Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la puesta en marcha de las primeras 30 obras públicas del 2021, desde la Residencia Presidencial de Olivos

Buenos días a todos y a todas.

Gracias a los gobernadores, a los intendentes, a los funcionarios que estuvieron allí en cada uno de los lugares donde estas obras empiezan a realizarse. Gracias a Gabriel Katopodis, el Ministro de Obras Públicas, que ha hecho todo el esfuerzo necesario para que este año la obra pública sea la base de la reconstrucción económica argentina.

Y muy feliz que empecemos el año no solamente anunciando estas seis obras que estamos viendo, sino también treinta obras, obras que se desarrollan en todo el país, no solo en las provincias de las que hemos hablado. Obras que también se empiezan a realizar en Catamarca, en el Chaco, en Chubut, en Entre Ríos, en Jujuy, en Mendoza, en Misiones, en Neuquén, en San Luis, en Santa Cruz y hasta en Tierra del Fuego. La verdad es que todo eso a mí me llena de alegría porque le mayor objetivo que tuve, cuando encaré la campaña, es que la Argentina se integre como país. Y la forma de integrarla es esta, es permitiendo que los canales comunicantes entre los argentinos sean los mejores y que además los argentinos vivan mejor allí en el lugar donde viven. Por eso, son tan importantes las obras que tienen que ver con el agua, o con el tratamiento de aguas servidas, de cloacas, como lo que estamos viendo hoy allí en la Ciudad de Esperanza en Santa Fe. Y en verdad también me alegra que empecemos el año con esto, porque yo quisiera que este sea el año en donde la Argentina se ponga de pie, después del durísimo 2020 que hemos vivido. Y para hacerlo necesitamos de un estado que impulse obras de esta naturaleza, lo hemos previsto desde el primer momento, por eso en el Presupuesto nacional uno ve que la inversión en obra pública se multiplicó por dos. Siempre creímos que la obra pública y la construcción de viviendas iban a ser el gran motor de recuperación de la economía argentina, y me pone muy feliz que el primer día hábil del año estemos todos trabajando en todas estas provincias, para que la Argentina empiece a trabajar, la economía empiece a moverse y que todos empecemos a estar poco a poco un poco mejor. Sé que estamos haciendo esto en un escenario muy complejo, porque la pandemia no se ha disipado. Y entonces ahí tenemos un verdadero desafío como sociedad, si en verdad no queremos volver a atrás y queremos dar este paso hacia adelante para ponernos de pie, lo que más necesitamos es que todos tengamos responsabilidad social. Responsabilidad social quiere decir cuidarnos nosotros para de ese modo cuidar al que tengo al lado, porque si esto no pasa el riesgo de que todo vuelva a paralizarse existe y nadie quiere en la Argentina que eso pase.

Por eso, más allá de los protocolos, que necesariamente deben tener quienes trabajan en esas obras, y que estoy seguro que las tienen y las cumplen, también llamo la atención a todos los argentinos, y si me permiten a los más jóvenes, porque todos los datos indican que es allí donde tenemos el mayor problema, jóvenes que no advierten el riesgo que se está viviendo, y que necesariamente deben advertirlo, no solamente por ellos sino porque ellos tienen que entender que son vectores de transmisión del contagio. Tal vez los jóvenes no sean seguramente los que más padecen la enfermedad a la hora de enfermarse, pero seguro estoy que son lamentablemente extraordinarios vectores, personas necesarias para contagiar a adultos mayores que definitivamente cuando se contagian no la suelen pasar bien, la suelen pasar muy mal. Así es que apelo, una vez más, a esa responsabilidad social de todos y de todas para que entendamos que el problema persiste, se mantiene, que nadie está exento de contagiarse y que debemos guardar todas las normas de protocolo necesaria para que no se expanda la enfermedad del modo que lamentablemente estamos viendo que se expande. Si nosotros hacemos, si cada uno de nosotros hace el esfuerzo de cuidarse, de mantener el distanciamiento social, de seguir protegiendo con alcohol las manos cada vez que podemos, si nosotros podemos tratar de aislarnos en la convivencia con nuestros seres queridos en nuestras casas, creando esto que se llama la burbuja, bueno, todo eso va a ayudar mucho para que la enfermedad no vuelva a expandirse. Porque lo que más necesitamos es que eso ocurra, porque eso es casi una condición necesaria para que esto que estamos empezando hoy pueda materializarse, es casi una condición necesaria. Y yo espero que los argentinos entendamos, hemos sufrido demasiado el año pasado como para que no hayamos aprendido.

Yo felicito una vez más a todos los gobernadores, siempre gracias a Dios que me han tocado en suerte los veinticuatro gobernadores que me han tocado en suerte y con ellos estoy gobernando, y lo estoy haciendo bien, y me siento cómodo con ellos, con todos puedo dialogar, más allá de cualquier diferencia política. Pero celebro tener los gobernadores que tengo en la Argentina, que han sido elegidos por sus pueblos, por sus respectivos pueblos. Ellos y yo hemos decidido ponernos codo a codo en dos tareas muy importante: evitar que la pandemia vuelva a expandirse y hacer todos los esfuerzos para que la economía argentina vuelva a funcionar en plenitud. Para que esto último ocurra es necesario que lo primero suceda. Así que yo, llamando a la reflexión a todos en un día de celebración, feliz porque estamos empezando esta cantidad de obras tan importantes en todos los lugares del país, feliz de eso, quiero mandarles el mejor abrazo que tengo al comienzo de este año, decirles que espero que sea un año que podamos trabajar más unidos que nunca, porque es el año que vamos a empezar a poner de pie y reconstruir es ese país que sin dudas nos merecemos.

Gracias a todos y todas por su tiempo.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de promulgación de la Ley de Movilidad Jubilatoria, Complejo de Chapadmalal, partido General Pueyrredón, provincia de Buenos Aires.

Buen día a todos y todas y gracias a todos y todas por estar acá: gracias Fernanda por esta maravillosa idea, que se gestó aquí, en tu querida Mar del Plata, hermosa Mar del Plata, “el lugar más lindo de la Argentina”, suele decir Fernanda. Y alguna razón le cabe, porque c cuando uno mira este mar azul, la verdad, que se le llena de paz el alma.

Yo estoy muy contento de empezar este año 2021, y estoy muy contento, que el Decreto, número 1, sea para los jubilados. Cuando yo asumí – allá por diciembre del año 2019 – le dije a todos los argentinos que yo tenía una prioridad, mi prioridad era prestarle más atención a los que más lo necesitaban, que no es poca cosa. Esa fue una consigna que me sostuvo, durante todo este año de pandemia, decir. “primero, los últimos” es tanto como decir: “vamos a ocuparnos, antes que nada, de los que peor están”. Y la realidad es que, en diciembre de 2019, entre los que peor estaban se encontraban los jubilados, que venía de tener una caída, en sus ingresos reales, del orden del 20 por ciento, con una fórmula jubilatoria, que sirvió, en su momento, para sacarle plata los jubilados y que después nadie podía cumplir.

Y en verdad para nosotros el problema que pasa en los jubilados, la realidad que atraviesan los jubilados para nosotros es un problema a resolver, para nosotros es un problema muy presente. Nosotros no creemos que ningún jubilado esté muy bien con los ingresos que recibe, no lo creemos, creemos que tenemos que mejorarle esos ingresos y tenemos que ayudarles a que sus ingresos rindan al máximo, porque se trata de gente, que aportó toda su vida, para llegar a la madurez y tener la tranquilidad de poder vivir sin sobresaltos. Y en verdad uno sabe que los jubilados no viven sin sobresaltos y que a muchos les cuesta; lo menos que podemos hacer es darle algunos mínimos de garantía, por ejemplo, la garantía de la movilidad de sus ingresos. Esto que también explicó Fernanda, que acabamos de ordenar su publicación, para mañana, en el Boletín Oficial para que ya rija en la Argentina y de ese modo ir permitiendo que también tenga algún grado de previsión en sus ingresos.

La verdad es que no inventamos nada, miramos en la historia reciente cuál fue la mejor fórmula para actualizar los ingresos de los jubilados y esa mejor fórmula la volvimos a poner en práctica. Los que se quejan que no sostuvimos la fórmula, que impusieron en la gestión anterior a la nuestra, son los mismos que hicieron caer el 20 por ciento del ingreso real de los jubilados y la fórmula – que estamos imponiendo en términos reales – hizo crecer el 20 por ciento de los jubilados. Pero además, tanto nos preocupan los jubilados, que no sólo volvimos a poner en práctica esa mejor fórmula, sino que decidimos que se aplique trimestralmente, para que con mayor velocidad los jubilados vean mejorar sus ingresos. (APLAUSOS). Y esto es, sin duda, un esfuerzo fiscal importante, pero el esfuerzo fiscal importante que hacemos lo realizamos porque estamos convencidos que el Estado debe estar allí presente para reparar las inequidades que se han generado y esta es una de ellas.

Por eso, yo terminé el año 2020, con alguna tranquilidad, la tranquilidad de que mi palabra la he cumplido, que cuando dije que los jubilados no iban a perder más, frente a la inflación, lo cumplí; y cuando dije que los jubilados no iban a pagar más los remedios que pagaban para poder atenderse, para poder atender su salud lo he cumplido. (APLAUSOS). Después que cada uno escriba lo que se le dé la gana, esto empíricamente lo sabe cada jubilado y cada jubilada, saben que no estoy mintiendo. Por delante nos queda mucho, en un escenario todavía muy complejo porque – como bien decía Axel – tuvimos la buena idea de ocuparnos tempranamente en conseguir vacunas para los argentinos, pero aún así la pandemia no ha terminado, la pandemia sigue asolando a la Patria. Y esto es algo que todos los argentinos debemos tener muy presente, pasaron las fiestas, empieza el período de verano y todos nos distendemos y en el acto de distensión el riesgo y el peligro aumentan. Estamos en una ciudad – la maravillosa Mar del Plata – donde los casos crecen de un modo más que preocupante y hablo de Mar del Plata, pero me tome que en la costa deben ser casos parecidos, porque allí estamos todos en la celebración del verano, de aprovechar un poco el Sol, se habrán dado cuenta – por mi cara – que ayer aproveché bastante el Sol y leyéndolo a Saborido, ese libro maravilloso del conurbano, estuve dos horas leyendo el libro, que me lo devoré y mientras leía mucho el Sol hizo lo suyo, y bienvenido sea porque me hacía falta un poco el Sol, obviamente, porque estaba muy amarillo y – la verdad – me vino muy bien, pero en ese momento de distensión que ofrece la playa, el verano, el Sol, uno se olvida que hay una pandemia y un virus y se descuida, se descuida. Y los que más se descuidan son nuestros jóvenes.

Yo he tenido también la edad de ellos y yo sé lo qué es juntarse con unos amigos a tocar la guitarra y a cantar, un rato, y sé que ese momento es maravilloso y sé que para muchos ir a bailar es lindo y sé que para muchos ir a jugar al fútbol con los amigos es lindo, todo es lindo, salvo que haya un virus en el medio asolando. Y por qué digo todo esto, porque quiero llamar a la reflexión a todos y que todos tengamos presente que la pandemia no se terminó y que la vacuna nos va a dar, con el correr de los meses inmunidad, a un número importante de argentinos. Primero a los adultos mayores, pero en el mientras tanto no podemos jugar con fuego, porque el virus está circulando. Y allí pido, lo que tanto me dijeron, lo que tanto los diarios se cansaron de escribir y recurro a la responsabilidad individual de cada uno y que cada uno entienda el riesgo que estamos corriendo, porque – entre otras cosas – un chico que se enferma, un joven que se enferma, un adolescente que se enferma tiene unos días para estar guardado, en sus casa, pero si enferma a sus mayores pone en riesgo la vida de sus mayores.

Lo que queremos es cuidarnos todos, cuidar la vida de todos, la salud de todos. Así que me ido un minuto por este tema porque con Axel, que pasamos el fin de año juntos, acá en Chapadmalal, venimos hablando de este tema más que de el Sol y la playa, esa es la verdad y nos preocupa. Pero por delante, si nosotros somos cuidadosos y prestamos atención, a estos cuidados que estoy reclamando y seguimos vacunando a los argentinos, como lo vamos a seguir haciendo permanentemente de aquí en adelante, nosotros tenemos un 2021, que nos puede dar muchísimas oportunidades.

La pandemia dejó al descubierto muchas cosas, pero lo que más demostró es la inequidad y la desigualdad, que existía entre nosotros, descubrir de repente – como bien dijo recién, Fernanda – que habían 9 millones de argentinos a los que el Estado no registraba, es ya una prueba de cómo funcionaba, la Argentina; el Estado, finalmente, es una acuerdo social entre nosotros, así lo planteaba Rousseau, una sociedad se pone de acuerdo para entregarle más poder a un súper ente, que se llama Estado, y estaba en lo cierto Rousseau, cuando planteaba eso. Por eso, el Estado está para ordenar, porque si dejamos todo en manos del mercado, el mercado no ordena, el mercado desordena; en el mercado rige generalmente la ley de la selva, la ley del más fuerte, y el más fuerte suele beneficiarse y el más débil suele ser destruido. Y eso es lo que nosotros no podemos permitir, porque somos seres humanos, somos hombres y mujeres con igualdad de derechos, nadie tiene más derechos que otros.

Y por eso, la pandemia lo que nos exige es, definitivamente, caminar hacía una sociedad más equilibrada, hacía una sociedad más justa, en derechos, más justa también, a la hora de distribuir ingresos. Cuando el Estado advirtió que había 9 millones de argentinos, que estaban corriendo el riesgo de caerse del sistema, fuimos a socorrerlos con el Ingreso Familiar de Emergencia, pero también cuando advertimos que muchos acumulaban, les pedimos el Aporte Solidario, por única vez, para que con el Aporte Solidario ayuden a los argentinos que peor la estaban pasando. (APLAUSOS). No fuimos en una sola mano, fuimos a ambos lados, prestamos atención a ambas realidades y así tenemos que seguir trabajando, así tenemos que entender la Argentina. Una Argentina, en donde los que más tienen deben ayudar a equilibrar y a igualar la sociedad, porque nadie puede vivir en paz, sabiendo que el 44 por ciento de los argentinos está en situación de pobreza. ¿Quién puede abrazar la causa política, conocer ese dato y no estar intranquilo? Sólo un indecente puede quedarse tranquilo viendo esa realidad. Y nosotros somos gente decente y a nosotros eso nos perturbar, nos indigna, nos preocupa y nos rebela y nos obliga a tenderle la mano- como decía Alfonsín- “la ética de la solidaridad”, tenderle la mano al que más necesita para subirlo al escenario de la sociedad, no tenerlo allí en el pozo, subirlo al escenario de la sociedad argentina. ¿Qué quiere decir esto? Darle a cada argentino un lugar donde pueda desarrollarse, el que quiere estudiar que estudie, el que quiere trabajar que trabaje, pero que exista una motivación en su vida para poder hacerlo.

