Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de entrega de viviendas para familias de las provincias de Misiones, Mendoza, La Rioja, Santiago del Estero y Buenos Aires, en el Predio Procrear de San Antonio de Areco

Muchas gracias, gracias a todos y a todas, gracias a todos y a todas, gracias a todos y a todas. Gracias San Antonio de Areco, gracias Intendente por recibirnos con tanto afecto. Gracias Paco, por invitarnos a tu tierra. Y yo los quiero a ustedes, los quiero mucho. Gracias al Gobernador de Mendoza, al Gobernador de La Rioja, al Gobernador de Santiago del Estero, al Gobernador de Misiones, gracias Axel por estar aquí.

Creo que es un día importante, es un día importante, porque cuando llegamos al Gobierno nos encontramos con 11 mil viviendas de este tipo, virtualmente a punto de ser terminadas, inexplicablemente no concluidas nunca, dejaron de construirlas en el año 2015 cuando llegaron al Gobierno y por razones que uno no logra entender, no logra entender, no sabe si son razones ideológicas, cuestiones políticas, inoperancias, maldad, pero lo cierto es que así están muchas de ahora. Así como vemos estas muchas obras quedaron paradas y hay 11 mil viviendas como estas que los argentinos están esperando que terminemos rápidamente, para empezar a entregar. Esas obras en muchos casos son obras que se desarrollaron a través del Procrear, pero también hay obras que el Estado nacional tomó por su cuenta en provincias donde se les hace más difícil acceder a un crédito y poder pagar un crédito. Es el caso de La Rioja y el caso de Santiago del Estero, donde estamos inaugurando obras que el Estado nacional con recursos propios hizo para los riojanos y para los santiagueños.

Y denme un permisito que es mandarle un abrazo muy grandote a mi querido amigo Quintela, al Intendente de Chilecito, que me hace feliz que allá en Chilecito estén esas casas hechas, porque ben decían todos ellos, que para mí son un recuerdo permanente, allí en Chilecito nació mi padre. Feliz de que Chilecito tenga esas casas, muy feliz. Mi padre, además, como buen riojano, quería pasar el verano a La Rioja, y nos condenaba a calores terrible, pero uno a pesar de todo eso disfrutó del Río Miranda, de ver el Famatina nevado, de Samay Huasi, de todo lo lindo que tiene Chilecito y toda La Rioja.

Por eso, celebro que allí donde los argentinos no pueden llegar, porque no tienen crédito, y no pueden acceder a un crédito, y no pueden pagarlo, supo estar el Estado, porque esas obras también se empezaron antes del 2015 y también quedaron abandonadas durante cuatro años. Y la verdad es que esto que uno cuenta es lo que se repite en cada obra que reinicia, o en cada lugar que pisa, es lo que pasa con la obra pública, es lo que me pasó en San Juan cuando fui a visitar la vez pasada la creación de un dique a 1.600 metros de altura para aprovechar la poca agua con la que cuenta San Juan, obras que se empezaron y quedaron abandonada durante cuatro años. Y en esos cuatro años, ¿qué paso? Tomamos deuda una y otra vez, los pícaros compraron dólares una y otra vez, se lo llevaron fuera del país una y otra vez, y otra vez tenemos que llegar nosotros a poner orden a todo eso. (APLAUSOS)

Cuando uno habla de estas cosas, la verdad que no quiere echar culpas, no quiere revisar, no tiene ganas de andas estrujando el pasado, mucho menos de generar diferencias. El Intendente no es de mi partido y lo abrazo y lo acompaño en todo lo que pueda, porque él está gobernando San Antonio Areco. No estamos sembrando grietas, ni mucho menos. Lo único que queremos es cerrarla pero lo que queremos es que aprendamos, que nos demos cuenta, porque detrás de cada obra inconclusa, de cada casa inconclusa, hay también una lógica que subyacen quien gobierna. Yo no estoy en paz sabiendo que hay miles de casas por terminar, porque pienso en los miles de argentinos que están sin una casa donde vivir, y no estoy en paz con mi conciencia y quiero que eso se termine cuanto antes, y cuanto antes entreguemos, y cuanto antes nos pongamos a construir más casas, porque hacen falta. Y este tipo de casas, porque no es darle un techo a la gente, es darle un lugar digno donde vivir, donde sus hijos puedan crecer, lugares seguros. Entre y visité una de las casas con Axel, con Fernanda, con el Intendente, con todos, y estos lugares son lugares vivibles, no son soluciones de emergencia, son lugares dignos, son lugares lindos, es grato asomarse a los balcones y disfrutar de las casas esta. Y es eso lo que tenemos que hacer porque hay millones de argentinos que aún esperan un auxilio del Estado, para poder acceder a la casa propia. Y tener un techo hoy en día es parte de la condición humana, es un derecho que hace en esencia la condición humana, simplemente, simplemente.

