Mensaje del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, desde la Casa Rosada

Buenas noches a todos y a todas: la primera vez que les hablé de la pandemia dije que mi prioridad era cuidar la salud de los argentinos y de las argentinas. Algunos creyeron que las medidas que impulsaba eran exageradas, pero la experiencia demostró que era necesario ganar tiempo para evitar que se sature el sistema de salud y así poder salvar vidas.

La pandemia se ha hecho mucho más larga de lo que todos esperábamos; quienes fuimos elegidos para gobernar tenemos la obligación de saber que esta situación crítica afecta a toda la sociedad, a todos los argentinos y todas las argentinas, al igual que a todos los habitantes del planeta, todos padecemos la pandemia. Conozco muy bien las consecuencias económicas y sociales que ella depara; soy muy consciente del efecto que provoca en la salud, también de las dificultades para encontrarnos con nuestros afectos. Sé muy bien del trabajo solidario de quienes cuidan a las personas mayores; sé del compromiso, del empeño por acompañar a los niños y las niñas a quienes les ha tocado atravesar mucho tiempo de su infancia, en este contexto tan difícil. Todas nuestras actividades se han visto afectadas.

Tengo muy presente el esfuerzo que todo esto genera, sé que – en algún momento muchos – sentimos cansancio de las limitaciones y algunos hasta hartazgo de la pandemia.

Un año después quiero contarles cuál es la situación, cuáles son las dificultades y cómo debemos abordarla. El mundo va a tener que convivir con la pandemia; también nosotros aprendimos a convivir y a producir con el COVID; aprendimos a educar con cuidados; aprendimos a cumplir los protocolos en todo tipo de establecimientos; aprendimos a cuidarnos en todo tipo de actividad deportiva, culturales, en encuentros familiares. Mi mayor preocupación sigue siendo la salud, salvar vidas y cuidar la recuperación económica. Trabajamos para que esa recuperación empiece a sentirse en la vida de la gente.

Cuando vemos la situación epidemiológica, de la Argentina, y vemos lo que sucede, en la región es evidente que tenemos importantes desafíos. Hay tres problemas muy importantes: el primero, es que en muchos países, con la llegada de otoño, en incluso antes, se inició una segunda ola y en muchos casos con niveles de contagios y fallecimientos muy elevados. El segundo problema es que el COVID ha tenido mutaciones y nuevas variantes, algunas de las cuales son mucho más contagiosas y con severa letalidad. El tercer problema es que hay escasez global de vacunas: sólo 18 países han recibido el 88 por ciento de las vacunas, que se han distribuido hasta ahora. La gran mayoría de los países está en un gran desierto con pocas vacunas o sin ningún acceso a ellas. Además, hay un retraso global en la entrega de vacunas; hay problemas de producción, logísticos, de insumos ante una complejidad absolutamente excepcional.

Cada país firma contratos para la compra de vacunas, si analizamos cuánto recibió – hasta ahora – cada uno del total que compró surge un dato realmente impactante: sólo 15 países recibieron – hasta ahora – más del 10 por ciento de las vacunas que compraron. Esta es la realidad del mundo del 2021: la escasez, la desigualdad y la demora de las vacunas.

Hoy, conversé con los 24 Gobernadores y Gobernadoras, analizamos la situación, cambiamos ideas y consensuamos medidas. Para afrontar el otoño y el invierno tenemos un plan que incluye dos dimensiones: vacunación y cuidados.

El año pasado nos cuidamos para ganar tiempo para fortalecer el sistema de salud; supimos conseguir un incremento del 47 por ciento de las camas de terapia intensiva; incorporamos 3.300 respiradores; hicimos 12 hospitales modulares. Fue por ese tiempo y ese trabajo colectivo que no se saturó el sistema de salud. Fue por eso, que cada persona que lo necesitó, pudo acceder a la atención sanitaria.

Este año tenemos que cuidarnos, mientras avanza el Plan de Vacunación más importante, que nuestra historia recuerda. Por eso, una vez más, los invito a trabajar unidos, sin importar las diferencias políticas ni sociales, queremos el cuidado colectivo y la vacunación. Trabajamos – de manera coordinada – con las 24 jurisdicciones y con toda la sociedad argentina.

Para prevenir y reducir todo lo posible el impacto de la segunda ola, les pido que todos y todas respetemos las principales medidas de prevención: dos metros de distancia, uso del barbijo, higiene de manos, mantener los ambientes ventilados y realizar actividades al aire libre.