Y también una motivación para los adultos mayores, de transcurrir esos años de la vida en tranquilidad, sin penurias, sabiendo que habrá un Estado presente que no lo va a abandonar nunca, que no pensará – nunca más – que el que tiene un auto, un modelo de diez años de antigüedad, es un jubilado rico y por lo tanto debe pagar sus remedios; que el jubilado que ha conseguido en su vida tener un departamento de dos ambientes es un jubilado rico y por lo tanto no necesita ninguna ayuda excepcional del Estado; decir semejantes cosas, pensar semejantes cosas habla de quiénes son los unos y quiénes somos nosotros. Para nosotros, la Argentina es un país muy desigual y para equilibrarla tenemos que redistribuir el ingreso de otra manera y eso debemos hacerlo entre todos y todas, con toda la firmeza que se precisa, sin agredir a nadie. Esto no es – como diría Martín Fierro – para el mal de nadie, sino para el bien de todos; esto es para que nosotros vivamos en una sociedad, de la que nos sintamos orgullosos.

Empezar el año, viendo a trabajadores y trabajadoras de la ANSES, que están preocupados por recuperar el trabajo, que durante algún tiempo no pudieron hacer, producto de la pandemia, a mí me llena de orgullo, habla muy bien de esta gente, habla muy bien de estos funcionarios del Estado, tan maltratados muchas veces, habla de la calidad de personas que son, hablan de que en el Estado hay gente como nosotros, como ustedes, que entienden que hay que dignificar la vida del otro y no bajan los brazos, ni siquiera en el verano, olvidan y postergan sus vacaciones y están aquí para ayudar a abuelos y abuelas, que este año debieron jubilarse y como consecuencia de la pandemia, por los trámites, por la falta de personal, por la complejidad del trámite vía Internet, no pudieron hacerlo. Acá están todos ellos y muchos más prestando este servicio; ya es hora de que pensemos de que podemos hacerlo, que la construcción de ese país depende exclusivamente de nosotros. Y que seguir haciéndose el distraído frente a las inequidades que se ven sólo nos hace cómplices de esa situación, nos hace responsable de esas inequidades y como es nuestro turno – porque la gente nos eligió – vamos a empezar este turno para empezar a cambiar, a la Argentina, para ponerla de pie y para que entre todos y todas empecemos a construir el país, que nos merecemos. Gracias a todos y todas por estar aquí. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el anuncio de viviendas y obras para Avellaneda, Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, desde la Residencia Presidencial de Olivos

Buen día a todos y a todas, gracias por estar aquí.

La verdad que para mí es un día muy feliz, singular, singular, porque el Barrio Azul para mí es como una suerte de dato que se clavó en la cabeza y que desde que vi lo que pasó, no pude dejar de pensar. Porque cuando ocurrió lo del Barrio Azul, ahí me enteré cómo puede ser la Argentina, una Argentina en donde en una calle es de un tipo, y otra Argentina que cruzando la calle es otra. Ahí entendí cómo puede ser que las políticas construyan esas dos argentinas, o permitan que esas dos argentinas sean igual, tan solo cruzando una calle, porque la verdad lo que nos pasó es que había un mismo barrio que un lado lo gobernaba uno de nosotros, y el otro lo gobernaba otro. El barrio, que gobernaba nosotros, estaba muy preocupado por quienes vivían en ese barrio y se ocupó de darle la dignidad que la gente, que vivía en ese barrio, estaba necesitando. Y entonces, no solamente generó la infraestructura, generó también las viviendas, para que dignamente puedan vivir los que estaban de ese lado de la calle. Ahora, del otro lado no se pensó igual. Y me pregunta es: ¿Cómo se habrá pensado? ¿Qué habrán pensado? ¿Habrán pensado que algún día el mercado les iba a resolver el problema? ¿Habrán pensado que ustedes tenían que hacer el mérito suficiente, como para tener las casas y las calles que no tenían? ¿Habrán creído que con el mérito de ustedes alcanzaba? ¿Qué habrán pensado? Yo me lo pregunto desde ese día, ¿cómo puede ser que tan solo una calle muestre dos mundos distintos? Lo que tengo claro es que es que de este lado había un Gobierno que lo que entendió es que había que darle un mínimo de igualdad de condiciones a la gente que vivía en ese barrio, para que pudiera pensar en desarrollarse ¿Qué es lo mínimo? Tener una casa y tener un barrio habitable. Y del otro lado, ¿qué habrán pensado? Que hagan mérito, total con la meritocracia todo se puede. Y entonces, ahí me paro donde yo siempre digo, “el mérito sirve si a todos le damos igualdad de condiciones”. (APLAUSOS)

Y el Barrio Azul lo que muestra es que por mucho esfuerzo que se haga, si el mínimo de condiciones no está dado, entonces el mérito no alcanza, y eso definitivamente es así. Y por eso, nosotros creemos que allí, donde la sociedad no puede generar condiciones de igualdad, tiene que estar presente el Estado para generar las condiciones de igualdad, que la sociedad no puede generar. Y lo decimos sin ruborizarnos, el Estado debe estar presente, allí donde la desigualdad existe, para terminar con esa desigualdad. Y no nos da vergüenza decirlo. Algunos piensan que porque hablamos de este modo, nos volvimos populistas. Miren, si ser populista es pensar en el que menos tiene y en el que más necesita, soy populista, pónganme el título que se le dé la gana, pero yo sigo preocupado por esa gente. Y eso es lo que nos pasa a todos nosotros. Cuando vi aquel hecho que se estaba desarrollando en el Barrio Azul, y lo que hablaban los pregoneros de la desdicha, del desánimo, dije cómo vamos afrontar este tema. Y una vez más consulté a los que sabía, y tratamos de hablar entre nosotros, porque Axel, Mayra, todos los que estamos aquí, bueno, Juan José tiene las dos experiencias, pero en general la experiencia de los otros, de los que ya estuvieron antes, a nosotros nos sirve muy poco, muy poco, porque gobernar en una pandemia no tiene nada que ver con gobernar, en abstracto. Es otra historia. Es una historia, como yo siempre digo, uno va caminando sobre la marcha sin tener certeza donde está pisando, y no sabe si el lugar donde pisa se hunde o pisa en firme, porque todo es desconocido.

Y cuando se desató el problema en el Barrio Azul, efectivamente ya veníamos de un problema semejante en la Villa 31, en Barrio Padre Mugica, acá en la Ciudad de Buenos Aires. Y entonces, con Axel lo discutimos mucho, con el Ministro de Salud de la Provincia, con nuestro Ministro de Salud de la Nación, veíamos la imposibilidad de exigir aislamientos en lugares muy chicos, donde vivía mucha gente adentro. O sea, familia de cinco o seis personas que vivían en ambientes muy reducidos. Y entonces, surgió la idea de lo que llamamos el aislamiento comunitario, o la cuarentena comunitaria, y todos, bueno, nos acusaban de cosas terribles, andaban por ahí, por los diarios, diciendo que estábamos creando un gueto como el de Varsovia. Y en verdad, lo único que estábamos haciendo es cuidar la salud de la gente. Y a mí, lo que más me impresiona es que esos sectores más humildes, más necesitados, fueron los que mejor entendieron el riesgo, los que mejor se cuidaron, lo que más nos ayudaron en la tarea de prevenir la propagación de la pandemia. Ninguno de ustedes salió gritarme me están encerrando, me quitan la libertad, esto es un gueto. No, entendieron y ayudaron en la emergencia. Y eso lo hicieron, insisto, los sectores más olvidados de la Argentina, tal vez porque en ese momento sintieron que alguien se está ocupando de su salud, y le estaba recomendando y pidiendo ayuda para que su salud no se convierta en un estrago sanitario, y lo hicieron. Y yo guardo, para con esos barrios, una gratitud eterna, porque de verdad no sabíamos cómo salir del problema que se nos planteaba, y solo nos quedó confiar en ustedes, y hacer nuestra parte que es que a cada barrio le llegue lo que necesitaba. Si el barrio necesitaba agua que tuviera agua, el barrio necesitaba alimentos que tuviera alimentos, el barrio necesitaba la luz que le llegara la luz. Y el barrio hizo el resto, que fue cuidarse.

Yo, para con cada hombre y cada mujer que vive en el Barrio Azul, eterna gratitud, como eterna gratitud para cada habitante de la Argentina que vive en barrios necesitados y tuvo la actitud que tuvo de acompañarnos silenciosamente a sobrellevar el tema. Siempre digo cuando voy a los merenderos y veo las ollas populares, se hacen en la casa de un vecino que carece igual que todo, pero sabe de qué se trata la solidaridad. Yo amo a ese pueblo argentino, lo amo, lo admiro. Y cuando en la Argentina dice que el problema de Argentina es que viven argentinos, gracias que existan esos argentinos, gracias a Dios que existen. Ahora, cuando superamos los problemas de la pandemia y todo empezó a aflojar un poco, no todo aflojó y esto es importante que todos lo sepamos, siempre lo remarcamos con Axel, seguir entendiendo que virus sigue circulando entre nosotros. Yo, cuando vi en esta navidad tanto descuido en plazas, en lugares, lo llamo a la reflexión a todos. El problema no está superado, no está superado ni acá, ni en ningún lugar del mundo, y eso no exige ser muy cuidadosos. Pero cuando nosotros sentimos que el problema empezaba ya como a ser controlado, nos pusimos rápidamente a resolver esa iniquidad para que no haya un Barrio Azul de un lado y un Barrio Azul del otro, para que haya un Barrio Azul donde todos vivan dignamente. Y cuando lo traje a Jorge al Ministerio, Jorge no me deja mentir, lo primero que le dije es tu primera tarea es hacer lo que hiciste en Avellaneda, al lado de Avellaneda, en Quilmes, y que nadie sienta que su vida es distinta solo porque hay una calle que divide una jurisdicción de otra, son todos argentinos y argentinas. Y ese es para mí el símbolo de la Argentina que quiero, no quiero más una Argentina dividida por una calle donde de un lado quedan los necesitados y del otro lado quedan los que tienen, no quiero más esa Argentina. Quiero una Argentina donde todos puedan desarrollarse y que el Estado garantice lo que tenga que garantizar para que esas posibilidades de desarrollo ocurran, eso es lo que quiero.

Así que yo siento que hoy no estamos cumpliendo solo con la palabra, que lo estamos haciendo como bien dijo Mayra, yo siento que también estamos cumpliendo con nuestra ética, ética. La palabra ética es muy importante porque es lo que nos gobierna, es ética de no querer la desigualdad, es la ética de querer el progreso para todos, es la ética de creer que la política sirve precisamente para eso, para poner a todos en condiciones de poder crecer. Y es por nuestra ética política que estamos haciendo esto, es por eso por sobre todas las cosas que lo estamos haciendo y que no es la ética de Alberto Fernández, es la ética de todos nosotros, todos nosotros. Nosotros entramos en la política para abrazar a los más necesitados, abrazar a los que no tienen voz, darle voz a los que no tienen voz, recordar aquella frase de Evita -como un tábano- diciéndonos “si hay una necesidad, hay un derecho”, y actuar en consecuencia. Eso somos nosotros, para eso nacimos a la política, nacimos a la política yendo un 17 de octubre a la Plaza de Mayo a reclamar la libertad de un coronel, que les decía a los trabajadores que tenían derechos. Y nosotros nunca podemos traicionar esos objetivos que fueron la causa generadora de esta maravillosa epopeya que se llama peronismo, qué como la cigarra la han matado tantas veces y sin embargo está en pie proclamando los mismos principios que lo vio nacer. Por eso estamos acá. Y de verdad, el resto es la tarea que nos queda por delante. Cuando Jorge me plantó lo que pasaba con la traza del Acceso Sudoeste, me decía ahí la traza se abre y hace…, y en el medio se pierden no sé cuántas hectáreas, y nosotros la traza la corregimos, recuperamos un montón de hectáreas, y podemos resolver el problema de vivienda más fácilmente, la primera pregunta es por qué hicieron está traza, porque no lo entendí y hay muchas cosas que no se entienden en la Argentina. Ahora, lo cierto es que la pandemia nos permite también hacer las cosas de otro modo y nos permite revisar lo que se ha hecho y hacerlo correctamente las cosas que se hayan hecho mal. Y tal vez, la traza del Acceso Sudeste también nos sirva de ejemplo y de que tenemos una oportunidad de hacer la traza como se debe y de generar tierras, para que allí se construyan viviendas, donde la gente pueda vivir mejor.

Tal vez no lo sepan, pero para mí el Barrio Azul es una formidable inspiración en mí Gobierno y me inspira permanentemente. No quiero más dos barrios azules, quiero uno, no quiero más dividir la suerte de los argentinos según el gobernante que les toque, quiero que todos tengan las mismas posibilidades de acceder a lo que deban acceder, para poder desarrollarse. Y tengo la enorme suerte de tener compañeros gobernadores, compañeros intendentes, ministros y ministras que piensan exactamente igual que yo, con lo cual la tarea es mucho más simple.

Yo les agradezco a todos y todas, y fundamentalmente a los vecinos del Barrio Azul, por el ejemplo de vida que les dieron a los argentinos, cuando todos apostaban a que no eran capaces de hacerlo.

Muchas gracias a todos y todas. (APLAUSOS).

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el acto de apertura de ofertas en la licitación internacional para readecuar el aeropuerto local, en Concordia, Entre Ríos

Buenas tardes, gracias a todos y todas por recibirme en esta linda ciudad de Concordia. Volver a Entre Ríos para mí siempre es grato.

