Palabras del presidente de la Nación, Alberto Fernández, en su participación en la Cumbre Mundial de la Salud, por videoconferencia desde la Residencia Presidencial de Olivos

Sra. Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen; Sr. Presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana, Mario Draghi; Excelencias,
Deseo agradecer al Gobierno de Italia, en ejercicio de la presidencia del G20, y a la Comisión Europea por convocar a esta reunión.

Reconozco especialmente la participación de la comunidad científica, a través del Panel de Expertos, y de los representantes de la sociedad civil por sus aportes en el proceso preparatorio de esta reunión.

Es altamente oportuno realizar un balance de la respuesta a la pandemia y concentrarnos en cómo aumentar nuestra cooperación para superar este flagelo.
Todos juntos debemos encontrar las soluciones sanitarias, sociales, económicas y ambientales que permitan una mejor recuperación en todos los países.

A más de un año de los primeros brotes, padecemos graves consecuencias sanitarias, económicas y sociales, con un impacto negativo desproporcionado en los países en desarrollo y en nuestras poblaciones más vulnerables.

El virus del COVID19 se propagó con velocidad inusitada poniendo en evidencia las debilidades del sistema mundial de preparación y respuesta ante emergencias de salud pública. Del mismo modo quedaron expuestas vulnerabilidades e insuficiencias de los sistemas sociales, políticos, económicos y sanitarios, así como del sistema financiero internacional.

Mi región, América Latina, enfrenta hoy uno de los momentos más críticos de la pandemia, debido al embate de una nueva ola que castiga con dureza a nuestros países.

La grave desigualdad en el acceso a medicamentos y vacunas representa un hecho injusto, sumamente inmoral y contrario a los intereses de la comunidad internacional en su conjunto. Es fundamental garantizar el acceso equitativo y solidario a ellos.
Esto debe ser una prioridad para los Estados, ya que resulta una condición necesaria para superar esta pandemia y favorecer el efectivo goce del derecho a la salud. Los logros científicos sin precedentes que se han alcanzado deben beneficiar a todos.
Por ello debemos redoblar nuestros esfuerzos para asegurar el acceso equitativo a las herramientas contra el Covid-19. Debemos identificar las vías adecuadas que posibiliten la transferencia de tecnología y el licenciamiento de los derechos de propiedad intelectual que nos permitan aumentar la producción global de vacunas.

Por otra parte, debemos revisar y actualizarla arquitectura sanitaria mundial, de modo que permita compartir conocimientos, realizar investigaciones conjuntas, así como promover la participación de los países en desarrollo en las redes científicas internacionales.

Rediseñar el sistema global de gobernanza sanitaria es el punto de partida. Por eso apoyamos la adopción de nuevas herramientas y estrategias animadas a favorecer la preparación y respuesta a emergencias sobre la base de la solidaridad y cooperación internacionales.

Necesitamos un sistema global de gobernanza sanitaria más robusto y correctamente financiado.

Sra Copresidenta, Sr. Copresidente

La cruda constatación de la realidad nos señala que “Nadie se salva solo”. Este lema encierra una profunda enseñanza que debemos trasladar a hechos concretos.
En este sentido, la pandemia es una advertencia y al mismo tiempo una oportunidad para avanzar hacia sociedades más equitativas, más inclusivas y más justas. Lo es también para rediseñar sistemas de salud más solidarios que garanticen el efectivo ejercicio del derecho a la salud, con equidad y calidad en todos los países.

Confío en que la adopción de esta Declaración de Roma dará un impulso renovado en pos de acelerar los esfuerzos conjuntos que garanticen un mayor acceso a los insumos contra la COVID-19 para todas las personas del planeta.

Muchas gracias.

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