Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por el millón de vacunados contra el COVID en Argentina, desde Ituzaingó, Provincia de Buenos Aires

Muchas gracias a todos y todas; gracias Axel por tus palabras; gracias Alberto querido, te debía este encuentro, muchos años que nos conocemos, amigos de muchos años, irónicamente no había venido a tu ciudad, no es un pueblo, es mucho más que un pueblo Ituzaingó. Feliz, gracias Luana por todo tu esfuerzo, gracias Daniel por el esfuerzo que haces, muy grande. Gracias a todos y a todas.

Yo los escuchaba a todos con atención, todos los que me rodean a mí me consta el esfuerzo que han hecho por ponerse de pie, por plantarse, a la adversidad y por acompañarme en eso que no era patrimonio mío, era patrimonio de todos los que estamos acá, y de salvar la vida y la salud antes de cualquier otra cosa. Cuando lo hicimos nos llamaron irresponsables, querían preservar la rentabilidad de sus negocios antes de la salud de la gente, y encima nosotros teníamos que cuidar la salud de la gente en un sistema de ruido. Días atrás yo contaba, en el Congreso Nacional, de las cosas que habíamos heredados, y tenía a mi izquierda, ahí abajo, a un Diputado que cada vez que decía lo que objetivamente habíamos recibido, me gritaba “mentira”. Entonces le conté, recibimos hospitales terminados que no se inauguraban por el solo hecho de no querer decir que lo había hecho Cristina. “Mentira”, acá hay uno, acá hay uno, y hay otros en La Matanza, y hay muchos más en muchos lugares de la Provincia de Buenos Aires, porque en la Provincia de Buenos Aires hay alguien que dijo, como compromiso, que nunca más iba a construir un hospital.

Y en esa carencia tuvimos que decir, “y ahora, ¿cómo hacemos?”. Hicimos lo que hicimos entre todos, porque lo que más nos preocupaba era la salud de la gente, era cuidar la salud de cada uno de nosotros, en especial la de nuestros padres, la de nuestros abuelos, como dijo bien recién Luana, porque eran los que más riesgo corrían. Cuando uno mira a quién se llevó la pandemia, se llevó a los que tenían 74 años para arriba. Eso da cuánta de lo importante que es cuidar a nuestros adultos mayores. Y en ese escenario también tuvimos que construir la búsqueda de un bien muy escaso y muy demandado en todo el mundo, que era precisamente la búsqueda de la vacuna, que con Axel mil veces hablamos, y les contaba todas las peripecias que era tratar de acceder a una vacuna en el mundo. El 10 por ciento de los países concentran el 90 por ciento de las vacunas que se producen. Y nosotros estamos entre los privilegiados el 90 por ciento que reciben vacunas, no al ritmo que hubiéramos querido, ni siquiera al ritmo que contratamos, pero lo recibimos y seguimos avanzando, y cada vez vamos mejorando en el número de vacunas, y en la posibilidad de vacunar a nuestra gente que es lo que más nos preocupa, inmunizarlos de un virus, en un momento en el que la pandemia todavía no terminó.

Hicimos el acuerdo con la Federación rusa que nos trajo las primeras vacunas en un número importante y aparecieron los agoreros de siempre. Parecen no haberse enterado para dónde fue el mundo y dijeron barrabasadas, dijeron que era un acuerdo, lo escuché yo, no me lo dijo nadie, que era un acuerdo entre Cristina y los espías rusos firmado en Cuba para traer vacunas para nuestra gente. Y a mí me asombra que tengan cara para decir semejante cosa, sinceramente me avergonzaría decir una cosa así en cualquier hipótesis, porque definitivamente es disparatado. Pero lo que lograron ellos, más la repetición, más los medios que se sumaron, más los periodistas que se sumaban a la prédica, lo que lograron es asustar a mucha gente, porque les hicieron creer que les estamos inoculando una vacuna… claro que la vacuna era peor que el virus, que el estamos inoculando veneno. Y entonces, tuvimos que ver cómo dábamos confianza.