Nos conocimos con Gustavo, tratando de sellar nuestra unidad, lo vi allí a Juanchi que tanto trabajó porque eso sea, y gracias a todo el esfuerzo que hicieron acá pudimos sostener el Gobierno y llegar al Gobierno nacional, y poder llevar adelante esa propuesta de la que habla Gustavo, que nos necesita a todos. Necesita de gobernadores cómo Gustavo, de intendentes como los intendentes que están comprometidos, Enrique lo ha sido en esta ciudad hasta que se los robamos para que nos ayude en el Gobierno nacional. Y también de un Gobierno nacional que esté comprometido en esta idea de desarrollar otro país, otro país. Admito que a Concordia la tengo que querer a la fuerza, porque tengo mucha gente cercana que quiero mucho y que quiere mucho a Concordia. Recién veníamos viendo, Luciana Tito que es la Jefa de Gabinete, de la Jefatura de Gabinete, Luciana fue alumna mía en Salamanca, la conozco desde entonces y se puso a trabajar con nosotros, mientras ella hacía un máster en Salamanca y se quedó trabajando con nosotros y siempre me hablaba de su querida Concordia. Acá está Santiago que está casado con una dama nacida acá en Concordia, con su familia radicada acá en Concordia. Y veníamos hablando que Alberto Iribarne pasó parte de su niñez, también en Concordia. Demasiados afectos como para que no me toquen, demasiada gente que quiero que pasó por esta ciudad, y me pone contento estar otra vez en Entre Ríos con Gustavo, porque cuando nos pusimos de acuerdo con Gustavo en trabajar juntos creo que los dos lo hicimos sabiendo de la necesidad que tiene la Argentina de trabajar con otra lógica, de funcionar con otra lógica.

Esto, además, no es solamente un aeropuerto que es muy importante, que lo es, porque ayuda a eso que llamamos federalizar la Argentina. La Argentina es un país que se llama federal porque en los discursos la palabra federal está en todos los discursos. Pero, ¿cuántas acciones existen para que la Argentina sea federal? Hoy estamos haciendo la Argentina más federal ¿Saben por qué? Porque estamos promoviendo un polo de desarrollo y favoreciendo un polo de desarrollo que hasta hoy no existía. Lo que estamos haciendo es construyendo, poniendo en marcha la construcción de un aeropuerto de carga básicamente, para que toda la producción de esta zona y también de la querida zona de Salto del Uruguay. El Uruguay es un país que inevitablemente es nuestro hermano, siempre lo queremos como parte nuestra, nos integramos y siempre estamos juntos con ellos. Pero lo que estamos logrando es que toda esa región pueda producir y sacar su producción sin necesidad de terminar en el puerto porteño, pagando no solamente fletes hasta allí, sino también refrigeración que necesita toda esa producción, antes de ser subida a un avión para que llegue a otros destinos del mundo. Esta experiencia que estamos haciendo uruguayos y argentinos para desarrollar toda esta región es una experiencia que alguna otra provincia la ha hecho. Yo le comentaba a Gustavo que la ha hecho Tucumán, que tiene hoy el segundo aeropuerto internacional de la Argentina para carga fundamentalmente y han hecho ellos lo mismo que quieren hacer ustedes y que debemos hacer entre todos. No solamente un aeropuerto sino también garantizar las cámaras frigoríficas necesarias, para que podamos almacenar allí lo que se produce en la región y después podamos subirlo a los aviones para su carga y traslado a otros lugares del mundo. Parece un tema menor, pero es un tema central, porque el ahorro en fletes que se logra con esto es muy importante y porque todo lo que se ahorra se convierte en productividad, y la productividad bien entendida es más producción, más inversión y más trabajo, que es el motivo que a nosotros más nos convoca. Porque, ¿qué es lo que queremos con estas obras? Que los que están en esta zona de Salto en Uruguay y de acá de Concordia, y todas sus ciudades aledañas, puedan encontrar el desarrollo que necesitan en el mismo lugar donde han nacido, esos es lo que necesitamos. Sin depender de otros, sin depender del flete que lleva la carga hasta puerto de Buenos Aires, y sin depender del frigorífico o de las cámaras frigoríficas que en otro lugar mantengan refrigerada esa producción, hasta el momento de partir a otro lugar del mundo. Eso es desarrollarse, eso es hacer federalismo, hacer crecer cada región de la patria.

Ayer estuvimos en Río Grande que, como Concordia, es una ciudad alterna de la Argentina. Cuando con Wado nos pusimos a trabajar en cómo hacer esa ley de ciudades alternas, lo que quisimos es sacar al Gobierno nacional de la Ciudad de Buenos Aires y empezar a llevarlo a otros destinos del interior del país, también para desarrollar la federalización en la gestión política de la Argentina. Y así como Río Grande es una ciudad alterna, también lo es Concordia, y merecen serlo por la dimensión que tienen, por la cantidad de habitantes que tienen, por el potencial que tienen. Me encanto algo que dijo, no se llama intendente, ¿cómo se llama? ¿Cómo es? Presidente municipal, el presidente municipal de Concordia cuando dijo “somos los que más nos caímos y somos los que más futuro tenemos”. Efectivamente, el futuro que tienen es inmenso y si empezamos a actuar con esta inteligencia, que nos hemos propuesto con Gustavo, que es ayudarnos para ayudarlos, porque el destinatario final de esto que estamos haciendo no es ni el Gobierno nacional, ni el Gobierno de la provincia, ni el gobierno municipal, son los productores de esta región los que viven en la Argentina; argentinos y argentinas que necesitan de esto para vivir mejor. Ese es el sentido de todas estas obras. Así que para mí es un día de felicidad porque realmente estamos haciendo federalismo, no lo estamos declamando, lo estamos haciendo, y porque aquella unidad donde Juanchi, Gustavo y yo tuvimos que ver y la vicegobernadora y Edgardo que no lo veo, pero también tuvo que ver, y tanto lo trabajamos, tuvo mucho sentido. Unidos podemos hacer este tipo de cosas, que es hacerle más fácil la vida a los argentinos. En este caso, a los hombres y a mujeres de Concordia y de todas las zonas aledañas.

Así que celebro con ustedes, los felicito, felicitémonos, en este momento en que la navidad llega, el año termina. Estamos terminando un año muy difícil para todos, también para Entre Ríos, también para concordia, tenemos que saber que el riesgo no ha terminado, que tenemos que cuidarnos, que tenemos que ser cautelosos, que debemos seguir cuidándonos, porque la pandemia ha vuelto a florecer en Europa, con otras características y tenemos que estar preparados, ya con experiencia vivida, para afrontar lo que se viene. Sabiendo también que estamos en un tiempo de recuperación donde la economía empieza a moverse, donde el trabajo vuelve, donde todos volvemos a tener nuestras actividades, y donde tenemos que hacer mucho para sacar de la pobreza a ese 44 por ciento de argentinos que, en parte quedaron allí por quienes nos precedieron en la gestión y en parte quedaron allí por la pandemia. A cada uno de ellos, a cada hombre y a cada mujer que está en ese pozo de la pobreza, tiene que saber que hay un Gobierno nacional que no los va a dejar solos, que va a estar a su lado, que no los va a desamparar y no los va a olvidar, y que no va a… en su trabajo hasta el momento que cada uno de ellos vuelva al escenario social y se vuelva parte actora de la realidad social argentina, y no uno olvidado en ese pozo. Y que eso lo vamos a hacer con el Gobierno de Gustavo Bordet y con cada uno de los intendentes de la Argentina. Hagan memoria, cuando todo esto empezó presagiábamos las peores cosas y fuimos capaces de levantar un sistema de salud, de llegar con la asistencia, con el IFE, con el ATP, con la Tarjeta alimentar a quienes lo necesitaban, y minimizamos enormemente el daño que pudimos haber sufrido. Pusimos de pie un sistema de salud que estaba colapsado, pero colapsado por el olvido del Estado. Si fuimos capaces de todo eso, como no vamos a hace capaces de hacer la Argentina que nos merecemos. hagámosla entre todos y todas.

Felicitaciones Concordia, felicitaciones Entre Ríos. Gracias a todos y todas. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la primera reunión de gabinete federal que pone en marcha el proyecto de Capitales Alternas, en Río Grande, Tierra del Fuego

Muchas gracias, muchísimas gracias. Yo voy a pedir permiso para hablar sentado porque quiero recurrir a algunos datos, que me van a ayudar a explicar mejor lo que quiero explicar.

Antes que nada, gracias a todos y todas, gracias a Tierra del Fuego toda por recibirme con tanto cariño. Es cierto, Tierra del Fuego no es un lugar más, es un lugar único, es un lugar único, único, para cualquier argentino es un lugar único. Es el lugar donde se termina el continente nuestro, de América Latina. Era la provincia más austral de la Argentina, digo era porque en virtud de eso que contó “Wado”, donde el territorio argentino se amplía hasta el Polo Sur, tomando las tierras que nos corresponden de La Antártida y los mares que nos corresponde de Las Islas del Atlántico Sur, resulta ser que Tierra del Fuego es casi mediterránea ahora, quedó como en el medio de la Argentina toda. Tan acostumbrado a ver el mapa del país sin esa Antártida, que es nuestra, de repente descubrimos que en el centro del país está casi Tierra del Fuego.

Cuando estamos en campaña, acompañamos un día a Mendoza a Anabel Fernández Sagasti, nuestra querida Anabel, y allí presentamos una idea que no es mía, es una idea que le había escuchado a mi querido amigo, José Manuel de la Sota. Él hablaba de la necesidad de que Córdoba tuviera otras capitales para que se descentralizara Córdoba, y cuando fue candidato a presidente hablaba la necesidad de que haya otras capitales, además de Buenos Aires, para descentralizar la Argentina, esa Argentina, que tan bien pintó “Wado” en su discurso, esa Argentina del puerto que todo lo concentró, concentró riqueza, concentró habitantes, concentró el trabajo. Y entonces, ya José Manuel lamentablemente no estaba entre nosotros, pero fuimos a Mendoza y asumimos el compromiso de campaña de poner tantas capitales alternativas como provincias tenía la Argentina, y así lo hicimos. “Wado” trabajó mucho, Luciana trabajó mucho junto con Santiago, mandamos un proyecto de ley, el proyecto de ley se convirtió en ley y había que hacer la primera reunión. Y hablando con “Wado” y con Santiago, dijimos vamos allí a la Tierra del Fuego a hacer el primer encuentro de trabajo, porque es un gran símbolo, es un gran símbolo. Esa Tierra del Fuego que hace tantos años viene peleándola periódicamente, para que no le saquen la Ley de Promoción que tiene. Tierra del Fuego tiene que dejar de necesitar esa ley y los argentinos tenemos que entender que la Tierra del fuego es la Argentina, y hay que cuidarla, y hay que hacerla crecer, como a toda la Argentina, y debe ser un compromiso de toda la Argentina porque si no pareciera ser que la Tierra del Fuego es un pedazo de tierra descolgada, al fin del territorio argentino, donde tenemos que ver como la ayudamos a crecer. Tierra del Fuego es tan importante como cualquier provincia de la Argentina, y los fueguinos son argentinos, y como tales merecen la atención para lograr el desarrollo que merecen en el mismo lugar donde nacieron, trabajan y pretenden morirse.

Así que le dije a “Wado” vayamos allá, a la capital alterna de Tierra del Fuego, vayamos al polo industrial de Río Grande y aquí estamos. Nos privamos de toda la belleza de tu linda Ushuaia, y vinimos acá un lugar con mucho trabajo con su propia belleza, la belleza que da los lugares donde se trabaja, donde se crece, donde se desarrolla. A veces hay menos montañas, hay menos bosques, pero hay muchísima gente que hoy con mucho esfuerzo hace patria entre el frio y el viento de esta zona. Así que reservamos el próximo encuentro a Tierra del Fuego para visitar tu linda Ushuaia, tu gobernación también. Es también la Tierra del Fuego algo que nos conmueve a todos, es la tierra donde pisamos y sentimos fluir nuestro amor soberano, nuestro amor por la soberanía, es la tierra de las Malvinas también, la Tierra del Fuego, es la capital de las Malvinas, la Tierra del Fuego, Ushuaia. Y acá todos los años sabemos de la vigilia que cada noche del 1° de abril hacen los habitantes de Río Grande y de la Tierra del Fuego. Yo cumplo años el 2 de abril, mi próximo cumpleaños lo voy a empezar acá, se los prometo, se los prometo, se los prometo, porque a mí me duele esa tierra usurpada, tanto como a cada uno de ustedes, y valoro y quiero entrañablemente a cada uno de los que lucharon por recuperar esa tierra. Así que el mejor regalo que voy a tener es estar al lado de ellos, de corazón.

