Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en la presentación del Programa Acompañar, en la Residencia Presidencial de Olivos

Buenos días a todos y a todas, gracias Elizabeth.

Me voy a tomar unas licencias iniciales antes de hablar del tema que nos convoca. La primera licencia es para desearle feliz cumpleaños al querido Axel, espero que pases un lindo día Axel, lo merecés, trabajas mucho, hacés mucho por tu provincia, y la verdad merecés el mejor de los días, desde acá, de corazón, felicidades. El segundo para saludar a todos los amigos gobernadores y gobernadoras que nos están acompañando, la querida Arabela, el querido Coqui, el querido Omar.

Omar, el martes que viene vamos a estar allá contigo, esperamos vernos allá por la zona de Rosario, porque vamos a lanzar un plan que queremos que empiece por Santa Fe, que es el Plan Detectar Federal. Nosotros estamos viendo que en este tiempo de la pandemia, el problema se ha ido al interior del país y allí en Santa Fe los esfuerzos que hace el Gobernador y todo su equipo, el Intendente de Rosario, son esfuerzos ingentes. Y así como tuvimos al lado del Área Metropolitana de Buenos Aires cuando nos necesitó, queremos estar al lado cuando nos necesitan en cada provincia. Vamos a empezar por la más afectada por la proximidad al AMBA, que es ese sur santafesino. Así que no nos hemos visto por los trenes, así que el martes nos vamos a ver por los santafesinos y las santafesinas, y va a ser un buen motivo para encontrarnos. Coqui querido, vamos a hacer ese centro de cuidado de las mujeres que son víctimas de violencia de género, de las personas que son víctimas de la violencia de género, vos vas a poner un peso y el Estado nacional va a poner un peso. Eso es parte del Programa que Elizabeth ya planteó hace unos meses atrás, unos días atrás, y con gusto vamos a acompañarte porque hay que darle protección a esas mujeres que no merecen el trato que reciben. Y Arabela es lindo escucharte, es lindo escuchar que allí en Río Negro las cosas avanzan y tiene por primera vez una Gobernadora mujer, que es una Gobernadora muy dedicada a su provincia, me consta, me consta porque la recibo y escucho sus demandas, entre otras cosas, y está muy bien que lo haga porque está pidiendo por los rionegrinos y las rionegrinas. Así que un día lindo de encuentro, porque estamos avanzando y ahora sí estamos avanzando en ser mejores, en ser mejores.

El 10 de diciembre cuando asumimos en la plaza de mayo, me acuerdo que me tocó hablar y yo siempre repetí una frase de la que estoy convencido, no es un slogan. La frase decía “vamos a volver para ser mejor”, pero en el medio del delirio y la algarabía ese día alguien quiso, no sé si el destino, Dios, yo, no sé quién fue, que en vez de decir “vamos a volver para ser mejores”, me salió “vamos a volver para mujeres”. Y la verdad es que creo que fue un anticipo de lo que teníamos que hacer, porque en verdad lo que teníamos era que por lo menos ponernos en el lugar de las mujeres. Las mujeres protagonizaron en los últimos años en la Argentina un formidable movimiento social en demanda de sus derechos, sus derechos fueron muchos, sus reclamos fueron muchos, el reclamo primero de la igualdad. Es increíble pero todavía hay dificultades para que en la Argentina se entienda que la persona, cualquiera sea su género, tiene exactamente los mismos derechos.

Allí acompañando al Gobernador, a mi querido amigo Coqui Capitanich, está una de las autoras de la Ley Micaela, esa ley es una ley que realmente nos reconstruye, como hombres que somos, para entender los efectos nocivos de la violencia de género, que en ese caso terminó con el nombre de Micaela, por eso el nombre de la Ley. Y yo veo con preocupación que, por ejemplo, en el Estado federal, dos de los tres poderes, Ejecutivo y el Legislativo, ya ha avanzado en implementar esa Ley, respetarla, en hacer lo que se hace con esa Ley, es generar conciencia de la igualdad y generar conciencia de los derechos de la mujer. Y esta rémora, lamentablemente, la tenemos en el poder judicial, a quien le hemos pedido al Presidente de la Corte, que por favor se ocupe de tratar el tema y solo recibimos silencio. Y la verdad la Justicia para nosotros es muy importante el problema del que estamos hablando, porque finalmente son ellos los que van a terminar juzgando a los victimarios de los que hablaba Wado. Y si no entienden la dimensión del problema, y no quieren asumir las necesidades de desconstruirse que tienen algunos, entonces estamos en un problema.

