Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la entrega de la jubilación 50 mil por tareas de cuidados y la anticipada N°2 mil, en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada

PRESIDENTE.- Muchas gracias a todos y todas por estar hoy aquí, hoy es un día de celebración, estamos contentos. Primero les voy a pedir un aplauso de los músicos que de verdad nos deleitaron con su música, gracias a de verdad, suenan muy bien además, me gusta mucho como suenan.

Estoy acá, como todos nosotros, acompañado de una mesa, donde hay algunos hombres han podido lograr el derecho que tienen a tener su jubilación anticipada, como Roberto, y a algunas mujeres, ¿quién quiere contarme su historia? Dale Contámela.

Palabras de un hombre que trabajó en una fábrica textil

Palabras de una mujer que no pudo jubilarse a los sesenta años por no tener los aportes

PRESIDENTE.- Yo quería que escuchemos dos de las cuatro historias que escuché, que son parecidas, ¿no? Raúl me contaba que trabajaba en una estación de servicio que en el año 18, que perdió el trabajo, y entonces bueno, como le pasa a los mayores de 50 años, le fue muy difícil conseguir trabajo, y esto para él es una solución, una solución. En verdad hoy estamos atendiendo a personas que quedaron en una suerte de limbo, perdieron el trabajo cuando tenían 50 años, o un poco más, y el mercado de trabajo no los incorpora porque para el mercado de trabajo a esa edad ya somos viejos. Y lo que nosotros no podemos dejar de tener presente, es que son compañeros, ciudadanos, ciudadanas que merecen la atención de todos nosotros y que acá nadie es viejo, acá todos tienen derecho a vivir una vida digna siempre, más allá de la edad que tengan. Y entonces, un día vino Fernanda con la idea de que podamos hacer algo de lo que nosotros estamos convencidos, de los servicios de cuidado sean reconocidos como un trabajo de la sociedad. Y nosotros este que dimos de reconocer, de que el servicio de cuidado de un hijo equivale a un año de aporte, esperamos que se convierta definitivamente en un reconocimiento amplio del servicio de cuidados, porque todos nosotros le debemos a nuestras madres el habernos educado, el habernos cuidado, en un tiempo además donde las mujeres muchas veces dejaban, salían del trabajo, del mercado laboral, para dedicarse de lleno a la atención de sus hijos. Ese era el trabajo más grande y peor pago, empecemos a cumplir con ellas reconociendo lo que ellas hacen por cada uno de nosotros. Y después a atender los casos como el de Roberto, como el caso de Raúl que, Ricardo y Raúl como la canción de los Twist, Ricardo y Raúl, no Ricardo Rubén era, que tengamos en cuenta como Roberto, Ricardo y Raúl que hay muchos hombres y mujeres que han perdido su trabajo en condiciones de una economía muy adversa y que les ha costado mucho recuperar el trabajo que necesitaban. Y entonces, allí tenemos que ir desde el Estado a cubrir esas necesidades, que no es otorgar un privilegió, entiéndase bien, son derechos que tienen quienes han trabajado toda la vida. Y sobre el final por razones ajenas a ellos porque la Argentina dejó de funcionar, porque malas políticas se pusieron en práctica y muchos perdieron su trabajo y nosotros no podemos dejarlo desamparados a su suerte. Nosotros lo que debemos hacer es tenderles una mano y ayudarlos a que sigan viviendo dignamente, en la sociedad en la que siempre vivieron.

Por eso, esta jubilación anticipada, que es un remedio para los que padecen y padecieron la desocupación, en un tiempo difícil. Hoy, estamos entregando la número 2.000 de jubilación anticipada y la 50.000 de mujeres, que han podido ser reconocido el trabajo que tuvieron de cuidado de sus hijos para poder computárselos como años de aportes, y de ese modo poder jubilarse. Hoy estamos dando más derechos y – siempre digo – cuando damos más derechos vivimos en una sociedad mejor. Cuando yo decía: “vamos a volver para ser mejores”, vamos a volver para que quien se quede en la calle no se quede sin la asistencia del Estado; vamos a volver para que las madres, que atendieron a sus hijos e hijas tengan el reconocimiento que el Estado debe hacer por todo el trabajo que dedicó a sus hijos; eso es ir siendo mejores todos los días.

Así que yo celebro – realmente – las medidas que hemos tomado y que ustedes puedan gozar y disfrutar de este derecho, desde antes y hoy el número 50.000 y el número 2.000 y ojalá todo el que lo necesite pueda acceder rápidamente.

