Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el acto de relanzamiento del programa: “Más Cultura”, desde Tecnópolis

¿Cómo les va? Gracias a todos y a todas, de verdad gracias. Es lindo poder compartir con ustedes un momento como este. Cuánto hacía que no nos podíamos mirar a los ojos, estar cerca, poder darnos la mano, abrazarnos, cuánto tiempo pasó. Miren, a veces, como uno vive el día a día, uno pierde noción de lo que está viviendo, no mide adecuadamente lo que le toca pasar y a nosotros un poco nos ha pasado eso; somos una generación que ha vivido algo, que otras generaciones no han vivido y que espero que ninguna generación vuelva a vivir.

Eso que fue único y que nosotros vivimos se llama pandemia, de repente el mundo se vio azotado por un ser imperceptible al ojo humano, que fue capaz de derrumbar todo y no solamente derrumbó vidas, derrumbó economías, derrumbó muchas cosas y era muy difícil combatirlo porque no sabíamos cómo hacer frente a semejante tragedia. Y no fue un tiempo fácil, fue un tiempo muy difícil para un pueblo, que además, venía de una situación muy difícil, venía de un tiempo donde – como escuchamos recién cantar – alguien nos decía: “que mala suerte de caer en la educación pública” y así valoraban la salud pública, la educación pública y así valoraban la presencia del Estado en la vida cotidiana de los argentinos y las argentinas.

Y con todo ese momento tan difícil, que heredamos y el tiempo peor, que nos tocó vivir, con la enfermedad en el medio la peleamos. Y la peleamos – como dijo Fernanda, como dijo Tristán – como todos ustedes hicieron, la peleamos. (APLAUSOS). Primero, la peleamos cuidándonos con esa solidaridad que la juventud expresó a cada rato, cuidando a sus mayores, llevando a sus mayores y auxiliándolos en las tareas que había que hacer, después acompañando a los vacunatorios, acompañando en las ollas populares, en la militancia social permanentemente, qué trabajo inmenso, que orgullo ser parte de un pueblo así, porque en medio de tanto malestar y tanta tragedia, de repente, pudimos encontrarnos con conductas maravillosas como esas, que hacen hombres y mujeres de la Argentina. Y siempre nos preguntábamos cuándo terminará esto, cuándo será el momento en que podamos recuperar un tiempo como este, cuándo un artista podrá actuar mirando a los ojos a la platea, cuándo podré hacer un acto sin dejar de hablarle a una cámara, porque en algún Zoom aparecía, cuándo iba a poder abrazarme, acercarme a los que me escuchaban, cuándo el músico podría tocar delante de su auditorio, cuándo el artista podría actuar delante de una platea, cuándo podríamos ir a un cine a disfrutar de una buena película. Parecía que de repente todo se había quedado postergado para nosotros.

Y nosotros estamos acá, no nos damos cuenta, pero somos sobrevivientes de un tiempo terrible y tenemos que celebrarlo, sobrevivimos a una de las mayores tragedias del mundo y tenemos que celebrarlo, sobrevivimos porque fuimos responsables, cuando debimos ser responsables, y fuimos solidarios cuando debimos ser solidarios y fuimos responsables cuando nos vacunamos, porque vacunándonos generamos la inmunidad que hoy tenemos y que nos permite hacer esto.