Ahora bien, estamos terminando un año muy difícil, muy difícil, un año que nunca imaginamos vivir y que nunca hubiéramos querido vivir, un año que nos tiene a todos enmascarados. A veces me cuesta reconocer quien es quien, porque no termino de ver la cara. Y un año que fue muy complejo, que nos obligó a todos, a todos, a extremar la inteligencia y extremar los esfuerzos para ver como poder resolver el mayor problema que tenemos que afrontar, que era cómo garantizar la vida de nuestra gente, cómo garantizar la salud de nuestra gente. Habíamos recibido un país del que mucho ya hablaron los que me precedieron y que no tengo voluntad de volver a recordar, pero era un país muy difícil de gobernar: endeudado, con una crisis social profunda, con una crisis política profunda derivada de una Argentina dividida, y enemistada, y enojada, plagada de odios Y de esa Argentina nos tuvimos que hacer cargo el 10 de diciembre, era una Argentina, como suelo decir yo, en terapia intensiva, y nosotros cuando empezamos a darles los primeros medicamentos para ver cómo la sacábamos de allí, cayó la pandemia y encima nos contagió. Un país en terapia intensiva que se terminó contagiando en la pandemia. Y con todo, con todo, con todo, nunca bajamos los brazos, nunca. Teníamos la misma preocupación del primer día, sabíamos que en la Argentina había millones de argentinos sumidos en el pozo de la pobreza, argentinos que habían perdido el empleo, 25 mil pymes que se habían cerrado, 3 años consecutivos con caída del consumo. Ustedes mismos vivieron este tiempo y lo único que nos preocupaba era como llegar a todos los argentinos, a cada argentino y a cada argentina para que a nadie le faltara lo que necesitara para tener salud y para tener alimentos, para tener recursos. Y así construimos entre todos, en el gobierno, salidas, inventamos salidas. Nos dimos cuenta que el trabajo registrado corría riesgo, y entonces fuimos allí con el ATP, la Asignación al Trabajo y la Producción, no a sostener empresas, a sostener empleos, a garantizar que en la pandemia nadie se quede desempleado. Primero, castigamos el despido en la pandemia con la doble indemnización, y después garantizamos que todos pudieran seguir confiando en que tenían su trabajo, porque un día la pandemia iba a pasar y necesitábamos darles la garantía de que cuando la pandemia pasara, uno podía volver a trabajar a su lugar habitual de trabajo, y eso funcionó. Y después nos dimos cuenta que había muchos argentinos que no estaban con trabajos regulares, sino que trabajaban en la informalidad y no estaban ni registrados por la Argentina. Pensamos inicialmente que eran 2 millones y medio de personas, terminaron siendo 9 millones de personas, y estaban distribuidas en todo el país, y allí fuimos con el IFE. Un trabajo enorme que hizo el Ministerio de Trabajo, que hizo Fernanda en el ANSES, que hizo la AFIP, para ir detectando donde estaba cada uno de los que necesitaban ayuda y llevamos la ayuda a todos los rincones.

Y déjenme contarles, acá en Tierra del Fuego, 22.630 fueguinos recibieron el IFE. Y créanme que estoy contento que haya sido así, porque de no haber sido así eran 22.630 fueguinos o fueguinas que quedaban en la intemperie, al desamparo más absoluto. Uno sigue mirando y se pregunta cómo repercutió aquí en Tierra del Fuego la Asignación del Trabajo y la Producción. El primer ATP, 1.169 empresas cobraron el ATP, y eso les permitió garantizar su asignación, aquí en Tierra del Fuego, a 15.522 trabajadores. Y eso tuvo mucho sentido, mucho sentido, porque finalmente, recién hablaba el Gobernador del enorme trabajo de la gente de la salud aquí en Tierra del Fuego, yo me sumo al agradecimiento y a la gratitud de los médicos, medicas, enfermeros, enfermeras, terapistas, que acá en la Tierra del Fuego trabajaron cuidando la vida de los fueguinos. Es lo mismo que hicieron nuestros médicos, nuestras médicas, nuestros enfermeros, nuestras enfermeras, en cada rincón del país, solo gratitud hacia ellos. Y por eso, también, les reconocimos un bono para tratar de compensar tanto esfuerzo. Cuando uno mira este año que termina, la Tierra del Fuego recibió una inversión extraordinaria desde el ANSES en concepto de IFE, de ATP y de bono de salud, de 2 mil millones de pesos adicionales. Que se suman a mil millones más que, de modo corriente, nosotros mandamos a Tierra del Fuego para pagar jubilaciones pensiones, asignaciones y otras prestaciones. Ahora, todo este esfuerzo no es el esfuerzo de un presidente, es el esfuerzo de todo un Gobierno y es el esfuerzo de 24 gobernadores que se pusieron, codo a codo, a mi lado a pelearle a la pandemia y a pelearle a una economía que se caía a pedazos. Por lo tanto, yo solo tengo gratitud y reconocimiento para con cada ministro mío, cada funcionario mío, por cada empleado que en este Gobierno nacional trabajó a mi lado para mantener en pie a la Argentina, y es la misma gratitud que tengo para con cada gobernador de la Argentina y por cada intendente de la Argentina, que todos dejamos de lado nuestras posiciones políticas y solo nos dedicamos a poner la Argentina de pie. Porque hay que tener coraje para hacerse cargo de la Argentina arrasada y hay que tener coraje para seguir gobernando cuando una pandemia se lleva puesto el mundo; a ese coraje gracias.

Ahora nos toca enfrentar el desafío del que hablaba Axel, cómo vamos a reconstruir y a poner de pie a la Argentina. Primero algo que quiero que todos entendamos: vamos a hacerlo entre todos y todas, todos y todas tienen un lugar en esta etapa de reconstrucción de la Argentina, nadie debe quedar afuera, porque para reconstruir la Argentina que yo sueño, y que seguramente todos soñamos, la Argentina no es para unos pocos, la Argentina es para todos y todos necesitan tener un lugar en la Argentina.
Por eso, también pensé cuando Jorge Ferraresi el sábado pasado, no antes de ayer sino el anterior, me trajo su idea, su plan, que es un plan realmente muy ambicioso con un esfuerzo fiscal muy grande, que lo hablamos con Santiago, lo hablamos con Martín Guzmán, y que tiene la idea de concretar un número muy importante de viviendas en todo el país. Le dije espera que vayamos a Tierra del Fuego y anuncialo desde allí, porque hoy estamos tomando un nuevo compromiso, que es que a los argentinos y argentinas que no tienen un techo empezar a trabajar para que finalmente lo tengan. Y no que tengan un techo, como bien dijo Jorge, que tengan una vivienda digna de ser vivida. Jorge, como yo, vos también pero no te diste cuenta, somos peronistas. Jorge, como yo, vos también pero no te diste cuenta, somos peronistas. Jorge como yo somos peronistas, Jorge como yo somos peronistas, y muchos, y los que somos peronistas, nunca nos conformamos con lo que podemos darle al otro, porque siempre sentimos que todos merecen más. Y entonces Jorge me dijo con toda razón, “no llamemos más viviendas sociales porque la idea de la vivienda social da la idea de una vivienda que construimos en una suerte de carpa de cemento”. No, vamos a hacer viviendas dignas, vamos a dar la vivienda que merecen tener los argentinos. Y le dije “esperemos llegar a la Tierra del Fuego y lancémoslo desde allí, Jorge”, porque es un plan muy ambicioso, que además, como alguien dijo, creo que fue Axel, no me acuerdo quién lo dijo, la vivienda tiene un efecto motorizador de la economía increíble. No solamente por el empleo de albañiles, de personal de la construcción, sino porque para construir viviendas hacen falta ladrillos que se hacen en Argentina, cemento que se produce en Argentina, madera que sale de la Argentina; la Argentina puede construir viviendas sin necesitar de importaciones. Y por lo tanto, el efecto multiplicador de la construcción de viviendas es enorme, enorme. Hoy lo que hizo Jorge fue tocar la campana de largada a construir viviendas se ha dicho, vamos a hacerlo y vamos a darle a los argentinos las viviendas que se merecen.

Hay además algo muy ambicioso para nosotros, me contaba recién Gustavo en el paso fronterizo el tiempo que tardó el Estado nacional en concluir la ruta que llevaba ese paso fronterizo, y que merced al trabajo de Gabriel, que debe andar por ahí, no sé a dónde anda, lo pudimos terminar. Y me dice “vos no te das cuenta, sabés que nadie pensaba, nadie creía que iba a terminar de construir esa ruta”, la construimos. La realidad es que no queríamos construir esa ruta, queríamos construir mucha infraestructura para que el país se desarrolle. El año que viene, en el Presupuesto que se aprobó, la inversión en la obra pública se multiplicó por dos, porque para nosotros la obra pública es otro mecanismo de integración argentina, es otro mecanismo de dación de trabajo, es otro mecanismo de producción que hace falta para volver a motorizar a la economía. Cuando ustedes, cuando ustedes les digan, porque por ahí aparecen los desanimadores, vamos a llamarlos así, desanimares de cada tiempo, de este tiempo, y les digan el Gobierno está haciendo ajustes, yo les pido que vayan y miren el Presupuesto. y lo comparen con el presupuesto que heredamos. Y van a ver que la obra pública crece y se multiplica por dos, que la inversión en salud crece, que la inversión en educación crece, que la inversión en ciencia y tecnología crece. Y entonces, cuando a mí me dicen ustedes están ajustando, me pongo a mirar el Presupuesto y buscó cuál es la barrita que baja, sí ajustamos, dejamos pagar intereses a los acreedores, ajustamos, efectivamente. Y este año que termina no le pagamos 7 mil millones de dólares que ellos reclamaban cobrar, y el año que viene tenemos este plan ambicioso de vivienda y tenemos este plan ambicioso de obra pública, y queremos mejorar la educación y queremos mejorar la salud, porque no vamos a pagarle a los acreedores 12.500 millones de dólares, que es el compromiso que tomó el Gobierno que me precedió.

Por lo tanto, yo creo que estamos en las mejores condiciones como para pensar que podemos hacer otro país, en este tiempo muchas veces oímos hablar de cuándo volvemos a la normalidad, y yo cada vez que tengo la oportunidad de hablar con dirigentes, con militantes, con ciudadanos y ciudadanas, siempre me pregunto lo mismo ¿a qué normalidad quieren volver? Porque cuando yo miró para atrás, lo que vivimos antes de la pandemia muy anormal fue, yo a esa normalidad no quiero volver más. Yo quiero vivir en un país donde la Tierra del Fuego no tenga que mendigar su condición de provincia y sea parte de la Argentina, y que todos los argentinos entiendan que la Tierra del Fuego es la Argentina, y debemos cuidarla y debemos hacerla crecer como a toda la Argentina. Y quiero vivir en un país que deje de ser pensado con ese país central, donde todo lo concentra, que es el puerto de Buenos Aires, y así se construyó esa cuidad opulenta. Yo soy porteño, orgullosamente porteño, amo a mi ciudad, lo que no amo es salir de mi cuidad, cruzar la General Paz y ver el contraste, eso no lo amo, porque si yo no siento el dolor que el contraste me genera, entonces no soy un buen ser humano, carezco de ética, carezco de moral, carezco de todos los principios más elementales que una persona de bien debe tener. Esa Argentina concentrada que contaba “Wado”, que hace que el 54 por ciento del trabajo registrado esté alrededor de ese puerto, es una Argentina que ya no quiero más. Yo quiero una Argentina que se desconcentre, una Argentina donde todos puedan desarrollarse en el lugar donde nacieron. Yo quiero una Argentina donde la Tierra del Fuego encuentre sus lógicas de desarrollo, que pasen por la industria, que pasen por el turismo, que pasen por el comercio, que pasen por la actividad pesquera, que se desarrolle, que pasen por la producción de gas, que se desarrolle. Y es lo mismo que quiero para Jujuy o Salta. Y quiero un país que le dé a cada rincón de la Argentina la posibilidad de acceder a recursos, a los recursos necesarios para que ese desarrollo se ha posible. Eso es un país normal. Un país normal es un país donde todos tenemos un acceso a la educación y eso no está pasando, un país normal y quedó visto, es un país donde todos tenemos acceso a la salud y eso no estaba pasando, un país normal es un país donde todos tiene la posibilidad de encontrar un trabajo y eso no está ocurriendo. Les digo todas estas cosas, ¿saben para qué? Para que entendamos que debemos cambiar las cosas. Veo muchas mujeres, un país normal iguala a las mujeres a los hombres y les da las mismas posibilidades de trabajo a las mujeres y a los hombres, un país normal no hace diferencia de géneros y a todos los abraza. Eso hace a un país normal, un país normal disfruta de la diversidad no la padece. Fíjense todo lo que nos falta, ¿a qué normalidad queremos volver? No volvamos a esa normalidad, construyamos nosotros la normalidad que soñamos.

Antonio Cafiero decía siempre una frase, que yo le atribuyó a Antonio y dice Santiago que no era de Antonio, que Antonio se la había copiado a alguien, pero Antonio Cafiero decía una frase que yo siempre repito, y que el otro día Axel en un video que pasó también la repitió, aunque no contó el copyright de quien era el titular de la frase, la frase dice “quien sueña solo, solo sueña, pero quien sueña con otro construye otro mundo”. Soñemos juntos ese mundo y hagámoslo realidad.

Gracias a todos y todas, y a ponernos a trabajar que la Argentina que nos merecemos esta por empezar a construirse. Gracias a todos y todas. (APLAUSOS)

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la Cumbre de Presidentes de los Estados Partes del Mercosur y Estados Asociados, desde la Residencia Presidencial de Olivos

Muchísimas gracias, buen día a todos y todas.

Quiero agradecer especialmente a mi colega, al Presidente de la República oriental del Uruguay, Luis Lacalle Pou, por los esfuerzos realizados por su Gobierno para llevar adelante la agenda del Mercosur, bajo esta emergencia sanitaria provocada por la Pandemia del COVID-19. A pesar de estas dificultades, el Uruguay logró organizar con éxito esta Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común y Cumbre de Jefes de Estado; muchas gracias por el trabajo y dedicación de este semestre.

La Argentina apuesta a la región como clave de desarrollo humano integral, el Mercosur es el proyecto político regional más importante para nuestro país, es una política de estado y sentimos que es una vocación de nuestros pueblos. Por eso, quiero compartir con ustedes el sueño de un Mercosur convertido en nave insignia del desarrollo sustentable, de la innovación tecnológica y por sobre todas las cosas de la inclusión social. Superar esta pandemia planetaria supone que construyamos un continentalismo solidario, entendiendo -como suele decir el Papa Francisco- que ningún lugar del mundo, tampoco en América Latina, “nadie se salva solo”. No necesitamos menos Mercosur, necesitamos más y mejor Mercosur. Con sabiduría asociativa e inteligencia colectiva, en primer lugar, vamos a hacer que el Mercosur sea más y mejor. Eso implica construir un Eco-Mercosur. Tenemos la inmensa oportunidad de consolidar nuestro espacio común como un modelo regional bajo en carbono y sustentable, cuidando nuestras selvas y bosques nativos, tanto como nuestras reservas de agua; creando nuevas cadenas de valor, vinculadas al litio, al hidrógeno, a otras energías renovables; afianzando la cooperación científica y tecnológica en biotecnología y nuevos materiales;
adaptándonos a mejores estándares ambientales, que ya no son imposiciones del exterior, sino demandas de nuestros propios pueblos. Sustentabilidad es una palabra clave que debe acompañar todas las iniciativas del bloque, debemos identificar e implementar acciones que contribuyan a una recuperación económica, sostenible e inclusiva. Asimismo, es necesario identificar mecanismos de articulación y cooperación en materia de economía circular, eficiencia de recursos, y consumo y producción siempre sostenibles. Tenemos que entender que, en el mundo de la post pandemia, la integración será ecológica o no será.