Escuchaba, con atención,…no, nada que agradecer, no me deben nada, es el derecho que tienen, es el derecho que tienen. (APLAUSOS). Hoy escuchaba – con atención, además, cuando Graciela me contaba, recién, que ella se enteró y que empezó a hacer el trámite y rápidamente salió el trámite. Entonces, tenemos que impulsar a todas las mujeres, que vean esto ocurre, evidentemente, porque muchos asienten con su cabeza y eso demuestra que la ANSES trabaja muy bien y que tenemos que hacerle conocer a las mujeres, que pueden acceder a esto que lo hagan, que el trámite es simple y es rápido. (APLAUSOS).

Ahora bien, es un día de alegría, es un día de felicidad, ahora voy a hacer con Raverta, como los novios y vamos a ir por las mesas sacándonos fotos con todos ustedes, así está armado esto, pero quiero contarles algo más: Fernanda contó bien nuestra preocupación, miren ayer leí un informe – de una revista inglesa – que hablaba cuál había sido el efecto, de la pandemia, en materia económica y en materia de distribución del ingreso. Pensemos, que en la Argentina, ingresan 100 pesos, de esos 100 pesos, que se producen, en la Argentina, ¿quién se queda con algo de esos 100 pesos? Bueno, en la pandemia – lamentablemente – lo que generó es una mayor concentración de la riqueza, en sectores muy poderosos del mundo.

Eso pasó en todo el mundo, pero en América Latina es más notorio, la concentración fue más grande y en verdad lo que nosotros tenemos que hacer es permitir que el ingreso se distribuya de un modo más equitativo; no es posible que algunos, en un momento, en que la Argentina, crece a más del 10 por ciento; acá está Martín, que tiene que ver mucho con el trabajo hecho por ese crecimiento, que la Argentina crezca el 10 por ciento, pero todo ese crecimiento no llega a todos por igual. Esas ganancias quedan – muchas veces – concentradas en manos de unos pocos y seguimos distribuyendo pobreza entre muchos.

Esto hay que cambiarlo y es el primer objetivo que tengo en la cabeza: cambiar, a partir del año que viene, y el trabajo que, con Martín, venimos pensando cómo encararlo para que todos disfrutemos del crecimiento; no que disfruten algunos, sino para que todos podamos disfrutar de ese crecimiento. Si el crecimiento no llega a todos no es un buen crecimiento; si el crecimiento es igualitario tiene sentido ese crecimiento. Y en ese sentido, nosotros tenemos la firme convicción y la certeza y la decisión política de que tenemos que lograr que las jubilaciones aumenten más que la inflación y poco a poco vayan recuperando su capacidad real de compras.

En los cuatro años que me precedieron: miren, en diciembre de 2015, ustedes con 100 pesos compraban mercadería por el equivalente a 100, pero cuando yo asumí, ustedes con esos mismos 100 pesos compraban sólo 80 pesos en mercadería, hay perdido 20 pesos en el camino y eso es mucho en cualquier ingreso. Le pasó a todos los trabajadores y también les pasó a todos los jubilados y jubiladas. Nosotros tenemos que recuperar el salario real y tenemos que recuperar el ingreso real de los jubilados y jubiladas y estamos trabajando por eso.

Por eso estamos contentos – con Fernanda – cuando vemos que la fórmula que impulsamos nos permite ganarle a la inflación y permite que ustedes, poco a poco, vayan recuperando el ingreso real, como jubilados y jubiladas. Aún así, es cierto que nosotros pasamos de una jubilación mínima de 14.000 a una jubilado mínima, que ronda los 30.000, 29 mil y pico. Eso es cierto, ahora ustedes me preguntan si yo estoy conforme con eso. No, no estoy conforme con eso, porque son conciente que eso sigue siendo poca plata y lo que necesito es ir mejorando, poco a poco, ese ingreso. Y yo lo que les pido a ustedes es que tengan la plena seguridad, que vamos a seguir trabajando para que el ingreso de los jubilados y jubiladas se siga recuperando y que el ingreso sea un ingreso digno, que les permita vivir con tranquilidad, hasta tanto vamos a ir remediando las cosas cómo podemos porque, además, tenemos la deuda y está Martín pobre, que está lidiando todos los días, con el Fondo y, a veces, se hace difícil poder tomar decisiones, que uno quisiera pero no tiene con qué. (APLAUSOS).

Pero quiero contarles una cosa: a todos los que cobran la jubilación mínima, a todas las que cobran la jubilación mínima, entre el 20 y el 23 de diciembre, van a recibir un bono, de 8.000 pesos, para que pasen una buena Navidad y un buen Fin de Año. (APLAUSOS). Esto es sólo lo que les corresponde y es lo que podemos hacer; porque después de dos años muy difíciles terminemos, este año un poquito más aliviado. Esto es lo que podemos hacer, desde el Estado por ustedes y estamos felices de hacerlo y convencidos de que vamos por el camino correcto y vamos a insistir hasta que los jubilados tengan una jubilación digna.

Buena Navidad, feliz año para todos y todas y gracias a todos por estar acá. Gracias, gracias. (APLAUSOS)

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