Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en reunión de Gabinete Federal y firma de convenios para financiamiento y anuncios de obras e inversiones, desde el Gimnasio Municipal, de Montero, prov. de Tucumán

Muy bien, muchas gracias a todos y a todas: estoy muy feliz por estar en el Norte, de estar en Tucumán. Recién les comentaba, cuando inauguramos el edificio judicial, que mi padre fue juez, también fue riojano, con lo cual yo que soy un porteño consumado, desde muy chico, le presté atención a lo que al Norte le pasaba.

Llegamos con Néstor – me acuerdo – el 25 de mayo de 2003, y una de las primeras cosas, que hicimos, fue firmar un Acta de Reparación Histórica, a Formosa, una provincia que había sido muy maltratada, muy olvidada. Y eso, en realidad, debemos hacerlo con todo el Norte argentino, porque – allá por 1800 – cuando el siglo XIX terminaba algunos argentinos pensaron, que la Argentina debía construirse en torno al Puerto de Buenos Aires y construyeron ese país, que cuando uno ve las redes ferroviarias rápidamente se da cuenta cómo es, una suerte de araña, donde el cuerpo es el Puerto, y un montón de patas, que lo único que hacían era llevar las riquezas, del interior al Puerto, para que la Argentina la exporte.

Y la verdad que todo eso generó un sistema muy injusto, de esa Argentina – que yo siempre menciono – la Argentina central y las Argentinas periféricas: una Argentina periférica al Norte y una Argentina periférica al Sur. Y esa estructura funcionó más de un siglo y sigue funcionando hasta hoy, y hay que terminarla, hay que cambiarla, definitivamente hay que cambiarla, porque no es posible que un chico, que viva en el Norte, piense que pueda encontrar mejor suerte en los suburbios de la Ciudad de Córdoba, en los suburbios de la Ciudad de Rosario, en la Ciudad de Buenos Aires, no es justo. Porque, además, la historia cuenta que cuando eso ocurre terminan emigrando de sus ciudades, de sus pueblos y lo que encuentran allí es marginalidad y dificultades.

Y lo que nosotros necesitamos es poner en valor – en este caso – el Norte argentino, ponerlo en valor, porque tiene mucho valor, tienen un montón de riqueza no explotada. Días atrás, alguien – del Fondo Soberano Ruso – que representaba una empresa minera estatal de Rusia, me comentaba que la Argentina ellos calculan que sólo explota el 40 por ciento de lo que en términos de minería podía explotar. Piensen ustedes que la misma cordillera, que ha convertido a Chile, en el primer exportador de cobre, de este lado no lo explotamos. Piensen sólo en eso, piensen en todo el potencial que tenemos, eso es La Rioja, eso es Catamarca, eso es San Juan, eso es Jujuy, eso es Salta, piensen en eso, piensen cuánto estamos perdiendo allí, piensen también en todo el potencial que tenemos humano. Acá, en Tucumán, una empresa global, como Globant, ha instalado oficinas y ha dado trabajo a cientos de jóvenes tucumanos.

Hoy veníamos hablando con Daniel, veníamos hablando de cómo todo eso termina siendo conocimiento argentino de gran valor, que se exporta, porque luego son argentinos que trabajan para distintos lugares del planeta. Nosotros tenemos que darnos cuenta que tenemos una enorme posibilidad como país de hacer las cosas de otro modo; la pandemia no puede haber sido solamente un momento trágico, un momento de dolor, tiene que ser también un momento de reflexión para todos nosotros. Y el instante de reflexión es, que nos ha dolido tanto, nos enfermamos, la pasamos mal, hemos visto morir gente querida. Tanto dolor para volver a ser lo que fuimos, cuando descubrimos que cuando esa pandemia apareció, el nivel de injusticia en el que vivíamos era inmenso. No, volver a reconstruir la injusticia no tiene sentido, lo que tenemos que construir es otro mundo, y hay que construir otra Argentina.

Y para construir esa Argentina nadie sobra, todos hacemos falta, los que nos votan y los que no, todos hacemos falta, porque – primero – lo que tenemos que conseguir es meter en la cabeza de cada argentino y de cada argentina que podemos hacer una Argentina más justa, que podemos hacer una Argentina con más equilibrios, más equitativa, que no estamos condenados a esta desigualdad, que hoy vivimos, que eso lo podemos revertir y eso depende de nosotros.

Todos los días pienso, si la Ciudad capital, de la Argentina no tendría que estar en un lugar distinto a Buenos Aires, y no tendría que – tal vez – venirse al Norte para darle allí todo el potencial que genera una ciudad capital de cualquier país. ¿No será hora que empecemos a tomar todos esos desafíos y ponernos a plantear, como sociedad cómo hacerlo; no será hora de pensar que la secretaría de Minería tendría que estar en alguna provincia minera y que, tal vez, la secretaría de Pesca, tendría que estar en algún lugar de los puertos pesqueros, de la Patagonia? Y empezar a movilizar de ese modo, a toda la Argentina. Yo creo que son esos grandes desafíos los que tenemos que afrontar, después de todo el mal momento, que significó la pandemia. Porque, además, tenemos una gran oportunidad: la Argentina está creciendo a pasos acelerados, ha crecido mucho más de lo que todos preveíamos.

