Palabras del presidente de la Nación, en la LIX Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Asociados, por video conferencia

(Audio Comenzado) cumpliendo con esta tradición de celebrar una nueva cumbre de Presidentes del Mercosur. Si pudiéramos tomar distancia por un instante y mirarnos, veríamos un hecho histórico: tenemos un mercado común que se reúne cuando está cerca de cumplir 31 años de vida. Es un hito histórico que alcanzamos en medio de condiciones tremendamente difíciles, jaqueados muchas veces por las deudas externas, como le sucede hoy a mi país, o por la explosión de burbujas financieras que terminaron azotándonos a la región, o también, no olvidarlo, castigados por una pandemia que asoló al mundo. La vecindad es una condición natural que se convierte en una ventaja comparativa, cuando se le agrega el valor del esfuerzo conjunto, de la construcción permanente, de confianza y de los proyectos comunes.

En este mundo cada vez más regionalizado no hay futuro para países ermitaños, no hay espacio para Estados que se encierren en sí mismos, ni para quienes subestimen el riesgo de emprender aventuras en soledad. (Inaudible) desde un Mercosur sólido tenemos mayor capacidad de negociación colectiva con el resto del mundo. La clave es conseguir aperturas de mercados relevantes sin asumir obligaciones imposibles de cumplir. Es esto nos exige una visión comercial integrada y una capacidad de coordinación para atender a cada uno de nuestros intereses nacionales. La gama de intereses comunes es amplia, lo sé. Celebro la adopción de la Declaración sobre Cooperación en áreas de Defensa como un puntapié inicial para comenzar a conformar una agenda de intereses comunes. Es una nueva expresión concreta de cómo, pasamos de una lógica de rivalidad, hacia una dinámica de integración y cooperación. Vivimos este tiempo y vemos el desarrollo de los demás socios como nuestro desarrollo, pero no solamente por generosidad, lo que les estoy diciendo surge de los hechos. No competimos, todos nos comprometimos por la creación de empleo, el crecimiento de uno siempre ha favorecido el crecimiento del resto.

Agradezco, sinceramente, al señor Presidente de la República Federativa del Brasil, Jair Bolsonaro, por los esfuerzos llevados a cabo por su gobierno para ejercer la Presidencia Pro Témpore y desarrollar la agenda del Mercosur, bajo las circunstancias tan especiales que nos toca vivir. Aprovecho para augurarle al Gobierno de Paraguay, que preside mi querido amigo ‘Marito’ Abdo, el mayor de los éxitos al momento de asumir la Presidencia Pro Tempore del Mercosur.

Estamos terminando el segundo año de una pandemia que, a diferencia del anterior, ha sido el de la recuperación económica. Nuestras economías han comenzado a recobrar impulso. Ahora tenemos por delante el desafío de hacer sostenible ese crecimiento, asegurando que sus beneficios puedan llegar a toda la población. La Argentina respalda con entusiasmo la Declaración sobre la Recuperación Post pandemia. Hace 10 años alcanzamos niveles record de intercambio, el desafío es recuperar esos niveles. Compartamos las visiones de prospectiva, tenemos un ejemplo: el de los industriales de nuestros países y sus centrales, ellos comprendieron mejor que nadie que ninguno puede solo. Discutamos a fondo, con lealtad y franqueza, cómo seguir asociándonos en materia de mejoramiento de la infraestructura, de conectividad, de energía, de inteligencia comercial, frente a terceros países o bloques, de promoción, de negociaciones multilaterales, de atracción de inversiones. Por eso, quiero reconocer el acierto de la Presidencia Pro Témpore de Brasil por la realización del VII Foro Empresarial del MERCOSUR, dándole continuidad al VI Foro convocado durante la Presidencia argentina.

