Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de promulgación de la Ley de Movilidad Jubilatoria, Complejo de Chapadmalal, partido General Pueyrredón, provincia de Buenos Aires.

Buen día a todos y todas y gracias a todos y todas por estar acá: gracias Fernanda por esta maravillosa idea, que se gestó aquí, en tu querida Mar del Plata, hermosa Mar del Plata, “el lugar más lindo de la Argentina”, suele decir Fernanda. Y alguna razón le cabe, porque c cuando uno mira este mar azul, la verdad, que se le llena de paz el alma.

Yo estoy muy contento de empezar este año 2021, y estoy muy contento, que el Decreto, número 1, sea para los jubilados. Cuando yo asumí – allá por diciembre del año 2019 – le dije a todos los argentinos que yo tenía una prioridad, mi prioridad era prestarle más atención a los que más lo necesitaban, que no es poca cosa. Esa fue una consigna que me sostuvo, durante todo este año de pandemia, decir. “primero, los últimos” es tanto como decir: “vamos a ocuparnos, antes que nada, de los que peor están”. Y la realidad es que, en diciembre de 2019, entre los que peor estaban se encontraban los jubilados, que venía de tener una caída, en sus ingresos reales, del orden del 20 por ciento, con una fórmula jubilatoria, que sirvió, en su momento, para sacarle plata los jubilados y que después nadie podía cumplir.

Y en verdad para nosotros el problema que pasa en los jubilados, la realidad que atraviesan los jubilados para nosotros es un problema a resolver, para nosotros es un problema muy presente. Nosotros no creemos que ningún jubilado esté muy bien con los ingresos que recibe, no lo creemos, creemos que tenemos que mejorarle esos ingresos y tenemos que ayudarles a que sus ingresos rindan al máximo, porque se trata de gente, que aportó toda su vida, para llegar a la madurez y tener la tranquilidad de poder vivir sin sobresaltos. Y en verdad uno sabe que los jubilados no viven sin sobresaltos y que a muchos les cuesta; lo menos que podemos hacer es darle algunos mínimos de garantía, por ejemplo, la garantía de la movilidad de sus ingresos. Esto que también explicó Fernanda, que acabamos de ordenar su publicación, para mañana, en el Boletín Oficial para que ya rija en la Argentina y de ese modo ir permitiendo que también tenga algún grado de previsión en sus ingresos.

La verdad es que no inventamos nada, miramos en la historia reciente cuál fue la mejor fórmula para actualizar los ingresos de los jubilados y esa mejor fórmula la volvimos a poner en práctica. Los que se quejan que no sostuvimos la fórmula, que impusieron en la gestión anterior a la nuestra, son los mismos que hicieron caer el 20 por ciento del ingreso real de los jubilados y la fórmula – que estamos imponiendo en términos reales – hizo crecer el 20 por ciento de los jubilados. Pero además, tanto nos preocupan los jubilados, que no sólo volvimos a poner en práctica esa mejor fórmula, sino que decidimos que se aplique trimestralmente, para que con mayor velocidad los jubilados vean mejorar sus ingresos. (APLAUSOS). Y esto es, sin duda, un esfuerzo fiscal importante, pero el esfuerzo fiscal importante que hacemos lo realizamos porque estamos convencidos que el Estado debe estar allí presente para reparar las inequidades que se han generado y esta es una de ellas.

