Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, durante la conferencia de prensa conjunta con su par de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), desde el Palacio Nacional de México

PRESIDENTE.- Muy bien. Buenos días a todas y a todos, primero quiero darles las gracias por la generosidad de mí querido amigo el Presidente de México, Don Andrés Manuel López Obrador, alguien a quien respeto sinceramente por sus valores políticos y por el enorme esfuerzo que hace por recuperar un México que – al tiempo que a él le tocó asumir la Presidencia – estaba en situaciones difíciles.

Con Andrés Manuel hablamos por primera vez cuando yo era un Presidente electo y decidí viajar, como primer destino, a este México hermoso, con la idea de – definitivamente – unir lazos, profundizar el vínculo y de una vez por todas que Argentina y México, que tienen tantas cosas en común, enfrenten un futuro mucho más unidos de lo que ha sido hasta aquí.

Para los argentinos México no es cualquier país, es el país que albergó a las víctimas de la dictadura, entre otras cosas, así como albergó a muchos otros perseguidos en el mundo, les dio cobijo, les dio seguridad.

Cuando todavía no había asumido la Presidencia, con la complacencia de la OEA, en Bolivia ocurrió un golpe de Estado, y allí muchos bolivianos vieron peligrar sus vidas. Entre ellos nuestro querido amigo el ex presidente Evo Morales. Y yo no era Presidente de la Argentina y me costó mucho poder ayudarlo porque, además tenía un Gobierno en el país, que no tenía vocación de hacerlo. Y, entonces, llame a Marcelo Ebrard y le expliqué, y Marcelo inmediatamente le planteó el problema al Presidente e inmediatamente dispusieron de un avión que rescatara a Evo Morales de las garras de sus asesinos. Y si Evo hoy está vivo es – en gran medida – por lo que aquel día decidió el Presidente de México, Don Andrés Manuel López Obrador.

Digo esto porque la historia de los exiliados y de los refugiados, en México, para mí tiene mucho que ver y me han marcado a fuego en mí amor por México. Desde mi maestro en el Derecho Penal, mi querido Esteban Righi, que vivió aquí todos los años de la dictadura y aquí trabajo en la Procuraduría, y aquí le abrieron las puertas de la UNAM, y aquí se desarrolló como el extraordinario catedrático que fue, hasta Evo Morales, todos ejemplos de lo que México es capaz de hacer por la humanidad y por la vida de los perseguidos. Así que para mí es muy reconfortante estar aquí, en este México, y en este México, déjeme decirlo así, de Andrés Manuel López Obrador, que – a la vista del mundo – es otro México.

Yo no soy un diplomático, soy un político. Hace un tiempo atrás a un presidente, aún responsable europeo, de una potencia europea, que me preguntó cómo veía la situación del continente, me preguntó puntualmente por México y le dije: “definitivamente, por fin México tiene un Presidente como merecen los mexicanos”. Por primera vez México en muchos años tiene un Presidente con valores morales y éticos como merecen los mexicanos. Yo con esos valores y con esa prédica de Andrés Manuel me siento absolutamente identificado. Y siento que es el deber de Andrés Manuel y mío profundizar los lazos de Argentina mucho más allá de que México aparezca cada vez que los argentinos deben exiliarse.

Yo quiero que mi país no haya más exiliados, argentinos que deban irse por persecuciones políticas, pero la verdad es que siempre estaremos agradecidos a México por cómo abrió las puertas a esos argentinos. Pero Argentina y México tienen un futuro y tienen un futuro en Latinoamérica. Y Latinoamérica tiene un futuro y ese futuro pasa por la unidad de los esfuerzos. Con lo cual, yo le agradezco toda la generosidad, las palabras de Andrés Manuel, pero que México y Argentina estén unidos es un deber que tenemos; que Argentina y México encaren un futuro común y que esto ayude a la América Latina es una obligación que tenemos. Desde el país más norteño de América latina hasta el país austral de la América latina tenemos que ser capaces de trazar un eje que una a todo el continente; ese es el deber que tenemos con Andrés Manuel.

Empezamos con una experiencia grata, la de producir una vacuna que los latinoamericanos necesitan para terminar con esta pandemia espantosa, y lo estamos haciendo. Ya el laboratorio argentino ha mandado – como bien dijo en Canciller – 12 millones del principio activo para desarrollar la vacuna y – como bien también dijo el Presidente – a partir de abril, ese maravilloso laboratorio, que conocí ayer, con tecnología de última generación, vamos a poder hacer realidad ese objetivo que nos propusimos.

Y, en ese sentido, yo quiero acompañar la gestión de México en favor de la universalización de la vacuna y quiero acompañar las quejas de México por las formas en que las vacunas se han acaparado, en una decena de países, en desmedro de muchos otros.

Escuchaba recién la exposición del Canciller y lo escuchaba decir y mostrar cuáles eran todos los contratos, que se habían firmado recién y que se están incumpliendo, por distintos motivos, pero incumpliendo. No es más ni menos lo que le esta pasando a Argentina. Nosotros estamos igual que México tratando de sortear esa falta de vacunas recurriendo a todas las ofertas que en el mundo, se dan ofertas que además tienen que tener la seriedad adecuada, tienen que tener la aprobación de la autoridad sanitaria y haber desarrollado las tres fases necesarias para garantizar la calidad de una vacuna. Y así como lo hace México, también nosotros desarrollamos contratos con AstraZeneca; desarrollamos contrato con Covax; desarrollamos contratos con Sinopharm y desarrollamos contratos con el Instituto Gamaleya y con el Fondo Soberano de Rusia.

Y tenemos que hacer el máximo esfuerzo para que a la mayor velocidad posible toda nuestra Latinoamérica este vacunada, fundamentalmente, los que están en riesgo por su salud o por sus enfermedades prevalentes. Eso nos convoca y eso debemos seguir trabajando juntos.

Así que en este día – que me comentaba el Presidente – que los días martes lo dedican al tema de la salud, le quiero dar gracias al Presidente por dejarme participar de sus “mañaneras”, que ya son un hito en América latina y también agradecerle al Presidente la enorme generosidad de déjame participar del Bicentenario de la Proclamación de Iguala que fue el momento exacto en que empezó el proceso de independentista, en este querido México, un México que es un ejemplo para muchos de nosotros por historia y por presente.

Muchas gracias, señor Presidente.

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