Hay un segundo tema: más y mejor Mercosur significa construir una real justicia social tecnológica, tenemos que continuar trabajando por un Mercosur digital, centrándonos en las cuestiones que hacen a la conectividad universal. Es hora de invertir en el pleno desarrollo del potencial científico, tecnológico y de comunicaciones, fibra óptica y satelital. Educación 4.0 para la Industria, eso es un tema clave, eso está vinculado a la conectividad como un nuevo derecho humano básico y universal. Es hora de consolidar una transición digital justa e inclusiva. El desarrollo de nuestras cadenas de valor en el sector automotriz y de manufacturas han requerido en el pasado acordar estándares comunes, tenemos que potenciar nuestras economías digitales también a través de acuerdos comunes. El acuerdo para la eliminación del roaming es un buen ejemplo, esperamos que la finalización del protocolo de comercio electrónico se convierta en un paso decisivo en ese sentido.

La agenda también incluye la coherencia en la regulación de la protección de datos personales e iniciativas conjuntas, para el desarrollo de habilidades digitales, compras públicas para la innovación y el intercambio de recursos humanos calificados, entre otros ¿Por qué no construir, por ejemplo, una estrategia coordinada en materia de cobertura satelital integrada y de 5G, a fin de avanzar juntos en este campo que tendrá un enorme impacto en la transición productiva de la región? Hay un tercer tema que quiero enfatizar, más y mejor Mercosur también significa comenzar por los últimos, para llegar a todos, no hay integración regional exitosa con integración social fracasada, no hay economía robusta con una economía interna desnutrida. Es hora de superar la globalización de la indiferencia y construir la universalización de la solidaridad, y esa tarea también comienza por nuestra nave insignia, el Mercosur, con matices y diversidad, como marcó el Presidente del Uruguay. Lo hemos comprendido en esta calamidad sanitaria, cuando nuestros países se dispusieron reforzar redes de protección social para los más vulnerables en la pirámide social. La dimensión del Mercosur trasciende el ámbito económico y comercial, que tuvo en sus comienzos.
Ahora abarca mucho más: el intercambio cultural, las políticas migratorias, la democracia y los derechos humanos, la integración física, la equidad racial, la promoción de la mujer, la lucha contra el crimen organizado, la ciudadanía social regional. Esas son, entre muchas otras, materias en las que nos encontramos trabajando de manera común. La ampliación y profundización del Mercosur es la herramienta más adecuada para mejorar las condiciones de vida de nuestros pueblos, básicamente para aquellos que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.
Creemos que la incorporación del Estado Plurinacional de Bolivia como un estado parte será un enorme logro en este sentido; un verdadero hito en este proceso de integración regional que debemos seguir profundizando. Avanzar en la agenda interna del Mercosur no solamente sirve para fortalecer a nuestro bloque, sino que también es fundamental para afianzar nuestra posición en las negociaciones comerciales externas que estamos llevando adelante, como bien marco el Canciller uruguayo. No hay duda de ello.

El Mercosur exporta al mundo más de 120 mil millones de dólares en alimentos, para una demanda que tras la pandemia se muestra creciente. Frente a los desafíos que la pandemia ha generado en materia de crisis alimentaria en el mundo, el Mercosur tiene la oportunidad de jugar un rol importante, aumentando ya su muy alta productividad e impulsando un comercio agrícola más abierto. Debemos mejorar las condiciones que enfrentan nuestros productos para ingresar a los mercados externos, así como debemos abrirnos más al comercio internacional, preservando nuestras economías. Por supuesto, esto no puede implicar una apertura frívola y principista, de la misma forma que tampoco podemos pensar en cerrarnos al mundo de manera anacrónica, se trata de analizar el verdadero valor de cada acuerdo comercial y avanzar en aquellos casos en los que realmente podemos lograr una apertura de mercados externos. En ese contexto, propongo que reflexionemos sobre las consecuencias muy dolorosas que esta crisis ha infligido a nuestra estructura productiva. Es hora de continuar con la estrategia integradora, sin perder de vista que tenemos que reactivar nuestro tejido industrial y cuidar -como siempre digo- a los sectores más postergados. Se trata de alcanzar un equilibrio de derechos y obligaciones, de conseguir aperturas de mercados relevantes sin asumir cargas imposibles de cumplir. Esto nos exige inteligencia comercial y capacidad de coordinación para atender a cada uno de nuestros intereses nacionales. La negociación y firma de acuerdos comerciales sin atender a estas condiciones representa un riesgo. De los numerosos frentes negociadores del Mercosur, varios cumplen las condiciones que he mencionado, y debemos trabajar intensamente en ellos para alcanzar acuerdos, yendo de la mano con nuestro sector empresarial, con el sector privado, que es una pieza clave. También vemos que existen negociaciones que deben ser analizadas cuidadosamente para determinar su verdadera valía, buscando reciprocidad para culminar esos procesos. Argentina está plenamente involucrada con nuestra agenda de relaciones externas y tiene expectativas de que ciertos acuerdos significativos puedan finalmente cerrarse, se trata de firmar instrumentos realistas, posibles y que representen oportunidades concretas para mejorar nuestro perfil productivo y exportador, que ayuden a mejorar la competitividad sin afectar nuestro empleo. Dicho de otro modo: un desafío múltiple y que no se debe abordar desde una retórica binaria.

Permítanme también decirles que no alcanza sólo con pensar políticas comerciales y políticas industriales comunes, los invito a soñar con una estrategia de integración financiera común, que está ya presente en todos los acuerdos de integración global, que hoy están firmando los países en el mundo entero. Para conseguir una integración productiva complementaria, con más valor agregado, no alcanza con discutir solamente aranceles, tenemos que ser capaces de construir una acción común y solidaria en materia financiera, aprovechando las oportunidades que brinda un mundo de liquidez inédita y tasas de interés casi cero, inexistentes. Tenemos que capturar los excedentes globales de capital, incluyendo los de la propia región, para financiar las obras de infraestructura que necesitamos, pero también robustecer nuestra región de las contingencias externas y los shocks de volatilidad que cada tanto sufrimos, tenemos que ser capaces de integrar mejor nuestras bolsas de valores. Para mejorar la calidad del financiamiento del sector privado, necesitamos mercados de capitales de calidad que apalanquen la internacionalización empresarial con más y mejor trabajo. Tenemos que profundizar el uso de monedas locales para nuestro intercambio comercial, y repensar por, sobre todo, el rol de la banca regional para el desarrollo de infraestructura con proyectos bien costeados, bien planificados y que salgamos a ofrecer en conjunto al mundo entero. Nada de lo que estoy hablando es una quimera. Ya en 2008, con una crisis financiera planetaria inédita, fuimos capaces de trabajar codo a codo en la coordinación macroeconómica para mitigar la recesión mundial.

Queridos presidentes del Mercosur, queridos pueblos de América, no quiero terminar estas palabras sin agradecer nuevamente la muy valiosa expresión de fraternidad que ustedes expresan, por los legítimos reclamos de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Sándwich del Sur y Georgias del Sur, y los espacios marítimos circundantes.
Es una magnífica muestra de todo lo que nos une como horizonte común, no sólo del pasado sino del presente y del futuro. El creador de la genial definición de Patria Grande, don Manuel Ugarte, alguna vez señaló que “no hay obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países, que marchan por el mismo camino hacia el mismo ideal”. Si somos capaces de poner un oído en el corazón de nuestros pueblos y otro oído en el mandato histórico de este momento universal de cambio de paradigmas, no vamos a levantar muros allí donde hacen falta puentes, ni poner obstáculos burocráticos o de miope política allí donde hacen falta miradas grandes, almas solidarias, épicas de reconstrucción con humanidad y fraternidad. En 2021, como se ha dicho, vamos a cumplir con el Mercosur 30 años, inmejorable edad para combinar valentía con sabiduría, esperanzas con realismo, imaginación con pragmatismo. Yo cuento con ustedes, nuestros socios, las hermanas repúblicas del Mercosur. Cuento con ustedes para avanzar juntos en el gran pacto de solidaridad, que hoy expresan nuestros pueblos con un clamor de humanidad, que está herida. Nadie se salva solo. Empecemos por el Mercosur, que es nuestra casa común.

Muchas gracias.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el acto central del Día del Camionero, en la Sede de la Federación Nacional de Camioneros, CABA

Gracias a todos y todas por invitarme, y feliz día del Camionero y de las Camioneras porque veo mujeres, participando de este evento y me pone muy contento que así sea.

Algunas cosas para pensar en este día, y a partir de las cosas de las que ustedes hablaron. Miren que yo esté en el sindicato y que yo esté en los sindicatos con Axel, no debe llamar la atención de nadie, porque en política uno asume compromisos, y entre los compromisos que asume, asume el compromiso de qué derechos quiere representar, a quién quiere representar dentro de la sociedad. Y cuando hicimos el Frente de Todos con Cristina, con Axel, con Sergio, con Máximo, con Hugo, con Pablo, con todos los que formaron parte del Frente de Todos, nosotros tuvimos en claro que a quienes debíamos representar eran a los que peor estaban y a los que trabajan. Nosotros sabemos cuáles son los intereses que nosotros queremos representar, y nosotros tenemos muy en claro qué queremos representar a los intereses de los que la están pasando muy mal y han quedado sumidos en el pozo de la pobreza, y sabemos que con ellos tenemos un deber ético de sacarlos de ese lugar y volverlos al escenario de la sociedad productiva, y que tenemos una responsabilidad histórica que es representar los intereses de los trabajadores.

Yo hoy estoy acá como Presidente, pero no quiero dejar de ser nunca un compañero, nunca. Yo, antes que nada, soy un compañero, y quiero seguir siendo siempre un compañero. Y, por lo tanto, acá hay un compañero, Axel es un compañero, Cristina es una compañera. Estamos acá para ayudarlos, para ponernos de su lado, para ver de qué manera volvemos a reconstruir una Argentina que de verdad fue tierra arrasada el 10 de diciembre cuando llegamos, y esa Argentina estaba en terapia intensiva, sobre llovido mojado, en marzo se enfermó con la pandemia. Pero, en todo ese tiempo, ninguno de los que gobernamos dejamos de tener en cuenta a quienes nosotros estábamos representando. Nosotros estamos representando a quienes están más caídos y estamos representando a los que trabajan.

Y por eso nos preocupamos de lo que nos preocupamos, por eso nos preocupamos que los trabajadores formales puedan mantener su trabajo, y para eso hicimos el ATP, y por eso comprometimos al Estado a mantener el empleo formal. Y muchas de las empresas, donde ustedes trabajan, seguramente deben haber recibido el ATP. Y yo estoy muy feliz que eso haya pasado, porque la idea era que ninguna empresa cayera, para que el día que la pesadilla pasara todo volviera rápidamente a rencausarse en el trabajo. También pensamos en los trabajadores independientes, muchos monotributistas que estaban quedando afuera del sistema y para eso creamos el IFE, y con el IFE le dimos una pequeña ayuda. Y también pensamos en un montón de trabajadores de clase media, que son trabajadores independientes, autónomos, y para ellos fuimos en socorro con créditos muy baratos, créditos a tasa cero, que empiezan a pagar recién en enero del año entrante, que le dimos el dinero con un plazo de espera enorme.

Y en verdad todo lo hicimos por lo que dijo Axel, básicamente nosotros, como dijo Adolfo en su primer discurso, Adolfo Velázquez, “nosotros tenemos alma de peronistas, y para los peronistas no hay nada más importante que el trabajo y la producción”. Para nosotros lo importante es que alguien invierta, produzca, y por eso vía de trabajo, y con el trabajo dignifique la condición de ser humano que cada uno de nosotros tenemos. Si la pandemia nos puso a prueba de algo, es que nos puso a prueba de nuestras convicciones, y para nosotros en nuestras convicciones, primero está la vida de los argentinos, después está el trabajo y después está la producción. Y frente al dilema, que algunos quisieron plantearnos, nosotros no tuvimos ningún dilema: primero preservar la vida, segundo preservar el trabajo, tercero garantizar la producción. Y así lo hicimos. Y si la vida quiso hacernos pasar la prueba de peronistas, la aprobamos Axel, la aprobamos, aprobamos. No hemos claudicado en ninguno de los objetivos que teníamos el día que asumimos, sí tuvimos que adaptarnos a un escenario que no era el que esperábamos. Esperábamos otro escenario, pero el virus nos puso un escenario complejo, muy complejo, muy complejo. Como somos peronistas, y creemos en los que trabajan, y creemos en una comunidad organizada, pudimos verificar la importancia de la organización de quienes trabajan, una y otra vez.

En este punto, todos ustedes saben cuánto yo valoro y quiero a Hugo. Hugo es un gran dirigente gremial, nos hicimos amigos en año en que él ya era dirigente gremial y buscaba y peleaba por los derechos de sus representados, y yo era Jefe de Gabinete. Y la verdad es que no hubiéramos podido hacer lo que hicimos con Néstor, si Hugo no hubiera estado al frente de la CGT en aquellos años, pero no porque fue concesivo con nosotros, sino porque fue comprensivo de lo que le pasaba a la Argentina. Por eso. Y pudimos crecer, pudimos aumentar la producción, pudimos crear más de cuatro millones de empleos, y pudimos mejorar en términos reales el salario de los que trabajaban, con Hugo como un tábano exigiéndonos y nosotros con el compromiso que teníamos, que es el mismo compromiso que tenemos hoy, el mismo.

Porque cuando ustedes miran cuánto cayó en términos reales el salario en la Argentina, y lo comparan en los últimos tres años, en medio de la pandemia fue la menor caída en términos reales en los últimos tres años ¿Estoy contento con eso? No, yo hubiera querido que el salario en términos reales creciera, pero estamos en la pandemia. Lo irónico es que con nosotros cayó alrededor de un 2 por ciento en términos reales el salario real, pero en los años anteriores cayó el 4.5 y el 6 por ciento, cuando la pandemia no existía, y cuando lo que existía eran los pícaros que se llevaban los dólares afuera, que endeudaban a la Argentina, que no sabían cómo poner de pie una Argentina, que veían caer el consumo día tras día, que dejaron caer 25 mil pymes, son los mismos que ahora nos explican lo que debemos hacer.

