daniel es uno de los amigos que la política me ha dejado. Ustedes saben que Daniel es un ser, voy a contar en privado aprovechando que no escuchan, es un ser hiperquinético, hiperquinético. Vino hace unos días de Brasil y me dijo “mirá, me quedo dos días, pero en dos días tenemos que ir al Dorado, a Mar del Plata”. Y me armó cinco reuniones que no sé, lo único que atiné a decirles es, “¿cuándo volvés a Brasil, Daniel? Porque no tengo forma de seguirte en ese rumbo, pero me habló de que había que venir al Dorado porque acá estaba la fábrica aquella que yo había conocido, cuando la gente se estaba quedando sin trabajo en el Dorado, porque no podían competir. Bueno, la verdad es que me lo planteó Daniel aquel día y le dije, bueno, la próxima vamos al Dorado, vamos al Dorado. Daniel, además de ser un gran amigo que quiero entrañablemente, resultó ser un gran Embajador, que me ayuda a resolver muchos problemas que Argentina y Brasil enfrentan, y muchos desafíos, porque la verdad es que Argentina y Brasil son un espacio geográfico y económico común. Y entonces, tenemos que hacer un gran esfuerzo para complementarnos, para poder crecer y para poder llevar adelante el desarrollo que queremos llevar. Y poder hacer que los amigos brasileros de Veiga Río confíen en la Argentina, inviertan en la Argentina, den trabajo en la Argentina. En esta fábrica, pero allá en Buenos Aires, hacen la camiseta del mejor club de fútbol de la Argentina. Con lo cual, por las dudas de que alguien no haya entendido, es Argentinos Juniors de quien estoy hablando.

Y la verdad que a mí me pone muy contento ver esta planta trabajando, como está trabajando hoy. Y me pone muy contento, que hoy me comentaban, y en esta zona que ahora está vacía ya la hemos delineado y ya están los caños tirados porque ahora vamos a poner acá otro espacio de producción para producir otra marca, para producir. Cada vez que me hablan de la palabra producir, yo escucho para dar trabajo. Y cuando yo escucho para dar trabajo, digo, bueno, es otra familia que se levanta, es otra familia que puede crecer, es otra familia que tiene otra oportunidad. Y esa es la mejor música para mis oídos. La música de las maquinas funcionando, de ver hombres y mujeres terminando de armar esas zapatillas, eso es lo mejor que me puede tocar ver. Y en eso tenemos mucho por delante por hacer, mucho por delante. Venía con Inés Arrondo, Inés Arrondo es la Secretaria de Deportes, nos está acompañando. Y de todo el trabajo que hay que hacer para garantizar la indumentaria deportiva en chicos y chicas, que están en los colegios y lo necesitan, y donde el Estado está apoyándolos en procesos de competencia, como las Olimpiadas que se vienen de Tokio, la Copa América. Todo lo que mueve el deporte y todo lo que mueve en materia de indumentaria. Y nosotros tenemos que ser ahí, tenemos que poner todo el esfuerzo porque ya está visto que cuando importamos camisetas, pantalones, medias, botines, zapatillas, lo que hacemos es dejar sin trabajo a argentinos, hacemos que estas plantas se cierren, que algunos hagan un maravilloso, una maravillosa diferencia con la importación, pero que arruinemos la vida de muchas comunidades. Porque lo que yo aquel día vi era que la comunidad del Dorado se estaba deteriorando porque se estaban perdiendo fuentes de trabajo. Y lo que yo veo hoy es a muchas familias del Dorado vigorizar, fortalecer su espíritu, porque ha vuelto el trabajo al Dorado. Y cuando escucho decir que quienes quieren crear más puestos de trabajo porque van a producir más, todo eso es música para mis oídos, pero por sobre todas las cosas que sea desarrollo para la Argentina, es desarrollo este hermoso el Dorado, es desarrollo para esta queridísima Misiones y es desarrollo para la Argentina.

Por eso, cuando escucho algunos que me dicen no la soluciones es bajar aranceles, importar. Bajar aranceles e importar es terminar con el esfuerzo de los empresarios que invierten y arriesgan, es terminar con el futuro de los que viene acá cada día a trabajar. Y yo pienso porque lo acabamos de vivir, no es que esto pasó hace 50 años en la Argentina. Esto pasó hace un año y medio donde era mucho más negocio especular financieramente que venir a invertir para hacer zapatillas, botines, camisetas, remeras. No, mucho más importante es que se invierta, se arriesga y se dé trabajo, se produzca y se gane porque así es el capitalismo. Se gane, que los que inviertan ganen también, eso es mucho más importante. Y así como me pasó aquel día que me quedó muy grabado porque fue una tarde de campaña en el Partido Justicialista en Posadas, fue una tarde que me quedó un sabor amargo porque vi pena, vi pena, en los que trabajaban y perdían el trabajo, vi pena en los que invertían en la industria maderera y ya no sabían cómo seguir. Y me fui apenado, pero obligado, obligado a cumplir con mi palabra. Y yo cumplí mi palabra y tuvo sentido. La verdad que lo único que hice fue hacer lo que racionalmente debíamos hacer, proteger a los que invierten, proteger a los que dan trabajo, favorecer que el trabajo crezca y hace así que una comunidad como la comunidad del Dorado se desarrolle.

Estoy muy feliz de estar acá, quiero que lo sepan, y agradecido porque me han invitado a participar de este acto. Y le agradezco también a Maribel que está mirándonos desde Brasil, la confianza de nuestros hermanos brasileros en la Argentina. Nosotros, Brasil y Argentina, somos un pueblo indisoluble, estamos absolutamente unidos y nada nos debe separar. En tiempos además donde la pandemia nos castiga tantos, más unidos que nunca. Crean más en nosotros, como nosotros creemos más en ustedes, porque es la oportunidad que tenemos. Tienen allí, sépanlo, un Embajador que es mi hermano, es mi alter ego, cuando hablan con él, hablan conmigo. Confíen en él porque él tiene exactamente las mismas miradas que tengo yo. Lamento que en aquel 2015 los argentinos no lo hayan oídos mayoritariamente, porque no hubiéramos tenido que pasar las penurias que pasamos en los cuatros años que siguieron aquel 2015.

Así que con estas palabras gracias a todos y todas. Feliz de estar acá. A seguir trabajando, hacer más zapatillas, hacer muchas más camisetas del mejor equipo de fútbol y, bueno, lo mejor para todos y todas. Muchas gracias. (APLAUSOS)