Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de homenaje al ex presidente Néstor Kirchner, a los 10 años de su fallecimiento, desde el Centro Cultural Kirchner, en CABA.

Muy bien, muchas gracias a todos y todas: es el discurso más difícil que me ha tocado, quiero serles sincero. Hoy es un día especial para todos nosotros, porque – evidentemente – el destino existe y alguien quiso, que el 27 de octubre, del año pasado, ganáramos las elecciones y volvamos a poner, en la Casa de Gobierno, un presidente, una vicepresidenta, funcionarios preocupados por los que peor están, por darles derechos a los que no los tienen y ponerles voz a los que les cuesta expresarse.

Y coincidió que, celebrando un año, de esa elección, se cumplan 10 de que Néstor nos dejó, nos dejó físicamente, y para mí no es fácil – créanmelo – no es fácil porque en mi vida hubo un antes y un después de Néstor, tan simple como eso. Lo dije, el otro día, cuando presenté el libro, que el “Topo” hizo y hubo un antes y un después, porque me di cuenta que había otra forma de hacer política, con Néstor, y que todo eso que dijeron – quienes aparecieron en ese vídeo – esa épica, esa fuerza, ese coraje, ese animarse a enfrentar a todos es algo no usual, en la política y yo lo vi en Néstor.

Recordaba, en un vídeo, que hoy está en Twitter, cómo fueron aquellos primeros días, donde virtualmente estábamos casi en Siberia, éramos muy poquitos los que acompañábamos a Néstor; me acuerdo de Oscar, me acuerdo del “Chino”, estaba Cristina obviamente, éramos muy pocos, los que creíamos en la osadía de pensar que había llegado el momento de hacer otra cosa en la política argentina y de animarse a hacer eso que después fue título de un libro, que yo escribí, en homenaje a Néstor, a ser políticamente incorrecto. Néstor – en esencia – fue eso, fue un Presidente que se animó a ser lo que las entrañas de la tierra reclamaban y lo que la política consideraba difícil de hacer y tuvo el coraje de hacerlo. Por eso, cuando uno revisa los logros de Néstor son como infinitos, porque hizo cosas, que muchos creíamos imposible de hacer, desde poner una Corte Suprema digna, al frente del Poder Judicial, hasta terminar con la libertad de los genocidas, hasta trabajar por el derecho de los hijos, cuyos padres desaparecieron; de abrazarse con Estela, con “Tati”, con Hebe, con luchadoras eternas de los derechos humanos en las peores épocas de la Argentina y darles el lugar, que ellas merecía. Como les digo yo siempre, se lo digo cada vez que las veo: “la Casa de Gobierno es de ustedes, ustedes entran cuando tienen que entrar porque ellas nos enseñaron lo que es el coraje, cuando el miedo te hace presa. Y Néstor las abrazó y les abrió las puertas y después Cristina. Y yo hoy veo con orgullo, que en mi Gabinete, lo tengo a Wado, lo tengo a Horacio, lo tengo a Juan, la tengo a Victoria, la tengo a Fernanda, eso son los hijos, de la generación de Néstor.

Todos ellos abrazaron loa política porque lo vieron a Néstor, lo vi ahí al Cuervo, otro “hijo” de Néstor. Néstor fue capaz de devolverle a toda una generación a toda una generación de argentinos la idea de que la política tenía sentido, y que la política era el camino, y que convocó –si me permiten el término- a los más sufrientes, a los que perdieron a sus padres por la política. Y hoy yo tengo la alegría de hacerlos subir al poder a esa generación, ya Cristina lo empezó, vamos a ser justos.

Hoy estamos poniendo a Néstor en el lugar que merece, cuando Ernesto Samper me contó que Néstor había dejado su lugar en el UNASUR y había terminado olvidado en un depósito, lo llamé a Julio Vitobello y le dije ocuparte Julio eso no puede ser, ocúpate de que vuelva Néstor al lugar que se merece. Y después empezamos a pensar cuál era el mejor lugar para Néstor, y le preguntamos a Cristina, porque sentimos que este Centro Cultural, que a diferencia de Cristina yo lo vi nacer cuando trajeron los primeros proyectos los arquitectos de lo que había que hacer en el Centro Cultural. Acabábamos de recuperar el correo y teníamos que ver que hacíamos con este edificio maravilloso, que es un palacio increíble, y Néstor lo soñó como lo que es hoy, como un Centro Cultural, es el Centro Cultural más grande que tiene América Latina. Y yo sentí que este lugar majestuoso, donde como bien cuenta Cristina, Néstor siempre lo recordaba recordando a su padre, el tesorero del Correo en Río Gallegos, este era el lugar en el que Néstor tenía que estar, y que cada uno que entre por esa puerta a disfrutar de este maravilloso Centro Cultural y de los espectáculos, las conferencias, de toda la belleza que este Centro Cultural brinda, podía ver acá al hombre que tuvo la idea de construir esto y que además fue el Presidente que cambió la historia en la Argentina.

Así como digo que el destino existe, y no sé por qué tuve que ganar las elecciones un 27 de octubre, a veces pienso que sí pasó porque alguien escribe el destino, y alguien quiso que un 27 de octubre yo gane las elecciones con Cristina y con todos ustedes. Y en todo caso lo que siento es que mi deber es venir a terminar con la tarea que quiso Néstor y que siguió Cristina, y así lo voy a hacer, y así lo vamos a hacer y cada una de las promesas que hicimos en campaña las voy a cumplir, y vamos a poner de pie como Néstor me enseñó a poner de pie a la Argentina en el año 2003. Y créanme que cada vez que tengo que tomar una decisión en algún lugar mío me pregunto, ¿y cómo haría Néstor? Y lo único que le pido a la vida es que Néstor me acompañe siempre.

Gracias Néstor, de corazón. (APLAUSOS)

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