Nosotros acá de lo que estamos hablando es que estamos en el siglo XXI y en el siglo XXI no hay ninguna posibilidad de hacerse los distraídos, frente a la desigualdad que la sociedad impone en virtud del género. Y menos podemos tolerar que, en el siglo XXI, esa desigualdad se manifieste en gestos de humillación y mucho menos en gestos de violencia. Nosotros ya nadie tolera que una mujer muera por el hecho de ser mujer, pero tampoco ya nadie tolera que una mujer padezca violencia, padezca infamia, padezca difamación, padezca maltrato, padezca un maltrato psicológico por el solo hecho de ser mujer, que como bien señalaba Wado a veces están condicionadas, están condicionadas económicamente a vivir en una familia mantenidas por hombres, que son quienes la someten. Esto no puede pasar más. En verdad, la solución tiene dos carriles, una es la solución de la Justicia, la primera de todas, perdón, es la prevención, porque si nosotros prevenimos, educamos, enseñamos aplicamos esa Ley Micaela, que la Vicegobernadora de Chaco fue una de las coautoras, y reconstruimos lo que siempre debió ser el hombre, o si deconstruimos, si prefieren, lo que es el hombre actualmente. La realidad es que si esa Ley se aplica y todo lo entendemos, vamos a haber hecho un acto de prevención muy grande, para que la violencia en virtud del género desaparezca. Pero cuando a la violencia asoma, lo que necesitamos son dos cosas, uno preservar a la víctima, víctima que muchas veces además trae con su dolor, su pesar y su daño a sus hijos que debe criar, y la segunda cosa que hay que hacer es ocuparnos del victimario y para eso la Justicia tiene que hacer la parte que le corresponde.

Hoy lo que estamos haciendo nosotros es tratando de avanzar en el segundo de los puntos, qué hacemos con la mujer o cualquier persona, más allá de su género, que es víctima de violencia por su género, qué hacemos con ella, cómo la socorremos, quién la auxilia. Y esta Ley tiende a hacer eso. Es parte de un sendero que empezamos a transitar el 10 de diciembre, y que primero nos hizo llevar adelante todo un plan de género, donde entre otras cosas siempre estuvo esa idea de traer esos centros de contención de la mujer golpeada, y que ya empezaron a hacerse junto con los planes de obras pública y que es lo que el Gobernador del Chaco hoy me propone hacer allá en el Chaco. Y que hoy continúa ayudando económicamente a la víctima de la violencia de género, porque lo que hay que entender es que una mujer que es violentada, agredida, golpeada, maltratada, injuriada, difamada, humillada, por el hombre que la acompaña, es una mujer que necesita reconstruir un espacio para volver a vivir y debe dejar de depender de quien muchas veces mantiene ese lugar. Piensen un segundo lo que debe ser vivir con el carcelero, lo que estamos haciendo es liberar de esos carceleros violentos a esas mujeres y darles la oportunidad de empezar otra vez con la ayuda del Estado. Y es lo que debemos hacer porque volvimos para ser mejores y queremos hacer una sociedad más justa, y una sociedad más justa solo se construye si todos los días inyectamos igualdad en la sociedad. Una sociedad más justa la logramos si todos los días nos obligamos a dar derechos a los que hoy carecen de esos derechos.

Volvimos para ser mejores y volvimos para ponernos en el lugar de la mujer, volvimos también nosotros para ser mujeres y entender lo que les pasa a las mujeres. Yo estoy muy contento, hoy estamos cumpliendo con la palabra empeñada, pero por sobre todas las cosas estamos siendo una sociedad mejor.

Gracias a todos y todas.

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