Pero nosotros somos peronistas, y frente a la adversidad nos arremangamos, nos ponemos a trabajar y ponemos el pecho, y sacamos a relucir lo mejor que nos enseñaron Perón y Eva, que es la solidaridad. Esa solidaridad que muchos niegan, que muchos quieren que no exista, que muchos quieren hacerle creer a la gente que no tienen los sindicalistas argentinos. Pero por esa solidaridad, el sindicato de Camioneros, la Federación de Camioneros dio de comer a 3 millones de argentinos, cuando no era su obligación. Y por esa solidaridad se abrieron la puerta de los hospitales, de los sanatorios, de los camioneros en todo el país. Y por esa solidaridad allá en Jujuy, algo que estaba llamado a ser una escuela, se convirtió en un lugar para contener gente contagiada y darles una salida de tratamiento médico. Y por esa solidaridad, cuando la urgencia lo impuso, pudimos inaugurar aquí en la Ciudad de Buenos Aires, reinaugurar el Hospital Antártida. Reinaugurar porque yo nací en el sanatorio Antártida. Estuvo cerrado muchos años, estuvo en quiebra y un día Hugo se puso al frente, pero la verdad es que hizo falta una pandemia y la necesidad de que eso se ponga en marcha, para que se apruebe el funcionamiento de ese hospital, en un lugar estratégico de la Ciudad de Buenos Aires, porque es el centro geográfico de Buenos Aires, un lugar con muy fáciles accesos. Y allí sépanlo ustedes, porque por ahí están en el interior y no lo han vivido, pero tienen un sanatorio lujoso, como merecen los trabajadores, un sanatorio que tiene las instalaciones que tienen los mejores sanatorios privados de la Argentina, o mejores. Ahora, en ese sanatorio, que generosamente, cuando en el comiendo de la pandemia y nadie sabía lo que nos iba pasar, no sabíamos si íbamos a tener barbijos suficientes para taparnos la boca y la nariz, en ese contexto vino un día Hugo, lo llamó a Axel, me llamó a mí, y nos dijo “miren yo tengo todo esto listo, lo puedo terminar en seguida, no consigo que la Ciudad de Buenos Aires me lo autorice, pero si conseguimos que lo autorice está al servicio de la Provincia de Buenos Aires”, que en ese momento todos vislumbrábamos una situación dificilísima y lo pusimos en marcha. La ironía quiso que, en ese hospital de los camioneros, en ese sanatorio de los camioneros, la verdad es que no solamente se atendieran gente del Gran Buenos Aires, se atendieron muchos, me contó Axel. En ese sanatorio nació un hijo del COVID, porque nació el hijo de una madre enferma de COVID y hubo que enfrentar el parto de na madre enferma de COVID, que daba a luz a un hijo. En ese hospital se atendió a gente de Mar del Plata, en ese hospital se atendió gente de Santa Fe, en ese hospital se atendió gente del interior del país, que lo necesitaba y estuvo abierto para ellos.

Cuento esto porque esto que pasa con un hospital o un sanatorio de las obras sociales, ha pasado prácticamente con todos los sanatorios de las obras sociales. Y cuántos detractores uno encuentra en la Argentina contra el sistema sindical y contra el sistema de obras sociales. Bueno, sépanlo, sépanlo. Cuando hizo falta, los sindicatos se pusieron todos juntos, unidos, a trabajar con nosotros. Y un gremio como el Camionero nos dejó inaugurar un hospital maravilloso que queda en el centro geográfico de Buenos Aires, donde se atendieron porteños, bonaerenses, gente de Mar del Plata, gente de Santa Fe, gente de todos los lados donde lo requirieron, y a nadie se le pidió otra condición que no sea la de estar enfermos, a nadie.

Por eso, yo creo que ustedes hoy que celebran el Día del Camionero tiene que estar orgullosos del gremio que han sabido formar. Y mal que me critiquen, y mal que me protesten, tienen que estar orgullosos de los dirigentes que hicieron este gremio, tienen que estar orgullosos. Como dije el día que fui a la inauguración de ese sanatorio, y le dije a Pablo, y le dije a Facundo, y el dije a Gerónimo, tienen que estar orgullosos del padre que tienen porque fue él quien construyó todo esto, todo eso que ustedes cuentan se construyó con la política y la gestión de Hugo. Todos lo que ustedes cuentan, los hospitales que abrieron, las escuelas que abrieron, los campings que abrieron, las ollas populares que abrieron, todo eso es mérito de una gestión que lleva muchos años y que uno debe reconocer. Por eso, cuando Hugo me dijo, “¿podrás acompañarnos?”. Claro que quiero, no puedo, quiero, no es que quiero, debo acompañarlos, debo acompañarlos, debo estar solidariamente al lado de ustedes como solidariamente ustedes se pusieron al lado de cada argentino cuando lo necesitamos, que proteste quién proteste, que le guste a quién le guste, y que se enoje el que se enoje. Esto fue lo que fuimos. Y gracias a dios que pudimos contar con Hugo, con Pablo, con todos ustedes que pusieron todo el esfuerzo que pusieron para ayudarnos a pasar la peor de las pesadillas que la Argentina ha vivido, que es pelear contra un virus que no conocemos, que hasta el día de hoy no sabemos cómo matarlo y que hasta el día de hoy no sabemos cómo prevenirlo. Y si no hubiera sido por el esfuerzo solidario de todos ustedes, todo hubiera sido difícil.

Así que estoy acá como un compañero más, es lo que soy, lo que fui, lo que soy y lo que siempre seré. Y sepan que tienen en mí a un compañero comprometido, tan peronista como ustedes, tan convencido de que no quiere volver a la normalidad que conocimos, queremos construir otra normalidad con más Justicia, con más igualdad, con más equidad social, y que eso lo tenemos que hacer entre todos. Tan convencidos como un 17 de octubre que fuimos a una plaza a buscar un coronel, que sabíamos que iba a defender los intereses de los que menos tienen. Con la misma convicción hagamos otro país, la Argentina que nos merecemos depende de nosotros, no dudemos, hagámosla.

Muchas gracias por haberme invitado hoy. Muchas gracias. (APLAUSOS).

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, durante la entrega de Premios Houssay y Jorge Sábato y la distinción “Investigador e Investigadora de la Nación Argentina 2020”

Muchas gracias a todos y a todas por estar acá; es un día muy lindo. Primero felicitaciones a cada uno y cada una de las premiadas, felicitaciones porque es un logro de sus carreras, sin ninguna duda, pero también felicitaciones porque es un reconocimiento, de la comunidad científica, a lo que todos ustedes han sabido darnos, en este tiempo, que seguro es mucho, sin dudas es mucho en un tiempo, en donde el mundo necesita de la ciencia y la tecnología para poder crecer, para poder avanzar.

Se dieron premios, además, que llevan apellidos ilustres. Días atrás tuve la suerte, con el Rector de la Universidad de Buenos Aires y con Adolfo Pérez Esquivel de poner en funcionamiento la Casa de los Premios Nobel Argentinos. Bueno, uno de esos Premios Nobel le da nombre a mucho de los premios, que hoy se dieron aquí.

Y a mí me parece que es muy valioso, que hayamos repuesto este premio, que el año pasado, creo que no se habían entregado, pero me parece que es muy importante, porque creo que una de las cosas, que debemos hacer los argentinos es poner en valor la trascendencia de la investigación de la ciencia y la tecnología, ponerlo en valor, entender que vivimos en un mundo, donde los verdaderamente ricos no son los que tienen riquezas materiales, físicas, sino los que tienen la riqueza intelectual de poder desarrollar la ciencia y la tecnología, inclusive para explotar todas esas riquezas que el suelo nos da.

No son ricos los países que nadan en petróleo, ricos son los países que saben extraerlo; no son ricos los países que tienen las mejores tierras, ricos son los que saben aprovechar esas tierras, para que con el desarrollo tecnológico no solamente produzcamos más y de mejor modo esa tierra, sino también algo que fue una suerte de común denominador en todos los premiados, de hoy: hacerlo preservando el medioambiente, hacerlo preservando el cuidado ambiental, tan lastimado, en los últimos años. Con lo cual yo creo que tenemos por delante un desafío enorme como sociedad, que es volver a poner en valor la importancia de la ciencia y la tecnología; que todos los argentinos entendamos que allí donde se invierte y se desarrolla la ciencia y la tecnología no se gasta, se invierte, que allí se está sembrando riqueza del futuro, que aunque parezca ocasionalmente que se está gastando, en verdad, cada dinero que se pone ahí son semillas que se tiran para que crezcan ideas y mejor calidad para el desarrollo argentino.

Nosotros, desde el primer día, nos preocupamos porque eso ocurriera, porque sentimos que allí está nuestro futuro, y no solamente sentimos que en el desarrollo de la ciencia y la tecnología está nuestro futuro, sentimos que tenemos un capital humano maravilloso para poder desarrollar la ciencia y la tecnología; que tenemos una calidad en nuestros científicos, que somos en alguna medida la envidia del mundo, que no podemos desaprovecharlos. A mí me ha tocado por lo docencia, por la política, por mil motivos recorrer distintas universidades y donde voy hay un argentino que se destaca en esa universidad, y yo quiero que se destaquen en la Argentina, y quiero que dejen todo su esfuerzo en la Argentina, para el desarrollo argentino, y creo que una de las cosas que necesariamente debemos hacer para que eso ocurra es que compensemos adecuadamente el trabajo y el esfuerzo de los que hacen eso en nuestro país.

Así es que lo que me propuse el primer día de gobierno, que empezó por poner la ciencia y tecnología en el lugar donde corresponde, no dejarlo en un lugar dependiendo de un ministro sino darle lugar de Ministerio para que el Presidente directamente esté abocado al tema a través de su ministro. Siguió con otros esfuerzos, que fueron los esfuerzos que nos permitieron ir permanentemente mejorando el presupuesto a lo largo de este año, dando mejores condiciones de becas y dando más becas para que el CONICET siga avanzando, y mandando ahora la Ley de Ciencia que hemos mandado, y que nos propone que en el término de una década podamos triplicar la inversión en ciencia y tecnología. Y esto lo hice con la idea de que no sea el resultado perdido, la acción perdida de un presidente, sino que se convierta en una política de Estado, básicamente eso. Y por eso creo que todo lo que hagamos por promover el desarrollo científico y tecnológico en la Argentina será poco.
Tenemos que hacer lo que tenemos previsto y mucho más, porque eso claramente nos va a hacer diferentes, porque eso claramente nos va a permitir alcanzar el desarrollo que buscamos. Y porque estamos en un tiempo en donde no tenemos tiempo, tenemos que empezar a hacerlo ya.
Felicito a cada uno de los que fueron premiados, estoy seguro del merecimiento que han tenido, porque sus pares los han juzgado. Espero que sigan poniendo el mismo esfuerzo y el mismo empeño que los ha hecho merecedores de premio, porque la Argentina lo necesita, porque finalmente en esa Argentina que necesitamos es una Argentina abierta, integrada, una Argentina plural hace falta de todos. Ninguno de nosotros es prescindente en esta instancia. Así que los convoco a eso, a que de una vez y para siempre construyamos el país que merecemos. Gracias a todos y todas.

Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de inauguración de la Casa de los Premios Nobel Latinoamericanos, en San Telmo, CABA.

Muchas gracias a todos y todas por estar acá, gracias Rector por invitarme; gracias Adolfo por tanta generosidad: aquel discurso de Adolfo, es un discurso imborrable, que todos los argentinos deberíamos escuchar cotidianamente, habla de lo qué es Adolfo, de su permanente entrega, de su generosidad, su enorme humildad. He saludado a los nietos, no sé quiénes son sus hijos, pero – de verdad – tienen que tener un orgullo enorme del padre y del abuelo, que tienen, porque tienen sus genes, o sea que tienen también una responsabilidad enorme.

La verdad es que es una idea increíble, de generosidad, que además esta casa, que es tan emblemática para todos se convierta en el lugar donde homenajeemos a los que fueron Premios Nobel, de Argentina, que son personas que nos llenan de orgullo; alguno tengo el gusto de conocerlo y de quererlo; a otros no los conocí, pero los admiré. Todos pasaron por nuestra universidad y es causa de orgullo para todos nosotros.

Y de verdad, me parece que en cada uno de ellos, hay un modelo a seguir, un modelo de vocación científica, en Milstein, en Leloir, en Houssay; un modelo de dedicación al derecho, a la búsqueda de la paz, de la igualdad, en el caso de Adolfo, en el caso de Saavedra Lamas, dos Premios Nobel de la Paz, pero además es muy importante, que esta casa sea la que contenga la historia de los Premios Nobel, porque no es cualquier casa. Recién, me contaba Adolfo que está fue la casa de la resistencia, aquí funcionó el SERPAJ, acá estaba Adolfo combatiendo y pidiendo por la libertad, pidiendo por los derechos, de los que padecían en la dictadura, de los perseguidos, de los buscados, de los maltratados por la dictadura.

Pero además, Adolfo nunca cesó en esa lucha, porque la lucha de Adolfo – como bien dijo, hoy – va mucho más allá, es la reivindicación del ser humano, devolverles a todos y a todas la dignidad, que el ser humano merece, esas palabras que por ahí pasan ligeras y son tan tremendas, tan importantes, no preocuparse por el asistencialismo, sino devolverle dignidad al ser humano, devolverle la dignidad, que por su condición humana tiene. Eso lo hizo Adolfo, en un momento muy difícil de nuestra Patria, en un momento muy complejo, muy complicado y me mostró, arriba, la sala donde hacía sus huelgas de hambre, reclamando pacíficamente por los derechos conculcados.

Una de las alegrías que habré tenido, el día que me muera, es haberte conocido, Adolfo, de verdad; haber conocido tu generosidad; haber conocido tu hombría de bien, haber conocido algo que descubrí, tu capacidad artística enorme, ese Mahatma Gandi, que está a la entrada, es una obra escultórica, una escultura de Adolfo y arriba hay un cuadro maravilloso, con los Jinetes del Apocalipsis, que habla también del alma, porque los artistas – en esas obras- sacan su alma y la comparten con nosotros.