Quiero que sepan que las nuevas variantes del virus hacen riesgoso viajar. Está totalmente desaconsejado viajar al exterior; quienes lo hagan – al regresar – deberán aislarse y someterse a cuidados estrictos.

Las fronteras continuarán cerradas para turistas extranjeros como lo están desde el 24 de diciembre último. Los argentinos y argentinas hemos aprendido a cuidarnos, ahora que llega el otoño tenemos que reforzar esos cuidados porque cuanto más lo hagamos habrá menos contagios y menos fallecidos. Donde no hay cuidado colectivo cualquier sistema de salud puede desbordar. Todo este cuidado colectivo es clave mientras logramos que lleguen las cantidades de vacunas que necesitamos. En el desierto global de vacunas nosotros ponemos toda nuestra energía, la capacidad financiera del Estado y su logística en comprar nuevas dosis. Organizamos que sean trasladadas y distribuidas a cada ciudad, a cada barrio, a cada pueblo, a los lugares más remotos del país, mi objetivo es que la vacuna llegue lo antes que sea posible a cada uno y a cada uno.
Queremos que se puedan vacunar todos los habitantes del país, el Estado Nacional compra, recibe y distribuye a las provincias en forma proporcional a la cantidad de habitantes. ¿Esto se está cumpliendo bien? Sí. ¿Estamos acelerando la cantidad de personas vacunadas por semana? Sí. ¿Está resultando todo tal cual esperábamos? No. Es no porque hay dilación global en la producción de vacunas.

Nosotros hemos firmado contratos para adquirir más de 65 millones de dosis, y seguiremos firmando nuevos contratos. Al igual que sucede en todo el mundo, las vacunas que habíamos adquirido lamentablemente están demorando más tiempo en llegar, nuestros proveedores han tenido dificultades para escalar la producción y no han podido entregar en el tiempo que habían previsto. La verdad es que incluso los países más ricos han tenido negociaciones y tensiones con los proveedores. Hasta hoy llegaron al país cuatro millones de dosis, tan solo un seis por ciento de las dosis que hemos contratado. Trabajamos con firmeza para vacunar a todos y a todas. Cerca de tres millones de dosis se han aplicado a argentinas y a argentinos. La semana pasada se vacunaron 723.000 personas en todo el país, 100.000 personas por día. La Argentina tiene la capacidad de vacunar 4.500.000 de personas por mes pero aún no contamos con las dosis suficientes. Aunque el problema de escases global continúa, llegarán nuevas dosis en los próximos días, trabajamos de modo incansable para adquirir todas las dosis necesarias y somos muy optimistas en que vamos a lograrlo.
Detrás de cada persona vacunada les puedo asegurar que hubo mucha pero mucha gente trabajando silenciosamente para hacer la compra, la distribución, garantizar la cadena de frío, hacer la aplicación adecuada y registrar a cada persona vacunada. Para que eso suceda es imprescindible un Estado presente.
Nuestra voluntad política ha sido acompañada por enorme compromiso de los trabadores de la salud, todos conocemos ya a una persona que ha recibido por lo menos una dosis. Cada día que pasa hay más argentinos y más argentinas que ponen el brazo con emoción y satisfacción: eso nos causa una enorme alegría.
También seguiremos fortaleciendo el Sistema de Salud, mientras desde el Estado avanzamos con estos objetivos, necesito pedirle a toda la sociedad un enorme compromiso para cuidarnos, necesitamos mucha previsión y mucha responsabilidad individual y colectiva.

La pandemia no terminó, debemos extremar los recaudos para que el COVID no nos vuelva a aislar. Si toda la sociedad se cuida, vamos a lograr que le impacto de la segunda ola sea lo menos dañino posible. Trabajamos para sostener las actividades sociales y económicas. Nuestro enorme agradecimiento a todo el personal de Salud y a todos y todas quienes trabajan en el cuidado colectivo.
Quiero reiterar todo mi afecto y solidaridad para quienes han perdido un ser querido, tenemos que saber que cuando hayamos avanzando en la vacunación estaremos empezando a controlar la pandemia, solo entonces podremos mirar hacia atrás y podremos recordar estos momentos desafiantes que hoy vivimos. Cuando eso suceda, habremos aprendido de este tiempo y la sociedad argentina podrá estar orgullosa de sobreponerse a estos enormes desafíos. No voy a ceder en mi empeño. Voy a seguir cuidando a todos y a todas las argentinas, voy a poner todo de mí, todo mi esfuerzo para avanzar semana a semana con la vacunación. Voy a trabajar con ustedes, unidas y unidos por un país mejor. Buenas noches.

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