Por eso, yo terminé el año 2020, con alguna tranquilidad, la tranquilidad de que mi palabra la he cumplido, que cuando dije que los jubilados no iban a perder más, frente a la inflación, lo cumplí; y cuando dije que los jubilados no iban a pagar más los remedios que pagaban para poder atenderse, para poder atender su salud lo he cumplido. (APLAUSOS). Después que cada uno escriba lo que se le dé la gana, esto empíricamente lo sabe cada jubilado y cada jubilada, saben que no estoy mintiendo. Por delante nos queda mucho, en un escenario todavía muy complejo porque – como bien decía Axel – tuvimos la buena idea de ocuparnos tempranamente en conseguir vacunas para los argentinos, pero aún así la pandemia no ha terminado, la pandemia sigue asolando a la Patria. Y esto es algo que todos los argentinos debemos tener muy presente, pasaron las fiestas, empieza el período de verano y todos nos distendemos y en el acto de distensión el riesgo y el peligro aumentan. Estamos en una ciudad – la maravillosa Mar del Plata – donde los casos crecen de un modo más que preocupante y hablo de Mar del Plata, pero me tome que en la costa deben ser casos parecidos, porque allí estamos todos en la celebración del verano, de aprovechar un poco el Sol, se habrán dado cuenta – por mi cara – que ayer aproveché bastante el Sol y leyéndolo a Saborido, ese libro maravilloso del conurbano, estuve dos horas leyendo el libro, que me lo devoré y mientras leía mucho el Sol hizo lo suyo, y bienvenido sea porque me hacía falta un poco el Sol, obviamente, porque estaba muy amarillo y – la verdad – me vino muy bien, pero en ese momento de distensión que ofrece la playa, el verano, el Sol, uno se olvida que hay una pandemia y un virus y se descuida, se descuida. Y los que más se descuidan son nuestros jóvenes.

Yo he tenido también la edad de ellos y yo sé lo qué es juntarse con unos amigos a tocar la guitarra y a cantar, un rato, y sé que ese momento es maravilloso y sé que para muchos ir a bailar es lindo y sé que para muchos ir a jugar al fútbol con los amigos es lindo, todo es lindo, salvo que haya un virus en el medio asolando. Y por qué digo todo esto, porque quiero llamar a la reflexión a todos y que todos tengamos presente que la pandemia no se terminó y que la vacuna nos va a dar, con el correr de los meses inmunidad, a un número importante de argentinos. Primero a los adultos mayores, pero en el mientras tanto no podemos jugar con fuego, porque el virus está circulando. Y allí pido, lo que tanto me dijeron, lo que tanto los diarios se cansaron de escribir y recurro a la responsabilidad individual de cada uno y que cada uno entienda el riesgo que estamos corriendo, porque – entre otras cosas – un chico que se enferma, un joven que se enferma, un adolescente que se enferma tiene unos días para estar guardado, en sus casa, pero si enferma a sus mayores pone en riesgo la vida de sus mayores.

Lo que queremos es cuidarnos todos, cuidar la vida de todos, la salud de todos. Así que me ido un minuto por este tema porque con Axel, que pasamos el fin de año juntos, acá en Chapadmalal, venimos hablando de este tema más que de el Sol y la playa, esa es la verdad y nos preocupa. Pero por delante, si nosotros somos cuidadosos y prestamos atención, a estos cuidados que estoy reclamando y seguimos vacunando a los argentinos, como lo vamos a seguir haciendo permanentemente de aquí en adelante, nosotros tenemos un 2021, que nos puede dar muchísimas oportunidades.

La pandemia dejó al descubierto muchas cosas, pero lo que más demostró es la inequidad y la desigualdad, que existía entre nosotros, descubrir de repente – como bien dijo recién, Fernanda – que habían 9 millones de argentinos a los que el Estado no registraba, es ya una prueba de cómo funcionaba, la Argentina; el Estado, finalmente, es una acuerdo social entre nosotros, así lo planteaba Rousseau, una sociedad se pone de acuerdo para entregarle más poder a un súper ente, que se llama Estado, y estaba en lo cierto Rousseau, cuando planteaba eso. Por eso, el Estado está para ordenar, porque si dejamos todo en manos del mercado, el mercado no ordena, el mercado desordena; en el mercado rige generalmente la ley de la selva, la ley del más fuerte, y el más fuerte suele beneficiarse y el más débil suele ser destruido. Y eso es lo que nosotros no podemos permitir, porque somos seres humanos, somos hombres y mujeres con igualdad de derechos, nadie tiene más derechos que otros.

