Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la presentación de las primeras mil obras públicas en todo el país, en Adrogué, Provincia de Buenos Aires

Muchas gracias a todas y a todos. Gracias por estar acá, muchas gracias, muchas gracias.

Muy feliz de estar inaugurando un instituto de estudios de formación de docente de esta naturaleza, ¿no? Cuántas veces hablamos de que hace falta que nosotros también generemos no solamente infraestructura para nuestros alumnos, sino para que nuestros docentes puedan capacitarse y enseñarle mejor a nuestros hijos. Felicitaciones Mariano, de verdad, enorme trabajo, maravilloso, maravilloso edificio. Felicitaciones Directora, de verdad. Y contentos, y contentos.

Un poco de este edificio es la parábola de la Argentina, porque empezó a construirse cuando terminó de construirse después de mucho esfuerzo, porque sufrió los problemas que todos hemos hablado acá de obras que empezaron a ejecutarse y se suspendieron. Cuando terminó de hacerse, llegó la pandemia y este lugar sirvió para alojar a gente que debía aislarse por el riesgo de contagiar a otros, y durante todo un año sirvió para eso, y bien que sirvió, y lo mucho que ayudó. Y hoy ya está puesta en marcha para que nuestros docentes se capaciten mejor y tengan mejores instalaciones. Y acá, según me contaba Susana, van a estudiar alrededor de mil personas en distintos turnos, 1.300, ¿era así? Algo así en distintos turnos, y eso me parece que es un gran avance, es un gran avance. También es un gran avance que estemos celebrando hoy que tengamos mil obras en marcha a lo largo de todo el país. porque la verdad es que la Argentina necesita de esa infraestructura para poder crecer, todos lo necesitan, la Argentina ha quedado muy postergada. Estaba haciendo cuentas recién, mientras Axel hablaba, estas obras, estas mil obras cuestan 560 mil millones de pesos, que si no me equivoco es algo así como 6 mil y pico de millones de dólares, ¿hago bien la cuenta? Algo así. El año que viene deberíamos pagarle al Fondo Monetario 18 mil millones de dólares, es decir, tres veces lo que hemos invertido en estas mil obras que le están cambiando la vida a todos los argentinos, y el año siguiente no 18 mil millones, 19 mil millones de dólares. Este año debimos pagarle a los acreedores privados 7 mil millones de dólares, es decir, el equivalente casi a todo lo que estamos invirtiendo en estas mil obras para que todos los argentinos se desarrollen.

¿Qué quiero mostrarles con esto? Que algunos eligen el camino fácil de endeudarse y olvidar a su gente, y nosotros elegimos el camino de discutir y pelear con los acreedores y darles seguridad y futuro a cada una y a cada uno de los argentinos y las argentinas. Y se los digo en números para que todos tomen noción de lo que estamos hablando, para que todos tomen noción de cuánto nos posterga la deuda en la que nos han metido, cuánto nos posterga. Ahora todos están ansiosos porque arreglemos, yo también estoy ansioso por arreglar, lo que no voy a hacer es arreglar a costa de los argentinos, a costa de los argentinos hicieron ellos lo que hicieron, yo no lo voy a hacer.
Cuando digo estas cosas, cuando digo estas cosas, no las digo para generar divisiones, las digo para que tengamos memoria, para que no repitamos nunca más semejante experiencia, para que nos demos cuenta que cuando se elige el camino de endeudarse y pagarle a los acreedores, esos vecinos de Hurlingham se quedan sin cloacas, los de Neuquén se quedan sin caminos, también se quedan sin caminos los de Misiones, y también se quedan sin cloacas y tratamientos de afluentes los amigos y vecinos de San Francisco, Córdoba, y se quedan sin ruta esa comunidad de cien habitantes de pueblos originarios que están en Catamarca. Para mi todos ellos son la prioridad, para nosotros todos ellos son la prioridad. No hay ninguna prioridad mayor que esa