Así que estoy feliz de estar aquí, ya me comprometí con el Rector, que vamos a ponerle un ascensor para que el movimiento sea más fácil y te prometo que vamos a poner unos aires acondicionados, para que – en el verano – se disfrute del todo. Y a los que son familiares, de nuestros otros queridos Premios Nobel ayúdennos a llenar esta casa de la riqueza, que ellos representan; ellos son modelos para todos nosotros, pasa el tiempo y siguen siendo nuestro orgullo. Así que les pido ayúdennos a eso.

Y gracias, de verdad, Adolfo, por tanta generosidad, hoy que además es el Día de la Democracia y es el Día de los Derechos Humanos. Gracias, de corazón; gracias a todos y todas. (APLAUSOS)

Anuncio y conferencia de prensa del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, y el Ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, en la Sala de Conferencias, Casa Rosada

PRESIDENTE.- Buen día a todos y todas, un gusto tenerlos.

¿A qué hemos venido? Hemos venido a informarles que en el día de ayer hemos subscripto el contrato con el Fondo Soberano de la Federación Rusa, que nos garantiza la provisión de vacunas rusas para la Argentina. Este es el tercer contrato que la Argentina firma: el primero fue con AstraZeneca y Universidad de Oxford, el segundo fue con COVAX que es una dependencia, una organización creada por la Naciones Unidas y el tercero es precisamente el que hemos firmado con el Fondo Soberano de la Federación Rusa.

¿Qué dice ese contrato? Ese contrato lo que dice es que vamos a poder contar con las dosis suficientes para vacunar entre enero y febrero a diez millones de argentinos y argentinas. Los tiempos de entrega se estiman que vamos a tener primera remesa de alrededor de 300 mil dosis antes, de 600 mil dosis perdón, para vacunar a 300 mil personas antes de fin de año, que durante enero tendremos alrededor de dosis suficientes para vacunar a 5 millones de personas, y que en febrero se completará el resto de las dosis necesarias para poder alcanzar la vacunación de las 10 millones de personas que estamos previendo.

El contrato tiene además algo más, que para nosotros es muy importante, tiene una preferencia en favor de Argentina para poder acceder a las dosis necesarias para vacunas a 5 millones de personas más, durante el mes de marzo. Es decir que la Argentina podría durante el mes de enero hacer uso de esa preferencia y contar en marzo con diez millones de dosis más, para vacunar a 5 millones de argentinos más, durante el mes de marzo ¿Por qué hicimos esta prevención? Por si el resto de las vacunas, con las que también tenemos contratos, atrasan su llegada al país. Para nosotros esto es muy importante, está claro que tenemos que organizar toda la logística de envío a la Argentina, es una logística complicada. Estamos hablando de muchas dosis que tienen que venir de la otra punta del mundo y estamos organizando también todo lo necesario para que la vacuna tenga la definitiva aprobación de nuestro órgano de control, que es el ANMAT. A ese fin están viajando la semana que viene funcionarios del Gobierno nacional y funcionarios de la ANMAT, precisamente, para poder in situ verificar todas las dudas que tengan que sacarse, respecto de las condiciones de producción y de la calidad de la vacuna, que nosotros estamos muy convencidos que es muy importante lo que hemos logrado y con lo que podemos contar.

Quiero hacer especial hincapié mi gratitud al Fondo Soberano ruso por la forma diligente y rápida con la que pudo negociar con nosotros este acuerdo, que vuelvo a repetir es muy importante para la Argentina, nos permite estar accediendo a la vacuna al mismo tiempo que al mundo central. Quiero especialmente agradecerle al presiente Putin, porque personalmente se ocupó de ayudar a que esto ocurra. Y lo que quiere es hacer un llamado a la reflexión a todos los argentinos, que es que entendamos que estas vacunas que estamos recibiendo nos va a permitir vacunar a las personas en riesgo antes que nadie. Es decir, personal de la salud, personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, docentes, mayores de 60 años, y personas entre 18 y 60 años que tienen enfermedades prevalentes, que son un total de alrededor de 13 millones de personas.

Ahora, bien, lo que tenemos que entender es que la vacuna no ha resuelto a la pandemia, y que la pandemia persiste, que la pandemia esta entre nosotros y hay que prestar particular atención a lo que está pasando en países vecinos y lo que está pasando en Europa. Y si bien nosotros confiamos que la segunda ola va a poder llegar como llego en Europa en el otoño, no hemos resuelto el problema. Por lo tanto, toda esa distención social que nosotros vemos, nosotros pedimos por favor un llamado a la reflexión de todos porque, en el mientras tanto, el virus sigue circulando y el riesgo sigue potenciándose y muy lejos estamos de haber resuelto ese problema. Es cierto, con la vacuna vamos a darle inmunidad a los que más riesgo tienen. Si tenemos en cuenta que la edad mediana de fallecimiento está en 74 años, está claro que vamos a ayudar a que toda esa gente no corra riesgo de enfermarse y morir, pero en el mientras tanto tenemos que tener presente que hay que seguir cuidándose, ¿de acuerdo?

Para nosotros es una gran noticia la de la vacuna, es un paso muy importante, la vacunación tampoco estamos previendo que termine en marzo, en marzo la vacunación seguirá con otras vacunas que tenemos compradas. La de AstraZeneca y Oxford si es que finalmente se pone en marcha la producción y la de COVAX que es esa bolsa que ha creado Naciones Unidas, donde todos precompramos la vacuna, para que el día que las vacunas la tengan, la distribuyan entre los países que la compramos. Poder contar con un contrato que ya nos dice con exactitud en qué plazo las vacunas podrán llegar a la Argentina, es para nosotros un gran avance y es una gran tranquilidad. Y es algo por lo que el Gobierno Nacional ha trabajado mucho para garantizarnos que, en el verano, podamos darle la vacuna a los que más lo necesitan, minimizar las condiciones de letalidad de la enfermedad, y bueno, y poder dar un paso importante en favor de la inmunidad de rebaño de la que tanto se habla, porque tendríamos ahí una cuarta parte de la Argentina ya vacunada específicamente, pero esto no quiere decir que el problema lo hemos resuelto. Por eso, llamo la atención de todos, les pido a todos extremar los cuidados, les pido a todos no sentirse liberados de la pandemia, porque todavía eso no lo hemos logrado.

Ginés, ¿agregás algo?

GONZÁLEZ GARCÍA.- No, Presidente. Nada. Creo que estamos trabajando intensamente, obviamente el desafío siempre es de la fábrica (salto de audio) de las personas, y ese desafío no es simple, como bien decía el Presidente. Primero, tiene un enorme desafío de logística en vacunas, que como bien saben tienen temperaturas de conservación inusuales para lo que es la red. Desde el lugar de carga del avión que la trae, hasta la distribución de todo el país, hasta llegar a los vacunatorios. Ese programa lo estamos haciendo hace bastante tiempo con todas las provincias. En este momento, por ejemplo, hay funcionarios del Ministerio de Salud en todas las provincias argentinas, que están trabajando junto con las autoridades locales y los técnicos locales en la programación de la vacunación. Nunca en la historia hubo una vacunación tan masiva y tan amplia. Es decir, piensen ustedes que nosotros por año de todas las vacunas suministramos 40 millones, y ésta sola van a ser 60 millones en el primer semestre. Con lo cual, se dan cuenta que es un desafío, logístico, operativo, de programación y de vacunación en sí mismo, verdaderamente de una magnitud no conocida. Así que estamos trabajando muy fuertemente en eso y creo que también estamos ganado tiempo. De la misma manera que, como bien decía el Presidente, toda la fase que tiene que ser aprobada de emergencia, la única vacuna que se ha aprobado en el mundo con aprobación de emergencia es la que hizo el Reino Unido hace pocos días. Yo creo que esta semana, o antes de este mes, va a haber varias de ese tipo. Y nosotros vamos a trabajar mejorando los tiempos que lleva esto, con este equipo técnico que está yendo directamente a Rusia, y a su vez también naturalmente trabajando intensamente para tener la disponibilidad cuanto antes, pero reafirmo lo que bien decía el Presidente. En realidad, esto no pasó, yo creo que seguimos bajando, estamos muy contentos, pero somos el único país del Cono Sur, por lo menos de lo periférico, que está trabajando, todos los demás está en riesgo creciente en estos días, pleno verano. Con lo cual, la idea de que esto se resolvió no está ni por el clima, no porque todavía no hay vacuna. Y aun cuando esté la vacuna, hasta que logremos los niveles de inmunidad necesarios en una población para que se disminuya la circulación del virus, van a pasar varios meses. Entonces, vamos a disminuir al principio la mortalidad, con esto que decía de las prioridades, pero no vamos a disminuir la dispersión del virus. Eso significa que tenemos que seguir con el comportamiento. Así que, en este sentido, reafirmo un poco lo que decía el Presidente, lo que es la preocupación y la ocupación de todo el Gobierno.

PERIODISTA.- Primero quisiera pedir algunas precisiones en cuanto al anuncio que hicieron, en relación a la vacuna rusa, el Presidente dijo que va a venir de lugares lejanos, es decir, se va a producir en Rusia, se va a producir en otros países, no queda claro exactamente cuál es el lugar de producción. Digo, para dar seguridad a la población de que efectivamente va a llegar en estos tiempos que está anunciando. Por otro lado, quisiera preguntar sobre Pfizer, esto quiere decir que no se va a hacer un contrato con la empresa Pfizer. Gracias.

GONZÁLEZ GARCÍA.- La primera pregunta: Obviamente hay incertidumbre en todo el mundo y hoy hay un cuello de botella fuerte en producción. Pfizer anunció que está disminuida a la mitad lo que creía que iba a producir en este año. Entonces, todo esto es un mecanismo casi diario que estamos pasando. Como nosotros hemos tenido el resguardo de conversar con varios proveedores, porque no es todos los que inclusive nombró el Presidente, nosotros estamos conversando con los chinos desde hace mucho tiempo, con la vacuna de Sinopharm, estamos con Sinovac que es otra china, también conversando con el Instituto Butantan. Es decir, tenemos un amplio margen. Con respecto a Pfizer, nosotros hemos pedido a Pfizer con la condicionalidad de que estuviera primero, porque sino el precio de Pfizer era muy distinto a otros precios. Con lo cual, naturalmente era la prioridad y por eso pedimos vacunas para diciembre, enero y febrero. Al principio Pfizer dijo que tenía posibilidades de entregarnos algunas dosis en diciembre y el resto de los 3 millones, que estamos conversando, entre enero y febrero. Lamentablemente. pese a que nos pidieron resguardo con una ley que sacó el Congreso argentino, todavía no hemos podido firmar el contrato. Como consecuencia no sabemos bien de qué es, pero ellos dicen que la casa matriz, que esto y que lo otro. Seguimos conversando, pero realmente no hemos podido firmar el contrato, pese a la enorme voluntad del Gobierno argentino. No se olviden que Pfizer fue la primera que recibió el propio Presidente cuando hizo el ensayo clínico, el ensayo clínico ya terminó en la Argentina, 6 mil voluntarios. Y claramente, vuelvo a decir, por un lado, tengo la sospecha, pero no puedo confirmarlo, porque no me lo han dicho así, que hay un problema de disponibilidad. Por lo cual, no se animan a firmar un contrato que tenía que ver con una temporalidad. Agrego a lo que dijo el Presidente que el único oferente que ofreció seguridad, y no solo seguridad del punto de vista nominal sino contractual, con respecto a la entrega, es el oferente ruso, porque si no entrega en esos términos, no se concreta el contrato. La vacuna se produce en muchos lugares, se transfiere tecnología, también está buscando transferir tecnología, tengo entendido la empresa rusa, pero no se ha concretado todavía. Las primeras tengo entendido que van a venir desde Rusia, pero la producción en escala como casi todo se hace en Asia; va a ser, según nos dijeron, Corea o la India.

PRESIDENTE.- Rusia ha propuesto como bien dice varios lugares de producción, uno es Corea, otro es India, otro es Bangladesh. No sabemos exactamente de dónde nos van a proveer las vacunas de origen ruso y eso es lo que estamos, el compromiso lo ha tomado el oferente y ellos nos dirán dónde tenemos que ir a buscar las vacunas.

PERIODISTA.- Presidente, una vez cumplida la primera etapa de vacunación con esta cantidad de dosis que van a venir, ¿cuándo se estaría cumpliendo para el resto de la población, no los grupos de riesgo y lo que usted acaba de mencionar? Y al ministro Ginés, si van a hacer alguna campaña o algo para la gente, que todavía no está segura de darse la vacuna, desconfía, o directamente pertenece a algún movimiento anti vacunas.

PRESIDENTE.- Nosotros en verdad lo que intentamos es que se vacunen todos los argentinos que tengan que vacunarse, por eso nosotros -les explicaba recién Ginés- hemos firmado otros contratos y estamos también tratando de avanzar con otros oferentes, para los días posteriores a marzo. La idea es que vamos a tener, porque la impresión que la comunidad científica tiene es que el mundo va a tener que convivir con este virus muchos años. Y por lo tanto, me imagino que debe ser algo parecido a lo que se vive con la vacuna de la gripe que anualmente hay que darse la dosis, para poder evitarla. Entonces, nosotros vamos a tener, después de marzo, un calendario de vacunación que va a seguir para todos los que quieran vacunarse y con el que queremos darle inmunidad a la mayor cantidad de argentinos posibles. Para eso están las vacunas de AstraZeneca, para eso están las vacunas de COVAX, para eso están las posibles vacunas chinas y eventualmente más vacunas rusas; para eso están.
Yo quiero decirle que nosotros hemos analizado mucho la vacuna rusa, acá en la Argentina hay algunos siembran muchas dudas sobre la calidad científica rusa, pero el instituto en donde la vacuna se desarrolló es un instituto que tiene varios premios nobeles en su planta de científicos. Y yo, para sacarle la duda a todos, cuando esa vacuna este aquí el primero que se va a dar la vacuna soy yo, porque no tengo ninguna duda de la calidad de la vacuna. Eso, claramente, lo vamos a hacer inmediatamente después que la ANMAT dé el acuerdo pertinente, ¿no? Porque ahí hay que respetar las normas de seguridad argentinas en esta materia, pero no tengo ninguna duda de su calidad.