Y por eso, la pandemia lo que nos exige es, definitivamente, caminar hacía una sociedad más equilibrada, hacía una sociedad más justa, en derechos, más justa también, a la hora de distribuir ingresos. Cuando el Estado advirtió que había 9 millones de argentinos, que estaban corriendo el riesgo de caerse del sistema, fuimos a socorrerlos con el Ingreso Familiar de Emergencia, pero también cuando advertimos que muchos acumulaban, les pedimos el Aporte Solidario, por única vez, para que con el Aporte Solidario ayuden a los argentinos que peor la estaban pasando. (APLAUSOS). No fuimos en una sola mano, fuimos a ambos lados, prestamos atención a ambas realidades y así tenemos que seguir trabajando, así tenemos que entender la Argentina. Una Argentina, en donde los que más tienen deben ayudar a equilibrar y a igualar la sociedad, porque nadie puede vivir en paz, sabiendo que el 44 por ciento de los argentinos está en situación de pobreza. ¿Quién puede abrazar la causa política, conocer ese dato y no estar intranquilo? Sólo un indecente puede quedarse tranquilo viendo esa realidad. Y nosotros somos gente decente y a nosotros eso nos perturbar, nos indigna, nos preocupa y nos rebela y nos obliga a tenderle la mano- como decía Alfonsín- “la ética de la solidaridad”, tenderle la mano al que más necesita para subirlo al escenario de la sociedad, no tenerlo allí en el pozo, subirlo al escenario de la sociedad argentina. ¿Qué quiere decir esto? Darle a cada argentino un lugar donde pueda desarrollarse, el que quiere estudiar que estudie, el que quiere trabajar que trabaje, pero que exista una motivación en su vida para poder hacerlo.

Y también una motivación para los adultos mayores, de transcurrir esos años de la vida en tranquilidad, sin penurias, sabiendo que habrá un Estado presente que no lo va a abandonar nunca, que no pensará – nunca más – que el que tiene un auto, un modelo de diez años de antigüedad, es un jubilado rico y por lo tanto debe pagar sus remedios; que el jubilado que ha conseguido en su vida tener un departamento de dos ambientes es un jubilado rico y por lo tanto no necesita ninguna ayuda excepcional del Estado; decir semejantes cosas, pensar semejantes cosas habla de quiénes son los unos y quiénes somos nosotros. Para nosotros, la Argentina es un país muy desigual y para equilibrarla tenemos que redistribuir el ingreso de otra manera y eso debemos hacerlo entre todos y todas, con toda la firmeza que se precisa, sin agredir a nadie. Esto no es – como diría Martín Fierro – para el mal de nadie, sino para el bien de todos; esto es para que nosotros vivamos en una sociedad, de la que nos sintamos orgullosos.

Empezar el año, viendo a trabajadores y trabajadoras de la ANSES, que están preocupados por recuperar el trabajo, que durante algún tiempo no pudieron hacer, producto de la pandemia, a mí me llena de orgullo, habla muy bien de esta gente, habla muy bien de estos funcionarios del Estado, tan maltratados muchas veces, habla de la calidad de personas que son, hablan de que en el Estado hay gente como nosotros, como ustedes, que entienden que hay que dignificar la vida del otro y no bajan los brazos, ni siquiera en el verano, olvidan y postergan sus vacaciones y están aquí para ayudar a abuelos y abuelas, que este año debieron jubilarse y como consecuencia de la pandemia, por los trámites, por la falta de personal, por la complejidad del trámite vía Internet, no pudieron hacerlo. Acá están todos ellos y muchos más prestando este servicio; ya es hora de que pensemos de que podemos hacerlo, que la construcción de ese país depende exclusivamente de nosotros. Y que seguir haciéndose el distraído frente a las inequidades que se ven sólo nos hace cómplices de esa situación, nos hace responsable de esas inequidades y como es nuestro turno – porque la gente nos eligió – vamos a empezar este turno para empezar a cambiar, a la Argentina, para ponerla de pie y para que entre todos y todas empecemos a construir el país, que nos merecemos. Gracias a todos y todas por estar aquí. (APLAUSOS)

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