Hoy leía: “Presionan a la gente a vacunarse”, en la tapa de un diario, con el certificado sanitario, presionan a vacunarse, piensen en esa frase, presionan. Cuando nosotros pedimos que se vacunen lo único que queremos es salvar vidas y cuidarlos mucho más de lo que ya hemos hecho por cuidarlos, como hicimos siempre. (APLAUSOS). Ahora tenemos que disfrutar de este tiempo, porque lo peor quedó atrás. Diría Scioli: “lo mejor está por venir”. Lo peor quedó atrás y ahora viene un tiempo mejor, un tiempo donde el arte tiene mucho que ver. Alguna vez, que alguno me haya escuchado, en algún discurso, donde me toca hablar de la cultura siempre repito lo mismo: el arte es muy importante, la cultura es muy importante, la cultura hace a la idiosincrasia de un pueblo, va creando también esa autoestima, de la que hablaba Maxi, esa autoestima que tiene un pueblo, nos va dando fuerzas. Ahora un pueblo necesita alimentar su estómago – como decía recién un rap – para poder crecer, estudiar, para poder avanzar, trabajar, pero un pueblo necesita también alimentar su alma y el alma se alimenta del arte. El arte es lo que alimenta el alma. Por lo tanto piensen ustedes, este programa que llamamos “Más Cultura”, que está destinado a los jóvenes y a las jóvenes y a les jóvenes, que efectivamente cobran esa beca Progresar, y que les estamos diciendo usen este dinero para un libro, en ir al cine, en ir, en ir al teatro, en ir a escuchar música, úsenlo del modo que más sientan ustedes propicio. Lo que les estamos diciendo es cultiven el alma, cuiden su alma, porque consumiendo el arte y consumiendo cultura cuidamos el alma, es alma es mucho mejor cuando la cultura está vida, cuando el arte vive, el alma es mucho mejor.

Y el arte, compañeros y compañeras, amigos y amigas, el arte no es algo que es patrimonio de alguien, el arte es algo que necesita el ser humano para vivir, el arte no puede ser otra cosa que popular, el arte debe ser capaz de llegar a todos y a todas sin excepción. Y si a algunos les cuesta que el arte le llegue, tiene que haber un Estado que lo ayude a llegar al arte porque ese arte va a alimentar el alma del que lo necesita, y hay que alimentar almas, y hay que alimentar cabezas, hay que alimentar mentes, y todo eso lo hace el arte.
Ayer escuchaba, llegué y me la encontré a la “Coneja” ahí haciendo música, y después escuché a dos rappers maravillosos, maravillosos, no es mi música, no les voy a mentir, no es la música con la que yo me crié ni la que toco en una guitarra, pero cuántas cosas importantes dicen esas letras, cuántas verdades dicen esas letras. Esas letras nos llenan el espíritu y abren nuestras cabezas, cuántas. Escuché con mucha atención todo lo que cantaron al ritmo que lo cantaron. Y la verdad, me quedé pensando cómo un rap puede darnos plenitud y ponernos a pensar. (APLAUSOS)

Y en realidad eso es lo que hizo la música en cualquier tiempo, es lo que hacía Discépolo cuando escribía Cambalache, es lo que hizo Litto cuando escribió “La Balsa”, son los ojos de papel de la Muchacha, de Luis Alberto, es cualquier letra, la que elijan ustedes, de Charly, todas son letras que hablan de lo que nos pasa, de lo que necesitamos, de cómo eso es una forma, la música, de entrar en nuestra alma y de abrir nuestras cabezas. Celebrémoslo. Hay un tiempo nuevo que está empezando, hemos logrado sobrevivir a lo peor, los argentinos – lamentablemente – nos hemos hecho expertos en eso, con la gran poeta que hizo maravillosas canciones, que se llamó María Helena Walsh, un aplauso para María Helena Walsh, (APLAUSOS), quien escribió una canción maravillosa, “La Cigarra”, “tantas veces me mataron, tantas resucitaré”, esa es la historia nuestra, como pueblo nos hemos caído muchas veces, pero siempre nos levantamos, aunque haya muchos que siembren el odio entre nosotros, diciéndonos “este pueblo no sirve para nada”, somos un pueblo extraordinario, que se repuso una y otra vez a los más terribles dolores. Somos un pueblo que sobrevivió a los bombardeos de la Plaza de Mayo, somos el pueblo que sobrevivió a la peor dictadura genocida que la historia argentina recuerda, somos el pueblo que se recuperó y se levantó después de la guerra de Malvinas, somos el pueblo que muchas veces se sintió frustrado por las insuficiencias de la democracia, cuando la democracia sintió que fallaba, le metimos más democracia, y con más democracia hicimos una mejor Argentina: somos ese pueblo. Estamos muy lejos del ser el pueblo que nos quieren hacer creer que somos. Somos un pueblo maravilloso de lo que somos, orgullosos de la capacidad que tenemos para recuperarnos: “tantas veces me mataron, tantas veces me morí, a mi propio entierro fui, solo y llorando”. Cantemos, como la cigarra. Viva el arte, más cultura para todos y todas. Gracias.

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