Muy queridos Presidentes: Somos una zona de paz y una zona de democracia. Debatamos sin miedo, sabiendo que tener un signo político distinto no impide mejorar la infraestructura común y pensar en un futuro más justo y moderno para región ¿Cuál es la ideología de un puente? ¿Qué pensamiento divergente puede implicar el intercambio energético? ¿Qué diferencia puede impedirnos el desarrollo satelital? ¿Qué postura política obstaculiza la colaboración, como lo hemos hecho, ante el drama de ríos con escaso caudal? ¿Acaso se interpuso alguna doctrina política cuando el gobierno de Brasil autorizó la exportación a la Argentina del Midazolam, que nos faltaba para inducir el sueño a los pacientes que necesitaban ser tratados con respiradores? La Argentina considera de suma relevancia la promoción de la capacidad productiva regional de medicamentos, inmunizantes y tecnologías de salud. Resulta esencial continuar trabajando para lograr el acceso justo y equitativo. Nuestro deseo es fortalecer una integración regional y global que alcance al mismo tiempo lo social y lo productivo, y que afiance y promueva la democracia en nuestros países. Queremos que el MERCOSUR mire a sus propios integrantes y a sus propios pueblos, así como a nuestros vecinos, para que el resto de América Latina acompañe y se asocie a nuestro proyecto integrador.

A lo largo de estas tres décadas el MERCOSUR se construyó un andamiaje institucional y de experiencias que supera ampliamente los objetivos inicialmente de integración, económica y comercial del bloque. La cooperación en las áreas de educación, cultura, justicia, interior y seguridad, Derechos Humanos, género, desarrollo social, migraciones, muchas otras, se han plasmado en instrumentos concretos que mejoran la calidad de nuestros ciudadanos. Como señalara quien fuera nuestro presidente Néstor Kirchner en la Cumbre del Mercosur en Ouro Preto, allá por el año 2004: “Ahora tenemos que avanzar en políticas productivas e industriales comunes, que aseguren el compromiso inicial del proyecto, que era el desarrollo intraindustrial, el del equilibrio de los procesos de inversión, el de los avances tecnológicos conjuntos. La manera de encauzar ese avance que proponemos está en el cumplimiento pleno del Tratado de Asunción que ofrece el marco adecuado para alcanzar estos propósitos”. Es fundamental reconocer el valioso aporte de contar con la activa participación de los Estados Asociados en el proceso de integración. La mejor prueba es que numerosas decisiones adoptadas por los foros políticos y sociales del MERCOSUR fueron incorporadas a las legislaciones nacionales de los Estados Asociados. Esta adhesión demuestra que el MERCOSUR resulta el ámbito más adecuado para el desarrollo de una agenda de intereses comunes y la implementación de estrategias conjuntas para el largo plazo.

El camino a transitar está claro: el MERCOSUR debe priorizar una integración dinámica y competitiva de nuestros entramados productivos en las cadenas regionales y globales de valor. Estamos convencidos de que éste es un elemento determinante para crear más y mejores trabajos en la región, y para generar mayor bienestar y crecimiento para nuestros pueblos. Han pasado más de tres décadas que venimos revisando el Arancel Común, para adaptarlo a las nuevas realidades de nuestros países y del mundo. Adoptamos un enfoque productivo, apuntando a una rebaja en insumos y materias primas, que nos permita ganar en competitividad, promoviendo nuestra inserción en las cadenas regionales de valor. Contamos ya con un acuerdo en sustancias sobre las revisiones que deseamos, que contempla los intereses de todos los socios. Ahora simplemente nos resta aprobar la propuesta que hemos construido y ponerla en funcionamiento. No debemos dejar pasar el tiempo, porque la oportunidad de hacer una revisión exitosa de nuestros aranceles no debería desperdiciarse.

El MERCOSUR es el proyecto de integración regional más importante para la Argentina. La integración con la región es una política de Estado para nuestro país y, como tal, se ha mantenido más allá de los cambios de gobierno, de las coyunturas económicas, o de la crisis generada por la pandemia. Quiero destacar la importancia crucial de la voluntad política, fue política la estrategia integracionista de las democracias brasileña y argentina en 1985, fue política la decisión de firmar el Tratado de Asunción que creó el Mercosur en 1991. Contra todos los pronósticos pesimistas, es fruto de la política -de la alta política- el resultado que estamos experimentando hoy: el hecho histórico de que estemos aquí, otra vez, discutiendo el futuro.

Muchas gracias a todos y todas, y mis saludos al presidente Sebastián Piñera, que hoy será la última vez que lo tendremos representando a Chile en este MERCOSUR. Todo mi afecto Sebastián, muchas gracias.

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