PERIODISTA.- (inaudible)

PRESIDENTE.- Sí, por eso dije que voy a vacunarme antes que antes que nadie para que nadie tenga miedo.

GONZÁLEZ GARCÍA.- Yo el segundo, eso iba a decir. Nada, lo que dijo el Presidente. Con respecto a la campaña que dice usted, la campaña va a ser, la seguridad de la vacuna la va a dar un poco la propia evolución. Nosotros vamos a hacer un sistema de fármaco vigilancia sobre cada vacunado, que se hace en el primer año, como todo producto nuevo tiene que hacerse y estamos preparado en ANMAT eso. Y la campaña tiene que hacerse, que va a estar mucho más enfatizada, trabajando justamente con el cuidado de cada uno de nosotros. Eso es mejor vacuna que la vacuna, en estos primeros meses, ¿no?

PERIODISTA.- Quería preguntarle al Ministro, entiendo que la vacuna rusa viene dos tipos de formulaciones, si se van a adquirir las dos y si la distribución va a ser federal. Y Presidente, bueno, no puedo dejar pasar la fecha de hoy, quería preguntarle algún balance de este primer año de gestión. Muchas gracias.

GONZÁLEZ GARCÍA.- Sí, la vacuna rusa, como todas las vacunas que estamos trabajando, tiene dos dosis, y las dosis tienen un intervalo entre 21 y 28 días, con cual es doble desafío. Nosotros hemos comprado 10 millones de dosis, o sea 20 millones de vacunas de frasco digamos, pero son 10 millones de personas cubiertas. Eso es el volumen y creo que con eso contesto lo que me contestó usted, ¿no? Es un detalle medio técnico, pero se lo cuento. Hay un tipo de vacuna, la rusa, la de Astra, que utilizan un vector y que utilizan un virus como vector. Es decir, es como, por ejemplo, un vector es como el mosquito para el dengue. Este virus transporta la proteína que genera el anticuerpo. Ese vector, en la vacuna rusa, es de un virus humano y que son dos virus distintos. Supuestamente, esto le da mayor capacidad y cobertura. Pero, de todas maneras, vuelvo a decir, como bien decía el Presidente, todo esto es un proceso que lleva tiempo y que nosotros no empezó ahora, desde principio de noviembre que la vacuna rusa está enviando información, Astra está desde principio de octubre enviando información. Porque como la información se va produciendo, secuencialmente la van enviando casi en tiempo real, cada uno de lo que hacen la fase 3, la fase de experiencia clínica. Así que ya estamos trabajando, más todo el acopio que significa las cosas que técnicamente acelerando, porque obviamente es una variable fundamental en el sentido que lo que queremos es disminuir la mortalidad como primer objetivo. Y para eso, la vacuna fundamentalmente pronta es fundamental.

PRESIDENTE.- La vacuna, solo para agregar, es una vacuna que se da en dos dosis que hasta aquí muestra un alto nivel de efectividad, superior al 90 por ciento. Solo la primera dosis es la que otorga la mayor cantidad de anticuerpos y eso ya está bastante verificado científicamente. La primera dosis se da y la segunda dosis debe darse a partir del 21, o sea no quiere decir que debe darse exactamente el día 21 sino que del día 21 en adelante se puede dar en cualquier momento, y tampoco hay como un tiempo límite, porque en verdad lo que hace la segunda dosis es sumar más anticuerpos, como dijo bien Ginés, a través de otro vector, para potenciar lo que ya ha desarrollado el primer vector de la primera dosis ¿De acuerdo? Yo creo que hemos hecho un trabajo inusual en la política, lo inusual es haber gobernado lo desconocido. Hoy a la mañana hablaba con Axel y hablaba de esa idea. La experiencia de otros nos ha servido de poco porque nadie nos ha tenido que enfrentar el desafío, aquello que no conoce, de no saber dónde lo van a atacar, dónde va a complicársele la idea de gestión. Sabiendo que veníamos además de un escenario particularmente ruinoso, donde la salud pública había quedado absolutamente desamparada. En marzo, cambiaron todos nuestros objetivos, pero cambiaron en el sentido que tuvieron que priorizar otras cosas. Nuestros objetivos fueron, son y seguirán siendo los mismos: producir y dar trabajo, y antes que nada socorrer a los que peor están. Si no hubiéramos hecho todo lo que hicimos en este año, dice la Universidad Católica, la indigencia en la Argentina no sería del 10 por ciento, sería del 27 por ciento, y la pobreza no sería del 44 por ciento sino que sería diez puntos más. Y ese fue el resultado de la acción de un Gobierno que no se hizo el distraído frente a las necesidades, que millones de argentinos estaban viviendo. Hemos podido con todo eso volver a poner medianamente en orden una economía absolutamente desquiciada por la deuda, y hemos podido en ese contexto llevar adelante algo de lo que el mundo se asombra, que es haber logrado un acuerdo con acreedores particularmente ventajoso para Argentina. Yo quiero creer que hoy, irónicamente, 10 de diciembre, ayer firmó Ginés el contrato con la federación rusa, que hoy justamente cuando cumplimos un año estamos poniendo un punto de inflexión con la vacuna. Y ese punto de inflexión nos va a empezar a permitir ver de qué modo encaramos el futuro de otra manera, sabiendo que de algún modo empezamos a controlar el riesgo de la pandemia. Y la ironía es que ocurra el 10 de diciembre, exactamente un año después. Me parece que tenemos todas las oportunidades, el año que viene, para hacer las cosas bien entre todos, unidos y poder sacar adelante al país, y sacar a los que más necesitan del estado de postración en el que están, que es a mi juicio lo que más debe preocuparnos. Tenemos una enorme ventaja para aquellos que hablan del ajuste, el año que viene la Argentina se liberó de pagar 12.500 millones de dólares de intereses, y esos recursos podremos volcarlos a la producción, al trabajo y a atender a los que la están pasando peor. Con lo cual, yo siento que con mucho esfuerzo hemos hecho un trabajo muy grande, que lo pudimos hacer porque millones de argentinos nos acompañaron, más allá de algunos que no lo hicieron, y que para adelante tenemos toda la posibilidad de empezar a cambiar la realidad. Como siempre digo, yo quiero empezar a construir otra normalidad no la normalidad en la que vivíamos, la normalidad en la que vivíamos un día apareció un virus y nos dejó en evidencia que no teníamos ni Ministerio de Salud, ni sanatorios, ni respiradores, ni terapistas. Yo no quiero volver a esa realidad, quiero otra realidad, y es a lo que invitó a los argentinos a que empecemos a construir otra normalidad, esa normalidad que está en evidencia bastante anormal era.

PERIODISTA.- Continuando con esto del balance, usted tuvo tomando examen universitario, ¿no? Por un lado, preguntarle que nota se pone a este primer año de Gobierno. Y por otro lado, no podemos dejar de preguntarle en época de balance, ayer hubo un balance de la Vicepresidente, y habló de la Justicia, ¿comparte la visión de la Justicia de la Vicepresidenta?, habló de extorsión, habló de persecución que sigue hasta estos días ¿Qué visión tiene de esto?

PRESIDENTE.- Yo ayer estuve tomando exámenes, pero en verdad los que tiene que poner la nota son los ciudadanos no yo, yo no me voy auto calificar. Lo que creo es que lo que dijo ayer Cristina es un llamado de atención para todos, porque la Justicia, lo vengo diciendo hace muchos años, no está funcionando bien en Argentina, no está funcionando bien, y no se trata de preservar los derechos de alguien que eventualmente esté sometido a la Justicia. El planteo que hizo Cristina ayer es muchísimo más profundo, y yo debo confesar que comparto mucho de lo que ella ha planteado ahí, porque es una mira objetiva de lo que está pasando en Argentina en la Justicia, que no logramos resolver porque también la Justicia tiene una lógica corporativa que la hace impermeable a cualquier posibilidad de cambio, y eso hay que cambiarlo, porque esto así no está funcionando, está claro que no está funcionando. Pero, vuelvo a repetirle, no hablemos del caso de alguien en particular. Días atrás vi que un juicio, el juicio por Río Tercero, veintitantos años después lo llevaron a juicio oral, ¿eso es que la Justicia funcioné bien? Yo no quisiera preguntarles los juicios de los trabajadores que tienen un juicio en la justicia laboral por despidos o los juicios por daños y perjuicios en la justicia civil, o los juicios que demanda años por quiebras de empresas en el foro comercial, no quiero detenerme en eso. la Justicia realmente tiene que, en algún momento, aceptar que debemos ocuparnos de la Justicia. El Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, los poderes políticos en estos años de democracia muchas veces no revisamos y muchas veces cambiamos cosas, muchas veces. Creo que el Poder Judicial sería muy bueno que esa vocación corporativa la use para mejorarse, para mejorarse, porque está funcionando mal, definitivamente. Y con esto no es ningún acto de intromisión en la Justicia, porque los jueces son parte de la Republica, y como parte de la Republica están sometidos a la crítica pública. Y es muy obvio que el sistema judicial en Argentina está funcionando mal, definitivamente.

PERIODISTA.- (INAUDIBLE)

PRESIDENTE.- Bueno, yo estoy tratando de que por lo menos empecemos por la primera, ¿no? que la Cámara de Diputados se digne a aprobar la Reforma en el Fuero Federal que es algo que le sirve a muchos, porque cuando ustedes van a Rosario y le hablan de los problemas de narcotráfico que hay en Rosario y la carencia de fiscales y de más jueces federales, y de Cámaras que resuelvan rápidamente las cosas, estamos hablando de esa misma Justicia Federal. En el interior del país no todo la Justicia Federal, el único problema que tiene la Justicia Federal no es únicamente la corrupción de un funcionario, entienden cuestiones de todos los casos de delitos de crímenes organizados pasan por la Justica Federal. Y eso debemos nosotros resolverlo, eso está funcionando mal y es uno de los problemas más severos que tenemos. Por eso es que yo también en este punto quiero llamar la atención de todos, porque me canse de leer que la Comisión que habíamos hecho de juristas, que voy a recibir ahora era una comisión sin nada académicos, jueces. Cada uno opinó lo que quiere, ustedes leen las conclusiones y se da cuenta que cada uno opinó lo que a su leal saber y entender era lo mejor. Y la verdad es un trabajo maravilloso que han ofrecido, maravilloso. La verdad lo que yo quiero es tener una Justicia que funcione con jueces dignos, es todo lo que quiero.

PERIODISTA.- Consultarle en este sentido, ¿Cómo se puede hacer para que funcione correctamente la Justicia entonces en Argentina? Y vinculado respecto a la vacuna, ha mencionado usted recién que no ha pasado todavía el problema, que el virus sigue circulando. Se vienen las fiestas, se viene el verano, ¿va a ver alguna restricción para circular, para evitar que los argentinos se muevan en el territorio y circule así el virus? Gracias.

PRESIDENTE.- Empiezo por el final. En el mundo entero hay un serio problema para restringir la circulación de la gente, porque obviamente vivimos un año muy singular donde la gente estaba agobiada de las limitaciones, y este problema pasa en todos lados en el mundo, en todas las latitudes. Por eso a uno le queda solo tratar de convencer y de llamar la atención individual sobre el riesgo que se corre. Me parece que vamos a tener que funcionar con esa lógica, pero que es muy importante que entiendan el riesgo que se corre, porque no está nada resuelto todavía. Y respecto a la Justicia, me parece que es un tema que debemos encarar en conjunto, yo mandé al Congreso el tema para que el Congreso lo debata, no para que lo frenen. El Senado lo trató, salió rápidamente, llegó a Diputados y hace meses que está parado, y en verdad lo que necesitamos es lo que los diputados lo debatan. Sí hay algo que tiene la oposición para proponer, para corregir que lo digan, que lo propongan y lo corregimos. Tenemos que empezar a trabajar en conjunto porque esta Justicia así no le sirve a nadie, realmente no le sirve a nadie, realmente.

PERIODISTA.- La pregunta tiene que ver con lo que estaban anunciando, respecto a por qué todavía no llegó a documentación de la vacuna a la ANMAT y también respecto al plan de logísticas, si van tal vez a utilizar o pedir ayuda del sector privado para su distribución.

PRESIDENTE.- No, yo quiero aclarar que llegó la documentación y que ya hace tiempo que está llegando documentación, y hace tiempo que estamos en contacto con Rusia,. Como dijo Ginés, eso lo están haciendo todos, ese trámite lo está haciendo AstraZeneca, lo está haciendo Pfizer, lo están haciendo todos. Lo que nosotros hicimos, y vamos hacer ahora, es que técnicos del ANMAT puedan ir in situ, y ver exactamente todo el desarrollo de la investigación, ver dónde se produce, cómo se produce. Lo que la ANMAT tiene que saber, yo soy un abogado, por ahí vos estás en mejores condiciones que yo, pero lo que técnicamente se debe saber para poder aprobar una vacuna. Y está claro Rusia tiene sus propias reglas de funcionamiento y de aprobación para este tipo de productos, que no coinciden exactamente con las de occidente. Y entonces bueno, lo que intentamos de ver cómo compatibilizamos, no es que hagan menos o hagan más, tienen otras lógicas, pero la información está, hay que ir a buscarla, hay que verificarla y lo que la ANMAT debe darnos es certeza de que lo que estamos comprando es la calidad que pueden los argentinos recibir. Pero eso de la información ya está recibiéndose desde hace tiempo, ¿ok?

PERIODISTA.- (INAUDIBLE) hablaban recién de 600 mil dosis que van a ser de 300 mil vacunaciones, ¿van a ser en Buenos Aires nada más o en todo el país?

Presidente.- No, no, nosotros lo vamos a distribuir en todo el país y lo vamos a hacer seguramente en proporciones a la cantidad de habitantes de cada lugar, pero todos van a recibir lo que tengan que recibir. No, no. Miren con lo que creo en la Argentina federal, nunca dejaría al interior desamparados. Muchas gracias a todos y todas. Gracias.