“Hoy lo central es la memoria y mantener en pie la exigencia de la búsqueda de la verdad y la justicia”

El presidente Alberto Fernández señaló esta noche que “hoy lo central es la memoria, lo central es mantener en pie la exigencia de la búsqueda de la verdad y la justicia”, al participar del homenaje a las 12 personas secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre de 1977 por la dictadura cívico militar, que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz, entre ellas las primeras referentes de la Madres de Plaza de Mayo y dos monjas francesas, que 44 años después todavía están desparecidas.

“Acá no hubo dos demonios; hubo un terrorismo de Estado que se llevó la vida de miles y miles de argentinos y argentinas”, enfatizó el Jefe de Estado, quien agregó que “las Madres que se reunían en esta Iglesia están muy vivas en la memoria de todos nosotros, en el corazón y en nuestras almas. Y por la lucha que emprendieron todos los que hoy no están, todos lo que sufrieron esos años de terrorismo de Estado. Lo digo para los que sólo hablan de recordar a las víctimas del terrorismo”.

Durante la ceremonia que tuvo lugar en la esquina de Estados Unidos y Urquiza, frente al Solar de la Memoria del templo ubicado en el barrio porteño de San Cristóbal, bajo el lema “Pisamos las calles nuevamente para recuperar la Patria Igualitaria, Libre y Soberana por la que lucharon nuestras y nuestros 30.000. Memoria, Verdad y Justicia”, acompañaron al Presidente los ministros del Interior, Eduardo de Pedro; de Defensa, Jorge Taiana; y de Cultura, Tristán Bauer; los secretarios General de la Presidencia, Julio Vitobello, y de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti; el procurador del Tesoro, Carlos Zannini; los diputados nacionales Eduardo Valdés y Leandro Santoro, y otras autoridades.

Fernández destacó que “seguimos reclamando que en la Argentina haya justicia, seguimos reclamando una justicia mejor. Vamos a seguir peleando por eso, aun cuando a veces la justicia se corporativiza y hace todo lo necesario para ponerse enfrente de los que sólo pedimos verdad y justicia, que es lo que deberían garantizarnos los jueces argentinos”.

En ese sentido, manifestó: “Quiero decirles que voy a estar siempre trabajando al lado de los que están injustamente presos, pero quiero decirles también que el sistema institucional argentino no pone en mis manos la suerte de todos ellos, pero eso no me quita a mí la responsabilidad de seguir reclamando por ellos”.

“Este es un homenaje que la Argentina le debe a cada víctima del terrorismo de Estado”, insistió Fernández, quien dijo que “siempre estuve parado en el mismo lugar reclamando lo mismo que hoy están reclamando acá”.

Previamente, en el acto se pasó un video de las Madres de Plaza de Mayo con testimonios de varias de ellas sobre los ideales de la generación de sus hijos, grabado con la colaboración del Ministerio de Cultura de la Nación, e hizo uso de la palabra la histórica activista Taty Almeida.

También estuvo presente la titular de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Angela “Lita” Paolín de Boitano y Alba Lanzillotto, de Abuelas de Plaza de Mayo, entre otros representantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos, que leyeron un documento.

Además, fueron distinguidos por “su trayectoria de lucha y promoción de los derechos humanos” Milagro Sala, quien participó de manera virtual desde Jujuy; Susana Reyes, Franco Mársico y Esteban Mango.

La Iglesia de la Santa Cruz fue un espacio de encuentro de las familias de desaparecidos en el que la comunidad eclesiástica coordinaba acciones para denunciar lo que ocurría en la Argentina en esa época y que la dictadura se encargaba de esconder o falsear ante el resto del mundo.

Durante aquellos tres días de 1977, grupos de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) secuestraron a quienes se reunían allí, en cuya planificación fue vital el represor Alfredo Astiz, quien con anterioridad logró infiltrarse en los encuentros al hacerse pasar, bajo la identidad falsa de “Gustavo Niño”, como hermano de un desaparecido, para posteriormente marcar con un beso y así “entregar” a las víctimas.

Los conocidos como “los 12 de la Santa Cruz” fueron: las integrantes de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor (fundadora de la agrupación), Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco; las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet; los militantes Angela Auad, Gabriel Horane, Raquel Bulit y Patricia Oviedo; y Remo Berardo, Horacio Elbert y José Fondevila.

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