Yo recuerdo, como si fuera hoy, que cuando yo anuncié el contrato con la Federación rusa, la primera pregunta que me hicieron fue “¿y usted se va a animar a darse esa vacuna?” Sí, por supuesto, dije yo. Después resultó que llegó la vacuna y la vacuna no estaba autorizada para mayores de 60 años, y tuve que esperar esa autorización, porque esta vacuna, como todas las que se dan en Argentina, pasan el control estrictísimo del ANMAT, que es un organismo argentino que funciona con absoluta autonomía, que tiene la más alta calificación internacional, a la hora de autorizar medicamentos. Y entonces, yo no me la podía dar, porque no estaba la autorización del ANMAT para los mayores de 60 años, como todavía no está la autorización en el caso de la vacuna de China, la Sinopharm. Entonces, le pedí a Axel, Axel vacunate vos para empezar a inspirar confianza, y Axel fue el primero que se vacunó. Y cuando ya salió la autorización para mayores de 60, me vacuné yo, se vacunó Ginés, se vacunó Cristina, se vacunó Daniel, y nos vacunamos todos para inspirar confianza. No me pregunten cómo, pero terminamos en un listado de vacunados vip como si nos hubiéramos vacunados a escondidas, y lo único que hacíamos era mostrarle al público que nos estábamos vacunado para terminar, para terminar con la objetiva difamación que decía que no era confiable la vacuna.

Lo que más me duele es que todos esos que dijeron esas cosas no fueron capaces de traerme una idea para conseguirme una vacuna para los argentinos, solo les proponían a los argentinos salir a las calles en favor de la libertad, como si alguien les estuviera restringiendo, y así lo que provocaron es que los contagios perduraran en el tiempo. Ahora que hemos podido pasar el millón de vacunados, y que tenemos que vacunar a mucha más gente, a mayor velocidad. Ahora se dan cuenta que no había un pacto entre espías porque vienen vacunas de AstraZeneca, porque vienen vacunas de China, porque lo que hicimos fue comprar vacunas donde había vacunas, sabiendo que cualquiera de sus versiones eran vacunas de una calidad científica indudable, y sabiendo que la Argentina es un país soberano que no se deja llevar por ideologías y hace lo que le conviene a su pueblo. Y así lo hicimos, y así lo hicimos. Y a mí me da mucha alegría haber visto hoy a Rogelia, a María, ver la alegría que tenían de poder llegar a vacunarse. Y me pone muy contento, Luana, el trabajo enorme que has hecho en el PAMI, que el PAMI, además, abra sus puertas no solo para vacunar afiliados, sino para vacunar al que tiene que vacunarse, no como en algunas otras instituciones privadas que han recibido las vacunas para vacunar a sus afiliados. Y eso, y eso habla de lo que nosotros creemos.

La verdad nadie quiere más que yo la unidad de todos los argentinos, y nadie quiere más que yo que la grieta se cierre, si es que existe, pero lo que no me pidan es que haga cómplice de la crueldad de lo que han hecho, porque callarme lo que han hecho con los hospitales no lo voy a hacer, callarme cómo han derruido, cómo han destruido, cómo han lastimado la salud pública no lo voy a hacer, callarme cómo han destruido la educación pública no lo voy a hacer, ¿saben por qué? Porque ahí hay una cola de gente que quiere vacunarse, y si no estuviera este hospital no sabrían dónde vacunarse.

Así que yo lo que les pido, como decía recién Luana, cuando todo esto pase, acuérdense, que hubo un tiempo en donde alguien creía que hacer hospitales estaba demás. Otros decían que hay gente que tiene la mala suerte de caer en la escuela pública y no hacían nada por levantarla. Había otros que decían, u otras, que decían bueno acá lo importante es parar con las universidades, no puede ser que haya tantas universidades. Y en verdad el deseo de todos nosotros es que la universidad se acerque a la gente, no que llevemos la gente a las universidades, sino acercar el conocimiento a la gente. Ojalá prolifere la mayor cantidad de universidades que posamos hacer nacer en la Argentina, porque allí está el futuro. Y acuérdese que hubo un tiempo, como decía Axel, un virus imperceptible a la vista humana fue capaz de dar vuelta el mundo. Y eso mundo dado vuelta lo podemos hacer mejor y depende de nosotros. Ahora, si lo queremos hacer mejor tengamos memoria porque hay otros que hicieron prevalecer la rentabilidad, que no le importaban los hospitales, que no les importaba la educación pública y que solo le llenaron la cabeza para que no se vacunen y elegían la muerte, antes que la vida.

Gracias a todos y todas por estar acá. Felicitaciones Luana, felicitaciones Axel, felicitaciones Alberto, y muchas felicitaciones a los argentinos y argentinas que se han vacunados y a los que se van a vacunar. De corazón, gracias por acompañarnos. (APLAUSOS)

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