Palabras del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, por la puesta en marcha de las primeras 30 obras públicas del 2021, desde la Residencia Presidencial de Olivos

Buenos días a todos y a todas.

Gracias a los gobernadores, a los intendentes, a los funcionarios que estuvieron allí en cada uno de los lugares donde estas obras empiezan a realizarse. Gracias a Gabriel Katopodis, el Ministro de Obras Públicas, que ha hecho todo el esfuerzo necesario para que este año la obra pública sea la base de la reconstrucción económica argentina.

Y muy feliz que empecemos el año no solamente anunciando estas seis obras que estamos viendo, sino también treinta obras, obras que se desarrollan en todo el país, no solo en las provincias de las que hemos hablado. Obras que también se empiezan a realizar en Catamarca, en el Chaco, en Chubut, en Entre Ríos, en Jujuy, en Mendoza, en Misiones, en Neuquén, en San Luis, en Santa Cruz y hasta en Tierra del Fuego. La verdad es que todo eso a mí me llena de alegría porque le mayor objetivo que tuve, cuando encaré la campaña, es que la Argentina se integre como país. Y la forma de integrarla es esta, es permitiendo que los canales comunicantes entre los argentinos sean los mejores y que además los argentinos vivan mejor allí en el lugar donde viven. Por eso, son tan importantes las obras que tienen que ver con el agua, o con el tratamiento de aguas servidas, de cloacas, como lo que estamos viendo hoy allí en la Ciudad de Esperanza en Santa Fe. Y en verdad también me alegra que empecemos el año con esto, porque yo quisiera que este sea el año en donde la Argentina se ponga de pie, después del durísimo 2020 que hemos vivido. Y para hacerlo necesitamos de un estado que impulse obras de esta naturaleza, lo hemos previsto desde el primer momento, por eso en el Presupuesto nacional uno ve que la inversión en obra pública se multiplicó por dos. Siempre creímos que la obra pública y la construcción de viviendas iban a ser el gran motor de recuperación de la economía argentina, y me pone muy feliz que el primer día hábil del año estemos todos trabajando en todas estas provincias, para que la Argentina empiece a trabajar, la economía empiece a moverse y que todos empecemos a estar poco a poco un poco mejor. Sé que estamos haciendo esto en un escenario muy complejo, porque la pandemia no se ha disipado. Y entonces ahí tenemos un verdadero desafío como sociedad, si en verdad no queremos volver a atrás y queremos dar este paso hacia adelante para ponernos de pie, lo que más necesitamos es que todos tengamos responsabilidad social. Responsabilidad social quiere decir cuidarnos nosotros para de ese modo cuidar al que tengo al lado, porque si esto no pasa el riesgo de que todo vuelva a paralizarse existe y nadie quiere en la Argentina que eso pase.

Por eso, más allá de los protocolos, que necesariamente deben tener quienes trabajan en esas obras, y que estoy seguro que las tienen y las cumplen, también llamo la atención a todos los argentinos, y si me permiten a los más jóvenes, porque todos los datos indican que es allí donde tenemos el mayor problema, jóvenes que no advierten el riesgo que se está viviendo, y que necesariamente deben advertirlo, no solamente por ellos sino porque ellos tienen que entender que son vectores de transmisión del contagio. Tal vez los jóvenes no sean seguramente los que más padecen la enfermedad a la hora de enfermarse, pero seguro estoy que son lamentablemente extraordinarios vectores, personas necesarias para contagiar a adultos mayores que definitivamente cuando se contagian no la suelen pasar bien, la suelen pasar muy mal. Así es que apelo, una vez más, a esa responsabilidad social de todos y de todas para que entendamos que el problema persiste, se mantiene, que nadie está exento de contagiarse y que debemos guardar todas las normas de protocolo necesaria para que no se expanda la enfermedad del modo que lamentablemente estamos viendo que se expande. Si nosotros hacemos, si cada uno de nosotros hace el esfuerzo de cuidarse, de mantener el distanciamiento social, de seguir protegiendo con alcohol las manos cada vez que podemos, si nosotros podemos tratar de aislarnos en la convivencia con nuestros seres queridos en nuestras casas, creando esto que se llama la burbuja, bueno, todo eso va a ayudar mucho para que la enfermedad no vuelva a expandirse. Porque lo que más necesitamos es que eso ocurra, porque eso es casi una condición necesaria para que esto que estamos empezando hoy pueda materializarse, es casi una condición necesaria. Y yo espero que los argentinos entendamos, hemos sufrido demasiado el año pasado como para que no hayamos aprendido.

Yo felicito una vez más a todos los gobernadores, siempre gracias a Dios que me han tocado en suerte los veinticuatro gobernadores que me han tocado en suerte y con ellos estoy gobernando, y lo estoy haciendo bien, y me siento cómodo con ellos, con todos puedo dialogar, más allá de cualquier diferencia política. Pero celebro tener los gobernadores que tengo en la Argentina, que han sido elegidos por sus pueblos, por sus respectivos pueblos. Ellos y yo hemos decidido ponernos codo a codo en dos tareas muy importante: evitar que la pandemia vuelva a expandirse y hacer todos los esfuerzos para que la economía argentina vuelva a funcionar en plenitud. Para que esto último ocurra es necesario que lo primero suceda. Así que yo, llamando a la reflexión a todos en un día de celebración, feliz porque estamos empezando esta cantidad de obras tan importantes en todos los lugares del país, feliz de eso, quiero mandarles el mejor abrazo que tengo al comienzo de este año, decirles que espero que sea un año que podamos trabajar más unidos que nunca, porque es el año que vamos a empezar a poner de pie y reconstruir es ese país que sin dudas nos merecemos.

Gracias a todos y todas por su tiempo.

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