Frente al incendio que se llevó a Lago Pueblo y a toda esa comarca andina del sur maravillosa, qué prioridad puede haber si no es devolverle la casa los que vieron incendiar su casa en esos bosques, ¿qué prioridad puede haber? Y allí estamos, como estuvimos cuando las casas se derrumbaron en San Juan porque la tierra tembló y fuimos el mismo día del hecho a decirle a los sanjuaninos, “aquí estamos para ayudar”.
Como hicimos el otro día en Chubut, el resto no importa, el resto es anécdota. Los violentos tiran piedras, nosotros tiramos obras, los violentos tiran piedras, nosotros llevamos vacunas, los violentos tiran piedras, nosotros llevamos amor y cariño a la gente. Esto es lo único que debe importarles, y nada, y nada, y nada debe desviarnos de este camino, nada, nada ni nadie debe desviarnos de este camino. Gracias compañeros. Nada, ni nadie debe desviarnos de este camino.

Soy, créanme, el Presidente que lo que más desea es que las diferencias entre nosotros no nos dividan, que vivamos con las diferencias, no vamos a pensar todos iguales, claro que no, pero que las diferentes ideas, las diferentes posturas, las diferentes miradas no nos enfrenten, porque lo que necesitamos es tirar todos para el mismo lado. Lo necesitamos, lo necesitan los chicos que tienen que volver al colegio, lo necesitan los docentes que tienen que trabajar enseñándole a esos chicos, lo necesitan los que tienen que diariamente salir a trabajar en condiciones de salubridad adecuadas, lo necesita cada argentino y cada argentina que está en una estación de trenes que no debe temer por su seguridad. Eso es lo que necesitan y allí no debe haber entre nosotros nada que nos distancia, nada que nos diferencie.

Cuando algunos gritan, se equivocan, me hacen más fuerte, más me convencen que este es el camino que debo seguir, y vamos a seguir haciéndolo porque definitivamente tenemos la oportunidad de ponernos de pie y tenemos la oportunidad de salir, de pasar este tiempo ingrato, que es el tiempo de la pandemia, que tanto dolor nos ha dejado. Hemos visto enfermar a seres queridos, hemos visto morir seres queridos. Después de semejante tragedia, qué otra cosa podemos hacer que no sea estar juntos, codo a codo, para ponernos de pie. Yo sé que la respuesta de ustedes es “vamos Alberto, codo a codo, vamos juntos”. Yo lo sé, es la decisión de la inmensa mayoría de los argentinos y de las argentinas, y vamos a hacerlo, vamos a hacerlo trayendo vacunas, garantizando salud para todos los argentinos, trayendo las vacunas necesarias para los trabajadores esenciales como los trabajadores docentes, pero también para nuestros adultos mayores que lo necesitan antes que nadie. Y esta es una pandemia que se llevó en promedio a los que tenían 74 años, es decir, a la gente más adultas, ya ellos tenemos que cuidarlos. He recorrido y hablado con los presidentes de todos los laboratorios que hacen vacunas, y hemos conseguido vacunas, y van llegando paulatinamente vacunas en un mundo donde el 10 por ciento de los países concentran el 90 por ciento de las vacunas, pero nosotros estamos en el 90 por ciento del mundo que consigue vacunas. Y hemos trabajado todos, incansablemente, para conseguir esas vacunas. Nunca escuché, entre los opositores, alguien que venga a verme y diga tengo una puerta para abrir para conseguir una vacuna para los argentinos. Me hubiera encantado que lo hicieran y no que me acusaran de envenenarlos, pero bueno, es el tiempo que nos tocó. En el tiempo que nos tocó, somos muchos más los que queremos recuperar una Argentina unida, una Argentina que codo a codo cuida a sus mayores, una Argentina que se vacune y deje atrás la tragedia de la pandemia y una Argentina que se ponga de pie para que vivamos en la Argentina que definitivamente todos y todas nos merecemos.

Gracias a todos y todas por estar acá, y felicitaciones por esta obra. Muchas gracias. (APLAUSOS)

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