Así que hoy estoy muy feliz, muy feliz, porque en Mendoza hay mendocinos allí en Maipú que están entrando a sus casas, mi saludo grande al Gobernador, un beso grande a Anabel, un abrazo enorme mi querido compañero intendente de Maipú, mis respetos y mi saludo a la Senadora nacional. Allá en Santiago del Estero hay santiagueños que están entrando a sus casas con un trabajo enorme, que hace ese Gobernador y amigo querido Gerardo Zamora, y que juntos podemos trabajar para lograr estos objetivos. Ya hablé de La Rioja y de Chilecito, y de todo lo que se entraña. Y hay también misioneros que hoy entran a sus casas y pueden disfrutar del resultado de la ayuda y del apoyo del Estado. Y nada de eso me avergüenza, a mí que el Estado vaya en auxilio de los que producen y de los que trabajan no me avergüenza. A mí lo que me avergüenza es que el Estado le dé vía libre a los pícaros para especular, para romper el trabajo, para destruir el crecimiento y para especular y ganar esos solos. Eso sí me da vergüenza.

Ayer escuchaba decir alguien “el Jefe de Gabinete dijo diecinueve veces macrista”, yo no me ofendo que me llamen peronista, llámenme toda la vida peronista que para mí es un orgullo. Así que lo que creo es que debemos, más que nunca, unirnos. Ayer lo comentaba en Entre Ríos, somos una generación que ha vivido algo que ninguna otra generación ha vivido, se llama pandemia, nuestros abuelos, nuestros padres no nos enseñaron de qué se trataba. Y tenemos que experimentar sobre la marcha, ver cómo crecer, cómo avanzar, y a nosotros no nos ha detenido nada. Sabíamos, sabemos y nadie nos va a hacer cambiar de opinión, que lo primero que tenemos que cuidar es la salud de los argentinos. Y vamos a seguir trabajando codo a codo en el peor momento que es este, donde la pandemia empezó a aflojar un poco en el Área Metropolitana de Buenos Aires y se empezó a meter en el Interior del país, y allí es donde uno se da cuenta también cómo la infraestructura se fue olvidando en el interior del país, porque no se hicieron hospitales, porque faltan terapistas, porque faltan enfermeros y enfermeras. Eso es lo que pasa cuando el Estado se ausenta. Pero nosotros, frente a esta crisis, hacemos lo que solo sabemos hacer, nos arremangamos, nos ponemos de pie y vamos con mucha fuerza a pelear con lo que nos toca. Y lo que nos toca ahora es poner de pie a la Argentina, reconstruirla de una vez y para siempre. Y en todo caso no olvidar, nunca más olvidar, que no todo es lo mismo, que hay algunos que llegamos al Gobierno para hacer felices a la gente y que creemos que este es un país, la Argentina, que no tiene un país central y periferias, es una Argentina, y que todos los argentinos en cualquier latitud tienen el mismo derecho. Y los que creemos eso nunca pensamos que en la Argentina sobran argentinos, y los que creemos eso hacemos políticas para abrazar y amparar a todos los argentinos y a todas las argentinas, y los que creemos eso, en esta hora, vinimos para cuidar la salud de los argentinos, y vamos a poner de pie a la Argentina con más producción y con más trabajo, esa será nuestra victoria, compañeros.

Gracias San Antonio de Areco, gracias querido Intendente. Los abrazo y lo mejor para todos. Gracias. (APLAUSOS)

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