Ayer, almorcé con Alicia Bárcena, la directora ejecutiva de CEPAL y ella me decía que están haciendo un trabajo sobre Argentina porque ven el caso argentino como un caso único. ¿Por qué no aprovechamos este momento, por qué no aprovechamos este instante para cambiar las cosas?

Cuando venía para acá, en las calles de esta linda Ciudad de Montero, Ciudad del poetas, de personas importantes de Tucumán, vi mucha gente con carteles que decían: “necesito trabajo”, y yo los veo, no me hago el distraído, porque yo sé que el crecimiento existe, pero no llega a todos, y lo que necesitamos es que la Argentina crezca por igual en todos los sectores, y que no tiene sentido que algunos crezcan y otros sigan postergados. Porque nadie es feliz disfrutando su riqueza en una comunidad empobrecida, nadie es feliz con eso, nadie debe ser feliz con eso, y no podemos permitir que eso ocurra. Para nosotros el federalismo no es un discurso, es convocar al desarrollo integral de la Argentina, y además sabemos que hay asimetrías, está claro que en el centro del país está la riqueza del campo que permite exportar todo lo que exportamos y producir todo lo que producimos, porque en el resto del país hay otras riquezas que debemos darles el impulso necesario para que, de cada provincia, de cada lugar, se haga un lugar fuerte en la Argentina. Eso es el federalismo, es pensar la Argentina entera, es abrir la planilla Excel, que me dice cuánto exportamos, sin advertir que algunas provincias exportan mucho y otras poco. Es empezar a ver caso por caso cómo vamos impulsando el desarrollo de los argentinos y de las argentinas.

El desarrollo-como siempre digo- es conseguir que haya empresarios que inviertan a riesgo, eso es el capitalismo, que inviertan, que para producir generen empleo, y que ojalá les vaya muy bien, tanto que saturen su producción en el mercado interno y puedan exportar, y eso vendría muy bien, y ojalá ganen mucho dinero esos empresarios, pero distribuyamos ese ingreso de un modo equitativo, para que todos crezcan. Ese es el esfuerzo que tenemos que hacer como sociedad, ese es el desafío, que tenemos, porque si volvemos a repetir lo mismo, entonces no tiene mucho sentido.

Yo – de verdad – no quiero hacer la Argentina que recibí, quiero otra Argentina. Me quedo con esa Argentina que en la pandemia se mostró solidaria, en la Argentina donde los chicos cuidaban a sus padres y se cuidaban de no salir por el riesgo de contagiar a sus abuelos; me quedo con esa conciencia donde todos nos movilizamos para ir en socorro de los que lo necesitaban. Somos un pueblo maravilloso, aunque quieran hacernos creer otra cosa. Siembran odio entre nosotros, y el odio, como siempre digo, cuando se siembra crece, pero la esperanza también si la sembramos crece, y si sembramos el amor crece más rápido que el odio.

Démonos cuenta que está en nuestras manos hacer otro país, las capitales alternas, cuando las promovimos en la campaña, lo hicimos con esa idea, salir de Buenos Aires, ir y escuchar, ir y ver, y yo me llevo de acá cómo Tucumán progresó, no solo por un edificio, sino con un sistema judicial más moderno, más ágil, y que puede ser ejemplo para muchos otros, entre otros para el sistema federal que todavía ha podido implementar el sistema acusatorio en pleno, y veo también a los que necesitan, y veo los carteles de: “necesito trabajo”, y hay que trabajar por todo eso, hay que impulsar a que inviertan los que más tienen, hay que impulsar a que los que se llevan la plata afuera a que la traigan y la pongan en la Argentina y producir, dando trabajo y crecimiento, hay que hacerlo, y hay que garantizarle a cada argentino empleo. Cuando dijimos nosotros cambiar planes por empleos, no estamos diciendo que el que tiene un plan no esté trabajando, pero los que tienen trabajan, lo que no gozan es de los derechos que tiene el que está empleado: jubilaciones, aguinaldo, vacaciones pagas, de eso no gozan, trabajan, pero no gozan de ninguno de esos derechos. Y lo que nosotros queremos es una Argentina donde esos derechos que nacieron con Juan Domingo Perón en la década del 40, se mantengan vivos, que no retrocedamos. La mejor Argentina es la que amplía derechos, no la que la que los restringe.

Así que los convoco a ustedes, queridos tucumanos, gracias por la calidez con que siempre nos reciben, gracias por el afecto que nos brindan y por el compromiso de quienes gobiernan esta provincia, tengo en Juan un amigo, a esta altura no es otra cosa, es un amigo con quien compartimos ideas, proyectos y compromisos de trabajo, y esto muy feliz a veces la política da la posibilidad de generar estas amistades.

Y lo que les pido es que nos demos cuenta que tenemos por delante todo, y que está en nuestras manos poder hacerlo, que nos animemos, cambiar es posible, y hacer una sociedad más justa es posible, depende de nuestra decisión. Vamos a seguir trabajando todos y todas unidos.

Muchísimas gracias.

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